Puentes

Un puente es una estructura construida para salvar un obstáculo físico como un curso de agua, un valle o un camino, de manera de proporcionar un paso sobre el obstáculo.
Seguramente el primer puente construido por el hombre fue un simple tronco de árbol cruzado sobre el arroyo que impedía el paso. De ahí en adelante los puentes se multiplicaron en número, aumentaron de tamaño, adquirieron solidez y se convirtieron en importantes.

El puente de Jerjes

Hay puentes famosos, como el que mandó construir Jerjes sobre el Helesponto, sobre 674 trirremes y pentecónteros. Los hay resistentes al paso del tiempo, como los que construyeron los romanos, otros de memoria romántica y algunos que se han convertido en símbolos, como el Puente de Londres o el de San Francisco.
El puente ha evolucionado, desde el primer tronco de árbol de un par de metros lanzado tal vez por un neanderthal, al de 160 km de largo que cruza el lago Yangcheng, en China.

Referencias a los puentes abundan en la literatura, ya sea por su contenido histórico, comercial o sentimental, porque el puente es inseparable de la historia del hombre, siempre necesitado de avanzar, de conquistar y de comunicarse. Kipling relata las dificultades que se tenían para construir en la India, país grande en tamaño y grande en dificultades.

Puente sobre el lago Yangcheng

Allí, bajo la luz del sol y ante él, se elevaba su puente, al que sólo le faltaban unas semanas de trabajo en las vigas de los tres pilares centrales… su puente, tosco y feo como el pecado original, pero pukka, permanente, que resistiría cuando hubiera perecido ya todo recuerdo del constructor,
(Rudyard Kipling, Los constructores del puente)

Pero un puente es algo que por principio, une, pueblos, razas, culturas, aunque muchas veces son destruídos por las guerras, que lo hace es separar, hecha la paz son reconstruídos, porque el hombre no puede vivir sin el vecino.

Puente sobre el Drina

Realmente, cuando decimos “une”, lo hacemos con tanta exactitud como cuando se dice: el sol sale por la mañana para que los hombres podamos ver en torno nuestro y dedicarnos a nuestros asuntos, y se pone por la tarde para que durmamos y descansemos de las fatigas del día.
En efecto: ese enorme puente de piedra, construcción preciosa y de una belleza tal que ciudades mucho más ricas y comerciales no poseen nada semejante —”en todo y por todo, no hay más que dos de ese tipo en el Imperio”, se decía antaño—, ese puente es el único paso permanente y seguro a lo largo de todo el curso medio y superior del Drina, y es, al mismo tiempo, el nudo indispensable de la carretera que une Bosnia con Servia, y aún más lejos, con las restantes partes del Imperio otomano hasta Estambul. 
(Ivo Andric, Un puente sobre el Drina)

Algunos puentes han servido también, además de sus fines comunicacionales, para muchas trapacerías. El peaje que en algunos lugares se cobra por cruzar sirve para dar prosperidad a los sinvergüenzas de siempre, que en todas partes los hay, hasta en el más lejano pueblo perdido en alguna república de por ahí.

-Usted es un zonzo, amigo Bermúdez -le dijo en esta emergencia el escribano Ferreiro, deteniéndolo en la
calle. 

-¿Por qué? -preguntó el prohombre opositor muy sorprendido.
-Porque ha obligado al intendente a romper el contrato por diez años del peaje del puente.
-¿Y a mí qué?
-Que la Municipalidad se lo concedía a usted por una bicoca… ¡Un regalito de tres a cuatro mil pesos por año!…
Bermúdez se puso verde, luego amarillo, después rojo como un tomate, enseguida pálido otra vez, y tomando el brazo del ladino Ferreiro con la mano trémula de emoción y avaricia:
-¿Y eso no se podría arreglar? -preguntó.
Se arregló, y admirablemente. Bermúdez dio vuelta al poncho. Los parroquianos del café de Cármine le sacaron el cuero; pero nuestro hombre, desollado y todo, siguió tan campante enriqueciéndose y figurando cada vez más…
(Roberto J. Payró, Cuentos de Pago Chico)

También tienen los puentes su misticismo, las geishas que buscan conseguir que sus deseos se hagan realidad, deben unir sus oraciones al trabajo de cruzar siete puentes.


Masako adoptó un tono severo: —Vuelvo a repetir lo que ya os he dicho antes. En cuanto salgamos de esta casa, ya no podréis abrir la boca, pase lo que pase, hasta que hayamos cruzado los siete puentes. Una sola palabra y no obtendréis lo deseado. Si alguien conocido nos habla, mala suerte. Sin embargo, no creo que exista ningún peligro en ese sentido. Algo más. No podéis usar dos veces el mismo camino, y es menester que nos limitemos a seguir a Koyumi, quien lo dirigirá todo.
(Yukio Mishima, Los siete puentes)

¿Por qué siete?, bueno, algo debe tener este número, porque de nuevo lo encontramos cuando Kinkaid se encuentra con Francesca,  que era hermosa, o lo había sido, o podía volver a serlo, en su búsqueda del séptimo puente cubierto del Condado de Madison.

