Alaska

El 30 de marzo de 1867, EE.UU. compró a Rusia el territorio de Alaska, ubicado en el extremo noroccidental del continente americano.

En 1832 la expedición del cosaco Shestakov y el bieloruso Pavlutsky fue la primera en alcanzar las costas de Alaska. Posteriormente el danés Vitus Bering, al servicio del zar, llegó a sus costas en 1741 y regresó con un mayor conocimiento de la región. Algunos de sus tripulantes se llevaron algunas pieles de nutria marina que fueron juzgadas como de alta calidad y despertaron el interés en ese lejano territorio.

A finales del siglo XVIII los españoles enviaron algunas expediciones pretendiendo hacer valer sus derechos sobre el Pacífico Norte y fundaron algunos asentamientos y un fuerte, pero estos se mostraron muy difíciles de mantener y prácticamente indefendibles, por lo que finalmente fueron abandonados.

En Rusia, un grupo de comerciantes siberianos formó la Compañía Ruso-Americana para llevar a cabo un programa de colonización y ejercer el monopolio del comercio en el territorio. Sitka fue rebautizada como Nueva Arcángel y se convirtió en la capital de la América Rusa. La colonización no fue exitosa, la población no superó los centenares, pero marcó la presencia rusa en la zona con relativamente buenos beneficios comerciales.

Este nombre de Príncipe de Gales se aplica a todo un archipiélago bastante complicado, cuyo último extremo en el norte se pierde en una maraña de islotes. La isla principal tiene por capital el puerto de Shakan, situado en la costa oeste, en el que los navíos se refugian cuando hay tempestad.
Más allá se prolonga la isla Baranof, donde los rusos fundaron el fuerte de Nuevo Arcángel, y cuya principal ciudad, Sitka, es también la capital de toda la provincia de Alaska. Cuando Alaska fue cedida por el imperio moscovita a los Estados Unidos, Sitka no volvió al Dominion ni a la Columbia británica, sino que, de acuerdo con el tratado de 1867, permaneció bajo el dominio americano.
(Julio Verne, El volcán de oro)

Aunque se reconocen los derechos del Imperio Ruso sobre Alaska, por su descubrimiento y posteriores asentamientos, la verdad es que Alaska no pertenecía a nadie y no se le daba más valor que lo que se podía obtener mediante el comercio de las pieles. Es por eso que cuando EE.UU. comenzó mostrar un expansionismo cada vez más fuerte, algunas personas en Rusia pensaron que no sería mala idea vender el territorio a los estadounidenses, antes de que lo tomaran de la manera acostumbrada, es decir invadiéndolo inexorablemente.

-Iván, te prohíbo que sigas adelante con esta empresa. Ni una palabra de esto o estamos perdidos. Si se enteran los americanos o los ingleses de que tenemos oro en estas montañas, nos arruinarán. Nos invadirán a miles y nos acorralarán contra la pared hasta la muerte.
Así hablaba el viejo gobernador ruso de Sitka, Baranov, en 1804 a uno de sus cazadores eslavos que acababa de sacar de su bolsillo un puñado de pepitas de oro. Baranov, comerciante de pieles y autócrata, comprendía demasiado bien y temía la llegada de los recios e indomables buscadores de oro de estirpe anglosajona. Por tanto, se calló la noticia, igual que los gobernadores que le sucedieron, de manera que cuando los Estados Unidos compraron Alaska en 1867, la compraron por sus pieles y pescado, sin pensar en los tesoros que ocultaba.
(Jack London, La quimera del oro)

La quimera del oro (1925)

 Un día, el príncipe Konstantin Nikolayevich, el hermano menor del zar  Alejandro II, le presentó la idea de vender Alaska como una manera de  allegar fondos y deshacerse de un territorio que, dada la incapacidad de  Rusia para ejercer una hipotética defensa, ya se vislumbraba perdido.
 Se realizaron las negociaciones y Alaska, territorio de 1.5 millones de  kilómetros cuadrados, se vendió por la suma de $7.2 millones de  dólares. $165 mil dólares fueron empleados en sobornar a políticos y  periodistas estadonidenses, cómo se repartió el dinero en Rusia no se  sabe.

A fines del siglo XIX se descubrió oro y se produjo lo que Baranov temía, la invasión del territorio por ambiciosos buscadores, epopeya que ha sido escenario de muchas obras literarias y algunas películas, por ejemplo La quimera del oro, de Chaplin. Otra película, El mundo en sus manos, con Gregory Peck, muestra el enfrentamiento de los cazadores ilegales con la Compañía Ruso-Americana.

En todo caso, lo que hizo famosa a Alaska fue su fiebre del oro, desarrollada en condiciones muy duras, en medio de condiciones climáticas muy agresivas. Pero la geografía, aunque era muy abrupta, presentaba paisajes de gran belleza.

Desde donde se encontrabanse divisaba un espléndido panorama. Los montes más altos de América del Norte estaban allí. El San Elías de 5.520 metros, el Cook, de 4.200 y el Fairweather, de 4.700 metros.
Su cumbres están cubiertas permenentemente de nieves y parecen llegar al cielo.
Al octavo día de su partida, casi sin provisiones decidieron acampar en el límite de la antigua América rusa, cerca ya de la región de las fabulosas minas de oro.
(Emilio Salgari, Los mineros de Alaska)

El mundo en sus manos ( 1952)

Terminada la fiebre del oro los siguientes colonizadores comenzaron a explotar los recursos pesqueros y madereros. Alaska se convirtió primero en Territorio y en 1959 pasó a ser el 49° Estado de los EE.UU.

Una nota curiosa nos informa que hace una semana comenzó una recolección de firmas para elevar una petición a Washington solicitando que Alaska vuelva a ser parte de Rusia. Hasta el momento se ha reunido un total de 30 mil firmas, que, aunque representan solo el 4% de la población de Alaska, es una cifra no despreciable. El plazo para reunir las 100 mil necesarias para que sea recibida vence el 20 de abril. Quienes iniciaron esto y cual es el propósito final, no se sabe, aunque lo que está claro es que la Constitución no permite la secesión unilateral de cualquier Estado de la Unión.

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2 comentarios en “Alaska

  1. Caray, qué interesantes datos y qué poco sé, amigo mío. ¿No les interesaría la tierra de un par de tiestos que tengo en la puerta de casa? Yo me dejaría sobornar por ellos… Cuánto dinero se mueve y no se ve por ninguna parte; bueno, en sus bolsillos sí que se ve…

  2. ¿Por qué no?, Los EE.UU. compró a Dinamarca las Islas Vírgenes por 25 millones de dólares, a Francia la Louisiana por 15 millones, a Texas compró Nuevo Mexico por 10 millones y a España La Florida por 5 millones y las Filipinas por 20 (no me vas a decir que no te tocó nada…!)

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