Apolo 8

saturnoEl Apolo 8, fue la segunda misión espacial lanzada por el Programa Espacial Apolo. El lanzamiento se realizó el 21 de diciembre de 1968 y fue la primera nave en salir de la órbita terrestre alcanzando la órbita de la Luna, desde la que regresó exitosamente.

La nave fue lanzada mediante un cohete Saturno V

Apolo CSM

El Módulo de Comando y Servicio y el proyectil del Gun Club

Los astronautas de la tripulación fueron el Comandante Frank Borman, el Comandante del Módulo Piloto James Lovell, y el Piloto del Módulo Lunar William Anders.

Fueron los primeros en salir de la órbita terrestre, los primeros en tener una imagen completa de la Tierra desde el espacio, los primeros en ver la cara oculta de la Luna y los primeros en ver una “Salida de la Tierra”.

Salida de Tierra

“Salida de Tierra”

—¡La Tierra! —dijo Barbicane—. Allí está.
—¡Cómo! —dijo Ardán—. ¿Aquella línea tan delgada en forma de media luna?
—La misma, Miguel. Dentro de cuatro días, cuando la Luna esté llena, que será en el momento de llegar nosotros, la Tierra estará nueva, o sea, en el primer día del primer cuarto. Hoy ya no la vemos sino bajo la forma de ese delgado segmento que no tardará en desaparecer, y entonces quedará en sombra unos cuantos días, ni más ni menos que la Luna desde la Tierra.
—¡Eso es la Tierra! —repetía Miguel Ardán, mirando ávidamente aquel delgado trozo de su planeta natal.
(Julio Verne, Alrededor de la Luna)

Fue también la primera misión tripulada en despegar desde el Kennedy Space Center, Florida, adyacente al la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral.

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El disparo del Columbiad

En el momento de elevarse al cielo a una prodigiosa altura, la candente luz, la llama dilatada iluminó Florida entera, y hubo un momento de incalculable brevedad en que el día sustituyó a la noche en una considerable extensión de territorio. El inmenso penacho de fuego se percibió desde 100 millas en el mar, to mismo en el golfo que en el Atlántico, y más de un capitán anotó en su diario de a bordo la aparición de aquel gigantesco meteoro.
(Julio Verne, De la Tierra a la Luna)

Los astronautas del Apolo 8 regresaron a la Tierra el 27 de diciembre, cuando el vehículo descendió en las aguas del Pacífico del Norte.splash

Inmediatamente se echaron al mar los botes, precipitándose a ellos J. T. Maston y sus amigos. La emoción había llegado al colmo; todos los corazones palpitaban mientras las lanchas se acercaban al proyectil. ¿Qué contendría? ¿Vivos o muertos? ¡Vivos, sí! Vivos a no ser que la muerte hubiera venido a Barbicane y a sus dos amigos después de haber enarbolado aquel pabellón.
En los botVerne 3es reinaba un profundo silencio; todos los corazones latían agitados; los ojos no veían ya. Una de las lumbreras estaba abierta. Algunos pedazos de cristal que habían quedado en el marco, probaban que se había roto. Esa lumbrera se hallaba entonces a la altura de cinco pies sobre las aguas.
Se acercó una lancha, la de J. T. Maston, y éste corrió hacia el cristal roto…
(Julio Verne, Alrededor de la Luna)

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Navidades

Konstantin Trutovsky, Villancicos en Ucrania

Buenas tardes a ti
(Villancico ruso)

Buenas tardes a ti,
Huésped amable,
Regocíjate, Tierra,
El Hijo de Dios ha nacido en el mundo.
Venimos a ti, señor,
Con buenas noticias,
Regocíjate, Tierra,
El Hijo de Dios ha nacido en el mundo.
Con las buenas noticias
De la ciudad santa,
Regocíjate, Tierra,
El Hijo de Dios ha nacido en el mundo.

ferdinand georg waldmuller

Ferdinand Georg Walmuller, Campesinos pobres acogiendo a unos viajeros menesterosos en la víspera de Navidad

Campanas de Navidad (fragmento)
–Henry Wadsworth Longfellow–

Escuché las campanas el día de Navidad
y los viejos y familiares villancicos,
Y fuerte y dulcemente
Las palabras se repiten
¡Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad!
Pensé cómo que, cuando el día llega,
Los campanarios de toda la cristiandad
Repican en todas partes
La canción ininterrumpida
¡Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad!
Siempre sonando, de continuo cantando,
El mundo giraba de noche y de día,
Una voz, un timbre,
Una sublime canto
¡Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad!

