Alaska

El 30 de marzo de 1867, EE.UU. compró a Rusia el territorio de Alaska, ubicado en el extremo noroccidental del continente americano.

En 1832 la expedición del cosaco Shestakov y el bieloruso Pavlutsky fue la primera en alcanzar las costas de Alaska. Posteriormente el danés Vitus Bering, al servicio del zar, llegó a sus costas en 1741 y regresó con un mayor conocimiento de la región. Algunos de sus tripulantes se llevaron algunas pieles de nutria marina que fueron juzgadas como de alta calidad y despertaron el interés en ese lejano territorio.

A finales del siglo XVIII los españoles enviaron algunas expediciones pretendiendo hacer valer sus derechos sobre el Pacífico Norte y fundaron algunos asentamientos y un fuerte, pero estos se mostraron muy difíciles de mantener y prácticamente indefendibles, por lo que finalmente fueron abandonados.

En Rusia, un grupo de comerciantes siberianos formó la Compañía Ruso-Americana para llevar a cabo un programa de colonización y ejercer el monopolio del comercio en el territorio. Sitka fue rebautizada como Nueva Arcángel y se convirtió en la capital de la América Rusa. La colonización no fue exitosa, la población no superó los centenares, pero marcó la presencia rusa en la zona con relativamente buenos beneficios comerciales.

Este nombre de Príncipe de Gales se aplica a todo un archipiélago bastante complicado, cuyo último extremo en el norte se pierde en una maraña de islotes. La isla principal tiene por capital el puerto de Shakan, situado en la costa oeste, en el que los navíos se refugian cuando hay tempestad.
Más allá se prolonga la isla Baranof, donde los rusos fundaron el fuerte de Nuevo Arcángel, y cuya principal ciudad, Sitka, es también la capital de toda la provincia de Alaska. Cuando Alaska fue cedida por el imperio moscovita a los Estados Unidos, Sitka no volvió al Dominion ni a la Columbia británica, sino que, de acuerdo con el tratado de 1867, permaneció bajo el dominio americano.
(Julio Verne, El volcán de oro)

Aunque se reconocen los derechos del Imperio Ruso sobre Alaska, por su descubrimiento y posteriores asentamientos, la verdad es que Alaska no pertenecía a nadie y no se le daba más valor que lo que se podía obtener mediante el comercio de las pieles. Es por eso que cuando EE.UU. comenzó mostrar un expansionismo cada vez más fuerte, algunas personas en Rusia pensaron que no sería mala idea vender el territorio a los estadounidenses, antes de que lo tomaran de la manera acostumbrada, es decir invadiéndolo inexorablemente.

-Iván, te prohíbo que sigas adelante con esta empresa. Ni una palabra de esto o estamos perdidos. Si se enteran los americanos o los ingleses de que tenemos oro en estas montañas, nos arruinarán. Nos invadirán a miles y nos acorralarán contra la pared hasta la muerte.
Así hablaba el viejo gobernador ruso de Sitka, Baranov, en 1804 a uno de sus cazadores eslavos que acababa de sacar de su bolsillo un puñado de pepitas de oro. Baranov, comerciante de pieles y autócrata, comprendía demasiado bien y temía la llegada de los recios e indomables buscadores de oro de estirpe anglosajona. Por tanto, se calló la noticia, igual que los gobernadores que le sucedieron, de manera que cuando los Estados Unidos compraron Alaska en 1867, la compraron por sus pieles y pescado, sin pensar en los tesoros que ocultaba.
(Jack London, La quimera del oro)

La quimera del oro (1925)

 Un día, el príncipe Konstantin Nikolayevich, el hermano menor del zar  Alejandro II, le presentó la idea de vender Alaska como una manera de  allegar fondos y deshacerse de un territorio que, dada la incapacidad de  Rusia para ejercer una hipotética defensa, ya se vislumbraba perdido.
 Se realizaron las negociaciones y Alaska, territorio de 1.5 millones de  kilómetros cuadrados, se vendió por la suma de $7.2 millones de  dólares. $165 mil dólares fueron empleados en sobornar a políticos y  periodistas estadonidenses, cómo se repartió el dinero en Rusia no se  sabe.

A fines del siglo XIX se descubrió oro y se produjo lo que Baranov temía, la invasión del territorio por ambiciosos buscadores, epopeya que ha sido escenario de muchas obras literarias y algunas películas, por ejemplo La quimera del oro, de Chaplin. Otra película, El mundo en sus manos, con Gregory Peck, muestra el enfrentamiento de los cazadores ilegales con la Compañía Ruso-Americana.

En todo caso, lo que hizo famosa a Alaska fue su fiebre del oro, desarrollada en condiciones muy duras, en medio de condiciones climáticas muy agresivas. Pero la geografía, aunque era muy abrupta, presentaba paisajes de gran belleza.

Desde donde se encontrabanse divisaba un espléndido panorama. Los montes más altos de América del Norte estaban allí. El San Elías de 5.520 metros, el Cook, de 4.200 y el Fairweather, de 4.700 metros.
Su cumbres están cubiertas permenentemente de nieves y parecen llegar al cielo.
Al octavo día de su partida, casi sin provisiones decidieron acampar en el límite de la antigua América rusa, cerca ya de la región de las fabulosas minas de oro.
(Emilio Salgari, Los mineros de Alaska)

El mundo en sus manos ( 1952)

Terminada la fiebre del oro los siguientes colonizadores comenzaron a explotar los recursos pesqueros y madereros. Alaska se convirtió primero en Territorio y en 1959 pasó a ser el 49° Estado de los EE.UU.

