Nadia Fedor

Nadia Fedor es uno de los personajes, en realidad la coprotagonista, de la novela Miguel Strogoff, de Julio Verne.
La novela apareció primero como folletin en la Revista de Educación y Entretención, antes de ser publicada por Hetzel en el mismo año, 1876. Para escribir esta obra Julio Verne se hizo aconsejar por el escritor ruso Ivan Turgueniev.
La novela pertenece a la serie de Viajes Extraordinarios y relata la odisea de Miguel Strogoff, correo del Zar, en su misión de llevar un mensaje a Irkutsk para advertir al Gran Duque, el hermano del Zar.
El viaje, que a un correo le tomaba normalmente menos de un mes, le costó a Strogoff tres meses, debido a las dificultades extraordinarias que debió enfrentar y que no habría podido superar si no es por la ayuda de su abnegada compañera de viaje, Nadia Fedor, hija del exiliado político Basili Fedor y que viaja a Irkustsk para reunirse con su padre.

La novela ha sido llevada varias veces al cine y a la televisión y el personaje de Nadia ha sido interpretado por las siguientes actrices:


Ormi Hawley (1914), Nathalie Kowanko (1926), Ivette Lebon (1936), Marie Andergast (1936), Elizabeth Allan (1937),
Lupita Tovar (1944), Genevieve Page (1956), Mimsy Farmer (1970), Lorenza Guerrieri (1976) y Lea Bosco (1999)

Ormi Hawley

Ivette Lebon
Nathalie Kowanko





Ante el correo del Zar había un asiento vacío que ocupó la joven, después de depositar todo su equipaje. Después, con los ojos bajos, sin haber echado una mirada a los compañeros de viaje que le destinó el azar, se dispuso para un trayecto que debía durar aún algunas horas.

Miguel Strogoff no pudo impedir fijarse atentamente en su nueva vecina. Como se encontraba sentada de espaldas al sentido de la marcha, él le ofreció su asiento, por si lo prefería, pero la joven rehusó dándole las gracias con una leve reverencia. *





 
Mimsy Farmer

            
Lea Bosco

  

Genevieve Page

Se acercó entonces a la joven livoniana y, tendiéndole la mano, le dijo:
-Hermana…
¡Ella comprendió y se levantó, como si una súbita inspiración no le hubiera permitido dudar!
-Hermana -prosiguió Miguel Strogoff- tenemos autorización para continuar nuestro viaje a Irkutsk. ¿Vienes conmigo?
-Te sigo, hermano -respondió la joven enlazando su mano con la de Miguel Strogoff. 
Y juntos abandonaron las oficinas de la policía. *






Lupita Tovar
Lorenza Guerrieri

           
Elizabeth Allan

















La joven condujo, pues, a su compañero hacia un extremo del pueblo, donde había una casa vacía con la puerta abierta y entraron en ella. Un banco de madera se hallaba en el centro de la habitación, cerca de ese fogón que es común en todas las viviendas siberianas, y se sentaron en él.
Nadia miró entonces detenidamente la cara de su compañero ciego, como no la había mirado nunca hasta ese momento. En su mirada había mucho más que agradecimiento, mucho más que piedad. Si Miguel Strogoff hubiera podido verla, habría leído en su hermosa y desolada mirada la expresión de una devoción y una ternura infinitas. *
Se puede decir que ninguna de las actrices se acerca a la edad del personaje, todas tenían en el momento de la filmación más de 25 años. Tal vez porque dieciseis años puede ser una edad complicada para poner a un personaje en una relación amorosa, después de todo Miguel Strogoff  tiene treinta. Eso sí, son rubias, excepto Ormi Hawley y la mexicana Lupita Tovar.

