El Sol

Amón-Ra

Desde el comienzo de la humanidad el sol llamó la atención del hombre, un objeto suspendido en el cielo,
que viaja por él y da luz y calor no podía dejar de ser objeto de culto.
El concepto más antiguo, que después se refleja en la mitología egipcia, es el del sol que en un barco navega por el cielo. Ra, el dios egipcio del sol, es considerado el dios de la luz, el calor y el crecimiento, es el dios creador de la vida. Este dios se fundió posteriormente con Amón, convirtiéndose en Amón-Ra (El culto herético de Akhenatón inició el culto a Atón, el disco solar).

¡Qué bella es tu aurora en el horizonte del cielo, 
Oh Aton vivo, iniciador de la vida!…
(Akhenatón)

Shapash

Entre los acadios, los asirios y los babilónicos, el dios sol era Shamash, cuyo origen puede encontrarse en el dios Utu de los sumerios. Utu (Shamash) era el dios del sol, de la justicia y de la verdad. Es interesante que en un principio el sol navegaba por el cielo en un barco pero, después de la invención del carro, lo hacía en uno de estos vehículos. Entre los cananeos el sol era una deidad femenina, Shapash, “la antorcha de los dioses”, que se convirtió en la enemiga, junto con Baal, del Yaveh de los hebreos.

Apolo

En la mitología griega Apolo es el dios del sol, y una de sus manifestaciones, guía su carro dorado a través del cielo. En la mitología romana Apolo no tiene un equivalente, aunque puede asociársele a Febo. Pero en el Imperio Tardío, se hizo popular el culto al Sol Invicto, al parecer traído a Roma por las legiones de Siria (su celebración pasó a ser después la Navidad de los cristianos).

Sunna en su carro

La diosa Sól o Sunna es la
personificación del sol en la mitología nórdica y es hermana de Mani, la diosa de la luna.
Los japoneses tienen a Amaterasu, la diosa del sol, siendo la luna una deidad masculina. Entre los chinos, Tai Yang Gong es el Señor del Sol.

En las culturas americanas, Tonatiuh era el dios del sol, un dios que requería de sacrificios humanos para moverse a través del cielo. En las culturas del altiplano andino el sol tenía gran importancia y la personificación más importante es Inti, el dios del sol en la cultura incaica.
Aunque normalmente asociamos al sol con una deidad masculina (cuestión de género en las lenguas romances), en muchas culturas es una entidad femenina, por ejemplo entre los zunis, tribu de América del Norte, que la consideran bastante maternal.

Amaterasu


Muy temprano por la mañana,
despertamos, nos despertamos,
cuando la madre Dios-Sol aparece.
La saludamos con alegría
y nos acoge con un rostro radiante.
Nos recibe con un cálido beso.
Muy dulcemente, tan dulcemente…
(Canción de los indios Zunis)

Actualmente el sol no es objeto de culto religioso, salvo en algunas religiones primitivas, pero no hay duda de que la humanidad tiene absoluta conciencia de que el sol es la fuente de energía que ha permitido el desarrollo de la vida, como la conocemos, en nuestro planeta y que por eso, de todas maneras merece adoración.

Sol Invictus


El teniente miraba el sol. El sol colgaba en el centro del cuarto, grande y amarillo, y cálido. Era un sol silencioso, en una habitación silenciosa. La puerta estaba cerrada y la lluvia era sólo un recuerdo para su cuerpo palpitante. El sol estaba allá arriba, en el cielo azul de la habitación, cálido, caliente, amarillo, y hermoso.
(Ray Bradbury, La lluvia)

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19 comentarios en “El Sol

  1. El Sol, ese astro que nos proporciona muchas cosas y que antigüamente era adorado como un Dios. Sí, tal vez actualmente no lo veamos así pero no deja de ser una fuente de vida para nuestro planeta, por que si no existiese tampoco existiríamos nosotros.

    Feliz martes!!!!

  2. “Deja que entre el sol otra vez
    y después nos iremos corriendo tras el
    padre sol.

    Deja que pinte la tierra de luz
    y que abrace mis ojos sin dejarle ir
    padre sol.”

    (Tormenta, Vuelve padre sol)

  3. Las mitologías seguiran vivas mientras viva nuestra imaginación. La mitología griega sigue presente en nuestras vidas, decimos esto es un “caos”, “cronos” todavía mide el tiempo, consultamos un “atlas”, navegamos por el “océano” y las jovenes son “ninfas”, el día llega con la “aurora” y comemos “cereales”…

  4. El astro rey, para fascinación de los humanos. Para elucubrar lo posible, y para despertar la vida de los que luego lo adoraron. Los restos arqueológicos y los hallazgos antropológicos nos hacen verlo en su magnitud.
    Quiero ser lagarto, amapola, girasol, para sentirlo. Conocerlo es una pasión, pero sentirlo, es un vicio !.

    Un cordial saludo.

  5. Un aporte lleno de información que siempre viene bien recordar o aprender, como es mi caso.
    Te agradezco todo lo que compartiste, que es sumamente interesante.
    Saludos.

  6. Me encanta todo lo referente a las culturas antiguas (en alguna época de mi adolescencia, la cultura egipcia se había convertido en el centro de mis pasiones), por lo que me sabía al dedillo todo lo que se refería a ella. Pero todo cuanto ofreces en esta entrada es sumamente interesante y enriquecedor, mucha información de la que compartes sobre las otras culturas la desconocía. Sin dudas el sol, desde siempre fue venerado como fuente de vida.
    Un gusto leerte!
    Besos!
    Gaby*

  7. Como conocemos la mitología egipcia y estamos tan influenciados por la mitología griega y romana, conocemos poco o nada de las de otras culturas, no tan grandes o famosas, pero igualmente interesantes.

  8. Jenofonte me gusta tu originalidad; tu blog está lleno de reseñas históricas interesantes y el sol no escapa a tu recopilación.

    Mi felicitación.

    ¡Y mira que me resultó difícil encontrar inspiración en esta palabra! Pero a ti te resultó muy inspiradora.

    Un abrazo.

  9. La Humanidad siempre ha tenido un miedo “reverencial” hacia aquello que lo supera intelectualmente, de ahí creo que proviene esa adoración al sol, tratado como divinidad en antiguas culturas sin duda apreciando su cualidad de ser fuente de luz, fuente de vida. Has realizado una pormenorizada exposición de esa relación entre el Sol y el hombre.
    Un abrazo.

  10. Creo que nosotros “adoramos” al sol en cierta medida. Cuando nos sentimos en paz con la vida y vemos un hermoso amanecer ¿cómo no sentir algo dentro de nosotros al recibir la luz del sol?, cuando contemplamos una atardecer, y los rayos del sol enrojecen el cielo ¿como no sentir algo especial, una especie de reverencia?

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