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Nubes

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Linda Bolndheim

Con la descripción de las nubes
debería darme mucha prisa,
en una milésima de segundo
dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.
Es propio de ellas
no repetirse nunca
en formas, matices, posturas y orden.
Sin la carga de ningún recuerdo
se elevan sin problemas sobre los hechos.
¡De qué van a ser testigos!,
en un segundo se disipan en todas direcciones.
Comparada con las nubes
la vida parece tener los pies sobre la tierra,
se diría que es inmutable y prácticamente eterna.
Frente a las nubes
hasta una piedra parece un hermano
en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.
Que exista la gente si quiere,
y después que se mueran uno tras otro,
poco les importa a las nubes
esas cosas
tan extrañas.
Sobre toda tu vida
y también sobre la mía, aún incompleta,
desfilan pomposas igual que desfilaban.
No tienen la obligación de morir con nosotros.
No necesitan ser vistas para poder pasar.
(Wislawa Szymborska)

Graham Gercken

Graham Gerken

No habrá una sola cosa que no sea
una nube. Lo son las catedrales
de vasta piedra y bíblicos cristales
que el tiempo allanará. Lo es la Odisea.
que cambia como el mar. Algo hay destino
cada vez que la abrimos. El reflejo
de tu cara ya es otro en el espejo
y el día es un dudoso laberinto.
Somos los que se van. La numerosa
nube que se deshace en el poniente
es nuestra imagen. Incesantemente
la rosa se convierte en otra rosa.
Eres nube. Eres mar, eres olvido.
Eres tambien aquello que has perdido.
(Jorge Luis Borges)

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renato muccillo

Renato Muccillo

Ayer estaba mi amor
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.

Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.

Mi amor tiene el ritornelo
del agua, que, sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.

El agua, aquel ritornelo,
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.
(León Felipe)

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Alexandr Zimin

Islas del cielo, soplo en un soplo suspendido,
¡con pie ligero, semejante al aire,
pisar sus playas sin dejar más huella
que la sombra del viento sobre el agua!

¡Y como el aire entre las hojas
perderse en el follaje de la bruma
y como el aire ser labios sin cuerpo,
cuerpo sin peso, fuerza sin orillas!
(Octavio Paz)

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jacob van ruisdael

Kakob van Ruisdael

Nubes vaporosas,
nubes como tul,
llevad l’alma mía
por el cielo azul.

¡Lejos de la casa
que me ve sufrir,
lejos de estos muros
que me ven morir!

Nubes pasajeras,
llevadme hacia el mar,
a escuchar el canto
de la pleamar,
y entre la guirnalda
de olas cantar.

Nubes, flores, rostros,
dibujadme a aquel
que ya va borrándose
por el tiempo infiel.
Se desgaja mi alma
sin el rostro de él.

Nubes que pasáis,
nubes, detened
sobre el pecho mío
la gresca merced.
¡Abiertos están
mis labios de sed!
(Gabriela Mistral)

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Mario Pichler

¿Qué quieren esas nubes que con furor se agrupan
del aire trasparente por la región azul?
¿Qué quieren cuando el paso de su vacío ocupan
del cenit suspendiendo su tenebroso tul?

¿Qué instinto las arrastra? ¿Qué esencia las mantiene?
¿Con qué secreto impulso por el espacio van?
¿Qué ser velado en ellas atravesando viene
sus cóncavas llanuras que sin lumbrera están?

¡Cuál rápidas se agolpan! ¡Cuál ruedan y se ensanchan
y al firmamento trepan en lóbrego montón
y el puro azul alegre del firmamento manchan
sus misteriosos grupos en torva confusión!

Resbalan lentamente por cima de los montes,
avanzan en silencio sobre el rugiente mar,
los huecos oscurecen de entrambos horizontes,
el orbe en tinieblas bajo ellas va a quedar.
(José Zorrilla)

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The Tube

 

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La idea de construir una línea subterránea de trenes que uniera La City of London con las líneas de ferrocarril de su centro urbano comenzó a considerarse en 1830, y fue en 1855 cuando se consiguió el permiso para construirlo. El 10 de enero de 1863 fue abierta al servicio público la línea entre Paddington y Farrington, constituyéndose en el primer ferrocarril subterráneo del mundo.metro1
Los primeros trenes eran tirados por máquinas a vapor, para después, al ir creciendo y profundizándose, usar locomotoras eléctricas.
Debido a la sección circular de los primeros túneles, es que el Subterráneo es llamado popularmente The tube (El Tubo).
Actualmente el Subterráneo tiene 270 estaciones, 14 de las cuales se encuentran fuera del Gran Londres. Solamente el 45% de sus 420 kilómetros son subterráneos, el otro 55% del sistema son líneas de superficie.
El día de su inauguración, el subterráneo movió 38.000 pasajeros, actualmente, sus 11 líneas transportan en conjunto a 4,8 millones de pasajeros diarios.

