Henri Barbusse

Henri Barbusse (17 de mayo de 1873 – 30 de agosto de 1935) fue un novelista francés. Su obra es numerosa, pero se destacan: El infierno (1908), El fuego (1916), El cuchillo entre los dientes (1921), Jesús (1927)  y Los Judas de Jesús (1927).
Barbusse, era un socialista, un hombre de izquierda, enemigo acérrimo del militarismo. Al comenzar la guerra se alistó como simple soldado a pesar de tener más de 40 años y de su aversión al conflicto, porque pensaba que luchaba en “una guerra que pondría fin a todas las guerras”, una especie de sacrificio necesario.
Después de 18 meses de acción, con los pulmones dañados, disentería y agotamiento extremo, deja el servicio del frente. Sus experiencias y las de sus compañeros las condensa en su libro El fuego, publicado en plena guerra y ganador del Premio Goncourt (galardón no menor, puesto que fue ganado también por escritores de la talla de Proust, Malraux y de Beauvoir).
El libro está muy bien escrito y absorbe, aunque es angustiante porque en sus 24 capítulos desfila ante nosotros la vida de un pelotón de infantería, la lucha feroz de las trincheras, los bombardeos que pulverizan los cuerpos y devastan las almas, las conversaciones en los momentos de calma cuando vuelven, por un tiempo, a ser humanos. Un corto descanso en retaguardia, muestra la otra cara de la guerra, la de los soldados de coloridos uniformes que pelean la guerra en los cafés de la ciudad.
Los compañeros van cayendo, uno a uno, o varios a la vez, heridos, muertos, desaparecidos, tragados por el barro de las trincheras, convertidos muchas veces en un espantoso elemento del paisaje. Las condiciones son infrahumanas, pero los soldados luchan valientemente, a pesar de todo, con un heroísmo grave, silencioso, humilde, pero no menos grande.
A veces cuesta leer el libro, porque hay líneas que están llenos de dolor:

—Estoy gangrenado, aplastado hecho pedazos por dentro— salmodiaba un herido que, con la cabeza en las manos, hablaba entre los dedos. —Sin embargo, hasta la semana última, yo era joven y estaba sano. Me han cambiado. Ahora sólo me queda un cuerpo viejo y sucio que arrastrar.
(Henri Barbusse, El fuego)

Los hombres hablan de sus experiencias, de lo que sienten, de lo que creen y de lo que dejan de creer:

Figúrense aquellas dos masas idénticas, que aullaban cosas idénticas, y, sin embargo, .contrarias; esos gritos enemigos que tenían la misma forma ¿Qué será lo que el buen Dios nos pueda decir? Ya sé que él lo sabe todo, pero aún sabiéndolo todo, no debe saber que hacer.
— ¡Vaya un cuento! —gritó el zuavo. —Le tenemos sin cuidado nosotros, no te preocupes. —Además, eso no tiene nada de particular, los tiros de fusil hablan la misma lengua, y eso no impide a los pueblos matarse con ellos, ¡y de qué manera!
—Sí, dice el aviador; — pero no hay sino un Dios. No es la partida de las oraciones lo que yo no comprendo; es su llegada.
(Henri Barbusse, El fuego)

Como ha sucedido con tantos, no creo que Barbusse sea un escritor muy leído actualmente, más bien creo que es un absoluto desconocido. Pero creo que debiera ser leído.
En El infierno, un hombre se aloja en un hotel, y a través de un agujero que hay en la pared ve lo que sucede en cuarto de al lado, la vida en toda su crudeza, pero cuando piensa que ya sabe lo que es la vida, descubre que se está quedando ciego.

