El columpio

La definición que da la Wikipedia de un columpio es “un asiento colgante utilizado por los niños para su diversión, y que consiste en un asiento que pende con unas cadenas de una estructura metálica o de madera. El entretenimiento se produce cuando el niño agarrado a los laterales se impulsa o es empujado balanceándose adelante y atrás“.

Pero aunque es comunmente se asocia el columpio con los niños, está claro que también ha sido motivo de diversión para los adultos. En la pintura hay buenos ejemplos de lo entretenida que es esta actividad cuando es ejercida por jóvenes mujeres.

Tal vez la pintura más famosa es la de Jean-Honoré Fragonard, Las felices aventuras de la zapatilla,
una de las obras maestras del rococó.

Otra pintura, también del rococó, es la de Jean-Baptiste Pater (1695-1736), alumno del famoso Antoine Watteau.

A Raimundo de Madrazo y Garreta (1841-1920), pintor realista español, pertenece la Niña en el columpio, pintura de pincelada minuciosa y trazo elegante.

No solo en Occidente se ven los columpios, en esta delicada pintura china en vidrio, puede verse a una hermosa pero algo seria muchacha china meciéndose en un columpio.

En el Dano, festival tradicional coreano, uno de los juegos es el del columpio, ilustrado en este caso en una obra de Shin Yun-bok, pintor coreano del siglo XVIII cuyo tema preferente era la vida diaria de su tiempo.

En el mundo moderno el columpio también ha sido utilizado especialmente por los dibujantes y pintores de pinups, como por ejemplo Jules Erbit (1889-1968) pintor de origen húngaro y autor de Swing Time, una alegre ilustración del columpio.

Pero la poesía dedicada a este artefacto está exclusivamente dedicada a lo que destaca la definición, es decir al mundo infantil.


¿Qué le parece a subir en un columpio,
hacia el alto cielo azul?
¡Oh, qué cosa tan placentera
es que un niño pueda hacerlo!

Arriba en el aire y por sobre el muro,
tan lejos y lejos puedo yo ver,
el río y los árboles, los animales y todas
las hermosas cosas del campo.

Ahora que miro hacia abajo, el verde jardín,
o sobre el tejado y su color.
Hacia el cielo vuelo de nuevo,
Arriba en el aire, arriba y abajo!

(Robert Louis Stevenson)


Columpios con niños al atardecer.    
al cielo los aleja y acerca el vaivén.
Rama del columpio nerviosa y jovial,
los niños se cimbran de modo frutal.
Los cordeles tocan el azul final
los niños regresan de la inmensidad.
Hay un aire tenso, cerros sin andar,
arboles parados, agua sin variar.
Los niños le prestan su fuerza infantil,
y todo el paisaje se pone a vivir.
Aire, cerro, arboles, agua sin variar,
merced al columpio se dan a bailar.
Todo lo que inmóvil parecía estar,
dentro de mi juega como un malabar
Y yo sin moverme me dejo mecer,
en este columpio del atardecer.

(Julio Barrenechea)

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6 comentarios en “El columpio

  1. Es ese volar rasito, sin grandes miedos. Ese mareo controlado, que nos sujeta al suelo, dejándonos mecer, cerrando los ojos, por un trocito de cielo.

    El gusto a la ingravidez , controlada, y con gravedad real. Un saludo.

  2. Creo que el columpio goza de un poder de atracción para niños y mayores, sin distinción de edad, raro es el que se resiste a subirse a uno de ellos.

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