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-¿Dónde queda la estación de Metro de Regent’s Park?; ¿podrían indicarle el camino al Metro de Regent’s Park? -inquirió Maisie Johnson. Había vuelto de Edimburgo hacía tan sólo dos días.
-Por aquí no; ¡por allá! -exclamó Rezia, indicándole que se echara a un lado, por temor a que viera a Septimus.
(Virginia Woolf, La Señora Dalloway)

 

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La madre llevaba a la hermanita de Winston, o quizá sólo llevase un lío de mantas. Winston no estaba seguro de que su hermanita hubiera nacido por entonces. Por último, desembocaron a un sitio ruidoso y atestado de gente, una estación de Metro.
(George Orwell, 1984)

 

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Hay una tendencia a utilizar el espacio subterráneo para los fines menos decorativos de la civilización; hay, por ejemplo, en Londres el Metro.
(H. G. Wells, La máquina del tiempo)

 

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—La verdad siempre lo es —respondió Roz, animada—. Pero en concreto, las tres describen tan sólo, efectivamente, un miércoles por la mañana normal y corriente. De forma que no es una cosa tan perfecta como inevitable.
—Yo voy para allá —dijo él, señalando hacia la estación de metro de Holborn.
—Está bien, le acompañaré. —Tuvo que acelerar el paso para seguirle.
(Minette Walters, La escultora)

 

 

 

metro8Se trata a ojos vista de uno de esos divagadores de profesión a los que entusiasma elucubrar preciosas paradojas en la soledad de sus despachos. Pura teoría. ¡Quién lo viera encerrado en el metro, en un vagón de tercera clase, frente por frente de los pasajeros, y puesto a la tarea de ir adivinando las profesiones de cada uno! Apostaría uno a mil en contra suya. (Arthur Conan Doyle, Estudio en escarlata)

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Escarabajo

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Los escarabajos con un grupo de insectos que conforman el orden Coleóptera, en el superorden Endopterygota. Sus alas delanteras están transformadas en unas cápsulas endurecidas llamadas élitros, y esto los distingue de los demás insectos. El orden Coleóptera contiene más de 400 mil especies.

Los escarabajos viven en todos los hábitats a excepción de los mares y las regiones polares.
En la cultura humana los escarabajos están presentes desde el Antiguo Egipto, donde el escarabajo sagrado estaba asociado a Khepri, dios del sol naciente.
En su relación con la actividad humana, los escarabajos pueden ser perjudiciales cuando los fitófagos constituyen unas peste. Pero las especies predadoras controlan una gran cantidad de insectos perjudiciales.
Adicionalmente los escarabajos son utilizados como alimento, como entretención y como mascotas.

“Algunos insectos, para proteger sus alas, las tienen cubiertas por élitros -el escarabajo, por ejemplo, cuyas alas son particularmente finas y frágiles”
(Plinio el viejo, Historia Natural)

golden¡Es la cosa más encantadora de la creación! -¿El qué? ¿El amanecer? -¡Qué disparate! ¡No! ¡El escarabajo! Es de un brillante color dorado, aproximadamente del tamaño de una nuez, con dos manchas de un negro azabache: una, cerca de la punta posterior, y la segunda, algo más alargada, en la otra punta. Las antenas son… -No hay estaño en él, massa Will, se lo aseguro-interrumpió aquí Júpiter-; el escarabajo es un escarabajo de oro macizo todo él, dentro y por todas partes, salvo las alas; no he visto nunca un escarabajo la mitad de pesado.
(Edgar Allan Poe, El escarabajo de oro)

beetle-¡Qué hermoso es el mundo! -exclamó la oruga-. ¡Cómo calienta el sol! Todos están contentos y satisfechos. Y lo mejor es que uno de estos días me dormiré y, cuando despierte, estaré convertida en mariposa.
-¡Qué te crees tú eso! -dijo el escarabajo-. Somos nosotros los que volamos como mariposas. Fíjate, vengo de la cuadra del Emperador, y a nadie de los que viven allí, ni siquiera al caballo de Su Majestad, a pesar de lo orondo que está con las herraduras de oro que a mí me negaron, se le ocurre hacerse estas ilusiones. ¡Tener alas! ¡Alas! Ahora vas a ver cómo vuelo yo. -Y diciendo esto, levantó el vuelo-. ¡No quisiera indignarme, y, sin embargo, no lo puedo evitar!
Fue a caer sobre un gran espacio de césped, y se puso a dormir.
(Hans Christian Andersen, El escarabajo)