La muchacha debía de tener entre dieciseis y diecisiete años. Su cabeza, verdaderamente hermosa, representaba al tipo eslavo en toda su pureza; raza de rasgos severos, que la destinaban a ser más bella que bonita en cuanto el paso de los años fijaran definitivamente sus facciones. Se cubría con una especie de pañuelo que dejaba escapar con profusión sus cabellos, de un rubio dorado. Sus ojos eran oscuros, de mirada aterciopelada e infinitamente dulce; su nariz se pegaba a unas mejillas delgadas y pálidas por unas aletas ligeramente móviles; su boca estaba finamente trazada, pero daba la impresión de que la sonrisa había desaparecido de ella desde hacía mucho tiempo. *

* Todas las citas son de Miguel Strogoff, de Julio Verne.
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La primera carrera de automóviles

Cuando ya casi terminaba el siglo XIX los “vehículos sin caballos” ya se habían hecho un sitio en las calles y caminos de Europa, venciendo gran parte de la oposición que habían encontrado en sus comienzos. Así, en 1894 el periódico Le Petit Journal organizó una competencia para “Les voitures sans Chevaux” la que consistía en un recorrido de 127 kilómetros entre París y Rouen.

Aunque el anuncio aclaraba que “no se trata de una carrera”, esta competencia es considerada la primera carrera de automóviles, ya que se trataba de competir por un premio de 5.000 francos para el primer lugar y otros premios menores para los automóviles que resultaran más idóneos.

Tractor a vapor De Dion Bouton,
el primero en llegar.

Los vehículos debían ser no peligrosos, fáciles de conducir y de operación barata. Se especificaba claramente que el vehículo debía ser operado por una sola persona.
La inscripción costaba 10 francos y se presentaron 102 participantes, un número que daba muestras claras del interés que despertó la competencia.

El Peugeot de Albert Lemaitre

De los 102, 78 no superaron la etapa de clasificación, que consistía en un recorrido de 50 km en un tiempo mínimo, varios ni siquiera se presentaron, entre estos se contaban algunos que debían funcionar con extrañas tecnologías, como “aire comprimido”, “gravedad”, “automática”, “hidráulica” y “gas”, además de algunos de rendimiento improbable como “pedales” y “palancas”. Al final los que compitieron estaban propulsados por motores de petróleo o de vapor.

Largaron 21 vehículos de los que terminaron la carrera 17, lo que constituye un buen número considerando las dificultades técnicas que enfrentaban.

El Peugeot de Auguste Doriot

El que llegó primero fue el De Dion-Bouton de vapor conducido por el conde Jules-Albert de Dion, con 6 horas y 48 minutos, pero no se hizo acreedor al premio porque no cumplía con la regla de “fácil de conducir”, ya que necesitaba de un fogonero.
Por lo tanto el ganador fue el primero de los cinco vehículos a petróleo que llegaron a continuación:

Albert Lemaître,  Peugeot, tiempo  6:51:30 – Auguste Doriot, Peugeot, tiempo 7:04:30 – Paul Panhard, Panhard et Levassor, tiempo 7:21:30 – Emile Levassor, Panhard et Levassor, tiempo 7:43:30 – Emile Kraeutler, Peugeot, tiempo 7:46:30  . . . El último en llegar fue Ernest Archdeacon, en un Serpollet de vapor con un tiempo de 13 horas.

Diligencia a vapor construída por Maurice Le Blant
con sistema Serpollet, llegó en el 15° lugar.

La carrera comenzó a las 8 de la mañana del 22 de julio de 1894, los autos debieron detenerse de 12:00 a 13:30 para que conductores y pasajeros almorzaran, hay que notar que los vehículos llevaban entre 2 y 10 pasajeros, incluyendo al conductor.

De ahí en adelante comenzaron a popularizarse las carreras de automóviles y la siguiente (considerada por algunos como la primera carrera de automóviles) fue la de París-Bordeaux-París realizada en junio de1895. Las primeras carreras tenían un recorrido de ciudad a ciudad, y las carreras en circuitos construídos especialmente para el efecto comenzaron en 1903.

El Peugeot de Emile Kraeutler

Los automóviles que corrían eran los comunes, apenas modificados algunas veces, fue después que comenzaron a aparecer los automóviles construídos especialmente para competir, los que comenzaron a proliferar acomienzos de los años ’30. Después, el desarrollo tecnológico ha llevado a los automóviles a muy altos niveles de desempeño y también a muy altos niveles de complejidad técnica.

Gracias

La palabra Gracias es una palabra difícil de describir, a veces se usa por simple cortesía y, por lo tanto, queda grande, otras veces, en cambio, no alcanza para decir todo lo que se debiera.
He aquí fragmentos de algunas canciones que, de algún modo, han querido interpretar el significado de esta palabra, en el sentido romántico.

