Rudyard Kipling

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El 30 de diciembre de 1865 nació en Bombay el escritor y poeta británico Rudyard Kipling. Fue el primer escritor británico en recibir el Premio Nobel de Literatura.

Es autor de una numerosa obra, entre la que destacan por nombrar algunas, Cuentos de las colinas, El libro de la selva, Tres soldados, Kim, Capitanes Intrépidos, El hombre que sería rey y la autobiográfica Algo de mí mismo.

Tal vez su poema más famoso sea Si, verdadero himno a la manera de ser británica o por lo menos lo que los ingleses esperan que sea.
Calificado como “El escritor del Imperio”, Kipling contribuyó como ninguno a la divulgación de la vida colonial.
Su obra ha sido llevada al cine, tanto en películas como en dibujos animados y seguro que esa es la única manera en que su obra sigue siendo conocida en el día de hoy.


      

Pintoras japonesas

Algunas pintoras japonesas. Pertenecientes a una cultura predominantemente masculina, las japonesas tuvieron que superar muchas dificultades para destacarse y las siguen teniendo hasta hoy en día. Por ejemplo, Uemura Shoen (1875 – 1949)  fue la primera mujer en ser invitada a la Academia Imperial de Arte, y la primera también en recibir la Orden de la Cultura, sin embargo en el sitio de la Wikipedia dedicado a la pintura japonesa, solo es mencionada en la lista general de artistas, sin hacer mención a sus logros.
Se presentan acá pinturas que van desde el estilo más moderno a las realizadas en el Nihonga, estilo propio japonés de acuerdo con las convenciones artísticas, técnicas y materiales tradicionales, como es el caso de la obra de Uemura Shoen y Ogura Yuki.

Chihiro Isawaki (1918 – 1974)

Fuyuko Matsui (1974 -)
Dos detalles de la pintura de Fuyuko Matsui

Ogura Yuki (1895 – 2000)

Ryoko Aoki (1973 -)

Tsugami Miyuki (1973 -)

Uemura Shoen (1875 – 1949)

Algunas pintoras chinas


  
Yu Bing (Dinastía Qing)

Si hay algo difícil es el chino, encontrar pintoras chinas, doblemente difícil, porque la transliteración de los caracteres chinos al alfabeto latino plantea   problemas con los nombres.
Pero bueno, encontré algunas. La  primera es de la dinastía Qing. Las demás corresponden a artistas actuales, es decir del siglo XX (y XXI).
Hay más, seguramente, muchas más, pero como muestra, creo que está bien…

Lotos, de Yu Zhizhen
Cuatro muchachas, de Wen Bao
Lluvia imaginada, de Yan Ping
Mujer Tibetana, de Yu Hong
Peonías, de Feng Qian 
Bañistas, de Pan Yuliang
Magnolias, de Meng Hiao Lang
Fragancia después de una tormenta, de Yang Yanping

Los tres reinos, de Cui Xiuwen

Abu-Nowas

         

             El día borra las palabras de la noche
                     Abu-Nowas (747-815)

¡Oh, cuán linda estaba en su turbación aquella noche, 
y qué encanto tenía su resistencia!
El viento embriagado de la noche balanceaba lentamente
la flexible rama de su talle y su hermosa cadera ondulante, 
Ceñíase también a su busto, 
en el que apuntaban las dos leves granadas de sus senos
¡Con jugueteos amables, con caricias enardecidas, 
logré escurrir el velo que ostentaba, 
y de sus hombros ¡oh redondez de perlas! 
se escurrió la túnica también!
¡Y apareció medio desnuda entonces, 
surgiendo de la ropa que la rodeaba 
cual surge de su cáliz una flor!
¡Como la noche corría ante nosotros su cortina de sombras, 
quise ser más audaz a la sazón; 
y le dije: ¡Hagámoslo ahora!”
Pero ella contestó: “¡Mañana seguiremos!”
Fuí a ella al día siguiente, y le dije: 
“¡Cumple tu promesa!” 
Se echó a reír y me contestó: 
“¡El día borra las palabras de la noche!”

