Isaac Levitan

Día Soleado (1876)

El 30 de agosto de 1860 nació el pintor ruso Isaac Levitan, autor de una gran cantidad de hermosos y a menudo melancólicos paisajes. Es autor también de numerosos dibujos y acuarelas.

Primavera

En la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura de Moscú tuvo como profesores a los famosos pintores
Savrasov, Perov y Polenov.

Lirios
Campanas al Atardecer




Fue un gran amigo de los hermanos Chéjov, Nikolai el pintor y Anton, el escritor. Su pintura es naturalista y poética. 
Aquejado de una enfermedad terminal, pasó su último año de vida en la casa de los Chéjov en Crimea.

Melikhovo en primavera (acuarela)

En 1897 era famoso mundialmente y fue elegido para la Academia Imperial de Arte. Falleció en 1900.

Lluvia

Tormenta en el mar, Shanon Stride

Luego, a los siete días, cómenzaron a caer sobre la tierra las aguas del diluvio. 
A los seiscientos años de la vida de Noé, el día diecisiete del segundo mes del año, brotaron todos los manantiales del fondo del mar y las compuertas del cielo se abrieron. 
Estuvo lloviendo sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches. 
(La Biblia, Génesis 7:10-12)

Lluvia, Andrey Soldatenko


Durante días enteros, durante semanas enteras, todos los habitantes del país—campesinos, comerciantes, soldados, ministros de Estado— habían estado esperando que el tiempo cambiase y que empezasen las lluvias, aquellas ricas y torrenciales lluvias que, de la noche a la mañana, convertían jardines, campos y selva, de un ardiente y requemado desierto en una masa de verdor que parecía agitarse con una vida frenética, retorciéndose, devorando las paredes, los árboles y las casas. 
(Louis Bromfield, Vinieron las lluvias)

Auvers bajo la lluvia, Vincent van Gogh


El agua que cae del cielo es, en definitiva, quien manda y dirige nuestro deambular, condicionado por los herbazales que atraen a estos rebaños que nos guían, y procuran, con su carne, el alimento. Somos hijos de la lluvia. Y el sino del hombre, tejer una red enmarañada y sin fin con las huellas del ir y venir de sus pasos.
(Torcuato Luca de Tena, Los Hijos de la Lluvia)

La belleza de la lluvia, Leonid Afremov

Un día no hubo sol, pero en cambio llovió; llovió a torrentes. El patio se llenó pronto de agua y las gotas saltaban formando candeleritos que la corriente arrastraba. Estos millones de existencias fugitivas corrían como si estuvieran apuradas, al son de la música del aguacero, con acompañamiento de truenos y relámpagos. Había en el aire olor a tierra mojada, perfume inimitable que ningún perfumista ha fabricado, y revoloteaban en la atmósfera las luces de cristal de las gotas saltonas, acompañadas por el ruido inmutable, acompasado, monótono, variado, uniforme, caprichoso, metálico y líquido, propio sólo de la lluvia.
(Oscar Wilde, La Lluvia)

Lluvia, Utagawa-Kuniyoshi


La lluvia continuaba. Era una lluvia dura, una lluvia constante, una lluvia minuciosa y opresiva. Era un chisporroteo, una catarata, un latigazo en los ojos, una résaca cn los tobillos. Era una lluvia que ahogaba todas las lluvias, y hasta el recuerdo de las otras lluvias. Caía a golpes, en toneladas; entraba como hachazos en la selva y seccionaba los árboles y cortaba las hierbas y horadaba los suelos y deshacía las zarzas. Encogía las manos de los hombres hasta convertirlas en arrugadas manos de mono. Era una lluvia sólida y vidriosa, y no dejaba de caer.
(Ray Bradbury, La lluvia)


Lluvia, Karen Woods

—¿Qué te parece? —empezó Lillian—. Uno diría que son de…
Los cielos se abrieron y la lluvia descendió en forma de gotas gigantes, como si se hubiera reventado de pronto alguna presa celestial. Un centenar de palos de tambor repicaban sobre la capota del coche… Y a mitad de camino de la puerta de su casa, los Sakkaro se habían parado y levantaban la vista al cielo con aire desesperado.
Bajo el azote de la lluvia, sus rostros se disolvían; se disolvieron y contrajeron y resbalaron hacia el suelo. Los tres cuerpos se reducían, desplomándose dentro de las ropas, que se deshincharon sobre el suelo, formando tres montoncitos mojados y pegajosos.
Y mientras los Wright continuaban sentados en su coche, transfigurados de horror, Lillian fue incapaz de reprimirse y dejar de terminar el comentario iniciado: —… que son de azúcar y tienen miedo de disolverse.
(Isaac Asimov, Lluvia, lluvia, vete lejos)

Ray Bradbury

El 22 de agosto de 1920 nació el escritor Ray Bradbury, uno de los más grandes autores de ciencia ficción y fantasía.

