Paul Theroux

i alguien quiere saber de viajes en tren, debería leer a Paul Theroux.
Paul Theroux es un novelista y autor de libros de viaje nacido en los EE.UU. Aunque es famoso por sus novelas como La costa Mosquito, llevada al cine en 1986, para los lectores de libros de viaje es el autor de las obras En el gran bazar del ferrocarril, En el gallo de hierro, El viejo expreso de la Patagonia, Los Pilares de Hércules, El safari de la estrella negra y Tren fantasma a la estrella de oriente.

El gran bazar del ferrocarril es el relato de un viaje que se inicia en Inglaterra y atraviesa Europa en el mítico Orient Express, para seguir después por el Medio Oriente, la India y el Sureste Asiático, regresando en el Transiberiano.

El Orient Express


Era un tren espléndido en 1929, y ni que decir tiene que el Orient Express es el tren más famoso del mundo. Igual que el transiberiano, enlaza Europa con Asia, lo que explica gran parte de su romanticismo. Pero tam bién ha sido consagrado por la ficción: la inquieta lady Chatterley lo tomó y lo mismo hicieron Hércules Poirot y James Bond. Graham Greene le envió algunos de sus viajeros descreídos, incluso antes de que lo tomara él mismo (“Como no podía tomar un tren para ir a Estambul, lo mejor que podía hacer era comprar el disco Pacific 231 de Honneger”, escribe Greene en la introducción de Orient Express).
(Paul Teroux, El gran bazar del ferrocarril)

Lo interesante de Paul Theroux es que cuando viaja no busca conocer países, sino conocer trenes, y a través de los pasajeros, la gente.
Se mueve en todo tipo de trenes, urbanos, locales, expresos, viaja de día y de noche, desembarca, recorre y vuelve a embarcarse en su larga y entretenida aventura.

Tren a Rameswaram



La arena levantada por la locomotora penetraba en los vagones y la espuma procedente de las rompientes moteaba de transparentes burbujas las ventanillas. Todo era luz, agua y arena revoloteando alrededor del tren que avanzaba hacia la carretera elevada de Rameswaram en medio de un fuerte viento.
(Ibid)

“El gallo de hierro” es el apodo del tren que hace el recorrido más largo, cuatro días y medio de Beijing a Urumchi. Todo un desafío tomarlo y viajar en él.

“El gallo de hierro”

(El gallo de hierro) Graznaba, cacareaba y parecía aletear a medida que el vapor escapaba de la negra caldera y el tren traqueteaba por las vías. Era una cosa enorme y castañeteante, con campanas y silbatos, que se dirigía ruidosa y engreída hacia el oeste, internándose en el desierto de lo que en otro tiempo fue el Turkestán.
(Paul Theroux, En el gallo de hierro)

En el largo viaje a Mongolia Theroux pasa por regiones distintas de lo que imaginamos que es China, hay una gran diversidad racial, religiosa y cultural, detalle que el autor no deja de notar.

Se trataba de una ciudad uighur y había pocos chinos. También había uzbekos, kazajstanos, tayiks y tungús, con botas altas y patizambos al estilo mongol. Tenían el rostro correoso, algunos parecían eslavos y otros gitanos y la mayoría se semejaba a los que han perdido el rumbo y hacen un alto en el oasis antes de seguir su camino. La mitad de las mujeres del bazar de Turfán poseía los rasgos de las echadoras de la buenaventura y las demás se parecían a las campesinas mediterráneas; eran espectacularmente distintas a las del resto de China.
(Ibid)

El transiberiano

Los Pilares de Hércules, es el relato de un viaje por las costas del Mediterráneo, aunque se trata de viajar en tren, para visitar las islas el autor usa los transbordadores.
Recorre Gibraltar, la costa de Alicante, Mallorca, Córcega, Cerdeña, Sicilia, la costa croata y Albania. De Estambul pasa la costa de Levante para después seguir a Grecia y terminar en Marruecos. Es al parecer el viaje en que más diversidad encuentra, y se muestra algo perplejo al conocer la costa balcánica y sus ancestrales problemas.