Dagoberto Godoy

En 1918 el gobierno de Gran Bretaña envió a Chile, como parte de las compensaciones por el material requisado al comienzo de la guerra, un cierto número de aviones. Entre ellos se encontraban los monoplanos Bristol M.1C con motor Le Rhone de 110 HP. También en ese año se contrató al capitán británico Victor Huston para reorganizar los servicios de aviación de la naciente Fuerza Aérea Nacional.

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Dagoberto Godoy

Los modernos Bristol podían volar a 5 mil o 6 mil metros de altura, por lo que el teniente Dagoberto Godoy, que ya había probado los aviones disponibles pensando en la posibilidad de cruzar los Andes, pero sin encontrarlos satisfactorios, 

tomó un día al mayor Huston del brazo, lo llevó a la cancha, le mostró el macizo andino y le preguntó a boca de jarro: –¿Cree Ud. que “eso” se puede cruzar? Huston sonrió afirmativamente. [1]

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Volcán Tupungato








Teniendo en alta consideración los méritos del teniente Godoy, el mayor Huston respaldó la idea de cruzar los Andes en el Bristol, por lo que la Superioridad ordenó que el piloto pasara a ser oficial de planta de la Escuela de Aeronáutica, dejando el Regimiento de Ferrocarrileros al que pertenecía.

El vuelo se programó para el 8 de diciembre de 1918, pero debido a problemas administrativos, puesto que no se habían conseguido todos los permisos necesarios, fue postergado para el día 12. 

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Dagoberto Godoy en Lagunillas


A las 3 de la mañana de ese día, comenzaron las actividades y, a las 5:05, el piloto alzó el vuelo ascendiendo a 4 mil metros antes de tomar rumbo al Este. Pasó por el sur del volcán Tupungato y después de solucionar algunos problemas con la bomba de combustible, tomó tierra en Lagunillas, cerca de Mendoza, a las 6:35, en el límite de la autonomía del avión. A las 7, se recibió en la Escuela de Aeronáutica el primer telegrama comunicando la noticia.

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Busto de Dagoberto Godoy
en Temuco


Actualmente un vuelo comercial demora 15 minutos entre Santiago y Mendoza, Godoy demoró 90 minutos y realizó el vuelo en un avión que, aunque moderno en ese momento, estaba construído de madera y tela y era de cabina abierta, por lo que el piloto, que alcanzó los 6.300 metros y no llevaba oxígeno, tuvo que soportar además temperaturas de entre 15 y 20 grados bajo cero.
Dagoberto Godoy, que tenía 25 años, se convirtió inmediatamente en héroe nacional, siendo objeto de los mayores reconocimientos, para pasar seguidamente al oscuro limbo al que Chile destina sus ciudadanos meritorios.


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Bristol M.1C

[1] Enrique Florez Álvarez, Historia de la Aviación en Chile
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Pintoras rusas

Hay muchos pintores famosos, pero pocas son las pintoras destacadas en los medios, y no es por falta de méritos. Aquí, he querido destacar a algunas pintoras rusas que merecen ser consideradas entre los grandes de la pintura universal.

Bashkirtseva, La reunión

Maria Konstantinova Bashkirtseva (1858 -1884)
Pintora nacida en Ucrania, estudió pintura en la Academia Julian, en Paris. Su vida fue breve pero dejó un cierto número de pinturas, entre ellas “La reunión”.
                                                   
                                                   

Antipova, Mediodía

 Eugenia Petrovna Antipova
 (1917-2009)
Pintora y acuarelista rusa, alumna del Instituto Repin de Pintura. Una pintura de 1982 es “Mediodía”.

Dolgorukova, Iglesia en Aksinino

Julia Dolgorukova (1962 -)
Es una diseñadora gráfica, dibujante y pintora rusa nacida en Moscú. Es considerada una expresionista.

Valetova, Claustrofobia

Nina Petrovna Valetova (1958 – )
Pintora rusa nacida en la República Autónoma de Bashkir, su obra corresponde al realismo metafísico, como se puede apreciar en “Claustrofobia”.

Zinaida Yevgenyeva Serebriakova (1884 – 1967)
Es una de las más destacadas pintoras rusas. Estudió en la Escuela Tenisheva de Arte y en el Instituto Repin. Su obra es extensa y comprende además grandes murales decorativos realizados tanto en Rusia como en Francia.
Está representada aquí por un “Autoretrato” y por parte de un mural, la que corresponde a “El Arte y La Jurisprudencia”.