Sus obras más conocidas son Fahrenheit 451, Crónicas Marcianas y El hombre ilustrado. Pero escribió una gran cantidad de novelas (27), cuentos (600), guiones de cine y televisión y obras de teatro.
Ávido lector y asiduo visitante de las bibliotecas, fue influenciado por Edgar Allan Poe, Edgar Rice Burroughs, H. G. Wells y Julio Verne. Leyó también las historietas de Flash Gordon y Buck Rogers, famosas en los años ’40.

Fahrenheit 451, una novela distópica, es considerada la obra maestra de Bradbury. Describe una sociedad en la que los libros están prohibidos y existe un cuerpo de bomberos encargado de detectarlos y quemarlos.
El libro fue llevado a la pantalla varas veces pero la versión más famosa es la de Francois Truffaut (1966).

El hombre avanzó entre un enjambre de luciérnagas. Quería, por encima de todo, como en el antiguo juego, empujar a un malvavisco hacia la hoguera, en tanto que los libros, semejantes a palomas aleteantes, morían en el porche y el jardín de la casa; en tanto que los libros se elevaban convertidos en torbellinos incandescentes y eran aventados por un aire que el incendio ennegrecía. (Fahrenheit 451)

Crónicas Marcianas es una colección de cuentos no necesariamente ligados entre sí y que describe la colonización del planeta Marte, los conflictos con los nativos y el establecimiento definitivo del hombre en ese planeta.
Algunas de las historias han sido adaptadas al cine, la televisión, la radio y la ópera. La versión para la la televisión, de 1979 no resultó atractiva.

Al amanecer, el sol que atravesaba las columnas de cristal disolvió la niebla que había sostenido a Ylla mientras dormía. Ylla había pasado la noche suspendida entre el techo y el piso, flotando suavemente en la blanda alfombra de bruma que brotaba de las paredes cuando ella se abandonaba al sueño. Había dormido toda la noche en ese río callado, como un bote en una corriente silenciosa. Ahora el calor disipaba la niebla, y la bruma descendió hasta depositar a Ylla en la costa del despertar. 
(Crónicas Marcianas)

El hombre ilustrado contiene 18 cuentos que tienen como tema central la naturaleza humana. Las historias, no relacionadas entre si, gran en torno a un hombre que tiene las historias tatuadas en su cuerpo, y que cobran movimiento al ser observadas. En 1969 se realizó una versión cinematográfica con Rod Stieger como protagonista.

En una tarde calurosa de principios de setiembre me encontré por primera vez con el hombre ilustrado. Yo caminaba por una carretera asfaltada, recorriendo la última etapa de una excursión de quince días por el Estado de Wisconsin. Al atardecer me detuve, comí un poco de carne de cerdo, unas habas y un bizcocho. Me preparaba a descansar y leer cuando el hombre ilustrado apareció sobre la colina. Su figura se recortó brevemente contra el cielo.
(El hombre ilustrado)




Las doradas manzanas del sol es una antología que contiene, dependiendo de la edición, entre 22 y 32 historias, escritas en el poético estilo propio de Ray Bradbury, y no pertenecen al mismo género, encontrándose mezcladas la ciencia ficción y la fantasía.

—Al sur —dijo el capitán.
—Pero —dijo la tripulación— no hay direcciones aquí en el espacio.
—Cuando uno viaja hacia el sol —replicó el capitán—, y todo se hace amarillo y ardiente y perezoso, entonces uno va en una única dirección.
Cerró los ojos y pensó en las tierras lejanas, cálidas y humeantes, y el aliento se le movió suavemente en la boca.
—Al sur. —Asintió levemente con un movimiento de cabeza—. Al sur.
El cohete era el Copa de Oro, llamado también el Prometeo y el Ícaro, y su destino era el
deslumbrante sol del mediodía.
(Las doradas manzanas del sol)

Ray Bradbury también escribió cuentos y novelas de misterio, como Memoria de Crímenes y La muerte es un asunto solitario, con sus secuelas Cementerio para lunáticos y Matemos todos a Constance.