¿Cómo es la cultura croata, capaz de reunir a toda esta gente en una sola nación? La comida era una versión de la peor comida italiana. La lengua era igual que la serbia. El nacionalismo croata era un catolicismo fanático para contrarrestar la ortodoxia serbia, y en ambas partes había grupos terroristas y sociedades secretas.
(Paul Theroux, Los Pilares de Hércules)

El “Expreso de la Patagonia”

En El viejo expreso de la Patagonia inicia su viaje en Massachussett en dirección al sur, pasando por México, Guatemala, EL Salvador y Panamá. Colombia, Ecuador y Perú siguen en el itinerario para después dar un salto a la Argentina donde viaja en La estrella del Norte a Buenos Aires y desde allí sigue al sur para terminar el viaje en el Expreso Lagos del Sur.
En todo el camino va mirando por las ventanillas del tren, conversa con los viajeros y observa, observa todo, para después poner lo visto y lo escuchado en otro apasionante libro.

Paul Theroux ha viajado durante casi 40 años, sus libros son entretenidos y están llenos de descripciones y observaciones, agudas, a veces algo irónicas y con algo de misantropía, pero siempre interesantes.

Estrellas

En esta soledad parece el cielo
prado de flores cándidas, y bellas,
y en tanta luz el esmaltado suelo
con licencia del sol prado de estrellas,

(Lope de Vega, Boba para los otros y discreta para sí)

La Última Cena

a Última Cena de Jesucristo y sus discípulos es un tema de gran importancia en la religión cristiana, es por eso que ha sido representada innumerables veces por los artistas. Sus primeras representaciones se encontraron en las catacumbas de Roma y durante el Renacimiento se convirtió en un tema común en el arte italiano pero también encontró su sitio en la pintura europea posterior.

A la izquierda, esta representación se encuentra en la Catacumba Domitila y data del siglo II, obra de un anónimo pintor seguramente en la clandestinidad.

La imagen de la derecha corresponde a una colección de Miniaturas de la vida de Cristo, obra francesa del siglo XII, de autor anónimo.







Andrea del Castagno, pintó la escena en un fresco, en 1450. La pintura está bien balanceada y solo muestra un contraste en las figuras de Juan y la de Judas, quien se muestra tenso, sentado al otro lado de la mesa.

Andrea del Castagno

Domenico Ghirlandaio pintó su Última Cena en 1480 y se cree que esta obra era conocida por Leonardo da Vinci.

Domenico Ghirlandaio

Leonardo da Vinci, pintó la más conocida y reproducida versión de La Última Cena alrededor de 1490, su experimentación con nuevas técnicas de fresco, causó que la obra se arruinara rápidamente.

Leonardo da Vinci

Jacopo Bassano

Jacobo Bassano es un pintor manierista, pintó La Última Cena en 1542, los personajes muestran emoción y dinamismo.

Francesco Bassano

Francesco Bassano es el hijo de Jacopo Bassano, comenzó en el taller familiar para después trasladarse a Venecia. En su pintura la mesa no está paralela al cuadro, como era usual.

Pieter Pourbus

Pieter Pourbus, del Renacimiento Flamenco, pintó esta obra en un estilo propio en 1565.

Jacopo Tintoretto

Jacopo Comin, el Tintoretto, pintó este óleo en 1594 en una perspectiva diferente, asimétrica y en diagonal. La figura de Cristo no ocupa el centro de la escena pero es destacada por una aureola luminosa.

El Greco


Doméniko Teotokópulos, El Greco, que pertenece al Renacimiento Español, también pintó una versión de la Última Cena, en su estilo dramático y pre expresionista.


Valentin de Boulogne, pintor francés de estilo tenebrista (es decir que usaba fuertes claroscuros) terminó esta obra en 1626.

