El Mahdí

Muhammad Ahmad bin Abd Allah

El 29 de junio de 1881, Muhammad Ahmad, lider religioso de los Sammaniya en el Sudán, se proclamó Mahdí, es decir El Esperado, mesías destinado a redimir la fé islámica. Su proclamación tuvo una respuesta inmediata debido a las firmes creencias religiosas de ese tiempo, entre las diversas sectas sudanesas, y la política terriblemente opresivas del gobierno egipcio.
Muhammad Ahmad creó un Estado Mahdista y se lanzó a la guerra contra los enemigos de su religión y de su pueblo con terrible fiereza. En 1885 logró tomar Kartúm, puesto avanzado del ejército egipcio y próspero centro del comercio de esclavos. Su ejército se caracterizaba por el fanatismo de sus integrantes, dispuestos a morir por su líder.

Hay novelas que se desarrollan durante este episodio histórico, por ejemplo Las cuatro plumas de A.E.W. Mason, en la que su protagonista, Harry Feversham, busca reivindicarse.

Aquella noche, Idris le soltó a Feversham un sermón extraordinariamente largo. Feversham supo que ahora Dios le amaba y que el ejército de Hicks Bajá había sido destruido. Los santos ángeles se habían encargado de ello; ni un solo tiro había sido disparado por los soldados de Mehedi; ni una sola lanza arrojada. Las lanzas volaron de sus manos impulsadas y guiadas por los ángeles, atravesando a los infieles.
(A.E.W. Mason, Las cuatro plumas)

Henryk Sienkiewicz, el autor de la famosa Quo Vadis, escribió una novela de corte juvenil en la que sus protagonistas viven aventuras y desventuras en el desierto y en la selva. En el desierto sudanés viven los difíciles tiempos de la rebelión mahdista.


Tarkowski y Rawlison siguieron hablando del Mahdi y la insurrección, pues aquél era entonces el tema de todas las conversaciones en Egipto. Las últimas noticias recibidas de Kartum no eran muy satisfactorias. Hacía mes y medio que las hordas habían cercado la ciudad, sin que ni el Gobierno egipcio ni el inglés se aprestaran a socorrerla, por lo cual sé temía que, a pesar de la pericia y el valor del general Gordon, acabaría por caer en manos de aquellos salvajes. Tarkowski compartía esta opinión y sospechaba que Inglaterra lo permitía deliberadamente, dejando que el Mahdi se apoderase del Sudán, desligándolo de Egipto, para arrebatárselo después al Mahdi y establecer una colonia inglesa en aquel inmenso país. Sin embargo, no se atrevió a manifestar sus sospechas, por temor a herir los sentimientos patrióticos del señor Rawlison. 
Henryk Sienkiewicz, A través del desierto)

Hay algunas novelas que tienen un punto de vista más crítico, como la de Wilbur Smith, en la que se expresan algunas opiniones acerca de los verdaderos motivos de la rebelión mahdista, al margen de su trasfondo religioso.

Ansār, fieles del Mahdí.

  —Todos sabemos que el dominio del Sudán por el Jedive de Egipto ha sido inicuo y brutal. Tras la magnífica fachada del dominio imperial han florecido la corrupción y la crueldad más indecibles. La población nativa ha estado sujeta a pachás codiciosos y sin corazón, y a un ejército de cuarenta mil hombres que se usaba para recaudar los extorsivos impuestos que imponían los pachas. Sólo la mitad de lo recaudado iba a dar a los jedives de El Cairo y el resto a las arcas personales de los pachas. La región era gobernada con la bayoneta y el kurbash, el cruel látigo de piel de hipopótamo. Los afeminados pachas de Jartum se complacían en inventar las más salvajes torturas y ejecuciones. Se arrasaban aldeas y sus habitantes eran masacrados. Árabes y negros por igual temblaban bajo la sombra del odiado «turco», pero nadie osaba protestar.
(Wilbur Smith, El triunfo del sol)

El sitio de la ciudad de Kartúm es el tema de la película Khartoum, que cuenta con la actuación de Lawrence Olivier en el papel de El Mahdi y de Charlton Heston en el del general Charles “Chino” Gordon. La película cuenta la historia desde el punto de vista europeo, es decir que los sudaneses son los malos y los británicos con los buenos, pero es así como, con demasiada frecuencia, se cuenta la historia.

La tumba de El Mahdí

El Mahdí murió por causas desconocidas seis meses después de la toma de Kartúm, pero el Estado Mahdista duró hasta 1898, cuando sus sucesor fue vencido por el general Kitchener. La tumba de Muhammad Ahmad fue destruída y sus huesos arrojados al Nilo.

Aunque los egipcios siempre reclamaron el Sudán como parte de su territorio, este fue administrado como colonia británica hasta que, a pesar de las pretenciones de Egipto, fue declarado independiente.
Muhammad Ahmad es considerado en Sudán el precursor de la independencia y su tumba fue reconstruída.

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2 comentarios en “El Mahdí

  1. Jartúm (Kartúm) fue durante muchos años para mí, los ojos los ojos determinados del Mahdí, su lamento y su derrota por el no menos determinado Gordon. Es verdad que he vivido engatusado por falsas historias épicas, pero muy bien adornadas.

  2. Aprender historia con las películas es un problema, Guillermo. A mi me gustan, pero hay que colarlas porque no siempre los buenos son tan buenos ni los malos tan malos…

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