Moby Dick


El 18 de octubre de 1851 se publica en Londres la novela The Whale de Herman Melville, la que en noviembre del mismo año aparecerá en Nueva York bajo el nombre de Moby-Dick.
Aunque en un comienzo no tuvo una buena aceptación, actualmente se le considera una de las grandes obras de la literatura universal.

De todas las leyendas que nos ha legado la era de la pesca de la ballena, ninguna es más conocida que la de Moby Dick, la ballena blanca inmortalizada por Herman Melville.

Pero hay un hombre que realmente dió caza a una ballena blanca, se trata del arponero Amos Smalley, de Massachusetts.
En el verano de 1902, navegaba el Platina, al sur de las Azores , cuando el vigía gritó: “¡Allá sopla!…” A dos kilómetros de distancia se divisaba una ballena de esperma, el capitán dió la orden de bajar los botes. Cuando estuvieron próximos se escuchó un grito “¡Es blanca! ¡Toda blanca!”.
Los marineros se sobresaltaron, los semblantes de algunos estaban tan blancos como la ballena. Amos ocupó su puesto en la proa de la ballenera y arponeó a la ballena, inmensa mole tan blanca como la espuma que levantaba.
Hacía pocos días una ballena se había sumergido para luego emerger verticalmente, levantando el bote a una altura de tres metros y enviando a todos al agua mientras los maxilares de la ballena destrozaban los restos. Eso era algo que podía suceder de nuevo.
Pero la ballena de 27 metros recibió el certero arponazo en el corazón, se hundió por un momento y luego emergió lentamente para quedar flotando como una boya inmensa, se estremeció para quedar finalmente exánime.
Aquella noche Amos pensó en que habría pasado si no hubiera muerto a la ballena del primer arponazo. Treinta y cinco años después supo que la ballena blanca tenía una leyenda: un profesor de historia e hijo de ballenero le preguntó sobre “Moby Dick”. De él escuchó la historia de hacía 50 años atrás de la época de Amos, acerca de una ballena blanca que merodeaba por el Pacífico y que era más feroz que ninguna.
Nadie sabe si la ballena muerta por Amos era Moby Dick, pero él recordó que su capitán, al examinar los dientes de la ballena dijo: –Tiene por lo menos cien años, quizá hasta doscientos…

Extractado de Selecciones de Reader’s Digest vol XXXIV, No. 202

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