NINA.- «¡Gentes! ¡Leones! ¡Aguilas y codornices!… ¡Ciervos astados! ¡Gansos! beetle3¡Arañas! ¡Peces silenciosos que poblabais el agua! ¡Estrellas del mar y demás seres que el ojo humano no alcanza a ver!… ¡Vidas todas, vidas todas, en suma…, que girasteis sobre vuestro triste círculo y os apagasteis!… ¡Hace ya mil siglos que la tierra no contiene ni un solo ser vivo, y que esta pobre luna enciende en vano su farol!… ¡En el prado, ya no despiertan con un grito las grullas, ni se oye el chasquido del escarabajo en la arboleda de los tilos!… ¡Frío, frío!… ¡Vacío, vacío, vacío!… ¡Miedo, miedo, miedo!…
(Anton Chejov, La gaviota)

ciervoAsí, el gigante negro vivía en el mundo de los coleópteros, insectos carnívoros, cazadores, cicindelas, carábidos, sílfides, ciervos volantes, tenebriones, mariquitas, estudiando toda la colección del primo Benedicto, aunque este último temblaba al ver sus frágiles especímenes en las grandes manos de Hércules, que eran duras y fuertes como una prensa. Pero el enorme alumno escuchaba tan silenciosamente las lecciones del profesor que valía la pena arriesgar algo para enseñarle.
(Julio Verne, Un capitán de 15 años)

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—Supongo que el querido doctor Pariamakhú ha dejado de luchar.
—Está desamparado.
—Es su actitud normal. Coloca suavemente a tu hija en su cuna.
Ramsés lo hizo. En cuanto abandonó los brazos de su padre, Meritamón respiró con dificultad.
—Sólo tu poder la mantiene con vida… Es lo que temía. Pero… ¿en que pensáis en este palacio? ¡Esta niña ni siquiera lleva un amuleto protector!
De uno de los bolsillos, Setaú sacó un amuleto con forma de escarabajo, lo ató al extremo de una cuerdecita con siete nudos y lo colocó en el cuello de Meritamón. Sobre el escarabajo había un texto: «La muerte ladrona no se apoderará de mí, la luz divina me salvará.»
(Christian Jacq, Ramsés II)

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La belle dame sans merci

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Walter Crane, La belle dame sans merci

La Belle Dame sans Merci (La hermosa dama sin piedad) es una balada escrita por el poeta romántico inglés John Keats (1795 – 1821)
El poema ha servido de tema a los pintores: Frank Dicksee, Frank Cadogan Cowper, John William Waterhouse, Arthur Hughes, Walter Crane, y Henry Maynell Rheam.

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John William Waterhouse

¡Oh! ¿Qué pena te aflige, caballero,
que vagas pálido y solitario?
Los juncos del lago están marchitos;
y ningún pájaro canta.

¡Oh! ¿Por qué sufres, caballero,
tan demacrado y maliciento?
La ardilla ha llenado su granero
y la mies ya fue guardada.

Un lirio veo en tu frente,
húmeda de angustia y el rocío de la fiebre,
y en tus mejillas una rosa descolorida,
también se ha marchitado.

Una dama encontré en la pradera,
de belleza completa, como una hija de las hadas;
largos eran sus cabellos, su pie ligero,
y sus ojos hechiceros.

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Frank Dicksee

Tejí una guirnalda para su cabeza,
y brazaletes y un cinturón perfumado.
Ella me miró como si me amase,
y dejó oír un dulce gemido.

Yo la subí a mi dócil corcel,
y solo a ella vieron mis ojos ese día;
pues sentada en la silla
cantaba una canción de las hadas.

Ella me dió raíces de delicados sabores,
y miel silvestre y rocío celestial,
y sin duda en su lengua extraña me decía:
«Te amo de verdad».