Una nota curiosa nos informa que hace una semana comenzó una recolección de firmas para elevar una petición a Washington solicitando que Alaska vuelva a ser parte de Rusia. Hasta el momento se ha reunido un total de 30 mil firmas, que, aunque representan solo el 4% de la población de Alaska, es una cifra no despreciable. El plazo para reunir las 100 mil necesarias para que sea recibida vence el 20 de abril. Quienes iniciaron esto y cual es el propósito final, no se sabe, aunque lo que está claro es que la Constitución no permite la secesión unilateral de cualquier Estado de la Unión.

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Hanna Reitsch

Hanna Reitsch

Hanna Reitsch (29 de marzo de 1912 – 24 de agosto de 1979) fue una condecorada aviadora alemana. Era pequeña, delgada, rubia de ojos azules y de alegre sonrisa.
Rompió más de cuarenta records de altitud y resistencia durante su carrera y varios records para planeadores.
En un comienzo pensó en estudiar medicina, pero después de aprender a volar en planeadores en 1932, fue convencida de abandonar los estudios para hacerse cargo de un puesto como piloto-instructora en Hornberg.

Cuando era niña mis padres me mostraron las cigüeñas en su vuelo lento y tranquilo, también los buitres, dando vueltas cada vez más alto en el aire del verano y por eso, cuando yo también expresé el anhelo de volar, lo tomaron como una fantasía infantil, que al igual que muchos de nuestros entusiasmos juveniles, se olvida con los años. 
Pero el deseo creció en mí, creció con cada pájaro que vi volar por el cielo azul del verano, con cada nube que cruzaba ante mí llevada por el viento, hasta que se volvió una persistente inquietud, un anhelo que me acompañaba a todas partes y que nunca se calmó.
(Hanna Reitsch, Volar, mi vida)

Hanna volando el helicóptero
Focke-Achgelis

En 1937 fue asignada a Centro de Pruebas de la Fuerza Aérea, para trabajar como piloto de pruebas en varios modelos. Además, Hanna Reitsch fue la primera mujer en pilotear un helicóptero, realizando las demostraciones del primer aparato operacional del mundo, el Focke-Achmelis, en el estadio Deutschlandhalle en Berlin.
Siempre le gustó volar, en lo que fuera, y lo hacía con entusiasmo, con verdadera pasión.

Volar en el avión cohete, el Me 163, era vivir una de las fantasías de Münchhausen. Se despegaba con un rugido y un fogonazo, un brusco tirón hacia arriba y en el momento siguiente se encontraba una en en el corazón mismo del empíreo. (Ibid)

Durante la guerra trabajó como piloto de pruebas siendo la primera mujer en pilotear un avión cohete, el Me-163, capaz de alcanzar los 900 km/h. En uno de esos vuelos de prueba sufrió un accidente grave que la tuvo cinco meses en el hospital, pero apenas recuperada retomó sus actividades. También realizó un vuelo en la peligrosa bomba voladora tripulada V-1, logrando el éxito donde los pilotos anteriores habían fracasado.

Barbara Ruetting representando a
Hanna Reitsch en la película Crossbow.

Nunca había latido mi corazón con tanta fuerza como al día siguiente, en el momento en que la cabina de plexiglás se cerró sobre Hanna Reitsch y empezó a roncar el motor. El despegue de la V-1 salió a pedir de boca. ¡Caramba, cómo volaba la muchacha! Su pericia se podía adivinar en los ágiles giros que describía. Bajó a una terrible velocidad.
Yo sudaba. Le deseaba suerte con todas mis fuerzas. De pronto vimos una nube de polvo sobre la pista de aterrizaje. Sacamos del asiento a una Hanna feliz. –¡De primera! –dijo.
(Otto Skorzeny, Luchamos y perdimos)

Terminada la guerra Hanna retomó el vuelo en planeador apenas fue permitido por los vencedores. Durante un tiempo vivió en la India, donde fundó un centro de planeadores y posteriormente en Ghana, donde fundó la primera escuela africana de vuelo en planeador. Sus actividades incluyeron también el helicóptero, ganando la sección femenina en el primer campeonato mundial de estas aeronaves.
Hanna murió en 1979, a los 67 años, de un ataque al corazón.

Escribió varios libros acerca de sus actividades, entre ellos su autobiografía, Volar, mi vida. En el cine ha sido interpretada por Barbara Ruetting (Operación Crossbow), Diane Cilento (Hitler, los últimos días) y Anna Thalbach (La caída).

Volar

Ícaro y Dédalo

De acuerdo con la leyenda, Dédalo fue el talentoso arquitecto y artesano ateniense que construyó el Laberinto para el rey Minos de Creta. Pero debido a que Dédalo se inmiscuyó en el asunto de Teseo con Ariadne, el rey lo encerró en su propia obra.
Para salir de ahí, el único camino abierto era el aire, por lo que Dédalo construyó alas para que él y su hijo Ícaro pudieran salir volando. Todo salió bien en cuanto al vuelo, si Ícaro murió fue por acercarse demasiado al sol, mientras que Dédalo concluyó su vuelo con éxito. Como suele suceder, Ícaro se hizo famoso porque murió, pero el mérito del invento es de Dédalo.

Aunque todo lo posea, Minos no es dueño del aire, dijo, y con ánimo se dispuso a usar sus artes y el conocimiento de la naturaleza. Así, tomó plumas y comenzó a ordenarlas de menor a mayor, formó unas alas disponiendo las plumas sobre una tela de lino y pegándolas con cera. Luego le dio curvatura doblándolas de manera de imitar la forma de las alas de las aves.
(Ovidio, Metamorfosis)

Abbas Ibn Firnas

Abbas Ibn Firnas, quien vivió entre los años 810 y 887, fue un erudito, inventor, médico, músico y poeta andaluz que vivió en el emirato de Córdoba.
Hay una historia, escrita siete siglos después, que dice que intentó volar, para lo cual diseñó unas alas con las que se lanzó desde una de las torres de Córdoba sufriendo en el intento heridas de consideración.