Valentin de Boulogne

Simon Ushakov

Simon Ushakov pintó La Última Cena en 1685. Era un pintor de iconos, de los primeros pintores rusos. Aunque a nuestra vista su estilo es el propio de los iconos, fue criticado por los suyos por mostrar influencia occidental.


Pascal Dagnan-Bouveret es un pintor francés de la escuela naturalista del siglo XIX, pintor de escenas campestres y de retratos, realizó su Última Cena en 1896, en la época en que se interesó por la pintura de temas religiosos.

Pascal Dagnan-Bouveret

Salvador Dalí, pintor del siglo XX presentó su obra El Sacramento de la Última Cena en 1955. Cristo ocupa el centro de la pintura, pero llama la atención la transparencia de su figura, además, se nota la tendencia al surrealismo.

Salvador Dalí

Duda

JACINTO: No, sino a vos de la mía;
y no digo parte della,
que toda es vuestra, y podría,
si os preciáis de poseella,
serlo el alma que os daría
Por relación he sabido
que me habéis engrandecido
en darme nombre de vuestro.
BELARDA: Holgara veros tan diestro
en el ser agradecido;
mas si de mí conocéis,
como yo de vos confío,
lo que a mi alma debéis,
en darme lo que es tan mío,
¿quién duda que lo seréis?
(Lope de Vega, El verdadero amante)

Polonia

Algunas pintoras polacas. Entre el siglo XIX y el siglo XX la pintura en Polonia fue influenciada por el arte francés, pero siempre mantuvo un estilo propio.

Olga Boznanska, Niña en el jardín

Olga Boznańska (15 de abril de 1865 – 26 de octubre de 1940) Pintora polaca de estilo impresionista francés. Estudió arte en las escuelas de Karl Kricheldorf y Wilhelm Dürr en Munich.

Marian Czapla, Anturios en verde

Marian Czapla (28 de julio de 1946) Pintor y artista gráfico, graduado de la Escuela de Artes Plásticas de Kielce y de la Academia de Arte de Varsovia.

 

Kasia Domanska, Baño de sol

Kasia Domanska (15 de febrero de 1972) Estudió en la Academia de Arte de Varsovia.

 

Danuta Joppek, Óleo en lienzo



Danuta Joppek (1989) Artista y pintora, graduada de la Akademia Sztuk Pięknych.

Stanislawa de Karlowska, Tejados

Stanislawa de Karlowska (8 de mayo de 1876 – 9 de diciembre de 1952). Estudió en Cracovia antes de ingresar a la Academie Julian en Paris.

 

Tamara de Lempicka, Jovencita en verde

Tamara de Łempicka (16 de mayo de 1898 – 18 de marzo de 1980), nacida Maria Górska en Varsovia. Pintora de Art Deco.

Zofia Stryjeńska, Otoño

Zofia Stryjeńska (13 de mayo de 1891 – 1976) Pintora, diseñadora gráfica e ilustradora representativa, junto con Tamara de Lempicka, del Art Deco.

 

Anna Bilińska-Bohdanowicz, Autoretrato

Anna Bilińska-Bohdanowicz (1857 – 18 de abril de 1893) Pintora polaca famosa por sus retratos. Estudió arte con Michał Elwiro Andriolli, en Varsovia fue alumna de Wojciech Gerson.

Ramsés II

Según la Wikipedia, en febrero del año 1300 a de C. nace Ramsés II, tercer faraón de la XIX° Dinastía y quizás el más famoso de los soberanos egipcios. Ramsés II fue llamado con mucha razón “el Grande” y merece ser recordado.
Habiendo ascendido al trono siendo muy joven, gobernó durante 66 años, un reinado largo, documentado entre otros, por el cronista Manetón.