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Mark Fishman

Me llevó a su gruta encantada,
y allí lloró y suspiró tristemente;
y cerré yo sus ojos hechiceros
con cuatro besos.

Ella me hizo dormir con sus caricias
y allí soñé (¡Ah, pobre de mí!)
el último sueño jamás soñado
sobre la fría ladera de la colina.

Ví pálidos reyes, y también princesas,
y blancos guerreros, pálidos como la muerte;
Ellos gritaban: «¡La belle dame sans merci
te ha cautivado! »

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Robert Anning Bell

Y vi en la sombra sus labios abrirse 
en espantosa advertencia;
y he aquí que desperté,
y me encontré en la fría ladera de la colina.

Es por eso que ahora me encuentro,
errabundo, pálido y solitario;
aunque los juncos del lago estén marchitos,
y ningún pájaro canta.

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Henry Mayner Rheam

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Arthur Hughes

 

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Escher

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M.C. Escher, Noche y Día

deac93efdcce4628af1da552fdc60b07--escher-art-mc-escherMaurits Cornelis Escher (17 de junio de 1898 – 27 de marzo de 1972) mejor conocido como M. C. Escher, fue un artista gráfico holandés, famoso por sus grabados en madera, litografías y medias tintas.
Aunque Escher creía que no tenía habilidades matemáticas y no tenía estudios en esa materia, su obra es esencialmente matemática, gracias a una comprensión visual e intuitiva. Sus obras incluyen objetos imposibles, exploraciones del infinito, de la reflexión, la simetría y la perspectiva, con poliedros, geometría hiperbólica y teselados.

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El mundo del arte no consideró seriamente a Escher, y su fama proviene de la cultura popular y del interés que despertó en los matemáticos.

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El carácter de las mujeres

Carácter de las niñas
(Bernardino Guajardo, poeta popular, 1885)

Las Josefas son celosas,5e0fa26a041713b5f95a7589a22c2fd0--victorian-ladies-vintage-ladies
Simpáticas las Marías,
Afables las Rosalías
I querendonas las Rosas;
Amables las Sinforosas,
Constantes las Margaritas,
Apacibles las Anitas,
Humildes las agustinas.
Formales las Serafinas
I engañadoras las Ritas.

Alegres son las Julianas
I las Martas enojonas,
Las Jertrudis agravonas,
Caritativas las Juanas,
Orgullosas las Damianas,02685a49921bed03c0b5d710065b58e8--berges-portrait-paintings
Traidoras las Doroteas,
Injeniosas las Andreas,
Desconfiadas las Elenas,
Pacientes las Magdalenas
E indolentes las Tadeas.

Traviesas son las Clorindas
I divertidas las Petas,
Las Anastasias coquetas,
Tenaces las Gumercindas,
Chinchosas las Rudecindas,
Halagüeñas las Manuelas,
Obedientes las Adelas,
Veleidosas las Antonias,
De mal genio las Polonias,images (4)
Cariñosas las Gabrielas.

Honradas son las Teodoras,
Mui sensibles las Clarisas,
Emprendedoras las Luisas.
De buen carácter las Floras,
Honestas las Isidoras,
Ostentosas las Nazarias,
Temibles las Candelarias,
Joviales las Micaelas,
Mui astutas las Fidelas
I perversas las Leocadias.

Por último la Mauricia485px-William-Adolphe_Bouguereau_-_Gabrielle_Cot_-_Sotheby's
Es como la Josefina,
Amable, constante y fina,
Igual a la Fidelicia;
La Justa con la Dionisia,
La Ines i la Celedonia,
Sin ninguna ceremonia
Las muchachas varoniles,
Llegando a los quince abriles
Cada una es una demonia.