Uno de sus muy curiosos experimentos fue su intento de volar. Se cubrió con plumas, se puso las alas que había construído, y, subiendo a una eminencia, se lanzó a los aires, de manera que de acuerdo con el testimonio de varios escritores confiables, que presenciaron el acontecimiento, voló una distancia considerable, pero al intentar posarse en el lugar de partida, cayó lastimándose  gravemente la espalda, porque aunque se sabe que las aves al posarse se apoyan en sus colas, él olvidó proveerse de una.
(Ahmed Mohammed al-Maqqari, Historia de las dinastías mahometanas en España)

Eilmer


Eilmer de Malmesbury fue un monje benedictino inglés que vivió en el siglo XI. No se conoce mucho de él aparte de saber que realizó un intento de volar planeando mediante unas alas. Para eso se lanzó desde una altura en su monasterio, contra el viento, logrando según se cuenta, mantenerse en el aire por unos 15 segundos, desplazándose unos 200 metros antes de aterrizar violentamente.

Era un hombre sabio para esos tiempos, aunque ya de alguna edad, en su juventud había hecho gala de una notable audacia. Contra el viento, desde la cima de una torre, voló más que un furlong. Pero debido a la violencia del viento y la repentina conciencia de lo que estaba haciendo, cayó, quebrándose ambas piernas por lo que desde entonces quedó cojo. Según él, la causa del problema fue el haber olvidado de ponerse una cola. 
(William de Malmesbury, Historia de los reyes de Inglaterra)

Diseño de Leonardo

Leonardo da Vinci, el famoso sabio, pintor, escultor, arquitecto, matemático, ingeniero, etc. etc. del Renacimiento Italiano, hombre de una insaciable curiosidad y una imaginación febril, estudió atentamente el vuelo de las aves de manera de entender sus técnicas de vuelo para diseñar una máquina que permitiera volar. Sus estudios los dejó en el Códice sobre el vuelo de las aves.
Diseñó algunos aparatos voladores, uno de ellos fue un ornitóptero, es decir un artefacto que vuela batiendo las alas y del que se tienen los diseños pero que,  Leonardo también lo sabía, debido a su peso jamás habría podido levantarse del suelo.

Estas máquinas pueden caer por dos razones: la primera es la rotura, mientras que la segunda es cuando la máquina gira sobre su eje o muy cerca de él; esta segunda situación es peligrosa porque las aves siempre deben descender con una pendiente muy pronunciada, que casi coincide con su centro de equilibrio. 
Para evitar que la máquina se rompa, se debe construir lo suficientemente fuerte como para resistir cualquier inclinación y sin embargo ser capaz de girar sobre sí misma.
(Leonardo da Vinci, Códice sobre el vuelo de las aves)

Fotografía de Lilienthal en vuelo.

Quién sí logro volar, más o menos como lo querían los precursores, fue Otto Lilienthal (1848 – 1896), el alemán pionero de la aviación que llegó a ser el rey del planeador. Fue la primera persona en realizar vuelos en planeo repetidos y bien documentados, persuadiendo a la opinión científica y al público en general de que la posibilidad del vuelo era real y realizable en la práctica.
Lilienthal diseñó una docena de aparatos, poniendo mucha atención en el centro de gravedad, pero siempre sufrieron de falta de maniobrabilidad, problema que al final fue la causa de su muerte.

Por lo tanto, es esencialmente el mérito de Lilienthal, que mediante la aplicación de su formación mecánica al problema del vuelo de las aves, y por medio de una serie de investigaciones sistemáticas, evolucionó poniendo orden en el caos para finalmente reducir el gran misterio del vuelo a una proposición puramente mecánica o dinámica.
(A. W. Isenthal, prefacio a El vuelo de las aves por Otto Lilienthal).

Gatos

Se sabe que los gatos fueron domesticados (o el gato domesticó al hombre, puede ser) desde los tiempos antiguos, sobre todo en Egipto donde tuvieron una presencia destacada, incluso con su propia diosa, Bastet. No es de extrañar entonces que aparezcan desde muy temprano en la pintura.

Tumba de Nebamun, Tebas

Por ejemplo, en esta pintura de la 18° Dinastía, año 1400 a.de C., aparece un gato participando en una cacería de aves en el Nilo. No me queda claro si está ayudando o se está aprovechando del pánico (supongo que de todas maneras le tocaría su parte).

Bosch, El Jardín de las Delicias (detalle)

En esta pintura de Hieronymus Bosch (1480), mientras se viven momentos trascendentales para el destino de la humanidad, un gato se dedica, prosaicamente, a buscar su almuerzo.

Rubens, Anunciación

Este si que es un momento solemne, en ángel Gabriel le anuncia a María que va a ser madre. Pero el gato no interrumpe su siesta por ningún motivo, se muestra poco impresionable, indiferente, diría yo, a tan grandioso acontecimiento.

Nicolas Maes (1655)

Aquí, el gato mira curioso el pato que espera a ser desplumado (aunque más que curioso parece tener otro interés)

Jan Weenix

En esta pintura de Jan Weenix (1640-1719) el bebé recibe su alimento.
El gato solamente acompaña, es posible que habiéndose alimentado previamente, lo único que quiera sea relajarse.

Otto van Veen (1556-1629)

Me gusta esta pintura, El artista pintando, rodeado de su familia. El gato tuvo el honor de ser pintado, no como accesorio, sino como parte de la familia del pintor.

Ambrosius Benson (1495–1550)

En esta obra de Ambrosius Benson, Retrato de una dama, el gato está tan serio como la dama que lo sostiene. Lo que sea que suceda, ¿melancolía tal vez?, ambos lo comparten tomados de la mano.

