Barcos

El barco de Odiseo atacado por el cíclope.

Encontrar barcos en la literatura es tarea fácil, hace milenios que el hombre cruza los mares por uno u otro motivo, comerciales, bélicos, exploratorios, hasta románticos.
Claro que en la gran mayoría de las novelas se usa el nombre de barcos existentes, pero en muchos los nombres son ficticios (aunque a veces se haya utilizado después el nombre para dárselo a un barco real).

Puede que algunas personas no hayan leído las novelas, pero si han visto la película seguramente ubicarán el barco en cuestión. Al parecer en la antigüedad remota no se acostumbraba poner nombre a los barcos, porque si así hubiera sido costumbre, Homero no habría olvidado consignar el nombre de los barcos de Odiseo, que bien merecen ser recordados.

Pero las galeras romanas sí que tenían nombre, como la Astrea, galera en la que el príncipe Ben- Hur cumplió su condena y en la que encontró también la manera providencial en que regresó al mundo de los vivos.

Modelo del Astrea, tal como aparece
 en la película Ben-Hur (1959)


Ya era cuarto día, y el Astrea – que tal era el nombre de la galera – avanzaba a toda velocidad por el mar Jónico. El cielo estaba despejado y el viento sopló como si tuvieran la buena voluntad de todos los dioses. 
Como era posible adelantar la flota antes de llegar a la bahía al este de la isla de Citera, designado para el montaje, Arrio, un tanto impaciente, pasó mucho tiempo en cubierta. Tomó nota con diligencia de los asuntos relacionados con su barco, y quedó conforme. En la cabina, mientras se mecía en la gran silla, su pensamiento volvía continuamente hacia el remero en el número sesenta.
(Lew Wallace, Ben-Hur)

Peter Blood, sucesivamente médico, esclavo y pirata, pero también un romántico incurable, bautizó a su barco con el nombre de la dama de la que estaba enamorado irremediablemente pero también de manera imposible, Arabella Bishop.

El Arabella, en la portada de una
edición inglesa de El capitan Blood

El amor irrealizable muchas veces permanece como el ideal que guía a un hombre. Una vez tomada la decisión, se dedicó activamente al trabajo. Ogeron, el más acomodaticio de los gobernadores, le adelantó dinero para el adecuado equipamiento de su barco, el Cinco Llagas, al que renombró el Arabella. Esto fue luego de algunas dudas, temeroso de mostrar de esa forma su corazón. Pero sus amigos de Barbados lo consideraron una expresión de la ironía siempre lista de su jefe.
(Rafael Sabatin, El capitán Blood)

La aventura de navegar fue tan solo una de las aventuras vividas por Jim Hawkins, el encuentro con los piratas y la lucha en la Isla del Tesoro fueron las otras. Pero gran parte de los hechos se desarrollaron en el barco que compró el squire Trelawney para buscar la isla marcada en el misterioso mapa.

La Hispaniola en una pintura de Geoff Hunt

Querido Livesey:
Como ignoro si os encontráis ya en casa o si seguís en Londres, remito por duplicado la presente a ambos lugares.
He comprado el barco y ya está pertrechado. Está atracado en el puerto, listo para navegar. No podéis imaginar una más preciosa goleta –un niño podría gobernarla–; desplaza doscientas toneladas y su nombre es la Hispaniola.
(Robert Louis Stevenson, La isla del tesoro)

El Jolly Roger en la versión de Disney

Un extraño barco es el que aparece en la historia de Peter Pan, el Jolly Roger, con su tripulación de estrafalarios piratas al mando de su capitán, el temible James Garfio.

Una luz verde que pasaba como de soslayo por encima del Riachuelo de Kidd, cercano a la desembocadura del río de los piratas, señalaba el lugar donde estaba el bergantín, el Jolly Roger, en aguas bajas: un navío de mástiles inclinados, de casco sucio, cada bao aborrecible, como un suelo cubierto de plumas destrozadas. Era el caníbal de los mares y apenas le hacía falta ese ojo vigilante, pues flotaba inmune en el terror de su nombre.
(James M. Barrie, Peter Pan)

Entre los numerosos medios de transporte que utilizó el señor Phineas Fogg para cumplir con éxito su vuelta al mundo, están los vapores. Uno de ellos, el Mongolia, lo transportó de Brindisi a Bombay en dos días menos que lo reglamentario, detalle que sería muy importante al final del viaje, muy ajustado en el tiempo. Verne, como siempre, lo describe minuciosamente.

El Mongolia, construído en 1902, treinta años después
de que la obra de Julio Verne fuera escrita.

El miércoles 9 de octubre se aguardaba, para las once de la mañana, en Suez, el paquebote “Mongolia” de la Compañía Peninsular y Oriental, vapor de hierro, de hélice y entrepuente, que desplazaba dos mil ochocientas toneladas y poseía una fuerza nominal de quinientos caballos.
El “Mongolia” hacía sus viajes con regularidad desde Brindisi a Bombay por el canal de Suez. Era uno de los de mayor velocidad de la Compañía, habiendo sobrepujado siempre la marcha reglamentaria de diez millas por hora entre Brindisi y Suez, y de nueve millas cincuenta y tres centésimas entre Suez y Bombay.
(Julio Verne, La vuelta al mundo en 80 días)

¿Quién es el protagonista de la novela Moby Dick? ¿Ismael? ¿el capitán Acab?, pero la verdad es que el personaje principal es el barco, el Pequod, llevado por su capitán de un punto a otro del océano en busca de su terrible enemigo, la evasiva ballena blanca.