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Lectura compartida

paraiso perdidoA veces los soldados leían en voz alta algunos libros de Gogol y de Pushkin que tenía conmigo. Comenzaban en cualquier parte del libro y se detenían en cualquier parte también, y siempre me parecieron interesados. Uno de ellos le mostró a otro la famosa carta en Eugenie Oniegin de Pushkin y dijo que era muy buena. Le pedí que leyera un poema llamado Besg, que trata de unos pequeños demonios que desvían un trineo en medio de una tormenta de nieve. Dijeron que era bueno porque se podía cantar. Los soldados no leen mucho realmente. No tienen tiempo; pero el libro que encontré que casi todos habían leído fue El Paraíso Perdido de Milton. Cuando hace dos años un maestro de escuela en el gobierno de Tambow me dijo que El Paraíso Perdido era el libro más popular de la biblioteca del pueblo, me sorprendió y pensé que era un caso aislado. jeromeEn una feria de Moscú, durante la Semana Santa del año pasado, me di cuenta de que había cinco o seis ediciones diferentes de traducciones del poema de Milton, con ilustraciones, que iban de 12 rublos a 30 kopeks y mientras miraba a uno de ellos un mujic se acercó a mí y me aconsejó que lo comprara. “Es muy interesante”, dijo. “Hace reír y llorar.” Ahora entiendo por qué Milton es para el campesinado ruso lo que Shakespeare es para la nación alemana. A ellos les gusta la narración de acontecimientos sobrenaturales que combinan la fantasía de un cuento de hadas y la autoridad de la Escritura, algunas veces los hace reir y el lenguaje elevado les da el mismo placer que estar en la iglesia. El maestro de escuela en Tambow también me dijo que a los campesinos no les gusta leer novelas históricas o historias porque dicen que son meras Vydumki (invenciones). Es posible comprar El Paraíso Perdido en casi cualquier aldea. Compré una edición ilustrada en una pequeña estación entre Harbin y Baikal. Otro autor sherlockinglés que es universalmente popular, no entre los soldados, sino entre los oficiales, los profesionales y las clases altas y medias, es Jerome K. Jerome. Él se ha convertido para la presente generación en un clásico popular de la misma manera que Dickens lo fue para la generación anterior. Era posible comprar una edición barata de sus obras en cada estación de ferrocarril donde había una librería entre Moscú y Harbin. Los libros de Conan Doyle también eran universalmente populares. Nunca me encontré con un oficial que no hubiera oído hablar de Sherlock Holmes. Los oficiales solían llevar una gran cantidad de revistas. Estas revistas contenían en gran parte traducciones del inglés; de las obras de Jerome, de wellsWells, de Kipling, de Conan Doyle, de Marie Corelli y de la Sra. Humphrey Ward. Los oficiales solían preguntarme quién era el autor inglés más popular. Solía ​​responder que pensaba que era Rudyard Kipling. Esto los asombraba por cuando lo consideraban un poco infantil. Pero tal vez sus historias perdían su encanto en la traducción. La señora Humphrey Ward, solían decir, era una autora realmente seria. Las traducciones de Wells y Conan Doyle solían publicarse como series en varias revistas a la vez.”

Maurice Baring, Lecturas compartidas, 1905

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Manuel Magallanes Moure

Manuel Magallanes Moure. Poeta chileno. Nació en la Serena el 8 de noviembre de 1878. Realizó sus estudios humanísticos en Santiago. Vivió largos años en la ciudad de San Bernardo, en la calle Eyzaguirre donde realizaba tertulias literarias. Editó la revista Chile Ilustrado (1902). Participó en la Revista Cómica, colaboró en El Mercurio, Las Ultimas Noticias y la revista Zigzag. En 1904 recibió a la Colonia Tolstoyana. Se casa en 1903 con su prima Amalia Villa Magallanes. Se desempeñó como Secretario Municipal y Alcalde de San Bernardo. Funda en 1911 el periódico La Reforma que se mantuvo hasta 1916.  La poesía de Manuel Magallanes Moure se enmarca dentro del contexto del romanticismo, lejos del realismo criollo y del naturalismo crudo de los escritores de su época.
Y como todo romanticismo que se precie de tal, el trabajo del escritor rumba sus pasos hacia versos sencillos, simples, de mucho sentimiento, donde el paisaje, especialmente todo lo concerniente al mar (buques, playas, olas), cobra especial realce.En 1922 viajó en misión oficial a Europa. Falleció el 19 de enero de 1924 a los 45 años de edad. 

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¿Recuerdas? Una linda mañana de verano. 
La playa sola. El vuelo de alas grandes y lerdas. 
Sol y viento. Florida…el mar azul. ¿Recuerdas? 
Mi mano suavemente oprimía tu mano. 

Después, a un tiempo mismo, nuestras lentas miradas 
posáronse en la sombra de un barco que surgía 
sobre el cansado límite de la azul lejanía, 
recortando en el cielo sus velas desplegadas. 

Cierro ahora los ojos; la realidad se aleja, 
y la visión de aquella mañana luminosa 
en el cristal oscuro de mi alma se refleja. 