Pierre Auguste Renoir, Retrato de Julia Manet

En cambio en esta píntura de Renoir, el gato es la imagen misma de la felicidad, del placer de sentirse regaloneado.

Venecia

El regreso del Bucentauro, Canaletto.

Según la leyenda, el 25 de marzo del año 421, al mediodía, se fundó la ciudad de Venecia, después llamada La Serenísima. Se sabe que las islas fueron utilizadas por los habitantes de la costa como refugio ante las incursiones de los pueblos bárbaros, pero se ha establecido como fecha tradicional de la fundación de la que sería posteriormente la ciudad de Venecia, la de la dedicación de la iglesia de San Giacomo en la isla del Rialto.

Galera veneciana

En un principio la ciudad fundada en el grupo de islas perteneció al Imperio Romano de Oriente, es decir que dependía del Emperador de Constantinopla, pero debido a su aislamiento comenzó pronto a disfrutar de una cada vez más amplia autonomía durante los siglos VI y VII. Al conquistar los lombardos la región costera, restándola de la influencia de Bizancio, Venecia quedó más aislada aun, alentando la independencia.
Durante el siglo IX Venecia comenzó a crecer con la construcción de nuevos puertos, muros protectores, el palacio ducal y la basílica de San Marcos. Fue en esta época cuando Carlomagno y su hijo Pipino intentaron conquistar Venecia pero fracasaron completamente.

Marco Polo, el veneciano
que llegó a Catay

Durante los siglos IX y XII Venecia se desarrolló como una ciudad estado, a la par con Génova, Pisa y Amalfi, formando parte de los que se llamó Repúblicas Marítimas. La construcción de una numerosa flota le permitió terminar con la piratería en las costas de Dalmacia, lo que unido a su situación privilegiada, que la hacía invulnerable, permitió que Venecia se convirtiera rápidamente en una potencia comercial y militar que dominaría el Mediterráneo Oriental durante siglos y prácticamente en la ciudad más próspera de la Europa del Renacimiento.

La riqueza de Venecia provenía del comercio, con el Imperio Bizantino y con el mundo musulmán. Sus líneas comerciales estaban dominadas en el mar por sus más de tres mil barcos y en tierra por el uso de las rutas que unían el Mediterráneo con el Lejano Oriente.

Ducado, moneda veneciana.

El poder de Venecia declinó fuertemente como consecuencia de la conquista de Constantinopla por los turcos, la apertura de las rutas marítimas hacia Oriente por los portugueses y el descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristobal Colón.
El hecho que Venecia siempre basara su poder marítimo en su flota de galeras, aptas para el Mediterráneo, y descuidara el desarrollo de la navegación de altura, determino su incapacidad para competir por las colonias transoceánicas frente a España y Portugal.
Ya en absoluta decadencia, Venecia cayó finalmente ante el empuje de Napoleón Bonaparte, que la conquistó en 1797 quitándole definitivamente su independencia.

Antonio Vivaldi

Pero la herencia que Venecia dejó en lo artístico y lo cultural es inmensa, pintores de la talla de Giorgione, Ticiano, Tiepolo y Canaletto dan testimonio de la importancia de la escuela veneciana.
En otras manifestaciones artísticas, como el trabajo en vidrio, Venecia recibió a numerosos artesanos que huyeron de Constantinopla, los que llevaron a la fama el Cristal Veneciano, especialmente el fabricado en Murano.
Grandes hombres tuvo Venecia también en el campo de la exploración, como el gran viajero Marco Polo y el explorador Sebastian Cabot. En la música se destacan sus maestros Claudio Monteverdi, Francesco Cavalli, Tomaso Albinoni y Antonio Vivaldi.
En la literatura se hicieron el famoso Giacomo Casanova, que no necesita mayor presentación, y la enérgica periodista y traductora Elisabetta Caminér, fundadora en 1783, del Nuovo giornale enciclopedico.

Elena Cornaro

Merece ser nombrada también Elena Cornaro Piscopia, filósofa veneciana y una de las primeras mujeres en el mundo en recibir un grado universitario, un doctorado que obtuvo en 1678 en la famosísima Universidad de Padua (Sabía griego, latín, hebreo, español, francés y árabe, y sus conocimientos comprendían las matemáticas, la filosofía y la teología).

En la literatura universal, Venecia es el escenario de dos de las obras de Shakespeare: Otelo (el moro de Venecia) y El mercader de Venecia. En esa ciudad es también donde va a caer encantado por el bello Tadzio, von Aschenbach, el personaje de Muerte en Venecia de Thomas Mann, mientras que Lady Chatterley se aburrió mortalmente en la famosa ciudad. Los misterios de Udolfo de Ann Radcliffe, el libro que encanta a la imaginativa Catherine Morland de la novela La abadía de Northanger de Jane Austen, se desarrolla también en Venecia.

Actualmente Venecia vive de sus glorias pasadas, como un enorme museo, basando su economía practicamente en las entradas del turismo. Pero nadie puede negar que forma parte indiscutible del patrimonio histórico y cultural de la humanidad.

El puente de los suspiros.

La ciudad de Venecia tiene innumerables lugares atractivos para el visitante, siendo el más grande y espectacular la plaza de San Marcos con su catedral. Pero hay uno que por la leyenda que tiene asociada puede ser interesante, el Puente de los Suspiros.
Este puente fue construído en 1602 y unía el Palacio Ducal con la Prisión Nueva (Los Plomos). Por este puente pasaban los condenados, desde las salas de interrogatorio del palacio a su destino en las celdas de la prisión. La leyenda dice que se llamó así porque los presos suspiraban al ver por sus ventanas la ciudad de Venecia por última vez.
La verdad es que solo es una leyenda, porque en primer lugar, y como se puede apreciar, por las ventanas no se puede ver nada, en segundo porque cuando el puente fue construido las celdas eran ocupadas solo por presos con condenas cortas, y finalmente porque tan romántico nombre le fue puesto por lord Byron en el siglo XIX. Pero como a los turistas les encantan las leyendas, nadie quiere quitarles la ilusión.

