Timbuktú

Cristóbal Benítez vestido de árabe

El 19 de junio de 1856 nació en Málaga, Cristóbal Benítez González, desconocido explorador español, uno de los primeros europeos en llegar a la legendaria ciudad de Timbuktú.
Cuando en 1879 el geólogo austríaco Oskar Lenz recibió el encargo de realizar una expedición a la región del Trans-Sahara de Marruecos a Senegal, con el propósito de investigar depósitos de hierro, contrató los servicios de un joven español llamado Cristóbal Benítez como intérprete del árabe.
La expedición llegó después de muchas dificultades a la ciudad de Timbuktú el  1° de julio de 1880, y la odisea fue narrada por Lenz en un muy detallado y técnico informe, pero un ralto más ameno es el realizado por Benítez.
La mayor de las dificultades, más complicada tal vez que el el cruce del desierto, fue de seguro la necesidad de hacerse pasar por musulmanes, lo que se logró gracias al dominio de árabe por parte de Benítez además de su conocimiento de las costumbres de las tribus saharianas.
Cuando los expedicionarios llegaron a la ciudad esta ya estaba hace algunos siglos en absoluta decadencia, con solo unos 20 mil habitantes, y la descripción que hace Benítez de la ciudad la deja mal parada, aunque lo asombran sus torres.

La ciudad de Timbuktú está rodeada de un bosque de mimosas; las casas están fabricadas con barro, por no existir piedra alguna, y la mayor parte de ella es de dos pisos. 
. . .
lo único que llama la atención del viajero es el atrevimiento de fabricar torres de 10 metros de elevación sin emplear otro material que el barro seco al sol.
(Cristóbal Benítez, Viaje a Timbuktú)

Timbuktú es una ciudad del África Occidental en el país de Malí, a 20 km al norte del río Niger en el borde sur del desierto del Sahara. Tiene actualmente una población de alrededor de 50 mil habitantes y es muy pobre incluso midiéndola con los estándares africanos.
Pero en el pasado tuvo una situación priviligiada como nudo comercial para el intercambio de mercaderías entre las regiones del norte y del centro de África. Fue también uno de los más grandes centros culturales del mundo musulman durante su Era de Oro entre los siglos XV y XVI en los que florecieron las artes y la ciencia, siendo también muy importante su producción de manuscritos.

Caravana llegando a Timbuktú

El rico rey de Timbuktú tiene muchos platos y cetros de oro, algunos de lo cual pesan 1300 libras. … Él mantiene siempre 3.000 jinetes … y una gran tienda de médicos, jueces, sacerdotes y otros hombres sabios, que son generosamente mantenidos por cuenta del rey.
(Leo Africanus, Descripción de África -1550)

Posteriormente la ciudad perdió su importancia comercial debido a que los portugueses abrieron las rutas marítimas, y la decadencia final llegó con las grandes epidemias y hambrunas que despoblaron la región.

En efecto, dos horas después la reina del desierto, la misteriosa Tombuctú, que tuvo, como Atenas y Roma, sus escuelas de sabios y sus cátedras de filosofía, se desplegó bajo las miradas de los viajeros.
Fergusson seguía los menores detalles en el plano trazado por el propio Barth, y reconoció su gran exactitud. La ciudad forma un enorme triángulo en una inmensa llanura de arena blanca.
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Pero este gran centro de civilización, en que un sabio como Ahmed Baba poseía en el siglo XVI una biblioteca de mil seiscientos manuscritos, no es hoy más que un almacén de comercio de África central.
(Julio Verne, Cinco semanas en globo)

Las mejores descripciones de la ciudad se encuentran en los libros de viajeros musulmanes, como Leo Africanus o Shabeeny, que si bien tuvieron que luchar contra las viscitudes del viaje por regiones tan dificultosas, por lo menos no tuvieron que lidiar con el ambiente religioso, de tanto peligro para los infieles europeos. Es notable que a pesar que la región es muy rica en recursos minerales, es la cuarta productora de oro de África, esté tan sumida en la pobreza. Pero la descripción que hace Shabeeny, a principios del siglo XIX, antes de que el país se convirtiera en colonia francesa, nos muestra que, a pesar de todo, el comercio estaba aun muy activo.

Caravana con carga de sal

Los principales artículos que se comercian son el tabaco, cuentas de colores para collares y caracoles, que se compran en Fas por libras. Pequeñas lentes holandesas, algunas de las cuales son convexas. No llevan ni espadas, mosquetes, ni cuchillos, excepto las que se necesitan en la caravana. En la entrada del desierto compran sal gema de los árabes, las traen en cargas bien arregladas y las usan como moneda de cambio. 
El retorno se hace en polvo de oro, esclavos, marfil, y pimienta; Se prefiere el oro en polvo y se lleva a Tombuctú desde Housa en pequeñas bolsas de cuero.
(Asseed El Hage Abd Salam Shabeeny, Acerca de los Territorios de Tombuctú y Housa – 1820)

Es interesante lo que dice Shabeeny acerca de la manera como los comerciantes eran atrapados por la ciudad, que actualmente recibe solamente la visita de unos escasos y arriesgados turistas y de los estudiosos que buscan examinar algunos de los más de 700 mil manuscritos que han sobrevivido al paso de los siglos.


Joven de Malí



Los habitantes nativos de la ciudad de Tombuctú se pueden calcular a 40.000, sin contar los esclavos y los extranjeros. Muchos de los comerciantes que visitan Tombuctú están tan apegados al lugar que no pueden salir de ella, y se quedan ahí de por vida. Los nativos son todos negros: casi todo extranjero se casa con una mujer de la ciudad, que son tan hermosas que los viajeros a menudo se enamoran de ellas a primera vista.
(Asseed El Hage Abd Salam Shabeeny, Acerca de los Territorios de Tombuctú y Housa – 1820)

Para el público en general la ciudad de Timbuktú pertenece al mundo de la fantasía o le es completamente desconocida, tan desconocida como el explorador Benítez, el tenaz español que la visitó hace más de un siglo.

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4 comentarios en “Timbuktú

  1. La de civilizaciones y culturas con ellas que han desaparecido, amigo. Estas cosas me duelen en las entrañas.

    Muchas gracias, es un placer venir, ya lo he dicho muchas veces pero no me canso.

  2. Desconocemos lo que perdurará de nuestras presuntuosas culturas dentro de unos siglos. Al legendario Tombuctu llegaron moriscos españoles, y según creo todavía se conservan algunos rastros de las lenguas: castellana y valenciana.

    Apasionante articulo!

  3. Los Reyes Católicos expulsaron a muchos de los mejores cerebros de la época por ser moriscos o judíos, y estos debieron buscar adonde irse y algunos llegaron por ahi…

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