Veo la playa, el mar, el velero lejano, 
y es tan viva, tan viva la ilusión prodigiosa, 
que a tientas, como un ciego, vuelvo a buscar tu mano.

ventana

Aquella tarde única se ha quedado en mi alma.
Su luz flota en la sombra de mi noche interior.

Sólo una fugitiva vislumbre en la ventana,
sólo un azul reflejo, nada más que un vapor
de luz que se filtraba por las breves junturas,
sólo un vaho de cielo, no más que una ilusión
de claridad fluyendo por entre los postigos.
Nada más que el ensueño de aquel suave fulgor.

Sólo esa fugitiva vislumbre en la ventana.
No más. Y en la penumbra, libres al fin, tú y yo.
En silencio llegaba yo al fondo de la dicha;
con infantil dulzura, tú gemías de amor.

Sólo el azul reflejo de aquella tarde única…
¿No ves tú en la ventana? ¿No ves tú? Quizá no.
Acaso no lo viste, porque cuando yo inmóvil
me quedé contemplando aquel suave fulgor,
tú en aquellos momentos de lánguido reposo
dormías dulcemente sobre mi corazón.

Veo la fugitiva vislumbre en la ventana,
oigo el ritmo apacible de tu respiración.
Te siento. En la penumbra te siento. Eres tú misma
que te duermes, ya mía, sobre mi corazón.

Rural Love

Amor que vida pones en mi muerte
como una milagrosa primavera:
ido ya te creí, porque en la espera,
amor, desesperaba de tenerte.

era el sueño tan largo y tan inerte,
que si con vigor tanto no sintiera
tu renacer, dudara, y te creyera,
amor, sólo un engaño de la suerte.

Mas te conozco bien, y tan sabido
mi corazón, te tiene, que, dolido,
sonríe y quiere huirte y no halla modo.

Amor que tornas, entra. Te aguardaba.
Temía tu regreso, y lo deseaba.
Toma, no pidas, porque tuyo es todo.

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Me detuve en la entreabierta
puerta de mi oscuro hogar
y besó mi boca yerta
aquella bendita puerta
que me convidaba a entrar.

Mi corazón fatigado
de luchar y de sufrir,
cuando escuchó el sosegado
rumor del hogar amado
de nuevo empezó a latir.

Fue como el lento regreso
de la muerte hacia la vida,
como quien despierta ileso
tras fatal caída al beso
de alguna boca querida.

Adentro una voz serena
decía cosas triviales
y había un dejo de pena
en esa voz suave y llena
de cadencias musicales.

La voz suave de la esposa
despertó mi corazón,
aquella voz amorosa
que en otra edad venturosa
me arrulló con su canción.

Desfallecido de tanto
batallar y padecer,
llevando en los ojos llanto
y en el alma desencanto
llegué ante aquella mujer.

Caí junto a su regazo
y en él mi cabeza hundí,
y unidos en mudo abrazo
de nuevo atamos el lazo
que en mi locura rompí.

Ni reproches ni gemidos…
sólo frases de perdón
brotaron de esos queridos
labios empalidecidos
por tanta y tanta aflicción.

«Llora, llora -me decía-.
Yo sé que llorar es bueno»…
Mudo mi llanto caía
y ella mi llanto bebía
y me estrechaba a su seno.

Nunca, nunca he de olvidar
sus palabras de cariño
ni el amoroso cantar
con que tras lento llorar
me hizo dormir como a un niño.

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Chai

c544c6ea8db3f82247013802ba76bafa--russian-tea-the-russianEl (en ruso чай chai) es parte de la cultura rusa. Es una infusión que puede servirse dulce, y caliente o fría. Desde 1638, el té ha tenido en Rusia una historia rica y variada. Debido en parte al frío clima del norte de Rusia, es considerada, de hecho, la bebida nacional, una de las más populares del país y está asociada estrechamente a la cultura tradicional rusa. Tradicionalmente se bebe por la tarde, pero es común también que se beba a cualquier hora del día, especialmente al terminar las comidas servido con el postre. Un aspecto importante de la cultura rusa del té es el ubicuo artefacto conocido como samovar, el que ha llegado a ser un símbolo de hospitalidad y comodidad. La preparación del té puede variar dentro de Rusia, pero es usual agregarle limón y azúcar. (Wikipedia)

