Los canales de Marte

El 8 de abril de 2014 los planetas Tierra y Marte estarán en oposición, es decir que estarán en línea con el Sol.
Fue durante la oposición de 1877 que el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli observó al telescopio que Marte presentaba en su superficie una estructura reticular formada por líneas a las que llamó “canali”. Aunque con esta palabra el astrónomo quería designar una red de “depresiones del suelo no muy profundas”, que tal vez permitiera que el agua se extendiese por la superficie marciana, la persona que tradujo su obra al inglés usó la palabra “canals”, que indica una construcción artificial, en lugar de “channels” que indicaría una formación natural.
Esto despertó de inmediato en el público y también en autoridades científicas, la idea de la existencia de vida en Marte, una forma de vida lo suficientemente avanzada como para construir una red de canales de gran magnitud.

De ahí a que se tomara notoriedad el enigma de los canales marcianos solo hubo un paso. El famoso astrónomo Percival Lowell, descubridor después del planeta Plutón, se convirtió en el máximo defensor de la teoría de la existencia de los canales marcianos como una gigantesca obra de ingeniería hidráulica, diseñada para aprovechar los recursos hídricos del planeta.

Posteriormente quedó demostrado que el enigma no era tal y que los pretendidos canales eran solamente una ilusión óptica, pero la idea original quedó para siempre en la cultura popular.

Los escritores de ciencia ficción han tratado el tema de los canales marcianos desde diferentes ángulos, algunos simplemente los ignoran, como H.G. Wells, por ejemplo, que aunque hace llegar a los invasores desde un planeta árido y moribundo, como postulaba Schiaparelli, no menciona los canales.
Otros, los nombran solamente de pasada, como Edgar Rice Burroughs, autor de toda una serie de novelas que se desarrollan en el planeta rojo, los menciona como una obra de regadío:

La mayoría de los marcianos rojos vive en ciudades amuralladas, aun cuando muchos de ellos residen en casas de campo aisladas, aunque bien valladas y defendidas, dispersas a lo largo de las franjas de tierra ricamente irrigadas con lo que en la Tierra hemos dado en llamar los canales de Marte.
(Edgar Rice Burroughs, Un guerrero de Marte)

Burroughs no saca mayor provecho literario de los canales y solo en otra sus novelas como al pasar.
Arthur C. Clarke no los considera para nada, al igual que Isaac Asimov, que apenas los menciona por ahí:

Ten un poco de paciencia, que terminaré este asunto en seguida, aunque tenga que recorrer a nado todo el Gran Canal hasta el casquete polar en ropa interior, ¿sabes? 
(Isaac Asimov, En Puerto Marte sin Hilda).

Robert Heinlein les otorga cierta importancia en la geografía marciana, al presentarlos como un sistema hídrico sujeto a períodos de congelación y deshielo, pero no va más allá de nombrarlos en una breve línea:

Sus cabellos tenían el color de los ranúnculos en primavera, cuando el hielo deja los canales.
(Robert Heinlein, Podkayne de Marte).

El autor Lester del Rey, en cambio, en su novela Abandonados en Marte presenta la idea de los canales de una manera alternativa, diferente, son plantas, que crecen de manera lineal, como una carretera vegetal, sobre la superficie marciana de manera de conducir el agua de las regiones polares por medio de sus gruesos tallos:

No veía otra cosa que una gran masa de plantas de hojas muy gruesas y del tamaño de las de los zapallos. Pero no tenían asperezas, sino eran suaves y brillantes, y de un color verde oscuro que a la distancia parecía negro. —¿Dónde está el canal? —preguntó el muchacho. Sokolsky señaló las plantas.—Aquí mismo, Chuck. Es la mejor explicación que podría pedirse para este misterio.
(Lester del Rey, Abandonados en Marte)

Interesante es una novela de Alexei Tolstoi, La expedición a Marte, en que la confirmación por los protagonistas, de la existencia de los canales, les da la certeza de que hay seres inteligentes en el planeta, seres que debieran, dada su tecnología, ser capaces de comunicarse con los habitantes de la Tierra:

Observe usted el mapa de este planeta; está rodeado por una red de canales. No hay duda entonces de que es posible construir en Marte estaciones radio-telegráficas de un alcance extraordinario.
(...)
Loss miró por encima de la borda y vio dos líneas rectas y una curva que eran los canales que salían del acueducto. Esa era la solución del enigma. Las manchas redondas que se ven en Marte desde la Tierra son recipientes de agua de forma circular en tanto que las líneas de los triángulos y los semicírculos son canales.
(Alexei Tolstoi, La expedición a Marte)

Otros escritores tomaron los canales como la obra monumental de una civilización marciana, avanzada tecnologicamente pero desaparecida hace mucho tiempo. Los actuales marcianos solamente heredaron la red de canales sin tener claro quienes y como la construyeron:

-¿Nos permite llenar nuestras cáscaras? – preguntó el oscuro más joven. Posados sobre la arena había varios huevos de paka, pálidas cáscaras huecas; los oscuros eran de una capacidad técnica tan elemental que no tenían ni vasijas de barro. Y sin embargo, reflexionó Jack, sus antepasados habían construido el sistema de canales.
(Philip K. Dick, Tiempo de Marte)

John Benyon les da también una mirada nostálgica a los canales usados para regar los campos marcianos y como medio de comunicación para unos marcianos que ni siquiera recuerdan quienes los construyeron:

A lo largo de canales que a veces eran como mares en calma de sesenta o setenta millas de anchura, y otras veces de menos de una milla, había viajado lentamente de un lugar habitado a otro.
(…) Sus ojos estaban llenos de desiertos rojos cruzados por plácidos canales.
(John Benyon, Ningún lugar como la Tierra).