Sir Richard Francis Burton

Sir Richard Francis Burton

El 19 de marzo de 1821 nació sir Richard Francis Burton, militar, explorador, geógrafo, cartógrafo,  traductor, escritor, poeta, orientalista, lingüista, agente secreto, esgrimista y diplomático inglés, miembro de la Royal Geographical Society. Hablaba 28 idiomas y sus viajes y exploraciones se desarrollaron en Asia, África y América.

Pudo destacarse en tantas actividades que bastaría tomar solo una de ellas para convertirlo en famoso. Tradujo al inglés Las mil y una noches en una versión inexpurgada y también trajo al mundo occidental el Kama Sutra. Junto con John Speke buscó las fuentes del Nilo descubriendo el lago Tangañica. Increíble fue su viaje a la Meca, logrando entrar perfectamente disfrazado. Vivió como derviche en el Sind, fue cónsul en lugares tan dispares como Fernando Po, Damasco y Trieste.

En su juventud se interesó por el mundo de Oriente y se dedicó a estudiar la cultura y la lengua árabes. Se enroló en el ejército de la Compañía de la India y durante su estancia en esa región estudió y perfeccionó su conocimiento del indostaní además de entrenarse en el arte del disfraz, no en el sentido simple de “vestirse de”, sino mediante la compenetración con el modo de vivir e incluso de pensar de la persona que se requiere representar.

Burton en traje persa

Burton se entregó en cuerpo y alma a sus estudios lingüísticos. Sohrabji (su maestro) trabajó codo a codo con él, mejorando su dominio cada vez mayor del indostaní, aparte de iniciarle en el conocimiento del gujaratí y el persa.
(Edward Rice, El capitán Richard F. Burton)

A su regreso a Europa, consiguió la aprobación de la Royal Geographical Society para explorar Arabia, en sus palabras con el fin de borrar ese oprobio de la moderna exploración que es la gran mancha blanca que en nuestros mapas señala aún las regiones Oriental y Central de la Península Arábiga.
La empresa no era sencilla, porque el infiel descubierto intentando penetrar en el corazón de la religión islámica se enfrentaba a una inevitable muerte violenta. Pero Burton se preparó cuidadosamente en todo sentido Una quincena entera gasté entrenándome en las maneras orientales, porque no cumplir con la etiqueta aún en cuestiones tan simples aparentemente, como beber un vaso de agua, podía levantar inmediatas sospechas.

Un musulmán indio musita antes de beber: ¡En el nombre de Alá, el Misericordioso, el Compasivo!, antes de remojar sus labios; además que evita con todo cuidado la irreligiosa acción de beber el agua estando de pie. (Richard Burton, Peregrinación a Medina y La Meca)

Su cuidadosa preparación le llevó a completar con éxito su arriesgada misión, la que describió con exquisito detalle en su obra  Mi peregrinación a Medina y La Meca.

Vista de Medina

Puedo decir con entera certidumbre que, de todos los fieles que se aferraban llorando de las colgaduras, o apretaban sus emocionados pechos contra la piedra, ninguno sintió más profundamente la emoción del momento que el hayi del lejano Norte. Era como si las poéticas leyendas árabes estuvieran en lo cierto y fuera el batir de las alas de los ángeles, más que la suave brisa de la mañana, lo que agitara e hinchara la negra cobertura del santuario. Pero si he de confesar humildemente la verdad, el suyo era un sentimiento de religioso entusiasmo, mientras el mío era el éxtasis del orgullo satisfecho.
(Ibid)

A su regreso, se reintegró a su regimiento y fue asignado a una misión de exploración en Somalía, donde recibió una herida de jabalina en el rostro, la que atravesando ambas mejillas le dejó una marcada cicatriz.

Burton en 1850

Posteriormente llevó a cabo la expedición de búsqueda de las fuentes del Nilo con el explorador Speke, expedición que llevó a una confrontación entre los dos exploradores.
Después de casarse con Isabel Arundell en 1861, Burton entró al servicio del Foreigh Service y fue designado cónsul en Fernando Po. La descripción de sus exploraciones en África Occidental está en su libro Dos viajes a la tierra del gorila y a las cataratas del Congo.
En 1865 Burton fue transferido a Brasil y en 1869 fue nombrado consul en Damasco y después de vivir innumerables problemas, transferido a Trieste, lugar más tranquilo que le permitió dedicarse a escribir.

Su traducción de Las mil y una noches llevó a Europa una nueva visión de esta obra, conocida hasta entonces solo por la expurgada, mutilada y muchas veces desvirtuada versión de Galland.

Este trabajo, por laborioso que parezca, ha sido para mí un trabajo de amor, una fuente inagotable de solaz y satisfacción. Durante mis largos años de destierro oficial a los desiertos exuberantes y mortíferos de África Occidental y a las regiones tristes y monótonas de América del Sur, demostró ser un encanto, un talismán, contra el aburrimiento y el desaliento.
(Richard Burton, prólogo a Las mil y una noches)

Ilustración de
Las mil y una noches

Su traducción de obras como el Kama Sutra (que no es lo que la gente cree) y El jardín perfumado lo llevaron a tener problemas con la hipócrita sociedad victoriana. Durante sus viajes Burton siempre se preocupó de estudiar las culturas que visitaba, lo que incluía la vida erótica y sexual, lo que lo llevó a tener sus propias ideas al respecto y que trató de dar a conocer en la sociedad inglesa, como por ejemplo, que la mujer inglesa podía y debía encontrar satisfacción en su vida sexual, dejando de ser un sujeto absolutamente pasivo. Esto lo llevó a tener algunos problemas con la Sociedad para la Supresión del Vicio.