Tamera Smith Allred, Árbol de Navidad

 El pobrecito en casa de Cristo el día de Navidad (fragmento)
–Fedor Dostoievski–

 —Ven a mi casa a ver el árbol de Navidad —murmuró encima de él una voz suave.
Creyó al principio que seguía siendo su mamá; pero no, no era ella. ¿Quién, pues, le hablaba? No sabía… Pero alguien se inclinó hacia él y le besó…, y de repente… ¡qué luz! ¡Qué árbol de Navidad también! ¡Jamás había soñado con un árbol de Navidad semejante! Todo brilla, todo resplandece, y está aquí rodeado de niñitos y de niñitas que parecen radiantes de luz y giran revoloteando en torno suyo, que le besan, le levantan y lo llevan con ellos; flota, como los demás, en la claridad, y su madre está muy cerca mirándole y sonriéndole alegremente.
—¡Mamá, mamá! ¡Ah, qué bonito es esto! —grita el niño.
Y de nuevo besa a sus compañeritos y quisiera contarles ya mismo lo que hacían los fantoches detrás de la vidriera iluminada. Pero una curiosidad le domina:
—¿Quién son ustedes?
—Nosotros somos los pequeños invitados que venimos a ver el árbol de Cristo —responden los niños— Cristo tiene siempre, en Navidad, un bonito árbol para los niños que no tienen su árbol de Navidad, el de ellos.
Y aprende que todos aquellos chicos han sido pequeños desgraciados como él. Los unos han sido descubiertos helados en los cestos en donde los habían abandonado, en la calle; los otros fueron asfixiados por nodrizas finlandesas; otros murieron en el hospicio; otros perecieron de hambre junto a los pechos de sus madres durante el hambre de Samara, y allí están todos, convertidos en ángeles, en cosas de Cristo, que ahí le tenéis entre ellos, sonriente y bendiciéndoles, a ellos y a sus madres, las pecadoras. Pues también ellas están allí, las madres, y los niños quieren volar hacia ellas y besarlas, enjugar sus lágrimas con sus manitas y decirles que no lloren, puesto que entonces son tan dichosos…
Por la mañana los criados encontraron detrás del montón de leña el cadáver helado del niño; se encontraron también el cuerpo de su madre muerta en el altillo. Los dos, ahora ya lo sabéis, volvieron a encontrarse delante de Dios. 

El día de Navidad en el Somme (fragmento)
–Leslie George Rub–

William Barnes Wollen, Navidad de 1916 en el Somme

Es Día de Navidad en el Somme
Los hombres están listos para el desfile,
La nieve tiene seis pies en el suelo
y hay veinte en la sombra.

Nos habló el capitán, “hombre valiente”,
“Sólo escuchen lo que tengo que decir,
puede que no hayan recordado que
hoy es el Día de Navidad”.

“El General ha expresado su deseo
de se observe este día,
Hoy sólo se trabajará ocho horas,
porque un descanso está bien merecido.

“Todos tendrán dos galletas cada uno,
Estoy seguro de que están cansados del pan,
Lo siento mucho que no haya pavo
pero hay carne enlatada en su lugar.

El budín de ciruela no ha llegado
Pero seguro que está en camino,
Les garantizo que estará a tiempo
Para comerlo en la próxima Navidad “

Ahora para terminar les deseo
lo mejor en estas Fiestas,
Una muy feliz Navidad y
Un próspero Año Nuevo.”

Marvin Kelly García, Navidad campesina

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”. Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:Y tú, Belén, tierra de Judá,
ciertamente no eres la menor
entre las principales ciudades de Judá,
porque de ti surgirá un jefe
que será el Pastor de mi pueblo, Israel”.

(Mt. 2:1-6)

Verano

El verano es una de las cuatro estaciones de las zonas templadas. Está entre la primavera y el otoño. En el verano los días son más largos y las noches más cortas. Astronómicamente, el solsticio de verano (alrededor del 21 de diciembre el austral y el 21 de junio el boreal) marca el comienzo de esta estación, y el equinoccio de otoño (alrededor del 21 de marzo el austral y el 22-23 de septiembre el boreal) precisa su término.

