Lluvia

Tormenta en el mar, Shanon Stride

Luego, a los siete días, cómenzaron a caer sobre la tierra las aguas del diluvio. 
A los seiscientos años de la vida de Noé, el día diecisiete del segundo mes del año, brotaron todos los manantiales del fondo del mar y las compuertas del cielo se abrieron. 
Estuvo lloviendo sobre la tierra por cuarenta días y cuarenta noches. 
(La Biblia, Génesis 7:10-12)

Lluvia, Andrey Soldatenko


Durante días enteros, durante semanas enteras, todos los habitantes del país—campesinos, comerciantes, soldados, ministros de Estado— habían estado esperando que el tiempo cambiase y que empezasen las lluvias, aquellas ricas y torrenciales lluvias que, de la noche a la mañana, convertían jardines, campos y selva, de un ardiente y requemado desierto en una masa de verdor que parecía agitarse con una vida frenética, retorciéndose, devorando las paredes, los árboles y las casas. 
(Louis Bromfield, Vinieron las lluvias)

Auvers bajo la lluvia, Vincent van Gogh


El agua que cae del cielo es, en definitiva, quien manda y dirige nuestro deambular, condicionado por los herbazales que atraen a estos rebaños que nos guían, y procuran, con su carne, el alimento. Somos hijos de la lluvia. Y el sino del hombre, tejer una red enmarañada y sin fin con las huellas del ir y venir de sus pasos.
(Torcuato Luca de Tena, Los Hijos de la Lluvia)

La belleza de la lluvia, Leonid Afremov

Un día no hubo sol, pero en cambio llovió; llovió a torrentes. El patio se llenó pronto de agua y las gotas saltaban formando candeleritos que la corriente arrastraba. Estos millones de existencias fugitivas corrían como si estuvieran apuradas, al son de la música del aguacero, con acompañamiento de truenos y relámpagos. Había en el aire olor a tierra mojada, perfume inimitable que ningún perfumista ha fabricado, y revoloteaban en la atmósfera las luces de cristal de las gotas saltonas, acompañadas por el ruido inmutable, acompasado, monótono, variado, uniforme, caprichoso, metálico y líquido, propio sólo de la lluvia.
(Oscar Wilde, La Lluvia)

Lluvia, Utagawa-Kuniyoshi


La lluvia continuaba. Era una lluvia dura, una lluvia constante, una lluvia minuciosa y opresiva. Era un chisporroteo, una catarata, un latigazo en los ojos, una résaca cn los tobillos. Era una lluvia que ahogaba todas las lluvias, y hasta el recuerdo de las otras lluvias. Caía a golpes, en toneladas; entraba como hachazos en la selva y seccionaba los árboles y cortaba las hierbas y horadaba los suelos y deshacía las zarzas. Encogía las manos de los hombres hasta convertirlas en arrugadas manos de mono. Era una lluvia sólida y vidriosa, y no dejaba de caer.
(Ray Bradbury, La lluvia)


Lluvia, Karen Woods

—¿Qué te parece? —empezó Lillian—. Uno diría que son de…
Los cielos se abrieron y la lluvia descendió en forma de gotas gigantes, como si se hubiera reventado de pronto alguna presa celestial. Un centenar de palos de tambor repicaban sobre la capota del coche… Y a mitad de camino de la puerta de su casa, los Sakkaro se habían parado y levantaban la vista al cielo con aire desesperado.
Bajo el azote de la lluvia, sus rostros se disolvían; se disolvieron y contrajeron y resbalaron hacia el suelo. Los tres cuerpos se reducían, desplomándose dentro de las ropas, que se deshincharon sobre el suelo, formando tres montoncitos mojados y pegajosos.
Y mientras los Wright continuaban sentados en su coche, transfigurados de horror, Lillian fue incapaz de reprimirse y dejar de terminar el comentario iniciado: —… que son de azúcar y tienen miedo de disolverse.
(Isaac Asimov, Lluvia, lluvia, vete lejos)

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8 comentarios en “Lluvia

  1. Hola Jenofonte! Vi tu entrada de casualidad ya que blogger me funciona horrible con el tema de las actualizaciones. Estoy casi segura que esta entrada es para mi propuesta (O es demasiada casualidad porque propuse la palabra lluvia)
    Te felicito por la selección que has hecho, como siempre es un gusto leerlas todas y recordarlas o conocerlas.
    Esta vez me quedo con la de Ray Bradbury, tiene ese toque único!
    Un abrazo!

  2. La lluvia tiene ese extraño poder de ser vida, y en exceso, muerte. San Vicente Ferrer muy sabiamente decía en su tiempo: ” No pidáis lluvia, pedir buenas cosechas”.

  3. Hola Sindel: Claro que no es casualidad, lo que sucede es que algunas palabras me despiertan, mientras otras no (y no siempre estoy sociable, también). Gracias por la visita (a mi y a Bradbury).

  4. Mi propuesta consiste en participar cuando a uno le apetezca, me alegra que lo hayas hecho esta semana, yo me voy fijando y cuando veo tus nuevos aportes paso a leerte.
    Gracias a vos por tu compañia y buen trabajo.
    Un abrazo!

  5. Hola, Jenofonte. Ya estoy de regreso de las vacaciones, así que aquí vengo a empaparme de tu excelente entrada literaria,entretenida y erudita, como corresponde a tu empedernida afición a la lectura.
    No sabría decir que fragmento me gusta más; todos están cuidadosamente seleccionados y los he leído como si fueran capítulos de un relato, pues se sucedían con cierta relación. Bueno, tal vez fue mi imaginación, pero me pareció que el orden de publicación establecía una posible conexión en los acontecimientos.

    ¡Buen trabajo, e interesante, como suelen ser todos los tuyos!.

    Saludos.

  6. La lluvia puede ser algo molesta y hasta dañina donde es demasiada, pero es un milagro donde es escasa. Por eso es que traté de elegir con especial cuidado los fragmentos y las pinturas. Gracias, Fany, por estar de regreso.

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