Ramsés II en Qadesh

Ramsés es famoso por varias razones, pero la principal es su incansable afán de construir. Entre sus obras se cuenta la ciudad de Pi-Rameses, en el delta del Nilo, convertida en capital y base militar para sus campañas en Siria. Durante la segunda de sus campañas sirias tuvo lugar la batalla de Kadesh, de resultado indeciso, contra otro gran Imperio, el de los Hititas.
Pero, también es famoso este faraón porque se le considera el más claro candidato a ser “el faraón del Éxodo”, es decir el que permitió de buen grado o no, la salida de los hebreos comandados por Moisés.

Hay razones que sustentan la candidatura de Ramsés II, dice Werner Keller:

Si la fijamos en el año 1290 antes de J.C., apenas podemos equivocarnos, ya que los primeros años de Ramsés II (desde 1301 a 1234) estuvieron en su mayor parte ocupados por una gran actividad constructiva que se desarrolló en la ciudad a la cual dio su nombre, la Rameses de la tradición israelita. La notable coincidencia entre esta fecha y la indicación contenida en el Ex. 12:40, de 430 años (“La estancia de los hijos de Israel en Egipto duro 430 años”; Ex. 12:40), hace suponer que su entrada en Egipto debió de tener lugar hacia el año 1720 antes de la era cristiana, cosa que puede ser casual, pero no deja de ser una coincidencia muy notable.

(Werner Keller, Y la Biblia tenía razón)

Lo de la esclavitud no está tan claro, hay gente que cree que los israelitas fueron obligados a construir las

Ramsés II

pirámides, pero estas habían sido construídas 1500 años antes, pero si que tienen que haber trabajado en las obras del ambicioso Ramsés. Las condiciones, aunque de servidumbre, no deben haber sido tan malas puesto que los hebreos recordaban después:
¡Ojalá hubiéramos muerto en manos de Yahvé en el país de Egipto cuando nos sentábamos junto a la olla de la carne, cuando comíamos pan hasta hartarnos! (Ex. 16:3). ¿Quién nos dará a comer carne? Nos acordamos del pescado que de balde comíamos en Egipto, de los cohombros, melones, puerros, cebollas y ajos… ¿Quién nos dará a comer carne? Ciertamente éramos felices en Egipto (Num. 11:4-5,18).

Pero en fin, de lo que se trata es de Ramsés II. No solo construyó la ciudad de Pi-Ramsés, sino también un enorme templo, el Rameseum, transformó los templos de Tebas y construyó los enormes monumentos de Abu Simbel. Los monumentos causaban la admiración de los viajeros.
Entre los griegos Ramsés II fue conocido como Ozymandias y con ese nombre es que se le encuentra también en la historia y la leyenda:

Abu Simbel

Y no es solo por su tamaño que esta obra merece admiración, sino también es maravillosa por la calidad artística y su excelencia debido a la calidad de la piedra, puesto que se trata de un solo bloque sin una sola grieta. En ella una inscripción dice: 
Soy Osymandias, Rey de Reyes, si alguien quiere saber cuan grande soy y donde descanso, trate de superar una de mis obras. (Diodoro Siculo, Historia)

En el año 1255, Ramsés y su esposa Nefertari inauguraron el complejo arquitectónico de Abu Simbel, cuya construcción duró 20 años, y que refleja cuan grande era la vanidad del Faraón. Fue construído con el doble propósito de impresionar a los vecinos y afirmar la religión egipcia, de la que el faraón, como hijo de Amón, era parte importante. Estos monumentos todavía permanecen, a pesar de haber sido atacados por el tiempo, los elementos y el hombre.

Nefertari fue la esposa principal de Ramsés II, se casó con él antes que ascendiera al trono y permaneció a

Nefertari

su lado hasta su muerte en el año 1250. El amor que le tenía el faraón puede apreciarse en que le haya dedicado un templo en Abu Simbel, en el que su estatua tiene el mismo tamaño que la de Ramsés. Su importancia queda de manifiesto por su presencia en los grandes monumentos y en la posición que asume en su correspondencia internacional, por ejemplo en una carta encontrada en el país de los Hititas.

