El Decamerón

El Decamerón es la obra más famosa del escritor florentino Giovanni Bocccaccio, quién la escribió alrededor del año 1350. Consiste en cien cuentos que son narrados por turnos, por un grupo de jóvenes que deciden huir de la peste que asola la ciudad.

Escritos en un estilo muy ameno, los cuentos fueron sacados por Boccaccio de las más dispares fuentes, ya sean griegas, romanas, orientales o del folklore y la tradición italiana.

Algunos de los cuentos son profundamente dramáticos, otros en cambio son humorísticos, pero todos son un retrato fiel, tanto de la sociedad de ese tiempo como de la condición humana, que no tiene edad, porque no cambia por más milenios que acumulemos en nuestra historia.

El marcado caracter erótico de algunos de los cuentos y el lenguaje desenfadado que usa el autor, causó que fuese muchas veces tachado de inmoral y, por consiguiente, censurado. Pero el mismo Boccaccio defiende su obra:

Ninguna mente corrupta entendió nunca rectamente una palabra; y así como las honestas nada les aprovechan, así las que no son tan honestas no pueden contaminar a la bien dispuesta, así como el lodo a los rayos solares o las inmundicias terrenas a las bellezas del cielo. ¿Qué libros, qué palabras, qué papeles son más santos, más dignos, más reverendos que los de la divina Escritura? Y muchos ha habido que, entendiéndolos perversamente, a sí mismo y a otros han llevado a la perdición. Cada cosa en sí misma es buena para alguna cosa, y mal usada puede ser nociva para muchas; y así digo de mis novelas. Quien quiera sacar de ellas mal consejo o mala obra, a ninguno se lo vedarán si lo tienen en sí o si son retorcidas y estiradas hasta que lo tengan; y a quien utilidad y fruto quiera no se lo negarán, y nunca serán tenidas por otra cosa que por útiles y honestas si se leen o cuentan en las ocasiones y a las personas para los cuales y para quienes han sido contadas.

Giovanni Boccaccio se burla de cuantos puede, ya sean representantes del clero, maridos y esposas engañados o ingénuos burlados. Critica las instituciones de su tiempo, ridiculiza a los avaros y fustiga a los injustos, pero también ensalza el amor romántico. Entre cien cuentos no cuesta encontrar el que es del agrado de cada uno, ya sea por su picante sabor o su dulce encanto.

Anuncios