Mi cerebro está vacío; mi corazón agotado; nadie me rodea y nunca encontré nada, ni un amigo. Soy un pobre hombre desbarrancado durante un día en el suelo de un cuarto de hotel al que llega todo el mundo, del que todo el mundo se va, y sin embargo, quisiera la gloria. Gloria unida a mí mismo como una asombrosa y magnífica herida que sentiría y de la que todo el mundo hablaría; aspiro a una multitud en la que sería el primero y mi nombre se aclamaría con un grito desconocido bajo la faz del cielo.
Pero siento que mi grandeza se derrumba. Mi imaginación pueril juega en vano con esas imágenes desmesuradas. Nada hay para mí: sólo yo que despojado por la noche, asciendo como un grito.
(Henri Barbusse, El infierno)

En su libro Los Judas de Jesús, Barbusse plantea la gran contradicción que existe entre la doctrina de Jesús, tal como Él la predicó, y la que presenta la iglesia fundada en realidad por Pablo de Tarso y que se ha convertido en realidad en algo muchas veces opuesto a las enseñanzas del Maestro e instrumento del que se sirven los gobernantes de nuestro mundo occidental y que se dice cristiano.

Nuestro régimen “democrático” no es lo que pretende ser. No corresponde en modo alguno a la imagen que de él trazan los declamadores oficiales, siguiendo el ejemplo de su antepasado Cicerón, prototipo del “gran burgués” liberal, para el que la constitución romana era la “última palabra de la sabiduría y de la perfección”. Hay en esto un “sincretismo” de ideas, de principios, que se invoca, pero que no se realiza: se utiliza, que no es lo mismo. La institución sigue siendo fundamentalmente oligárquica.
El culto cívico de la “democracia”, que se pone encima, no sólo no tiene influencia alguna realmente política interior y exterior, sino que sirve para disimular el verdadero estado de cosas, que es la lucha de clases y la explotación de las masas por una minoría privilegiada.
(Henri Barbusse, Los Judas de Jesús)

Un autor para ser leído y que no merece el olvido en que se encuentra, se que es todavía reeditado en inglés, pero en castellano me atrevería a decir que no.

Anuncios

8 comentarios en “Henri Barbusse

  1. Uno de los innumerables autores que has colocado en mi lista de modo permanente.

    El fuego me recuerda la peli de Kubrick: Senderos de Gloria. Supongo que por el escenario y la visión antibelicista.

  2. Bueno, Senderos de gloria es una buena película, pero hay otras. No se ha llevado al cine El fuego, pero te puedo recomendar la película Hombres contra la guerra (titulo en castellano de Uomini contro) basada en el libro Un año en el altiplano de Emilio Lussu (también recomiendo el libro). Otras películas puede ser la china Assembly y la finesa Talvisota (The winter war).

  3. Pues muchas gracias por presentármelo, le desconocía totalmente. No soy enemiga de los temas bélicos, hay relatos históricos y novelados muy buenos.

    Gracias de nuevo.

    Un abrazo y tu cafelito.

  4. Es curioso como autores como este que nos presentas y que confieso no conocía, tal como dices a día de hoy estén como relegados a ser olvidados y que ni tan siquiera sean traducidos para ser reeditados. Los temas bélicos si plasman la realidad no podemos esperar delicadeza y ternura, sino más bien todo lo contrario.

    Feliz fin de semana!!!!! (bueno, lo que ya queda)

  5. Sucede, hay autores que simplemente desaparecen. Los motivos pueden ser diversos, falta de calidad, falta de difusión, o como en este caso, por motivos políticos, Barbuse era un comunista militante y stalinista convencido, es decir que no era publicable es España (y en otros lugares tampoco).

  6. Buen post, Jenofonte; buen conocedor de obras literarias de calidad, te esmeras en presentárnoslas, cosa que agradezco.Además, toca de paso el tema de la censura que en nuestro país fue muy estricta durante más de 40 años y se prohibía tanto por determinados temas como, simplemente, por el nombre del autor, sospechoso de ideología contraria al régimen político. ¡Cuánto nos hemos perdido algunas generaciones!…

    Un saludo.

    Siguen sin llegarme al blog tus entradas y eso hace que no esté al día de tus publicaciones.

  7. Desgraciadamente hay mucho que no conocemos porque alguien se encargó de que no lo conociéramos ¿por qué? por miedo tal vez, miedo a a que la gente piense y llegue a la conclusión de que las cosas no son como nos las pintan.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s