El Pequod en la versión cinematográfica
de Moby Dick (1956)

El puerto estaba absolutamente lleno de barcos de todas clases. 
A fuerza de preguntas supe que había tres barcos que se disponían a marchar para travesías de tres años. Uno de ellos era el Pequod, nombre tomado de una famosa tribu india de Massachusetts. Subí a él y pronto me convencí de que era el que nos convenía.
Era un barco pequeño más bien y con aspecto descuidado, todo él lleno de dibujos y relieves grotescos, que el capitán Peleg había mandado durante muchos años. Parecía un trofeo ambulante.
(Herman Melville, Moby Dick)

Entre los barcos grandes hay uno pequeño, una goleta pesquera, la “Estamos aquí” dedicada al bacalao en los Grandes Bancos del Atlántico Norte, en la que el insoportable y maleducado Harvey Cheyne aprende lo que es el trabajo duro pero también adquiere algunos valores que le eran absolutamente desconocidos.

La goleta We’re Here (Estamos aquí)

–Como no estoy enterado de la clase de diversiones que te gustan, jovencito, no puedo decir eso. Pero si estuviera en tu lugar, no hablaría mal del velero que la Providencia eligió para salvarte. En primer lugar, es un verdadero pecado. En segundo lugar, me ofende. Soy Disko Troop, del We’re Here (Estamos aquí), de Gloucester, cosa que pareces ignorar.
(Rudyard Kipling, Capitanes intrépidos)

Los personajes de la serie Aubrey/Mathurin de Patrick O’Brian fueron llevados al cine en la película Capitán de mar y guerra: La costa más lejana del mundo. La serie es larga y narra las aventuras de los personajes en diverso barcos de Su Majestad Británica, uno de ellos es la fragata Surprise.

Visión artística de la fragata Surprise

Sabía que a los pocos minutos de recibir la llamada tendría que decir al comandante general por qué no había obedecido sus órdenes. Puesto que la fragata Surprise, una embarcación pequeña y vieja pero con excelentes cualidades para la navegación, debía ir de Malta a Inglaterra, donde se quedaría anclada en un puerto o sería vendida o enviada al desguace, el almirante sir Francis Ives, el comandante general de la escuadra del Mediterráneo, había ordenado a Jack Aubrey pasar por un puerto de Berbería llamado Zambra.
(Patrick O’Brian, La costa más lejana del mundo)

Las terribles aventuras de Arthur Gordon Pym comienzan con un accidente al que podría asignársele un carácter premonitorio. Su fragil bote, el Ariel, es abordado por el barco ballenero Penguin en medio de una feroz tormenta. Arthur y su amigo Augustus son rescatados y, a pesar de que pudo tener fatales consecuencias, no disuade a Arthur de navegar de nuevo.

El Ariel abordado
por el Penguin

Al volver en mí, me hallaba en la cámara de un ballenero (el Penguin) que se dirigía a Nantucket. Varias personas se inclinaban sobre mí, y Augustus, más pálido que la muerte, me daba fricciones en las manos. Al yerme abrir los ojos, sus exclamaciones de gratitud y alegría excitaban alternativamente la risa y el llanto de los rudos personajes allí presentes. Entonces se nos explicó el misterio de nuestra salvación. Habíamos sido arrollados por el ballenero, que iba muy ceñido por el viento, para acercarse a Nantucket con todas las velas que podía aventurar desplegadas, y en consecuencia venía casi en ángulo recto a nuestro derrotero.
(Edgar Allan Poe, Las aventuras de Arthur Gordon Pym)

Como dijo Emily Dickinson, No hay mejor fragata que un libro para llevarnos a tierras lejanas, y si en el libro hay además una fragata, mejor todavía…

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18 comentarios en “Barcos

  1. Impresionante paseo por los barcos más interesantes de la literatura, cada uno con su encanto o su mística. Me encantó conocer la razón de sus nombres y las citas que elegiste para destacarlos.
    Muchas gracias por tu valioso aporte.
    Un abrazo!

  2. Jenofonte eres un archivo literario e histórico viviente y te felicito por la agilidad mental y técnica que muestras en tus entradas.Esta es muy interesante; la palabra Barco, es una generalización común.No todos podemos precisar de qué tipo.Mostrarla en sus variadas características y nombres, como tú haces, es un trabajo interesante.

    Saludos.

  3. Creo que los primeros barcos con que uno se encuentra en la literatura son los piratas, y como de niños no sabemos de cuestionamientos morales, disfrutamos de sus aventuras…

  4. Así es, Barco da para mucho, para usar la imaginación y viajar, como metáfora de la vida…, en fin. Pero a mi me entretuvo recordar algunos barcos que navegaban en mi memoria…
    Gracias, Fanny.

  5. Y yo podría agregar el Perla negra, que además de ser el elemento central de Piratas del caribe, era un barco real. Y era se debe a que se hundió.
    Los barcos cumplen una función esencial en la Odisea, con todos esos peligros. Y con Poseidón en contra.

  6. El mar por un lado y los deseos del hombre de conquista y aventura, han hecho posible la conquista de los mares por medio de la navegación. Barcos de todo tipo han facilitado la ampliación de nuevos horizontes, el poderío militar, la obtención de recursos alimentarios o simplemente han satisfecho las ansias de aventura.
    Un abrazo.

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