Puente en el Condado de Madison

—Ya casi ha llegado. El puente está a sólo tres kilómetros de aquí. 
Y entonces, después de veinte años de vivir una vida estrecha, una vida de conducta rígida y sentimientos ocultos, impuesta por las tradiciones rurales, Francesca Johnson se sorprendió a sí misma diciendo: 
—Se lo mostraré con mucho gusto, si quiere. 
Nunca supo muy bien por qué lo hizo. Eran los sentimientos de una muchacha joven que aparecían como una burbuja en el agua y estallaban, tal vez, después de todos esos años. No era tímida, pero tampoco muy directa. Lo único que podía pensar era que Robert Kincaid la había atraído intensamente, después de sólo unos segundos de mirado. 
(Robert James Waller, Los puentes de Madison County)

“Mi puente”

Puentes hay muchos y en todas partes y, estoy seguro, todos tenemos uno por el que sentimos especial predilección, por lo que significó o por lo que significa para nosotros, por un episodio de la pasada niñez, por algún momento romántico, por una decisión tomada, por un exilio o por un regreso. Que cada uno lo recuerde ahora.

Más puentes en: jenofont.wordpress.com/

Anuncios

29 comentarios en “Puentes

  1. Todos esos puentes acogen historias maravillosas, pero la de “Los Puentes de Madison” siempre me emociona, es una historia que encierra demasiadas cosas, y me atrapa.
    Muchas gracias por el trabajo que te tomaste para mostrarnos como siempre cosas muy interesantes y que tantas veces no sabemos.
    Un abrazo.

  2. Hermoso puentes nos han traído. Historia, amor y curiosidades: no sabía lo de las geishas, me encanto, nos muestra lo que es la disciplina y lo uno puede hacer para conseguir lo que se desea.
    Un maravilloso trabajo, como siempre!!!
    Cariños…

  3. Cada puente tiene su historia y nos traslada a un plano diferente de la vida.
    En nuestro divagar cruzamos miles de puentes buscando respuestas y escapatorias y en algunas ocasiones estos puentes han sido vías de liberación de la persona.
    Besos

  4. Hay puentes que se cruzan todos los días, los de concreto que forman parte de la vía.
    Otros son más complicados, porque los puentes tienen dos extremos y hay uno que no siempre depende de nosotros…

  5. Hola Jenofonte. Un buen repaso por la historia de los puentes.
    Tu puente es un puente artesanal, parece endeble, seguro aguanta peso y te hace contactar con la otra orilla.
    Este puente tuyo me ha hecho fantasear. Imagino que ese puente lo cruzan cuando quieren estar solos, aislados del ruido para reencontrarse con la naturaleza.
    SAludos

  6. El más necesario, el de los brazos, siempre a punto para tenderse entre orillas de soledad o tristezas.
    Grandes obras los puentes, siempre por construir y mantener.

    Un saludo

  7. Ah, qué bonita entrada! Uno de mis libros favoritos es el que nos presentas Los siete puentes de Yukio Mishima; por cierto, su padre era amigo de los nazis. Yukio era muy guapo y se quitó la vida con el harakiri de los ricos, con un ayudante que le cortó la cabeza en tres intentos y al final le pasó la daga a otro que completó el trabajo.

    Me gusta este personaje, era un valiente de su época.

  8. Así es, Morita, quien debía ser el ayudante de Mishima, no tenía entrenamiento en el manejo de la katana, por lo que falló en su cometido. Hiroyasu Koga fue el que dio término a la ceremonia. A continuación Morita cometió el Seppuku y fue Koga quien hizo los honores.
    (¿Por qué “de los ricos”?)

  9. Si desde siempre se han construido puentes para desafiar las distancias y llegar a donde se necesita, ¿Por qué no se construyen puentes humanos para acercarnos a los demás?.
    Me ha gustado, por no conocerlo en absoluto, lo que cuentas de las geisas que tenían que cruzar siete puentes.

    Un buen trabajo, como siempre, Jenofonte.

    Yo he construido un puente para hablar contigo.

    Saludos.

  10. Puentes tendidos para facilitar la comunicación con el otro lado del río, del lago, del abismo, puentes construidos también para mayor gloria del que manda su construcción, puentes hermosos, puentes funcionales, puentes gigantes o pequeños. Desde el tronco del árbol sobre un pequeño arroyo, hasta el que mencionas de 160 km. de longitud. Me ha gustado enormemente tu recorrido por la historia de los puentes.
    Un fuerte abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s