La gran Reina Naptera de la tierra de Egipto habla así: A mi hermana Puduhepa, la gran reina de la tierra de Hatti. Yo, tu hermana, deseo que estés bien, y también tu país. Ahora, me he enterado de que tú, mi hermana, me has escrito preguntando por mi salud, debido a la buena amistad y la relación fraternal entre el rey de Egipto, el gran Dios de la Tormenta le de la paz, y su hermano, el rey de Hatti, el Gran Rey.
(Joyce Tyldesley, Crónica de las Reinas de Egipto)

Isetnofret

Al morir Nefertari asumió como esposa principal la segunda, Isetnofret, mujer que mantuvo un bajo perfil pero que logró colocar a sus hijos en altos cargos, su hijo Merneptah sucedió a su padre.

Ramsés II murió a los 90 años, dejó el Imperio Egipcio en su máximo esplendor y llegó a ser lo que su inmenso ego requería, el faraón más célebre, un faraón de leyenda.

Como personaje de novelas se encuentra en la serie de Ramsés del escritor francés Christian Jacq. En el cine ha sido representado por Yul Brynner en la película Los diez mandamientos (1856), por Mario Ferrari en Moisés (1974) y por Christofer Lee en Moisés (1995).

Jezabel

Imagen artísticamente
idealizada de Jezabel *

 mediados del siglo IX a de C., el que había sido el reino de David estaba dividido en dos reinos independientes, al norte Israel y al sur Judá. En Israel gobernaba el rey Acab, hijo de Omri, quien luchaba por mantener su reino contra la fuerte presión de sus vecinos, los sirios, y los agresivos asirios.
No estaban de más entonces las alianzas y, una que resultaba conveniente, se estableció con Sidón, casándose el rey Acab con la princesa Jezabel, hija del rey sidonio Itobaal.
Era esta princesa fenicia no solo hermosa sino también de caracter fuerte, activa y audaz, dice Flavio Josefo:

Tomó por esposa a una hija de Itobal, rey de los tirios y sidonios, llamada Jezabel, quien le enseñó a rendir culto a sus dioses. Era una mujer activa y audaz; 
(Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos)

Pero durante todo el tiempo Jezabel ha sido sinónimo de maldad y muchas veces sinónimo de prostituta. ¿Por qué? es interesante saber la razón por la cual esta reina adquirió tan mala fama. Así, nos encontramos con un problema que involucra la religión:

llegó a tal grado de indecencia y locura que edificó un templo al dios de los tirios, llamado Bel, e hizo plantar en su honor un bosque sagrado con árboles de todas las especies. Y nombró, además, para ese dios, sacerdotes y falsos profetas. 
(Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos)

Es decir entonces que el problema comenzó cuando construyó templos y santuarios para su propio dios, Baal, distinto del Yaveh de los israelitas. No hay manera de considerar, honradamente, que su piedad y devoción por su dios sea una indecencia o una locura, salvo claro para un fanático partidario de Yaveh. Pero como los partidarios de Yaveh fueron los que contaron la historia, el juicio y la condena quedaron para siempre.

Elías encara a Acab y Jezabel

Hay otros pecados, por supuesto, como la matanza de los profetas yavehistas, que causaban grandes molestias internas mientras el reino luchaba contra los enemigos externos. De ahí que Jezabel fuera considerada una mujer extremadamente malvada. Pero, el profeta Elías hizo matar a 450 sacerdotes del culto de Baal, y eso no lo convirtió en un profeta malvado, sino por el contrario, en el más venerado. De nuevo la historia contada por el que ganó.

En cuanto a los pecados de inmoralidad y promiscuidad que se atribuyen a Jezabel, no hay una sola línea en
la Biblia que sustente tal afirmación, ninguna. Por el contrario, se desprende del texto que Jezabel no solo fue una esposa fiel sino que también muy devota de sus esposo, llega a matar para darle en el gusto.
He aquí que llegamos a un punto difícil, claro, Jezabel hizo matar a Nabot, injustamente, para que su esposo heredara la viña. Pero el rey David, que mató a Urías para quedarse con su esposa, ¿por qué no es tratado de “encarnación del mal”?