Gracias a la vida, de Madalena Lobao

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
(Gracias a la vida, Violeta Parra)

Gracias,
porque al borde del abismo
cuando estaba ya perdido
animaste mi esperanza.
Gracias,
por el bien que a mi existencia
sin fortuna
trajo la ternura de tu voz.
Gracias,
por la aurora que encendiste
por la fe que me enseñaste
por la vida que me diste.
(Gracias, Carlos Bahr)

Pintura de Mattin-Laurent Partarrieu

Y por eso hoy, el mundo me sonríe
Con tu mano en la mía, caminamos
Gracias a ti es que podemos 
Porque eres la única para mi.

Felicidad, no más estar triste 
Felicidad …. estoy contento 

Aunque el sol dejara de brillar 
Seguiría enamorado de ti 
Si las montañas se derrumbaran en el mar 
Seguirá habiendo un tú y yo
(Gracias, Led Zeppelin)

Gracias por enseñarme a amar 
por mostrarme lo que el mundo significa 
porque estaba en mis sueños 
Ahora sé, que no hay nada que no pueda hacer 
Gracias a ti.

Por enseñarme a sentir 
y mostrar mis emociones 
por hacerme distinguir lo que es real 
de lo que no es 
Lo que tengo es más de lo que jamás esperé 
y mayor es mi esperanza 
Gracias a ti.
(Gracias, Taylor Collins)



Gracias por haberte conocido, por haberme sonreído 
Por mirarme, por hablarme. 
Gracias, por haberte amado tanto, por tu risa y por tu llanto 
Y por todas tus palabras de amor. 
(Gracias, Antonio Guijarro / Augusto Algueró)




Danke Schön, cariño, danke schön 
Gracias por toda la alegría y el dolor 
Fue en el cine, segundo balcón 
El lugar en que nos encontramos, segundo asiento 
pagando cada uno su parte, eras dulce 

Danke Schoen, cariño, danke schoen 
Gracias por los paseos en el sendero de los enamorados 
Veo corazones tallados en un árbol 
y cartas intercambiadas todo el tiempo
tuyas y mías, era tan hermoso.
(Danke Shoen, Gabler-Schwabach)

El columpio

La definición que da la Wikipedia de un columpio es “un asiento colgante utilizado por los niños para su diversión, y que consiste en un asiento que pende con unas cadenas de una estructura metálica o de madera. El entretenimiento se produce cuando el niño agarrado a los laterales se impulsa o es empujado balanceándose adelante y atrás“.

Pero aunque es comunmente se asocia el columpio con los niños, está claro que también ha sido motivo de diversión para los adultos. En la pintura hay buenos ejemplos de lo entretenida que es esta actividad cuando es ejercida por jóvenes mujeres.

Tal vez la pintura más famosa es la de Jean-Honoré Fragonard, Las felices aventuras de la zapatilla,
una de las obras maestras del rococó.

Otra pintura, también del rococó, es la de Jean-Baptiste Pater (1695-1736), alumno del famoso Antoine Watteau.

A Raimundo de Madrazo y Garreta (1841-1920), pintor realista español, pertenece la Niña en el columpio, pintura de pincelada minuciosa y trazo elegante.

No solo en Occidente se ven los columpios, en esta delicada pintura china en vidrio, puede verse a una hermosa pero algo seria muchacha china meciéndose en un columpio.

En el Dano, festival tradicional coreano, uno de los juegos es el del columpio, ilustrado en este caso en una obra de Shin Yun-bok, pintor coreano del siglo XVIII cuyo tema preferente era la vida diaria de su tiempo.

En el mundo moderno el columpio también ha sido utilizado especialmente por los dibujantes y pintores de pinups, como por ejemplo Jules Erbit (1889-1968) pintor de origen húngaro y autor de Swing Time, una alegre ilustración del columpio.

Pero la poesía dedicada a este artefacto está exclusivamente dedicada a lo que destaca la definición, es decir al mundo infantil.


¿Qué le parece a subir en un columpio,
hacia el alto cielo azul?
¡Oh, qué cosa tan placentera
es que un niño pueda hacerlo!

Arriba en el aire y por sobre el muro,
tan lejos y lejos puedo yo ver,
el río y los árboles, los animales y todas
las hermosas cosas del campo.

