Gatos y poesía

Mefistófeles casero 
está tumbado al sol. 

Estatuilla egipcia ¿s,VI-III? a.de C.

Es un gato elegante con gesto de león, 
bien educado y bueno, 
si bien algo burlón. 
Es muy músico; entiende 
a Debussy, más no 
le gusta Beethoven. 
Mi gato paseó 
de noche en el teclado, 
¡Oh, que satisfacción 
de su alma! Debussy 
fue un gato filarmónico en su vida anterior. 
Este genial francés comprendió la belleza 
del acorde gatuno sobre el teclado. Son 
acordes modernos de agua turbia de sombra 
(yo gato lo entiendo). 
Irritan al burgués: ¡Admirable misión! 
Francia admira a los gatos. Verlaine fue casi un gato 
feo y semicatólico, huraño y juguetón, 
que maullaba celeste a una luna invisible, 
lamido (?) por las moscas y quemado de alcohol. 
Francia quiere a los gatos como España al torero. 
Como Rusia a la noche, como China al dragón. 
El gato es inquietante, no es de este mundo. Tiene . 
el enorme prestigio de haber sido ya Dios.
(Federico García Lorca)

Vadim Borovikh, Gato cazador

No son más silenciosos los espejos 
ni más furtiva el alba aventurera; 
eres, bajo la luna, esa pantera 
que nos es dado divisar de lejos. 
Por obra indescifrable de un decreto 
divino, te buscamos vanamente; 
más remoto que el Ganges y el poniente, 
tuya es la soledad, tuyo el secreto. 
Tu lomo condesciende a la morosa 
caricia de mi mano. Has admitido, 
desde esa eternidad que ya es olvido, 
el amor de la mano recelosa. 
En otro tiempo estás. Eres el dueño 
de un ámbito cerrado como un sueño.
(Jorge Luis Borges)

Ven, mi hermoso gato, cabe mi corazón amoroso;

Paul Jenkins, Gato

retén las garras de tu pata,
y déjame sumergir en tus bellos ojos,
mezclados de metal y de ágata.
Cuando mis dedos acarician complacidos
tu cabeza y tu lomo elástico,
y mi mano se embriaga con el placer
de palpar tu cuerpo eléctrico,
veo a mi mujer en espíritu. Su mirada,
como la tuya, amable bestia,
profunda y fría, corta y hiende como un dardo,
y, de los pies hasta la cabeza,
un aire sutil, un peligroso perfume,
flotan alrededor de su cuerpo moreno.
(Charles Baudelaire)

Familia de gatos en la ciudad de Kuching, Malaysia

Ponerle nombre a un gato es harto complicado, desde luego no es un juego para los muy simplones.
Pueden pensar ustedes que estoy algo chiflado cuando digo que al menos ha de tener tres nombres.
Lo primero es el nombre que le damos a diario;
como Pedro, Alonso, Augusto o Don Bigote;
Como Víctor o Jorge o el simpático Paco.
Todos ellos son nombres bastante razonables.
Los hay más bonitos y que suenan mejor
para las damas y los caballeros,
como Admetus, Electra, Démeter, o Platón,
pero todos son nombres demasiado discretos.


Estatua de gato en Kuching, Malaysia

Y un gato ha de tener uno más especial,
que sea peculiar, algo más digno.
¿Cómo, si no, va a alzar su rabo vertical
o atusar sus bigotes y mantenerse altivo?
De nombres de este tipo os puedo dar un quórum
como son Mankostrop, Quoricopat o Qaxo,
también Bamboliurina o, si no, Yellylorum,
son nombres que jamás compartirán dos gatos.
Pero a pesar de todo, nos queda un nombre más,
y ése es el que tú nunca podrás adivinar,
el nombre que los hombres jamás encontrarán.
Que sólo el gato sabe y no confesará.
Si un gato ves en meditación,
el motivo nunca te asombre.
Su mente está en contemplación
de la Idea Una de su nombre.
Su inefable, efable,
efainefable,
único, oscuro, inescrutable Nombre.
(T. S. Elliot)

Butler and Peach, Gato sentado

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue

Nick Mackman, Gato

e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.
(Wislawa Szymborska)

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10 comentarios en “Gatos y poesía

  1. No sabía de la existencia de estos poemas…ignorante que es una.
    Creo que los gatos y yo, no nos llevamos bien, les tengo mucho respeto.

    Saludos.

  2. Hay personas a las que no les gustan los gatos, otros son alérgicos, algunos supersticiosos. Pero mascotas hay para todos los gustos, desde una bulliciosa cacatúa hasta un silencioso pececito…

  3. Conocía sólo algunos de los poemas. Me gustan esas recopilaciones que tienes la gentileza de compartir. gato de alabastro, elegante, amigo, se alejan las mariposas, ante tus los felinos

    Un cordial saludo

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