El capitán Richard Burton es una figura fascinante, extraordinaria, un explorador y aventurero con una gran capacidad de observación y de compenetración con las culturas que visitaba. Además, era un escritor ameno y sus apasionados relatos logran emocionar al lector.

El Sol

Amón-Ra

Desde el comienzo de la humanidad el sol llamó la atención del hombre, un objeto suspendido en el cielo,
que viaja por él y da luz y calor no podía dejar de ser objeto de culto.
El concepto más antiguo, que después se refleja en la mitología egipcia, es el del sol que en un barco navega por el cielo. Ra, el dios egipcio del sol, es considerado el dios de la luz, el calor y el crecimiento, es el dios creador de la vida. Este dios se fundió posteriormente con Amón, convirtiéndose en Amón-Ra (El culto herético de Akhenatón inició el culto a Atón, el disco solar).

¡Qué bella es tu aurora en el horizonte del cielo, 
Oh Aton vivo, iniciador de la vida!…
(Akhenatón)

Shapash

Entre los acadios, los asirios y los babilónicos, el dios sol era Shamash, cuyo origen puede encontrarse en el dios Utu de los sumerios. Utu (Shamash) era el dios del sol, de la justicia y de la verdad. Es interesante que en un principio el sol navegaba por el cielo en un barco pero, después de la invención del carro, lo hacía en uno de estos vehículos. Entre los cananeos el sol era una deidad femenina, Shapash, “la antorcha de los dioses”, que se convirtió en la enemiga, junto con Baal, del Yaveh de los hebreos.

Apolo

En la mitología griega Apolo es el dios del sol, y una de sus manifestaciones, guía su carro dorado a través del cielo. En la mitología romana Apolo no tiene un equivalente, aunque puede asociársele a Febo. Pero en el Imperio Tardío, se hizo popular el culto al Sol Invicto, al parecer traído a Roma por las legiones de Siria (su celebración pasó a ser después la Navidad de los cristianos).

Sunna en su carro

La diosa Sól o Sunna es la
personificación del sol en la mitología nórdica y es hermana de Mani, la diosa de la luna.
Los japoneses tienen a Amaterasu, la diosa del sol, siendo la luna una deidad masculina. Entre los chinos, Tai Yang Gong es el Señor del Sol.

En las culturas americanas, Tonatiuh era el dios del sol, un dios que requería de sacrificios humanos para moverse a través del cielo. En las culturas del altiplano andino el sol tenía gran importancia y la personificación más importante es Inti, el dios del sol en la cultura incaica.
Aunque normalmente asociamos al sol con una deidad masculina (cuestión de género en las lenguas romances), en muchas culturas es una entidad femenina, por ejemplo entre los zunis, tribu de América del Norte, que la consideran bastante maternal.

Amaterasu


Muy temprano por la mañana,
despertamos, nos despertamos,
cuando la madre Dios-Sol aparece.
La saludamos con alegría
y nos acoge con un rostro radiante.
Nos recibe con un cálido beso.
Muy dulcemente, tan dulcemente…
(Canción de los indios Zunis)

Actualmente el sol no es objeto de culto religioso, salvo en algunas religiones primitivas, pero no hay duda de que la humanidad tiene absoluta conciencia de que el sol es la fuente de energía que ha permitido el desarrollo de la vida, como la conocemos, en nuestro planeta y que por eso, de todas maneras merece adoración.

Sol Invictus


El teniente miraba el sol. El sol colgaba en el centro del cuarto, grande y amarillo, y cálido. Era un sol silencioso, en una habitación silenciosa. La puerta estaba cerrada y la lluvia era sólo un recuerdo para su cuerpo palpitante. El sol estaba allá arriba, en el cielo azul de la habitación, cálido, caliente, amarillo, y hermoso.
(Ray Bradbury, La lluvia)

Legio Patria Nostra

En marzo de 1831 se forma la Legión Extranjera Francesa, unidad del Ejército Francés destinada a permitir la incorporación de soldados extranjeros. Su propósito era servir en las colonias francesas.
Sus lemas son: Legio Patria Nostra (La Legión es nuestra patria) y Honor y Fidelidad.
En un principio estaba constituída exclusivamente por infantería, pero actualmente consta de unidades blindadas, de caballería, ingenieros y paracaidistas.

Se dice que desde sus comienzos la Legión estuvo formada por criminales, fugitivos, vagabundos y delincuentes comunes, es decir personas rechazadas por la sociedad, pero también por un gran número de desplazados de sus países de origen por motivos políticos o por la falta de futuro. Otros se enrolaban en la Legión para escapar de algún problema grave, pérdida del honor, por ejemplo, por motivos sentimentales o por puro deseo de aventura. A veces, como una forma de suicidio.

Cualquier otro hombre, sintiéndose como yo me sentía, hubiera usado una bala como último recurso. Yo me enrolé en la Legión Extranjera…
(Erwin Rosen, En la Legión Extranjera)

Puesto que la Legión recibía a sus reclutas sin hacer preguntas, aceptando nombre y nacionalidad supuestos, y que permitía acceder a la nacionalidad francesa, se favorecía el reclutamiento de los que querían ocultarse y olvidar su vida pasada. La Legión adquirió muy pronto un aspecto legendario, el que tiene dos aspectos principales, uno es que cualquiera podía “desaparecer” en la Legión, borrando los errores del pasado y dos, que el entrenamiento era brutal y la vida muy dura.