fb02029a16cee0fddbd48e510a07251f--russian-tea-russian-styleLo más agradable de viajar en tercera clase en Rusia es que siempre hay té para beber. Se necesitaría la pluma de Charles Lamb para cantar las alabanzas del té ruso. La diferencia entre nuestro té y el té ruso no es que el té ruso sea más suave o porque tenga limón. He oído decir a veces a un inglés: “No me interesa tu exquisito té ruso; lo que quiero es una buena taza de té cargado.”  Esto es como si tú dijeras: “No me interesa tu suave música alemana; lo que quiero es una buena y animada música inglesa.” Esta es una cuestión de gustos no de grados. En Rusia puedes tener un té tan cargado como quieras. La diferencia no está en la fuerza de la infusión, sino en el sabor y en el hecho que siempre se hace con agua hirviendo y que siempre está recién hecho.
Pero si piensas que poniendo un trocito de limón en una taza de té de Ceilán cargado, el resultado será té ruso, te equivocas. El té ruso es una bebida exquisitamente refrescante, y a veces me pregunto si el té de la Inglaterra del siglo XVIII, el té alabado por Pope y del que el Dr. Johnson bebía invariablemente treinta y seis tazas, no sería probablemente idéntico al té ruso. Ciertamente no era té de Ceilán.
(Maurice Baring, Chai)

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En el otro extremo de la habitación hay otra mesa cubierta con un mantel de blancura deslumbrante. Sobre ella hierve un samovar de plata y hay un bonito servicio de té. Al cuidado del samovar y el té está una señora que vive con Marya Aleksandrovna en calidad de pariente lejana, Nastasya Petrovna Zyablova. (Fedor Dostoievski, El sueño del principe)

 

 

 

thumb_COLOURBOX20276351El té estaba listo e Ilka llenó las tazas. Un té de buena calidad, aunque no costase a ciento sesenta francos la libra, como el de los ricos. Felizmente lo hay de todos precios, pues es la bebida usual, la bebida moscovita por excelencia, y de ella hacen uso hasta los más pobres.
(Julio Verne, Un drama en Livonia)

 

 

1Empezaba a delirar, lloraba y gritaba, y yo me retiré del lazareto. Aquella noche hicimos fiesta, una fiesta triste y extraña, en la que, en medio de los invitados, figuraban las sombras de los muertos. Acordamos reunirnos por la noche y tomar el té como en nuestra casa, como si estuviéramos en una reunión, y nos agenciamos un samovar, y también un limón y vasos, y los pusimos bajo un árbol, y nos sentimos como en casa.
(Leonid Andreiev, La risa roja)

a-couple-drinking-tea-from-a-samovar-date-1913-g3b976Había seguido a Siberia a su marido solo porque lo quería; no se preguntaba qué podría hacer por él, pero le resolvía todos los problemas; le hacía la cama, le ordenaba sus objetos, le preparaba la comida y el té y estaba siempre a su lado. Ninguna mujer hubiera podido proporcionar más felicidad a su marido.
En el salón, sobre una mesa redonda, hervía el samovar. Natalia Nikolaievna se hallaba sentada ante él.
(Lev Tolstoi, Los decembristas)

 

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Frank Yerby

El 5 de septiembre de 1916 nació Frank Yerby, escritor estadounidense. Escribió 34 novelas, algunas románticas ambientadas en el Sur de los EE.UU. antes de la Guerra Civil, y otras históricas ambientadas en diferentes momentos de la historia europea.


Sus novelas son: 
Mientras la ciudad duerme, Pasiones humanas, El halcón dorado, Promesa rota, Entre la ambición y el amor, Una mujer llamada Fantasía, El cielo está muy alto, El puñal sarraceno, La risa del diablo, La novia de la libertad, La dinastía de los Benton, El tesoro del Valle Feliz, El capitán rebelde, Roble claro, La serpiente y el palo, La verde mansión de los Jarret, Gillian, El honor de los Garfield, El camino de los Griffin, La risa de los viejos dioses, Olor de Santidad, La canción de la cabra, Judas, mi hermano, Mayo fue el fin del mundo, Negros son los dioses de mi África, El hombre de Dahomey, La muchacha de Storeyville, Viaje sin planear, Tobías y el ángel, Una rosa para Ana María, Embajador en el infierno verde, Mis dioses han muerto en Missisipi, Western: A Saga of the Great Plains, La semilla del diablo y McKenzie’s Hundred.