No podía decir realmente cuando tuvo la idea de que iban a asesinarla. Durante el último mes había habido algunos pocos signos sutiles, pequeñas sospechas, movimientos ocultos como mareas en ella, como si luego de contemplar una extensión de agua en el trópico, perfectamente tranquila y que invita a un baño, y justo cuando sentimos la marea en el cuerpo, descubriéramos que las profundidades están habitadas por monstruos, criaturas invisibles, abotagadas, de muchos brazos, de afiladas aletas, malignas y decididas.
(Memoria de crímenes)

Sería muy largo de enumerar la obra de Bradbury, pero podría destacar tambén El país de Octubre, Remedio para melancólicos, Las maquinarias de la alegría y El vino del estío.

Ray Bradbury es un escritor imposible de pasar por alto. De reconocida fama mundial, se dice de él que fue el primer escritor en elevar la ciencia ficción a la categoría de literatura seria.

Ilustración de Mario Igor para Crónicas Marcianas

Emilio Salgari

Emilio Salgari entre los
dayaks de Borneo

El 21 de agosto de 1862 nació el escritor Emilio Salgari, autor de más de 200 historias y novelas de aventuras que han sido disfrutadas  por generaciones de lectores.
Sus novelas tienen por escenario todos los rincones del mundo y sus siete mares.
Actualmente su novela más conocida es tal vez la de Sandokan, debido a la exitosa adaptación televisiva que realizó la televisión italiana en 1976.
Salgari ha sido ampliamente imitado y plagiado, y ha servido de inspiración a innumerables escritores y cineastas.

Las novelas de Emilio Salgari han sido ampliamente difundidas, impresas, llevadas a la historieta y al cine. Grandes escritores han dado testimonio de haber sido sus lectores, como Gabriel García Márquez, Isabel Allende, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y Umberto Eco. De acuerdo con el biógrafo del “Che” Guevara,  de joven Ernesto leyó 62 de sus libros.


Sandokan “El tigre de la Malasia” es un príncipe malayo cuya familia es asesinada por los ingleses y su trono usurpado. Sandokan reune una flota pirata que se lanza al mar a combatir a los imperialistas británicos y holandeses en defensa de los pequeños reinos malayos.
A su lado lucha un portugués, Yañez de Gomera, y una serie de malayos que le son fieles hasta la muerte. Esta novela (y las de la serie a la que corresponde) tiene su escenario en Malasia.

La noche del 20 de diciembre de 1849, un violentísimo huracán se desataba sobre Mompracem, isla salvaje de siniestra fama, refugio de terribles piratas, situada en el mar de Malasia, a pocos centenares de millas de las costas occidentales de Borneo.
Impulsados por un viento irresistible y entremezclándose confusamente, negros nubarrones corrían por el cielo como caballos desbocados, y de cuando en cuando dejaban caer sobre la impenetrable selva de la isla furiosos aguaceros; en el mar, levantadas también por el viento, olas enormes chocaban desordenadamente y se estrellaban con furia, confundiendo sus rugidos con las explosiones breves y secas unas veces, interminables otras, de los rayos.
(Emilio Salgari, Sandokan)



El Caballero de Rocanegra, Señor de Ventimiglia se convierte en pirata y busca vengarse de van Guld, el gobernador de Maracaibo, asesino de su hermano. La serie la conforman las novelas El corsario negro, La reina de los Caribes, Yolanda la hija del corsario negro, El hijo del corsario negro y Los últimos filibusteros. El mar Caribe es donde se llevan a cabo las aventuras de este corsario feroz y vengativo.


Al oír tan amenazadoras palabras, los dos hombres que tripulaban fatigosamente una barquilla apenas visible, soltaron los remos y miraron con inquietud el algodonoso seno del mar. Tenían unos cuarenta años, y sus facciones enérgicas y angulosas aún parecían más hoscas a causa de sus enmarañadas barbas. Llevaban sobre la cabeza sombreros amplios agujereados de balas, cuyas alas parecían rotas a dentelladas; sus camisas de franelas y sus calzones estaban desgarrados, y sus pies desnudos demostraban que habían caminado por lugares fangosos. Sin embargo, sostenían pesadas pistolas, de aquellas que se usaban en los últimos años del siglo XVI.
(Emilio Salgari, El corsario negro)



Ponerse en subasta, al mejor postor, no era una manera extraña de conseguir marido para las muchachas pobres que llegaban a California, pero que usara este método la señorita Annie Cleyfort, llamada “La soberana del Campo de Oro” por ser la hija de un rico minero de Arizona, sí que era extraño. Esta es una de las novelas que se desarrolla en el Far West norteamericano.