Lo de la prostitución es algo que también constituye una injusticia, el problema está en que cuando la Biblia se refiere a la apostasía del pueblo de Israel contra su dios, lo hace usando la palabra prostitución, es decir que el pueblo “se prostituye” con los dioses extraños. Así, cuando Jezabel extiende el culto de Baal hace que el pueblo de Israel de “prostituya”, toda una tergiversación.
Además, se asocia el maquillaje de Jezabel con las “mujeres pintadas”, las prostitutas, debido a que, al final, muertos su hijo y su nieto, se enfrentó a la muerte vestida y arreglada como una reina que era:

Muerte de Jezabel

Jehú entró en Jezrael. Sabiéndolo Jezabel, se pintó los ojos, se peinó y se asomó a una ventana.
(Biblia, 2 Reyes)

Todo un trabajo de propaganda, tan bien implementado que convirtió a una reina, por ser enemiga de la religión oficial, en símbolo secular de maldad y perversidad sexual. Algo ridículo, por supuesto, pero que no hay manera de combatir, dada la fuerza que tiene el texto bíblico no solo en sus creyentes sino también en el público en general, debido al enorme peso cultural que tiene la Biblia.

En la novela Cavernas de Acero, el escritor Isaac Asimov hace una defensa de Jezabel, la esposa del protagonista lleva ese nombre:

—Pretender que eres Jezabel no te llevará a ninguna parte. Si deseas saber la verdad, el nombre no significa lo que te imaginas. La Jezabel de la Biblia fue una esposa fiel y buena de acuerdo con su entendimiento. No tuvo amante alguno, que sepamos, no se mezcló en ninguna orgía y no se permitió en lo absoluto libertades morales.
Jessie le miró enojada.
—No es tan así. Escuché la frase ‘pintada como Jezabel’. Sé lo que significa.
—Tal vez piensas que lo sabes, pero escucha. Después de que el esposo de Jezabel, el rey Ajab, muriese, su hijo Jehoram fue rey. Uno de los capitanes de su ejército, Jehu, se rebeló contra él y lo asesinó. Entonces Jehu cabalgó hasta Jezreel donde vivía la reina madre, Jezabel. Ella supo que él venía y se dio cuenta de que iba a asesinarla. Con orgullo y coraje se pintó el rostro y se vistió con las mejores ropas, como una reina arrogante y desafiante. Él la lanzó por la ventana del palacio y la mató, pero tuvo un buen final, de acuerdo con mi idea. Y a eso se refiere la gente cuando dicen ‘pintada como Jezabel’, aunque no sepan por qué.
(Isaac Asimov, Cavernas de Acero)

No, Jezabel no fue una “Jezabel” en el sentido que actualmente se le da, por el contrario, fue una esposa, una madre y una reina íntegras, que se mantuvo fiel y leal a su esposo y a su reino, ayudando a defenderlo contra sus enemigos externos, aunque los internos la hayan vencido al final.

La película de 1953 Los pecados de Jezabel, con Paulette Goddard, es más falsa que moneda de plomo, pero la escritora Lesley Hazleton escribió una novela revisionista, Jezabel: La historia jamás contada de la reina ramera de la Biblia, la que debe ser interesante para quien se interese por el tema (y la pueda encontrar), porque reivindica la imagen de la tan maltratada reina.

* Imagen tomada de: http://takebackhalloween.org/jezebel/

Sven Hedin

Sven Hedin en traje mongol

El 19 de febrero de 1865 nació Sven Hedin, geógrafo, topógrafo, fotógrafo, escritor, ilustrador y explorador, tal vez el más grande explorador de todos los tiempos.
Realizó cuatro expediciones al Asia Central, descubriendo los Transhimalaya, las fuentes de los ríos Brahmaputra e Indo y recorriendo el Taklamakan. También visitó Constantinopla, Azerbaijan, Mesopotamia, Iran, Kirguistán, Tibet, India, China y Japón.