Ray Bradbury muestra un planeta Marte muerto, en el que los marcianos están presentes como fantasmas, como sombras de un pasado mejor, solo han quedado los canales, los que siguen pasando por el lado de ciudades muertas hace mucho tiempo:

Inmóviles, en silencio, miraron pasar las aguas del canal, frescas, veloces y cristalinas.
(Ray Bradbury, Crónicas Marcianas).

Las sondas enviadas a Marte demostraron la completa aridez del planeta, ya se sabe que no hay vida inteligente, buscándose como premio de consuelo alguna espora, algún rastro microscópico que permita decir que no estamos solos, por lo menos en el Sistema Solar.
La ciencia actual ha confirmado que los canales marcianos no existen y nunca existieron, que a los más podrían ser rastros dejados en la desierta superficie por huracanadas ráfagas de viento.
Eso dice la ciencia y los que solo en ella creen, para los soñadores, en cambio, los canales siguen conduciendo sus aguas, rápidas, inpertubables, eternas.

– Pero cómo, esa ciudad está muerta desde hace miles de años.
El marciano se echó a reír.
– ¡Muerta! dormí allí anoche
– Y Yo estuve allí la semana anterior y la otra, y hace un rato y es un montón de escombros. ¿No ves las columnas rotas?
– ¿Rotas? Las veo perfectamente a la luz de la luna. Intactas.
– Hay polvo en las calles – dijo Tomás. 
– ¡Las calles están limpias!
– Los canales están vacíos.
– ¡Los canales están llenos de vino de lavándula!
– Está muerta.
– ¡Está viva! – protestó el marciano riéndose cada vez más -. Oh, estás muy equivocado ¿No ves las luces de la fiesta? Hay barcas hermosas esbeltas como mujeres, y mujeres hermosas esbeltas como barcas; mujeres del color de la arena, mujeres con flores de fuego en las manos. Las veo desde aquí, pequeñas, corriendo por las calles. Allá voy, a la fiesta. Flotaremos en las aguas toda la noche, cantaremos, beberemos, haremos el amor. ¿No las ves?
(Ray Bradbury, Encuentro nocturno)

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18 comentarios en “Los canales de Marte

  1. Excelente aporte Jenofonte, es un placer leer tus entradas llenas de curiosidades, de información y tan completas.
    El final con los diferentes textos de autores tan geniales hace que este posteo brille!!!
    Un abrazo.

  2. Estamos a 8 de abril, espero la noticia que descubran hoy sobre Marte, sería una buena forma de distraerla atención del personal y que no se diera cuenta de otras cosas que están pasando a ras de Tierra
    Muy documentada tu entrada como siempre.

  3. Muy completo tu aporte sobre este tema, los enigmas sobre los canales marcianos, es cierto, siempre despertaron al imaginación de los amantes de la ciencia ficción y de la literatura fantástica. Quizás a medida que avance el conocimiento humano los umbrales de nuestros enigmas por develar se trasladen más y más hacia delante, intentando avanzar en esto que resulta ser el mayor de los enigmas…el sentido de nuestra propia existencia.

  4. Genial tu defensa de la palabra de Sindel, Curiosidades y frases geniales, entretenido y ameno. El problema de algunos enigmas es que cuando los resolvemos pierden la magia. Saltos y brincos

  5. Eres original, Jenofonte, y admiro la rapidez con la que preparas la información sobre la sugerencia de una palabra dada.
    Lo haces con soltura, amenidad y criterio.

    Mi felicitación.

  6. No me falta asombro, debo confesarlo, pues, una palabra, ha traído a colación todo un tema que va desde lo científico a la ciencia ficción, sin olvidar mencionar los fragmentos que enriquecen tu exposición. Realmente te felicito. Un enigma traído y tratado con fundamentos, historia y literatura, qué más se puede pedir?
    Besos!
    Gaby*

  7. Todo aquello que uno no puede vivir por si mismo es li que hace que la imaginacion vuele e intente desvelar el enigma que hay encerrado, aunque con las nuevas tecnologias dejan poco para soñar.
    Besos

  8. Un enigma deja de tener encanto cuando es descifrado. Todo el romanticismo que rodeó a los canales de Marte, se esfuma repentinamente cuando la ciencia hace aterrizar las fábulaciones sobre su origen. Eso sí, siempre habrá un enigma nuevo que sustituya al anterior, porque los humanos tenemos necesidad de fabular, de soñar, de descubrir y ojalá que nunca la perdamos.
    Un abrazo.

  9. En realidad hemos estado usando mal la palabra, el enigma es algo cuyo objetivo es ser descifrado, pero lo tomamos como un misterio, algo que busca permanecer oculto. No importa, lo desconocido es lo que atrae y de eso nos sobra en el universo…

  10. me ha gustado como encaraste el enigma, con esos enigmas que están instalados en la lejanía (temporal y espacial) tal vez por esas cosas, es que se potencian y son más engimáticos todavía.
    tienes una gran capacidad de traer textos que vienen a tema, uuuyyy, ojalá tuviera una memoria tan lúcida.
    ¡mis saludos Jenofonte!

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