Ahora que miro hacia abajo, el verde jardín,
o sobre el tejado y su color.
Hacia el cielo vuelo de nuevo,
Arriba en el aire, arriba y abajo!

(Robert Louis Stevenson)


Columpios con niños al atardecer.    
al cielo los aleja y acerca el vaivén.
Rama del columpio nerviosa y jovial,
los niños se cimbran de modo frutal.
Los cordeles tocan el azul final
los niños regresan de la inmensidad.
Hay un aire tenso, cerros sin andar,
arboles parados, agua sin variar.
Los niños le prestan su fuerza infantil,
y todo el paisaje se pone a vivir.
Aire, cerro, arboles, agua sin variar,
merced al columpio se dan a bailar.
Todo lo que inmóvil parecía estar,
dentro de mi juega como un malabar
Y yo sin moverme me dejo mecer,
en este columpio del atardecer.

(Julio Barrenechea)

Paul Delaroche

Autorretrato de Paul Delaroche

El 17 de julio de 1797 nació en Paris el pintor Hippolyte De La Roche, más conocido como Paul Delaroche. Estudió con Antoine-Jean Gros, famoso pintor neoclásico de temas históricos.
Delaroche se especializó en la pintura de temas históricos en los que hizo despliegue de un espíritu dramático en las composiciones.

En 1832 se convirtió en profesor de la Escuela Superior de Bellas Artes de París, donde enseñó a una buena cantidad de grandes pintores.
Famoso en su tiempo, posteriormente su fama decayó a consecuencias de los cambios sufridos por el gusto del público, que dejó de preferir el romanticismo.

Le Hemicycle
Retrato de Napoleón I
Herodías

En la obra de Delaroche se observan con frecuencia algunas inexactitudes históricas, pero eso se debe a que el pintor prefería privilegiar la fuerza dramática antes que la fidelidad.
Es en sus retratos donde se nota también la fuerza dramática que Delaroche daba a sus pinturas y que le dio fama como retratista.

Sección izquierda del Hemicycle

Sección central del Hemicycle

En 1837 Delaroche comenzó a pintar el Hémiclycle, un mural de 27 metros para el hemiciclo del Teatro de Bellas Artes. En la pintura están representados setenta y cinco grandes artistas de todos los tiempos, presididos por las figuras centrales del arquitecto Fidias, el escultor Ictinus y el pintor Apelles, los creadores del Partenón. La figuras femeninas son las musas, soberanas de las artes. La pintura quedó terminada en el año 1841.
(Pinchar sobre las imágenes para aumentar su tamaño)

Sector derecha del Hemicycle

El billete de banco

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Primer billete europeo (Banco de Estocolmo)

El 16 de julio de 1661 se pone en circulación el primer billete de banco en Europa, y es emitido por el Banco de Estocolmo. El sistema, mal manejado, causó que el Banco entrara en pérdidas y debiera ser intervenido por el gobierno, pero el uso del billete de banco, con sus ventajas y desventajas, se generalizó y se hizo universal.

Un billete de banco, conocido también como papel moneda, es una especie de documento, hecho por un banco, que constituye en sí una promesa de pago. Al comienzo el papel contenía la promesa de ser pagado a su presentación, en monedas. Pero después comenzó a ser una forma de moneda por sí mismo.

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Billete de la Dinastía Song (siglo XII)

La idea de usar un material liviano que constituyera una promesa de pago al ser presentado, nació en China durante la Dinastía Han en el 118 a de C., el material original era el cuero. Posteriormente, durante la Dinastía Tang en el siglo VII, se desarrolló el sistema del papel moneda tal como lo conocemos actualmente, de manera que los comerciantes podían evitar el manejo de la pesada carga que significaba la moneda metálica.

En Europa el concepto del papel moneda llegó durante el siglo XIII, a través de los viajeros como Marco Polo. Los bancos medievales usaron Letras de Cambio, que podían usarse como una especie de papel moneda pero con ciertas limitaciones.

Khiva
Billete impreso en seda del Kanato de Khiva (en el actual Uzbekistán)

El billete de banco tiene, dependiendo de los países y la época, los más diversos tamaños, formas y colores, y pueden estar fabricados de papel, tela o polímeros.

