Lucrecia Borgia

Lucrezia Borgia (según Pinturicchio)

El 18 de abril de 1480 nació Lucrecia Borgia, hija de Rodrigo Borgia (que sería después el papa Alejandro VI) y de Vannozza dei Cattanei. En la cultura popular Lucrecia ha sido convertida en una lujuriosa envenenadora, pero nada hay que pruebe esa acusación.
Lo que si es cierto es que desde muy temprano fue convertida en instrumento de la política cuando a los 11 años fue comprometida con Joan de Centelles, compromiso que fue anulado poco después.

A los 13 años fue casada con Giovanni Sforza para servir a los intereses políticos de su familia. Debido a los mismos intereses se obligó a Giovanni Sforza a divorciarse de ella. La causa alegada para el divorcio fue la impotencia de Giovanni, y como esto lo convirtió en el hazmerreir de toda Italia, Sforza, para vengarse, propaló la especie de que Lucrecia mantenía relaciones incestuosas con su hermano y con su padre.

A los 18 años se le casó con Alfonso de Aragón pero fue un matrimonio que duró poco porque Alfonso murió un año después como resultado de un ataque de que fue objeto y que se rumoreó fue instigado por César Borgia, acusación que jamás ha podido ser confirmada y que nada tiene que ver con Lucrecia.
Después de la muerte de su segundo esposo, el padre de Lucrecia arregló su matrimonio con Alfonso d’Este, duque de Ferrara.
Como duquesa de Ferrara mostró siempre una vida respetable, dedicándose a la educación de sus hijos y al patrocinio de las artes.

Esta notable mujer encantaba a quienes la contemplaban con su gracia indescriptible, a la que se añadía algo de misterio, sin exclusión de una belleza clásica y dignidad. Vivacidad, gentileza y amabilidad son las cualidades que todos los contemporáneos de Lucretia descubrieron en ella. Su rostro era animado y delicado con grandes ojos azules y rodeado de cabellos dorados.
(Fernando Gregorovius, Lucrecia Borgia)

Vannozza

Lucrecia murió en 1519 a consecuencias de un mal parto, siendo muy llorada por su esposo y por sus súbditos, puesto que era querida por su caracter amable y gentil. Tenía 39 años.

En la historia, Lucrecia Borgia fue difamada por los enemigos de su familia, algo bastante común en la política, pero su peor enemigo resultó ser el escritor Victor Hugo quién, con su obra “Lucrecia Borgia” , creó la terrible leyenda negra que ahora rodea su nombre.
Victor Hugo trató de justificar la imagen que dio de Lucrecia, “si no me creen”, dijo, “lean a Tommaso Tommasi”. Lo malo es que por más que se lea a Tommasi no se encuentra lo que dice Hugo que encontró y no hay una sola evidencia de la maldad que le atribuye, por lo que se demuestra que Victor Hugo puede ser todo lo gran escritor que es, pero no leyó a Tommasi, y si lo leyó, de todos modos mintió, y mintiendo le creó a la dulce Lucrecia una mala reputación de la que tal vez nunca podrá ser rehabilitada.

Lucrecia fue usada por su familia como instrumento para sus fines políticos, fue difamada por su despechado ex esposo y fue desacreditada por los enemigos de su familia. Antes de creer todo lo que se dice de esta mujer, y que se dice solo porque uno tras otro van copiando y pegando lo que alguien dijo, sin analizarlo, debiéramos hacer nuestro lo que dice al respecto el escritor Rafael Sabatini:

La historia debe ser tan inexorable como la Justicia Divina. Antes de admitir los hechos, no sólo debemos pedir pruebas y analizarlas sino que también las fuentes mismas de tal evidencia deben ser examinadas, de manera que, en la medida de lo posible, podemos determinar qué grado de crédito que merecen. En el estudio de la historia de los Borgia, repetimos, ha habido demasiada aceptación sin cuestionamientos, además de un demasiado dar por sentados asuntos cuya incredulidad frecuentemente toca y en ocasiones sobrepasa los límites de lo imposible.
(Rafael Sabatini, La vida de César Borgia)

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9 comentarios en “Lucrecia Borgia

  1. Hay por ahí alguna historia revisionista, pero desgraciadamente la imagen quedó y ya no se puede borrar, Lucrecia fue realmente una infortunada mujer y lo sigue siendo…

  2. Es un artículo muy didáctico, como todos los que escribes. Me temo que nada se puede hacer ya para aclarar la leyenda, a casi nadie interesa que se arroje luz sobre las leyendas cuando son así de poderosas. Las de éste calibre son fascinantes, y como entes de ficción toman vida propia. De la Lucrecia “real” no se hubiera escrito ni rodado tanto material.

  3. Así es, por eso existe el “periodismo de espectáculos”, muy pocos leerán un análisis serio de una obra, pero quién se divorció de quién o que ropa se puso o no se puso alguien, lo leerán millones…

  4. La maldad, sin probar de una mujer. Las leyendas sobreviven a la historia, pero imagina ser mujer, la obligación de casarte a los trece años, iniciando un periplo de vida tan dura.

    El tono docente que utilizas, es que es muy adecuado. Tu referencia a la biografía, Rafeo Sabatini, perfecta.Un cordial saludo.

  5. Desgraciadamente son muchos los personajes históricos que han sido transformados en simbolos de maldad, el problema está en que los escritores posteriores siguen copiando sin verificar o porque el símbolo les sirve a sus fines (por ejemplo el caso de Jezabel, http://jenofon.blogspot.com/2014/02/jezabel.html). Claro que también se da el caso contrario, personajes convertidos en santos, teniendo muy pocos merecimientos.

  6. La utilización de un personaje, siempre mejor si es femenino, por aquello de la brujería, para arropar todos los males, en una sociedad, que de natural y bien llevada por los “hombres” sería fantástica.
    Parece aquello de “que la verdad no te estropee una buena historia”
    Un saludo.

  7. Una síntesis muy acertada, Jenofone. Mucha razón tiene Sabatini y mucha razón tienes tú y tus contertulios al señalar la manera indigna en que se trata a algunos personajes porque sobre ellos recae una morbosa curiosidad. No solo Victor Hugo hizo daño a Lucrecia: ese mismo año Donizetti compuso una ópera con un libreto que, según el propio Hugo, era copia de su obra y se difundió por toda Italia. Fueron dos rejones de muerte para la reputación de Lucrecia. He de señalar, por otra parte, que en todos los lugares de Italia en los que ella estuvo (Ferrara, Foligno, Spoleto, Nepi, Pesaro….) la memoria que dejó es excelente y así se conserva en la actualidad. Saludos cordiales.

  8. Cuántas cosas hay que se publican, acerca de personajes del pasado o del presente, que no resisten el menor exámen pero sin embargo son repetidas sin cesar hasta que comienza a convertirse en algo aceptado, solamente porque han sido copiadas por muchos.

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