Stretton devolvió la carta a su coronel. 
“Es muy triste, señor”, dijo. 
“Sí, es muy triste”, le respondió el coronel. “Pero para nosotros esta carta no significa nada en absoluto. No hablen de ella, bórrenla de sus recuerdos.” Rompió el papel en trozos pequeños. “No tenemos reproches, ni hacemos acusacion alguna acerca de lo que Barbier hizo antes de que Barbier descendiera del tren en Sidi Bel-Abbes. No es de nuestra incumbencia. Para nosotros el soldado de la Legión nace el día en que se enlista. “
Así, en una frase, el coronel resumió el carácter de la Legión Extranjera. Está bien dicho, pensó Stretton. Sabía que era verdad. 
(A.E.W. Mason, The truants)

Han pasado por la Legión Extranjera desde hombres de la más baja extracción social hasta miembros de la aristocracia y la realeza, como el príncipe Aage de Dinamarca, quién cedió su derecho al trono y se enroló en la Legión y Nguyễn Phúc Bảo Long perteneciente a la dinastía Nguyễn de Vietnam. Un nieto del famoso Giusseppe Garibaldi, Peppino Garibaldi, fue una vez miembro de la Legión. Escritores como  Blaise Cendrans, Edmond Dune, Arthur Koestler y Simon Murray, los pintores Hans Hartung, Yong-Man Kwon, Andreas Rosenberg, el poeta Alan Seeger y el filósofo Alexandre Koyré formaron también en las filas de la Legión Extranjera.

Participaron las unidades de la Legión en todas las guerras en las que estuvo involucrada Francia, en África, México, Indochina, Siria y en las dos Guerras Mundiales, pero la que forma parte de la leyenda de la Legión es su actuación en las guerras coloniales en el norte de África, Argelia y Marruecos.

La Legión Extranjera Francesa ha inspirado un cierto número de películas, El signo de la muerte (1933), El rostro del amor (1937) con Jean Gabin, Uno de la Legión (1936) con Fernandel, Érase una vez la Legión (1977) con Gene Hackman y Terence Hill, Beau Geste (1939) con Gary Cooper y La Legión salta sobre Kolwezi (1980).

De nuevo me vi en la Rue Saint Dominique, pero ya perdida mi libertad, pues por mi propia mano me había sujetado a la pierna un grillete irrompible y cuya cadena debía tener el extremo opuesto en alguna parte del desierto de Sahara.
(P.C. Wren, Beau Geste)

Susan Travers

Las mujeres han sido excluídas de la Legión Extranjera, sin embargo una logró convertirse en miembro del cuerpo y es la inglesa Susan Travers. Una miembro honoraria de la Legión es Geneviéve de Galard, apodada “el ángel de Dien Bien Phu“.
Pero de todos modos hay un cierto número de mujeres sirviendo en la Legión como “efectivos de régimen general asignados a la Legión”. Las mujeres usan el uniforme de la institución pero no los atributos de la tradición, es decir el quepí blanco, las charreteras rojo y verde y la faja azul.

Actualmente la Legión Extranjera cuenta entre sus miembros a ciudadanos de 140 países y realiza labores en los países aliados de Francia que mantienen conflictos internos, llevando ayuda humanitaria, protegiendo a los ciudadanos y manteniendo la paz.

El planeta de Shakespeare

Titania, la reina de las hadas

En la antigüedad se conocían cinco planetas, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno (contando a la Tierra serían seis) pero el 13 de marzo de 1781 sir William Herschel observó un cuerpo celeste que creyó ser un cometa.
Después se determinó que en realidad se trataba de un planeta y se consideró a Herschel como descubridor del séptimo planeta de nuestro Sistema Solar. Hubo algunos problemas respecto del nombre, pero luego de algunas confusiones (se propuso Georgium Sidus, Neptuno y Neptuno George) se aceptó que el nuevo planeta se llamaría Urano. Bode planteó que si Saturno era el padre de Júpiter, al nuevo planeta le correspondería el nombre del padre de Saturno. Urano es entonces el primer planeta descubierto mediante un telescopio.

El Voyager 2  frente a Urano

En 1986 el Voyager 2 alcanzó Urano y permitió obtener abundantes datos correspondientes a los anillos y a los satélites antes de continuar su viaje hacia Neptuno. Urano tiene una atmósfera compuesta de hidrógeno, helio, agua, amoníaco y metano. Su interior está formado de hielo y roca.
La temperatura de la atmósfera es la más baja del Sistema Solar y es de -224°C. En sus complejo sistema de nubes las superiores son de metano y las inferiores de agua.

Urano visto desde Titania

Pero esta condición limitaba la frecuencia de las visitas, enormemente, ya que aunque la Tierra y Saturno se hallan en conjunción a intervalos de poco más de un año, Urano y Saturno sólo lo están cada cuarenta años. Y sólo en tales ocasiones era posible llegar al vasto, misterioso, brumoso planeta.
Tan inconcebiblemente remoto se halla Urano, que la distancia a su vecino Saturno, es mayor que la distancia total de Saturno a Júpiter, de Júpiter a los asteroides, de éstos a Marte y de Marte a la Tierra. Es un planeta salvaje, extraño, misteriosamente protegido por las nieblas, que sólo el helado Neptuno y Plutón existen entre él y el vacío interestelar. (Stanley Weinbaum, El planeta de la duda)


Miranda

Urano tiene un sistema de anillos y 27 satélites conocidos. Los satélites han sido tradicionalmente bautizados con el nombre de personajes de las obras de Shakespeare: Titania, Oberón y Puck (Sueño de una noche de verano), Bianca (La fierecilla domada), Cordelia (Rey Lear), Crésida (Troilo y Cresida), Desdémona (Otelo), Julieta y Mab (Romeo y Julieta), Ofelia (Hamlet), Porcia (El mercader de Venecia), Cupido (Timón de Atenas), Perdita (Cuento de invierno), Miranda, Próspero, Sebastián, Francisco, Calibán, Stefano, Trínculo, Sicorax y Fernando (La Tempestad), Margarita (Mucho ruido y pocas nueces) y Rosalinda (Como gustéis).

