Hanna Reitsch

Hanna Reitsch

Hanna Reitsch (29 de marzo de 1912 – 24 de agosto de 1979) fue una condecorada aviadora alemana. Era pequeña, delgada, rubia de ojos azules y de alegre sonrisa.
Rompió más de cuarenta records de altitud y resistencia durante su carrera y varios records para planeadores.
En un comienzo pensó en estudiar medicina, pero después de aprender a volar en planeadores en 1932, fue convencida de abandonar los estudios para hacerse cargo de un puesto como piloto-instructora en Hornberg.

Cuando era niña mis padres me mostraron las cigüeñas en su vuelo lento y tranquilo, también los buitres, dando vueltas cada vez más alto en el aire del verano y por eso, cuando yo también expresé el anhelo de volar, lo tomaron como una fantasía infantil, que al igual que muchos de nuestros entusiasmos juveniles, se olvida con los años. 
Pero el deseo creció en mí, creció con cada pájaro que vi volar por el cielo azul del verano, con cada nube que cruzaba ante mí llevada por el viento, hasta que se volvió una persistente inquietud, un anhelo que me acompañaba a todas partes y que nunca se calmó.
(Hanna Reitsch, Volar, mi vida)

Hanna volando el helicóptero
Focke-Achgelis

En 1937 fue asignada a Centro de Pruebas de la Fuerza Aérea, para trabajar como piloto de pruebas en varios modelos. Además, Hanna Reitsch fue la primera mujer en pilotear un helicóptero, realizando las demostraciones del primer aparato operacional del mundo, el Focke-Achmelis, en el estadio Deutschlandhalle en Berlin.
Siempre le gustó volar, en lo que fuera, y lo hacía con entusiasmo, con verdadera pasión.

Volar en el avión cohete, el Me 163, era vivir una de las fantasías de Münchhausen. Se despegaba con un rugido y un fogonazo, un brusco tirón hacia arriba y en el momento siguiente se encontraba una en en el corazón mismo del empíreo. (Ibid)

Durante la guerra trabajó como piloto de pruebas siendo la primera mujer en pilotear un avión cohete, el Me-163, capaz de alcanzar los 900 km/h. En uno de esos vuelos de prueba sufrió un accidente grave que la tuvo cinco meses en el hospital, pero apenas recuperada retomó sus actividades. También realizó un vuelo en la peligrosa bomba voladora tripulada V-1, logrando el éxito donde los pilotos anteriores habían fracasado.

Barbara Ruetting representando a
Hanna Reitsch en la película Crossbow.

Nunca había latido mi corazón con tanta fuerza como al día siguiente, en el momento en que la cabina de plexiglás se cerró sobre Hanna Reitsch y empezó a roncar el motor. El despegue de la V-1 salió a pedir de boca. ¡Caramba, cómo volaba la muchacha! Su pericia se podía adivinar en los ágiles giros que describía. Bajó a una terrible velocidad.
Yo sudaba. Le deseaba suerte con todas mis fuerzas. De pronto vimos una nube de polvo sobre la pista de aterrizaje. Sacamos del asiento a una Hanna feliz. –¡De primera! –dijo.
(Otto Skorzeny, Luchamos y perdimos)

Terminada la guerra Hanna retomó el vuelo en planeador apenas fue permitido por los vencedores. Durante un tiempo vivió en la India, donde fundó un centro de planeadores y posteriormente en Ghana, donde fundó la primera escuela africana de vuelo en planeador. Sus actividades incluyeron también el helicóptero, ganando la sección femenina en el primer campeonato mundial de estas aeronaves.
Hanna murió en 1979, a los 67 años, de un ataque al corazón.

Escribió varios libros acerca de sus actividades, entre ellos su autobiografía, Volar, mi vida. En el cine ha sido interpretada por Barbara Ruetting (Operación Crossbow), Diane Cilento (Hitler, los últimos días) y Anna Thalbach (La caída).

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5 comentarios en “Hanna Reitsch

  1. Espero que este comentario salga. te decía que conocía a esta mujer, he leído sobre ella, ¿has sido tú quién me la has presentado en alguna de las entradas de tu blog?

  2. No, no recuerdo haberla nombrado antes, pero es una mujer famosa. El problema es su cercanía con Hitler, algo que pesa mucho al juzgar a las personas. Intentó convencer a Hitler de que podía sacarlo de Berlin en un avión, cosa que perfectamente habría podido hacer puesto que ella logró salir evadiendo a los aviones rusos. Este hecho ha opacado tal vez sus verdaderos logros en el campo de la aeronautica. Una mujer que en la primera mitad del siglo XX fue capaz de pilotear planeadores, helicopteros y aviones a reacción, merece ser recordada por eso y no por sus ideas políticas.

  3. Sí, merece ser recordada por sus hazañas, al igual que el mismo Hitler o Beethoven. Cada cual tiene su mérito para bien o para mal. Unos para imitar y otros para rehuir. Pese a que estas actividades solamente pueden llevarse a cabo cuando has nacido en cuna de oro, cosa que le resta bastante mérito al asunto, no deja de haberse arriesgado y de haber logrado grandes éxitos.

    Un abrazo y tu cafelito.

  4. Bueno, tanto como de oro… Hanna era hija de un oftalmólogo, clase media. Hay que considerar que como el vuelo en planeador era considerado un deporte, estaba patrocinado por el Estado y el ingreso a la escuela no estaba condicionado por la situación económica del alumno. Hanna tuvo que luchar contra varias dificultades como que en su ambiente familiar se presuponía que la mujer debía ser madre y esposa. En la escuela de vuelo debió imponerse a pesar de ser mujer y de que medía 1.50 m y pesaba 40 kilos, es decir una persona a la que los hombres difícilmente tomarían en serio. Pero su habilidad era extraordinaria. Creo que eso es un mérito y no hay nada que se lo quite.

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