Serebriakova, El Arte y La Jurisprudencia

Serebriakova, Autoretrato
Mukhina, Hombre con espada

Vera Mukhina es una escultora rusa nacida en Riga, pero también incursionó en la pintura, como lo demuestra su obra “Hombre con espada” (1916)

Werefkin, Regreso a casa

Marianne von Werefkin (1860 – 1938)
Pintora rusa perteneciente al expresionismo. Fue alumna de Repin, el más importante pintor realista ruso.

Ana Comnena

Ana Comnena nació el 1 de diciembre de 1083. Fue una princesa griega, hija del emperador Alejo I Comneno de Bizancio y de Irene Doukaina. Fue una erudita, médica y administradora. Sus estudios abarcaron también astronomía, historia, filosofía, geografía y matemáticas. Es autora de La Alexíada, una crónica del reinado de su padre. Cuando habla de sí misma, Ana da gran importancia a la educación que recibió:

Reconozco el hecho de que yo, Ana, hija de dos personas reales, Alejo e Irene, nací y fui criada en la púrpura. No era ignorante en las letras, puesto que estudié muy bien el griego, y no me faltaba práctica en la retórica; leí con atención las obras de Aristóteles y los Diálogos de Platón y enriquecí mi mente con el estudio. (Digo esto no por alardear sino para afirmar lo que la naturaleza y mis ansias de aprender me han dado, y los dones que he recibido de Dios y, a los que mi nacimiento y el tiempo han contribuído). (*)

A los catorce años fue casada con Nicéforo Briennio, general, político e historiador. Aunque fue un matrimonio político y el amor nada tuvo que ver, resultó sólido y duró cuarenta años. A la muerte del su esposo Ana se retiró a un convento donde se dedicó al estudio de la filosofía y la historia.

Tomando como base algunos ensayos históricos escritos por Nicéforo, Ana escribió La Alexíada, obra que ha sobrevivido a los tiempos y constituye la única fuente griega referente a la Primera Cruzada.

La llegada de estas multitudes no tuvo lugar al mismo tiempo ni por el mismo camino (¿porque cómo podrían esas masas provenientes de diferentes lugares cruzar el estrecho de Lombardía al mismo tiempo?)  Algunos primero , después los siguientes, y otras después de ellos y así sucesivamente, todos realizaron el paso, y luego marcharon por el Continente. Cada ejército era precedido, como hemos dicho, por un indecible número de langostas, y todos los que los vieron más de una vez los reconocían como precursores de los ejércitos francos.

El emperador realizó una gran obra cuando construyó un Orfanato, en realidad una institución que era al mismo tiempo hospital, orfanato y escuela, y que podía albergar a 10 mil personas. La administración de este gran complejo se la entregó a su hija Ana.

El emperador no podía decir al paralítico: “¡Levántate y anda!” o hacer que los ciegos vieran o que un hombre sin pies pudiera caminar. Pero lo que sí era posible es lo que el emperador hizo; poner gente que atendiera a los discapacitados y cuidara de su manutención y de su salud.

Ana Comnena no solo administró el orfanato, también practicó y enseñó allí la medicina. Mujer educada, y orgullosa también de sus conocimientos, daba mucho valor a la educación de los demás, y se enorgullece de la obra social de su padre, de la que es también parte importante:

Y a la derecha del santuario está la Escuela de Gramática para los huérfanos de cualquier origen, en la cual un maestro preside y los niños se agrupan a su alrededor, algunos resolviendo problemas gramaticales, otros escribiendo sobre análisis gramatical. Se puede ver estudiar a un latino, a 
un escita aprendiendo griego y a un romano leyendo libros en griego y a un griego iletrado hablando griego correctamente.

No se conoce la fecha de la muerte de Ana Comnena, se calcula que ocurrió alrededor del año 1153, es decir cuando tenía unos 70 años de edad, en el Monasterio de Kecharitomene.

Se pueden encontrar varias biografías noveladas, como Ana de Bizancio de Tracy Barrett, Ana Komnena de Vera Mutavchieva y Anna Comnena de Naomi Mitchison. También aparece en la novela histórica Los cruzados de Zofia Kossak-Szczucka.

* Las citas son de La Alexíada, de Ana Comnena