Trenes

Entre el 6 y el 8 de octubre de 1828 se realizó una competencia de locomotoras en Rainhill, Lancashire.
Se presentaron la Cycloped (Brandreth), la Novelty (Ericsson), la Perseverance (Burstall), la Rocket (Stephenson) y la Sans Pareil (Hackworth).
La prueba incluía una etapa de clasificación que requería que las locomotoras desarrollaran una velocidad mínima de 14 km/h.
La competencia la ganó la Rocket, diseñada y construída por George y Robert Stephenson. Completó todas las pruebas con una velocidad promedio de 19 km/h y una máxima de 48 km/h tirando una carga de 13 toneladas.
La Rocket no fue la primera locomotora de vapor, pero fue la primera que mostró eficiencia y confiabilidad, el desempeño mostrado en Rainhill le valió a los Stephenson el contrato para producir locomotoras para la línea Liverpool & Manchester.
Se iniciaba una nueva era en las comunicaciones, la era del ferrocarril, una en que los trenes no estaban exentos de un componente romántico, reemplazado actualmente por la moderna velocidad.
Es frecuente encontrar a los trenes en la literatura, puesto que era un muy común medio de transporte, el tren juega un papel importante en la novela de Julio Verne La vuelta al mundo en 80 días, en que Fineas Fogg realiza dos importantes etapas de su viaje a bordo del ferrocarril, atravesando la India primero y los EE.UU. después.
También en Doctor Zhivago de Pasternak el tren aparece con frecuencia, tanto para transportar a la gente por las grandes extensiones del territorio ruso como en su papel militar, en los temidos trenes blindados.
Hércules Poirot, el personaje de Agatha Christie vive una de sus aventuras detectivescas a bordo del legendario tren Expreso de Oriente y, aunque otras novelas de Christie también se desarrollan en un ferrocarril, esta es lejos la más famosa.
Pero en algunas novelas el tren alcanza un verdadero protagonismo, como en Ana Karenina de Tolstoi, por ejemplo.


Paul Theroux ha escrito varios libros, en los que describe sus viajes en tren a todo lo ancho y lo largo del mundo: El gran bazar del ferrocarril, El viejo expreso de la Patagonia, En el gallo de hierro, Las columnas de Hércules y El safari de la estrella negra.

Han pasado casi doscientos años desde que comenzaron a correr los primeros trenes, cuando muchos pensaban que a más de 50 km/h la gente moriría asfixiada. Ahora los trenes pueden ir a más de 300 y, salvo un accidente, la gente no muere por la velocidad, la única víctima es el romanticismo del viaje, de ese mirar pasar el mundo por la ventanilla del tren, arrastrado por una humeante locomotora.

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Un comentario en “Trenes

  1. Es un tema interesante y bien expuesto, por lo que me resulta muy agradable de leer, e incluso entrañable, porque estaciones y trenes siempre fueron muy atractivos ;aunque no se viajara, niños y adultos disfrutaban yendo a ver los trenes.

    También me parece muy bonito e interesante el recorrido que haces por la literatura en cuyas páginas, el tren tiene un protagonismo.La novela de Agatha Christie,es la única novela que conozco donde el único escenario es el tren.

    He pasado un buen rato leyéndote.

    Un afectuoso saludo.

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