Aunque de baja estatura y aspecto estudioso, era físicamente fuerte, lo que junto con su tenaz determinación le permitió sobrevivir en situaciones de peligro extremo. Sus numerosos libros y diarios de viaje los ilustró con sus propias fotografías, acuarelas y dibujos. Aprendió varios lenguajes y dialectos, los que siempre le fueron muy útiles:

Me libraba de los errores y engaños deliberados de los intérpretes, y por lo tanto estaba en condiciones de reunir una buena cantidad de información de carácter más o menos importante que será nuevo para la mayoría de los lectores.
(Sven Hedin, A través de Asia)

Las expediciones de Hedin permitieron aumentar el escaso conocimiento de la geografía, física y humana, del Asia Central, descubriendo además las ruinas de antiguas ciudades budistas chinas que existían hasta ese momento solo en la leyenda. Sus mapas de las regiones que visitó resultaron de una muy alta calidad y las potencias europeas competían por hacerse con ellos.

Mapa de las regiones recorridas por Sven Hedin

Se está aproximando una nueva era en el desarrollo histórico de los descubrimientos geográficos. Los pioneros pronto habrán cumplido su parte de modo que las “zonas en blanco” de los mapas iran disminuyendo gradualmente; Los pioneros del pasado, los que abrieron las rutas a través de grandes peligros y dificultades, han de ser seguidos por los exploradores de la actualidad, examinando en detalle la superficie de la tierra y su inquieta vida, encontrando siempre vacíos que llenar y nuevos problemas que resolver.
(Sven Hedin, A Través de Asia)

Se convirtió en el máximo experto en Turquestán y el Tibet, posibilitando el acceso a europeos y asíaticos a la geografía y la sociedad de esas regiones tan aisladas e inaccesibles. Sus viajes cubrieron una enorme distancia, por regiones desconocidas para los europeos de la que él da una idea en sus libros:

De las 6.520 millas antes mencionadas, no menos de 2.020 fueron a través de las regiones que ningún europeo había visitado nunca. Durante algunas de las restantes 4.500 millas, un viajero me había precedido, sobre otras partes dos viajeros, pero en ningún caso más de tres.
(Sven Hedin, A través de Asia)

Montañas Alai y Trans-Alai desde el paso de Tenghiz-Bai, lo que da una idea de los sitios por los que viajaba Hedin.

Hedin realizó su primera expedición en 1893, recorriendo la región de Tashkent y el desierto del Taklamakan hasta el norte del Tibet. Su actividad continuó hasta el año 1935, cuando a los 70 años todavía recorría la Ruta de la Seda.

Día de feria en un poblado cerca de Khotan

Acerca de una exhibición en el Deutsches Museum, titulada Sven Hedin, el último explorador, el doctor Henze escribió lo siguiente:

Fue un pionero y explorador en el período de transición al siglo de la investigación especializada. Nadie iluminó y representó los territorios desconocidos en forma tan extensa como él. Sus mapas son creaciones únicas, y el artista no quedó en segundo lugar frente al sabio, que con el fondo de la noche creó, aparentemente sin esfuerzo, sus inspiradoras obras.

Zenobia

La reina Septimia Zenobia nació en el año 240 y fue la segunda esposa de Septimio Odenato, rey de Palmira bajo la protección romana.
Al morir su esposo, Zenobia se hizo cargo del trono y declaró a su reino independiente. Lo fortaleció y atacó y conquistó Egipto. Su espíritu ambicioso la llevó a extender su dominio luego a Anatolia, Siria y el Líbano. En cinco años, entre el 267 y el 272, construyó un imperio entre el Éufrates y el Mediterráneo.