Miranda

Pero tres satélites fueron bautizados con el nombre de personajes del poema de Alexander Pope El rizo robado y son: Ariel, Umbriel y Belinda (aunque hay otro Ariel en La Tempestad de Shakespeare).

De los satélites, el que resulta interesante y enigmático es Miranda, porque muestra un aspecto accidentado, que hace presumir la acción de fuertes mareas o más de un impacto violento. Titania es el más grande, Umbriel parece ser el más antiguo y Ariel el más joven.



El apresurado reloj devolvió un sonido de plata.

Mientras Belinda presionaba todavía la mullida almohada
pues su sílfide guardiana prolongaba su plácido sueño
(Alexander Pope, El rizo robado)

El capitán Acab

Gregory Peck (1956)

El Capitán Acab es un héroe trágico, obsesionado con vengarse de la ballena blanca que le quitó una pierna, la persigue a bordo del Pequod, a cuya tripulación hace partícipe, tanto de su obsesión, como de su destino.

Dice de él el capitán Peleg:

Conozco muy bien al capitán Acab; he navegado de oficial con él hace años; sé lo que es, un buen hombre, no un hombre piadoso y bueno como Bildad, sino un hombre bueno que jura, algo así como yo, sólo que con mucho más. *

Es un buen capitán, autoritario pero justo y preocupado de su tripulación:

—¿Qué sabéis vosotros de él? ¡Decid eso!
—No nos han dicho mucho de él; sólo he oído que es un buen cazador de ballenas, y un buen capitán para la tripulación.
—Es verdad, es verdad; sí, las dos cosas son bastante verdad. Pero tenéis que saltar cuando él dé una orden. Moverse y gruñir, gruñir y marchar; ésa es la consigna con el capitán Acab.

Frédéric Bonpart (2004)

Sí, sí, ya sé que nunca ha estado muy alegre; y sé que, en la travesía de vuelta, estuvo algún tiempo fuera de quicio, pero eran los dolores agudos y disparados de su muñón : sangriento lo que le produjo eso, como cualquiera puede ver. Yo sé también que desde que perdió la pierna en el último viaje, por esa maldita ballena, está un poco raro, con humor desesperado, y a veces como loco; pero todo eso se pasará.

Tiene una fama extraña el capitán, aunque eso no impide que tenga el mando del barco y existan marineros dispuestos a embarcarse con él:

Es evidente que no se le pasa, y arrastra por el océano su odio y su resentimiento hacia el ser que lo despojó de una pierna:

Sí, Starbuck; sí, queridos míos que me rodeáis; fue Moby Dick quien me desarboló; fue Moby Dick quien me puso en este muñón muerto en que ahora estoy. Sí, sí —gritó con un terrible sollozo, ruidoso .y animal, como el de un alce herido en el corazón—: ¡Sí, sí!, ¡fue esa maldita ballena blanca la que me arrasó, la que me dejó hecho un pobre inútil amarrado para siempre jamás!

Es muy distinta su reacción a la del capitán Boomer, del Samuel Enderby, quien, aunque puede estar dolido por la pérdida de su brazo, sigue de todos modos comandando su barco en la caza de ballenas:

William Hurt (2011)

John Barrymore (1930)

—La ballena blanca —dijo el inglés, señalando con su brazo de marfil al este, y lanzando una mirada contrita a lo largo de él, como si hubiera sido un telescopio—: Allí la vi, en el ecuador, la temporada pasada.
—¿Y fue la que le arrancó este brazo, no? —preguntó Ahab, deslizándose ahora del cabrestante, apoyado, al hacerlo, en el hombro del inglés.
—Sí, al menos, fue la causa de ello;

El capitán Boomer toma todo con buen humor, y lo del brazo perdido con tranquila resignación, no tiene la menor gana de encontrarse de nuevo con una ballena que de ningún provecho le sirve.

Denis Lavant (2007)

—No, gracias, Bunger —dijo el capitán inglés—, que se quede en buena hora con el brazo que tiene, ya que no lo puedo remediar, y no lo sabía entonces; pero no con otro. Para mí, basta de ballenas blancas; he embarcado en la lancha una vez en su busca, y ya estoy satisfecho. Habría mucha gloria en matarla, ya lo sé, y lleva dentro todo un barco de precioso aceite de esperma, pero, escucha, mejor es dejarla sola; ¿no cree, capitán? —lanzando una mirada a la pierna de marfil.


—Sí, es mejor. Pero, con todo eso, aún será perseguida. Lo que es mejor dejar solo, esa cosa maldita, no es lo que menos incita. ¡Es todo un imán! ¿Cuánto tiempo hace que la vio por última vez? ¿Con qué rumbo iba?

—. ¿Qué pasa? Iba rumbo al este, creo. ¿Está loco vuestro capitán? —dijo en un susurro a Fedallah.

Patrick Stewart (1998)

En las diversas adaptaciones al cine, basadas más o menos, en la mayoría de las veces menos, en la novela Moby Dick, el papel del capitán Acab ha sido representado con fortuna diversa por un poco más de media docena de actores, desde John Barrymore, que lo representó en la primera versión muda y luego repitió el papel en una versión sonora, hasta William Hurt en la versión del 2011. Por sobre los actores actualmente desconocidos figuran Gregory Peck y Patrick Stewart. Por supuesto que cada versión y cada actor tendrá sus admiradores y sus detractores, pero es lo normal en estos casos.

* Todas las citas son de Moby Dick, de Herman Melville