La batalla de Salamina

Réplica de un trirreme de las Guerras
Greco-Persas

La batalla de Salamina tuvo lugar en la fecha estimada como el 20 de septiembre del año 480 a. de C. En el estrecho entre tierra firme y la isla de Salamina, cerca de Atenas, se enfrentaron las flotas de las ciudades griegas y del Imperio Persa, durante la Segunda Invasión Persa de Grecia.

Aunque la flota persa era superior en número a la griega, el lugar no le era favorable para librar una batalla y terminó derrotada. La táctica habitual en una batalla naval consistía en arremeter contra el barco enemigo de manera de hundirlo con el espolón. Si esto no resultaba, se peleaba al abordaje, con lo que la lucha se hacía similar a la de un combate en tierra. En las condiciones de la batalla de Salamina, con los barcos muy aglomerados, el combate favorecía claramente a los hoplitas griegos sobre los persas, armados más ligeramente.

CORO. ¡Oh, oh! Grita e infórmate de todo. ¿Dónde está la otra muchedumbre de los tuyos? ¿Dónde están los que combatían a tu lado, Farandaces, Susas, Pelagon, Dótamas y Agdabatas, Psamis y Susiscanes, que dejó Ecbatana?
JERJES. Todos han perecido. Allí los dejé, precipitados de un navío tirio, en las riberas de Salamina, chocando contra una acantilada costa.
(Esquilo, Los Persas)

Al igual que las batallas de Maratón y las Termópilas, la de Salamina entró en la categoría de las batallas “decisivas”, salvadoras de la cultura occidental.

Artemisia rodeada por su guardia

Se ha escrito lo suficiente acerca de esta batalla como para que sea difícil  aportar algo nuevo, pero tal vez sea interesante destacar a una de las figuras, importante no solo por el papel que tuvo en las acciones sino además porque se trata de una mujer, Artemisia, reina de Halicarnaso, gobernante de la Satrapía de Caria.

En la guerra de Jerjes contra las ciudades griegas, contribuyó con cinco naves a las que comandó personalmente. Heródoto nos cuenta que Artemisia, siendo almirante y con derecho a voz y a voto, aconsejó a Jerjes no comprometerse en una batalla innecesaria, pero estando en franca minoría, su consejo no fue considerado. De haber sido escuchada la historia de las ciudades griegas habría sido muy distinta.

Artemisia y Jerjes en la película
Los 300 espartanos (1962)

Iba pues, Mardonio preguntando a todos, empezando su giro desde el rey de Sidón, y recogiendo de cada uno de ellos un mismo parecer, es decir, que la batalla debía darse. Cuando llegó a Artemisia, la reina dijo: –Mardonio, dí al rey de mi parte que yo, que no lo hice mal en las batallas pasadas, aquí cerca de Eubea, y que demostré mi valor, creo que debiera conservar sus naves y no arriesgarlas en una batalla naval.
(Heródoto, Historia)

Según cuenta Heródoto su demostración de inteligencia y su coraje, la llevó a ser muy considerada y respetada por Jerjes, de tal manera que después de la Batalla de Salamina entró en el círculo de los consejeros personales del rey.

Habiendo entrado en consulta con sus asesores, determinó llamar a Artemisia, pues ella había tenido razón en lo relacionado con el combate naval. 
(Ibid)

Artemisia en la película
300: El origen de un imperio (2014)

Aunque lo que se sabe de Artemisia proviene de la Historia de Heródoto, esta reina y almirante es mencionada de vez en cuando como ejemplo de mujer decidida.

EL CORIFEO.– Pues conque uno de nosotros le dé a éstas la menor ocasión de pillarlo, no habrá maña untuosa que dejen éstas de practicar, sino que llegarán a mandar construir naves e intentarán incluso hacer una batalla naval y navegar contra nosotros, como Artemisia.
(Aristófanes, Lisístrata)

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2 comentarios en “La batalla de Salamina

  1. Es una de las batallas más interesantes. Mujeres como ésta se han ocultado en la historia, no estaba bien quitar valor a un general, rey o emperador para dárselo a una simple mujer. Si Heródoto la nombra es porque era persa y no le importaba rebajar al rey extranjero. Una buena entrada, hay tantos chismes sobre esta batalla y tan interesantes. Lo cierto es que la confederación de polis y aliados pagaban a Atenas a cambio de protección y se comprometían además aproporcionar el tanto por ciento de barcos y hombres según la grandeza del pueblo. ese dinero se lo quedaban los atenienses y lo empleaban, no para la guerra sino para embellecer su ciudad. Bueno, que me lío…

    Un abrazo y cafelito.

  2. Bueno, en realidad Artemisia era griega. Si Heródoto la menciona puede deberse a varios factores, uno de ellos puede ser el orgullo nacional, el historiador nació en Halicarnaso cuatro años antes de la batalla de Salamina, por lo que cuando niño o joven debió escuchar el relato de testigos presenciales, después de todo las cinco naves que aportó Artemisia se salvaron del desastre.
    Ahora, que Artemisia gobernara la satrapía de Caria a la muerte de su esposo es una muestra de como funcionaba el Imperio Persa, tan denostado por los Atenienses. No era atípico en Oriente que una mujer tuviera un lugar preponderante en el gobierno, pero eso era extraño a la mentalidad griega, estos jamás habrían aceptado a una mujer en los Consejos de gobierno, en cambio para los persas eso no representaba mayor problema si la mujer era inteligente, como Artemisia.

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