Esta agresividad provocó la reacción del enérgico emperador Aureliano, apodado “Mano en la espada“, quien la atacó y la venció, llevándola cautiva a Roma. Después de todo, Roma dependía del trigo egipcio, y dejar Egipto en manos de un imperio rival estaba fuera de toda cuestión. Al contrario de Cleopatra, Zenobia no optó por el suicidio y fue conducida a Roma, donde encadenada participó en el Triunfo del Emperador:

Vencida entonces, Zenobia huyó en camello (que ellos llaman dromedario), buscado refugiarse entre los persas, pero fue capturada por la caballería lanzada en su persecución y entregada a Aureliano.
(Historia Augusta)

Después, fue mantenida en cautiverio, pero en uno privilegiado ya que se le entregó una villa en Tivoli, donde se supone residió, cómoda y tranquilamente, hasta su muerte en fecha indeterminada.
La tradición la describe como una morena de cabello oscuro y “más hermosa que Cleopatra”. Era capaz de cabalgar a la par con sus oficiales y soldados, conducir un carro de guerra, arrojar una lanza y disparar un arco. Hablaba Arameo, griego, latín y egipcio, y mantenía en su corte a poetas y filósofos.
De acuerdo con la Historia Augusta, Zenobia era hermosa, fuerte, valiente y fiel a su marido. Cuando ejercía el mando del ejército se presentaba con yelmo y armadura, podía marchar 10 kilómetros con los soldados y beber con los oficiales, sin perder jamás el control.
De esa imagen se hace eco Chauncer en el Cuento del Monje:

Reino de Palmira

Sobre la fama de Zenobia, la reina de Palmira, los persas escribieron que era tan osada y tenía tal dominio de las armas que ningún hombre la sobrepasaba en fortaleza, linaje y otros nobles atributos. Por sangre, descendía de reyes persas. No diré que fuera la más hermosa de las mujeres, pero su figura no tenía defecto.
. . .
En ninguna parte del mundo se podía encontrar una persona más juiciosa y honorable, generosa sin ser despilfarradora, más cortés, más decidida e infatigable en la guerra.
(Geoffrey Chauncer, Cuentos de Canterbury)

Zenobia es un gran personaje, digna de ser considerada por los medios, pero no lo ha sido. ¿Por qué acerca de Cleopatra hay tantas películas? acerca de Zenobia hay una sola y mala además, con cero valor histórico, ya que le inventa un amorío inexistente. Pero de seguro esa es la causa, Zenobia no tuvo ni por asomo un Cesar o un Marco Antonio, lo que la hace poco atractiva para el público. Calderón de la Barca, en su obra La gran Cenobia le inventa un amor con un oficial romano que incluso estaría dispuesto a matar a su emperador:

Ay, Cenobia, peno y rabio.
Mataré al Emperador,
y mejor
en venganza de tu agravio.
(Calderón de la Barca, La gran Cenobia)

Anita Ekberg, como Zenobia

Demasiado fantasioso, pero es el mismo recurso que utiliza la película Bajo el signo de Roma (1959), en la que a Zenobia, interpretada por la exuberante Anita Ekberg también se le inventa un amorío barato buscando satisfacer el gusto del público.

Hay varias óperas acerca de Zenobia, como las de Albinoni, Paisiello y Rossini, y en la literatura se podría nombrar las obras:  Emperatriz Zenobia: reina rebelde de Palmira de Pat Southern; Zenobia de Haley Elizabeth Garwood,  La reina rebelde de Judith Weingarten y Zenobia de William Ware, cada una en su estilo.

Unas líneas de la novela de Ware describen, tal vez con cercana exactitud, el sentir de los palmireños, que bajo su enérgica reina desafiaron a Roma, aunque les haya costado la destrucción:

¿Qué significa Roma? gritaron: La fortuna no es constante. ¿Por qué no puede ser Palmira lo que Roma ha sido, la dueña del mundo? ¿Y quién mejor para gobernarla que la gran Zenobia?
(William Ware, Zenobia)

Ruinas de Palmira, en la actualidad.