A estos papeles o tarjetas las hace cortar de varios tamaños, por lo general como tarjetas largas y estrechas. Una pequeña, a la cual le da el valor de la mitad de un sueldo; otra mayor, que vale un sueldo; otra de medio ducado de Venecia, y otra de dos ducados, y otra de cinco, y otra de diez. Otra hay que vale un bizancio, y otra de tres bizancios, y así hasta diez bizancios. Todos estos papeles o tarjetas son sellados con el signo del Gran Khan. Hace fabricar tal número de ellos, que puede comprar fácilmente todos los tesoros de la tierra. Y una vez estampillados, los hace repartir por todas las provincias, reinos y señoríos y paga con ellos todas sus cuentas.
(Marco Polo, El libro del millón)

La denominación de los billetes puede ir desde el número más pequeño a los valores estratosféricos causados por la inflación explosiva que han sufrido algunos países en el transcurso de la historia, pero hay un billete de alta denominación que es el protagonista de una divertida pero también aleccionadora historia de Mark Twain.

tumblr_mbn65ymiY01qijeeso1_400Recordarán ustedes que el Banco de Inglaterra emitió una vez dos billetes de 1 millón de libras cada uno, para ser usados con un proósito muy particular relacionado con una transacción con un país extranjero. Por alguna razón solo uno fue utilizado y cancelado; el otro permanecía en las bóvedas del banco. Bueno, los hermanos, conversando un día, se preguntaron que le sucedería a un forastero perfectamente honesto e inteligente, si se encontrara en Londres, abandonado, sin un amigo, sin más dinero que un billete de 1 millón de libras y sin la posibilidad de explicar como lo había obtenido.
El hermano A opinó que moriría de hambre; el hermano B, que no lo haría.
(Mark Twain, El billete de un millón de libras)

Actualmente el billete de banco convive con la moneda metálica y también es objeto de colección, la notafilia es una rama de la numismática que se dedica al papel moneda, para el que existen amplios catálogos.

El tiempo

Abismo del tiempo, Edmund Dulac
¿Qué más ves en el oscuro fondo
y el abismo del tiempo?
(Shakespeare, La tempestad)

Tiempo, que todo lo mudas,
tú, que con las horas breves
lo que nos diste, nos quitas,
lo que llevaste, nos vuelves:
tú, que con los mismos pasos,
que cielos y estrellas mueves,
en la casa de la vida,
pisas umbral de la muerte.
Tú, que de vengar agravios
te precias como valiente,
pues castigas hermosuras,
por satisfacer desdenes:
tú, lastimoso alquimista,
pues del ébano que tuerces,
haciendo plata las hebras,
a sus dueños empobreces:

(Francisco de Quevedo)

Sabia virtud de conocer el tiempo; 
a tiempo amar y desatarse a tiempo; 
como dice el refrán: dar tiempo al tiempo… 
que de amor y dolor alivia el tiempo. 
Aquél amor a quien amé a destiempo 
martirizóme tanto y tanto tiempo 
que no sentí jamás correr el tiempo, 
tan acremente como en ese tiempo. 
Amar queriendo como en otro tiempo 
-ignoraba yo aún que el tiempo es oro- 
cuánto tiempo perdí -ay- cuánto tiempo. 
Y hoy que de amores ya no tengo tiempo, 
amor de aquéllos tiempos, cómo añoro 
la dicha inicua de perder el tiempo…
(Renato Leduc)



Que la vida iba en serio

Reloj del siglo XVI
detalle de una pintura de Maso da San Friano


uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
(Jaime Gil de Biedma)

Pintura japonesa de
Nishikawa Sukenobu s. XVIII

Pasa el tiempo y suspiro porque paso, 
aunque yo quede en mí, que sabe y cuenta, 
y no con el reloj, su marcha lenta 
nunca es la mía bajo el cielo raso. 
Calculo, sé, suspiro, no soy caso 
de excepción y a esta altura, los setenta, 
mi afán del día no se desalienta, 
a pesar de ser frágil lo que amaso. 
Ay, Dios mío, me sé mortal de veras. 
Pero mortalidad no es el instante 
que al fin me privará de mi corriente. 
Estas horas no son las postrimeras, 
y mientras haya vida por delante, 
serás mis sucesiones de viviente. 
(Jorge Guillen )

A matter of time, Kathleen Patrick


Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta
tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
(Mario Benedetti)