John Silver, "el largo"



Si los cuentos de los marineros, acerca de tormentas y aventuras, de éxitos y fracasos, si goletas, islas y náufragos, y bucaneros, y tesoros enterrados, y todos esos viejos relatos, contados como antes se hacía, pueden agradar, como a mí en mi tiempo, a los inteligentes jóvenes de hoy:
-¡Que así sea, y vengan acá! Si no, si la estudiosa juventud ya perdió el gusto por los libros de antes, de Kingston, o Ballantyne el valiente, o Cooper de los bosques y los mares: Que así sea! ¡Pero que pueda yo y todos mis piratas compartir la tumba donde ellos y sus aventuras descansan!

(Robert Louis Stevenson, La Isla del Tesoro)

a novela de Robert Louis Stevenson, La Isla del Tesoro, es una novela apasionante y entretenida de leer. Una vez comenzada la lectura es casi imposible dejarla, como imposible hubiera sido desembarcar de la Hispaniola durante su viaje a la isla marcada en el mapa del viejo Billy Bones.

Pero de los personajes de la novela, Jim Hawkins, el Squire Trelawney, el doctor Livesey, el capitán Smollett, el loco Ben Gunn y John Silver, lejos se destaca la avasallante personalidad de este último, que al final resulta ser el verdadero protagonista de la historia.

John Silver “el largo” es uno de los personajes más interesantes de las novelas de aventuras. Es astuto, codicioso, desleal, embustero, cruel, muy capaz de matar a sangre fría. Pero también sabe ser simpático y es un gran conversador. A pesar de su deficiencia física, puesto que le falta una pierna, es capaz de moverse con inesperada agilidad con el apoyo de su muleta.

Mientras estaba allí, un hombre salió de una habitación lateral, y en cuanto lo vi estuve seguro de que se trataba del propio John «el Largo». Su pierna izquierda estaba amputada casi por la cadera y bajo el brazo sujetaba una muleta que movía a las mil maravillas, saltando de aquí para allá como un pájaro. Era muy alto y daba impresión de gran fortaleza, su cara parecía un jamón, y, a pesar de su palidez y cierta fealdad, desprendía un extraño aire agradable.

Posee una gran fuerza de carácter, se nota que es un hombre acostumbrado a hacerse obedecer y es capaz de mantener el liderazgo sobre los amotinados aún en condiciones muy difíciles.
A pesar de su ruda apariencia puede ser muy amable y cortés, mostrando que tal vez tuvo una buena educación y un origen de cierta calidad, logra de inspirar confianza incluso al Capitán Smollett, que se supone tiene experiencia en el trato con marineros, y al Dr. Livesey.
El squire Trelawney es el primero en ser cautivado por el carisma del viejo marinero:

Me ha conmovido -lo mismo os hubiera pasado- y, apiadándome de él, allí mismo lo contraté para cocinero de nuestro barco. Se llama John Silver —el Largo—, y le falta una pierna; pero esa mutilación es la mejor garantía, puesto que la ha perdido en defensa de su patria sirviendo a las órdenes del inmortal Hawke. Y no percibe ningún retiro. ¡En qué abominables tiempos vivimos, Livesey! 



En su relación con el Dr. Livesey, confía en su palabra como confiaría un caballero con su igual, lo que hace pensar en un pasado de cierta nobleza.
Siente por Jim Hawkins un afecto sincero y le habla con mucho cariño aunque Jim es solo un joven grumete.
Jim corresponde ampliamente el afecto de John, como lo demuestran las palabras finales de la novela.

De todos los villanos de las novelas, John Silver «el Largo» es tal vez el más simpático, y no estaría nada de mal pasar algunas horas de conversación con él, escuchándole contar sus viejas historias, como lo hizo Jim. 
John Silver “el largo” se convirtió en el arquetipo del pirata, con una sola pierna y un loro (el Capitán Flint) en el hombro.
En nuestro corto paseo por los muelles la compañía de Silver resultó fascinante para mí, pues me fue dando toda clase de explicaciones sobre los diferentes navíos que veíamos, sobre sus aparejos, desplazamientos y nacionalidades y qué maniobras estaban realizándose en cada uno de ellos: en éste, descargando; abasteciendo aquél; un tercero aparejaba para zarpar- Y de cuando en cuando me contaba algún sucedido en la mar, historias de barcos y marineros, o me enseñaba algún refrán, que me hizo repetir hasta aprenderlo de memoria. Yo no tenía dudas de que Silver era el mejor compañero que yo podía desear. 

Al final uno se alegra de que el viejo John haya salido bien parado de la aventura, y compartimos los deseos de Jim de que pase tranquilo sus últimos años, en compañía de su mujer, de sus ahorros y de las trescientas o cuatrocientas guineas que se llevó del tesoro y, que al fin y al cabo, le correspondían, como antiguo contramaestre que fue del despiadado pirata Flint.

«Quince hombres tras el cofre del muerto,  
¡Ho! ¡Ho! ¡Ho! ; Y una botella de ron!
El ron y el diablo se llevaron al resto.
¡Ho! Ho! ¡Ho! ; Y una botella de ron!»


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4 comentarios en “John Silver, "el largo"

  1. A mí siempre me han gustado las aventuras de piratas y marineros, aunque tengo que reconocer que en mi caso han sido más a través del cine y la televisión que no por las novelas. Es curioso, en ese sentido me pasa como con muchos cómics que los conozco pero no puedo decir que los haya leído.

  2. Hola FG: Yo creo que eso está bien, si una persona puede conocer las historias a través del cine o la televisión es porque eso corresponde a su época. Nosotros no veíamos televisión porque no la había, no por otra razón. Pero leíamos los comics, nuestro equivalente de la tele.

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