El viernes 24 mayo de 18…, a las tres de la tarde, en el gran salón del Club Femenino, y bajo la inspección del infrascrito notario, se procederá al sorteo de la lotería organizada por cuenta de miss Annia Clayfert, llamada la Soberana del Campo de Oro, que por su belleza no tiene igual entre todas las jóvenes de San Francisco de California.
Por expreso deseo de miss Annia Clayfert, el favorecido por la suerte podrá renunciar al premio si no fuese de su agrado, recibiendo, en cambio, la suma de veinte mil dólares.
¡El viernes 24 de mayo, a las tres de la tarde, todos al gran salón del Club Femenino, donde miss Annia se presentará al público en todo el esplendor de su radiante belleza!
(Emilio Salgari, La soberana del campo de oro)



En el Polo Norte también se encuentran los personajes de Salgari, en la novela Al Polo Norte, dos cazadores de la Compañía Ruso-Americana, se embarcan (forzosamente)  en el Taimyr, un submarino que busca alcanzar el Polo navegando bajo el agua, al mando del misterioso capitán Nikirka.


En la primavera de 1864, el deshielo fue prematuro en el mar de Behring. El sol había hecho su primera apración bastante pálido y descolorido; pero hacía mediados de mayor tomó vigor, limpiando de hielos la costa de las ilas de Andrejanouski y de Fucs y de los golfos de Kotzebue, de Norton, de Cuscoquim, De Bristol y del Príncipe Guillermo, que entran tan adentro de la llamada América rusa, y ordinariamente no son accesibles a los buques hasta la primera mitad de junio. 
(Emilio Salgari, Al Polo Norte)




La novela Los horrores de Siberia relata las aventuras del coronel Wassiloff y el estudiante Iwan, condenados por nihilismo y deportados a Siberia. Mientras se dirigen a Tobolsk intentarán la fuga. Esta es una de las novelas que se deasarrollan en Rusia, como también Los hijos del aire y Águilas de la Estepa.


Tobolsk es una de las más importantes y pintorescas ciudades del Obi. Situada cerca de la confluencia del Tobol y del Irtich, afluente del Obi, alzase orgullosa aún sobre la estepa, haciéndose distinguir desde larga distancia por sus altivas cúpulas pintadas de vivos colores, y por su imponente kremlin, rodeado de almenados muros.
Como todas las ciudades asiáticas, se divide en dos partes completamente diferentes: la ciudad alta, protegida por el kremlin, situado al pie de una roca que se levanta un centenar de metros sobre el río, y en la que se agrupan el palacio de los agentes gubernativos, con cuarteles y pabellones para la guarnición y la policía; las prisiones de los desterrados, la catedral y otra iglesia secundaria. La ciudad baja está compuesta de casas de mezquina apariencia, habitadas por la población indígena y tártara; de chozas con tejados, en los que relucen al sol las chillonas tintas de sus pinturas.
(Emilio Salgari, Los horrores de la Siberia)


Durante la VI Dinastía del Antiguo Egipto, Mirinri, que ha sido criado por un sacerdote, descubre que es el legítimo heredero al trono, pero, para recobrarlo, deberá enfrentarse a grandes dificultades. Esta novela, La hija de los faraones, tiene su continuación en El sacerdote de Ptah.

La calma reinaba a orillas del majestuoso Nilo. El sol iba a ocultarse tras las altas copas de las inmensas y frondosas palmeras, entre un mar de fuego que teñía de púrpura las aguas del río, dándole la apariencia de bronce recién fundido, mientras que por levante un vapor violáceo, cada vez más oscuro, anunciaba las primeras tinieblas. Un hombre permanecía junto a la orilla, apoyado en el tronco de una tierna palmera, en una especie de semiabandono y sumido en profundos pensamientos. Su mirada errante vagaba por las aguas que se hendían con un dulce murmullo entre los troncos de los papiros que emergían entre el fango.
(Emilio Salgari, Las hijas de los faraones)


En una empresa no imaginada ni siquiera por Julio Verne, Kelly, un millonario estadounidense intenta alcanzar África, partiendeo desde Washington, a bordo de un globo aerostático, desafiando las tempestades, en la novela A través del Atlántico en Globo.


Hubo un tiempo en que las novelas de Salgari bajaron en el interés de los lectores, pero a partir de 1990 se ha comenzado a revalorizar su trabajo y aparecen nuevas traducciones y publicaciones.