Volar

Ícaro y Dédalo

De acuerdo con la leyenda, Dédalo fue el talentoso arquitecto y artesano ateniense que construyó el Laberinto para el rey Minos de Creta. Pero debido a que Dédalo se inmiscuyó en el asunto de Teseo con Ariadne, el rey lo encerró en su propia obra.
Para salir de ahí, el único camino abierto era el aire, por lo que Dédalo construyó alas para que él y su hijo Ícaro pudieran salir volando. Todo salió bien en cuanto al vuelo, si Ícaro murió fue por acercarse demasiado al sol, mientras que Dédalo concluyó su vuelo con éxito. Como suele suceder, Ícaro se hizo famoso porque murió, pero el mérito del invento es de Dédalo.

Aunque todo lo posea, Minos no es dueño del aire, dijo, y con ánimo se dispuso a usar sus artes y el conocimiento de la naturaleza. Así, tomó plumas y comenzó a ordenarlas de menor a mayor, formó unas alas disponiendo las plumas sobre una tela de lino y pegándolas con cera. Luego le dio curvatura doblándolas de manera de imitar la forma de las alas de las aves.
(Ovidio, Metamorfosis)

Abbas Ibn Firnas

Abbas Ibn Firnas, quien vivió entre los años 810 y 887, fue un erudito, inventor, médico, músico y poeta andaluz que vivió en el emirato de Córdoba.
Hay una historia, escrita siete siglos después, que dice que intentó volar, para lo cual diseñó unas alas con las que se lanzó desde una de las torres de Córdoba sufriendo en el intento heridas de consideración.

Uno de sus muy curiosos experimentos fue su intento de volar. Se cubrió con plumas, se puso las alas que había construído, y, subiendo a una eminencia, se lanzó a los aires, de manera que de acuerdo con el testimonio de varios escritores confiables, que presenciaron el acontecimiento, voló una distancia considerable, pero al intentar posarse en el lugar de partida, cayó lastimándose  gravemente la espalda, porque aunque se sabe que las aves al posarse se apoyan en sus colas, él olvidó proveerse de una.
(Ahmed Mohammed al-Maqqari, Historia de las dinastías mahometanas en España)

Eilmer


Eilmer de Malmesbury fue un monje benedictino inglés que vivió en el siglo XI. No se conoce mucho de él aparte de saber que realizó un intento de volar planeando mediante unas alas. Para eso se lanzó desde una altura en su monasterio, contra el viento, logrando según se cuenta, mantenerse en el aire por unos 15 segundos, desplazándose unos 200 metros antes de aterrizar violentamente.

Era un hombre sabio para esos tiempos, aunque ya de alguna edad, en su juventud había hecho gala de una notable audacia. Contra el viento, desde la cima de una torre, voló más que un furlong. Pero debido a la violencia del viento y la repentina conciencia de lo que estaba haciendo, cayó, quebrándose ambas piernas por lo que desde entonces quedó cojo. Según él, la causa del problema fue el haber olvidado de ponerse una cola. 
(William de Malmesbury, Historia de los reyes de Inglaterra)

Diseño de Leonardo

Leonardo da Vinci, el famoso sabio, pintor, escultor, arquitecto, matemático, ingeniero, etc. etc. del Renacimiento Italiano, hombre de una insaciable curiosidad y una imaginación febril, estudió atentamente el vuelo de las aves de manera de entender sus técnicas de vuelo para diseñar una máquina que permitiera volar. Sus estudios los dejó en el Códice sobre el vuelo de las aves.
Diseñó algunos aparatos voladores, uno de ellos fue un ornitóptero, es decir un artefacto que vuela batiendo las alas y del que se tienen los diseños pero que,  Leonardo también lo sabía, debido a su peso jamás habría podido levantarse del suelo.

Estas máquinas pueden caer por dos razones: la primera es la rotura, mientras que la segunda es cuando la máquina gira sobre su eje o muy cerca de él; esta segunda situación es peligrosa porque las aves siempre deben descender con una pendiente muy pronunciada, que casi coincide con su centro de equilibrio. 
Para evitar que la máquina se rompa, se debe construir lo suficientemente fuerte como para resistir cualquier inclinación y sin embargo ser capaz de girar sobre sí misma.
(Leonardo da Vinci, Códice sobre el vuelo de las aves)

Fotografía de Lilienthal en vuelo.

Quién sí logro volar, más o menos como lo querían los precursores, fue Otto Lilienthal (1848 – 1896), el alemán pionero de la aviación que llegó a ser el rey del planeador. Fue la primera persona en realizar vuelos en planeo repetidos y bien documentados, persuadiendo a la opinión científica y al público en general de que la posibilidad del vuelo era real y realizable en la práctica.
Lilienthal diseñó una docena de aparatos, poniendo mucha atención en el centro de gravedad, pero siempre sufrieron de falta de maniobrabilidad, problema que al final fue la causa de su muerte.

Por lo tanto, es esencialmente el mérito de Lilienthal, que mediante la aplicación de su formación mecánica al problema del vuelo de las aves, y por medio de una serie de investigaciones sistemáticas, evolucionó poniendo orden en el caos para finalmente reducir el gran misterio del vuelo a una proposición puramente mecánica o dinámica.
(A. W. Isenthal, prefacio a El vuelo de las aves por Otto Lilienthal).

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8 comentarios en “Volar

  1. Si algo adoro de tus entradas son las citas, amigo. Pareces yo cuando hacía comunicaciones, no dejaba ni una línea al azar; eso sí, las conclusiones eran mías y generalmente polémicas.

    Un tema muy, pero que muy interesante para este jueves, tratar el afán humano de ser pájaro. Ahora miramos los aviones y la cosa ya ha perdido su gracia…

    Cafelito.

  2. El afán en volar, en alejarse del suelo. Esa loca aspiración de imitar a un pájaro planeando sobre nuestras cabezas, viéndonos pequeños y vivaces tontos desde arriba.

    Buen texto. Un cordial saludo.

  3. El hombre y sus ansias por conquistar los cielos, llevaron a muchos a la creación de inventos que si más no pudieran parecer inverosímiles en su proyecto y su afán, finalmente de alguna forma se ha logrado vencer esa distancia de hombre-aire en la que podemos disfrutar mediante artefactos por supuesto, de un supuesto vuelo que evidentemente no será algo natural, alas por ahora no nos han salido.

    Desconocía lo de Dédalo, y como bien dices en tus palabras la fama se la llevó Ícaro. Siempre aprendiendo con tus entradas.

    Saludos!

  4. Para las citas tengo que estrujarme las neuronas y lanzarme a nado en la biblioteca, nada fácil, te diré, porque las neuronas se van gastando, dicen…
    (Lo de la polémica puede ser interesante siempre y cuando encuentres con quién, es decir alguien informado y de buenas maneras, dispuesto a plantear una posición y defenderla pero igualmente dispuesto a aceptar que puede haber más verdades además de la propia. Pero apuesto a que no siempre lo encontraste…)

  5. Eso es verdad, el hombre ha logrado volar, pero con la ayuda de motores o dejándose llevar por el viento. Todavía no ha conseguido volar con su propias fuerzas, como las aves…

  6. Bueno, por lo menos consiguió despegarse del suelo, algo que ahora no se ve tan difícil pero que en esos tiempos antiguos era literalmente una locura. Por eso William de Malmesbury se asombra del intento de Eilmer, un hombre sabio, dice, ya de alguna edad, y haciendo tales cosas como pretender volar…

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