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Vladimir Volegov, Mediodía de verano

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Deborah Secor, Cielo en Coronado

Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, el viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,como una lengua llena de guerras y de cantos.
Viento que lleva en rápido robo la hojarasca y desvía las flechas latientes de los pájaros.
Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinado.
Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.
(Pablo Neruda)

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Leonid Afremov, Eterno verano

Se llamaba Benjamin Driscoll, tenía treinta y un años, y quería que Marte creciera verde y alto con árboles y follajes, produciendo aire, mucho aire, aire que aumentaría en cada temporada. Los árboles refrescarían las ciudades abrasadas por el verano, los árboles pararían los vientos del invierno. Un árbol podía hacer muchas cosas: dar color, dar sombra, fruta, o convertirse en paraíso para los niños; un universo aéreo de escalas y columpios, una arquitectura de alimento y de placer, eso era un árbol. Pero los árboles, ante todo, destilaban un aire helado para los pulmones y un gentil susurro para los oídos, cuando uno está acostado de noche en lechos de nieve y el sonido invita dulcemente a dormir.
(Ray Bradbury, La mañana verde)

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Josep Moncada, Verano

¿Cuándo llegará el verano?
¿Cuándo veré desde tierra,
amor, tu tienda de baños?
Vestida, en tu bañador
azul, hundirás el agua,
y saldrás desnuda, amor;
que el mar sabe lo que hace
para que te quiera yo.
¡Oh, tu cuerpo, henchido al viento,
desafiando la mar,
desafiando la playa,
la playa, la mar y el cielo!
(Rafael Alberti)

Fred J. Sklenar verano

Fred J. Sklenar, Verano

—Me gustaría eso —reflexionó el hombre—. Todo el tiempo por delante. Las más largas vacaciones de verano de toda la historia. Y nosotros saliendo de casa para el picnic más largo que se pueda recordar. Sólo tú, yo y Jim. Ninguna compañía. Nada de hacer planes con los Jones. Ni siquiera un coche. Me gustaría encontrar otro modo de viajar, un modo más viejo. Luego, una canasta de sandwiches, tres botellas de agua gaseosa, y el resto lo sacaríamos en el momento oportuno de las tiendas desiertas, en las ciudades desiertas, y el verano se extendería ante nosotros para siempre …
(Ray Bradbury, Las vacaciones)

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Lily Hymen, Duraznero

 

Resulta muy difícil mantener un programa de excursión cuando se camina por los bosques en días cálidos de verano, pues la tentación de pararse a comer fruta es demasiado fuerte para ser resistida. Las frambuesas más deliciosas que he comido, fresas silvestres, grosellas y uvas, crecen en las laderas de la misma manera que las moras en Inglaterra. El chicuelo de los Vosgos no tiene por qué robar en los huertos: se puede poner enfermo sin pecar lo más mínimo.
(Jerome K. Jerome, Tres ingleses en Alemania)

 

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Joseph DeCamp, Paisaje de verano

-Ser artista es una cosa excelente. Yo, por ejemplo, hago lo que me da la gana, no dependo de nadie, nadie manda en mí. ¡Soy libre como un pájaro! Y, no obstante, soy un hombre útil, un hombre que trabaja por el progreso, por el bien de la humanidad.
Después de almorzar, el artista se acuesta para «descansar» un ratito. Generalmente, el ratito se prolonga hasta el obscurecer; pero esta tarde la siesta es más breve. Entre sueños, siente nuestro joven que alguien le tira de una pierna y le llama, riéndose. Abre los ojos y ve, a los pies del lecho, a su camarada Ukleikin, un paisajista que ha pasado el verano en las cercanías, dedicado a buscar asuntos para sus cuadros.
-¡Tú por aquí! -exclama Yegor Savich con alegría, saltando de la cama-
¿Cómo te va, muchacho?
Los dos amigos se estrechan efusivamente la mano, se hacen mil preguntas…
-Habrás pintado cuadros muy interesantes -dice Yegor Savich, mientras el otro abre su maleta.
-Sí, he pintado algo… ¿y tú?
(Antón Chéjov, El talento)

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Luna azul de verano

Es una hermosa noche de verano.
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus negras sombras en la arena blanca.
En el cénit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.
Yo en este viejo pueblo paseando
solo, como un fantasma.
(Antonio Machado)

Regalo

PJ Lynch, El regalo de los Magos

La palabra según Sindel, 52 de 52

Delia dejó de llorar y se empolvó las mejillas con el cisne de plumas. Se quedó de pie junto a la ventana y miró hacia afuera, apenada, y vio un gato gris que caminaba sobre una verja gris en un patio gris. Al día siguiente era Navidad y ella tenía solamente un dólar y ochenta y siete centavos para comprar un regalo a Jim. Había estado ahorrando cada penique, mes a mes, y éste era el resultado. Con veinte dólares a la semana no se va muy lejos. Los gastos habían sido mayores de lo que había calculado. Siempre lo eran. Sólo un dólar con ochenta y siete centavos para comprar un regalo a Jim. Su Jim. Había pasado muchas horas felices imaginando algo bonito para él. Algo fino y especial y de calidad -algo que tuviera justamente ese mínimo de condiciones para que fuera digno de pertenecer a Jim.
(O. Henry, El regalo de los Reyes Magos)

Nicolas Hoffmann, Distribución de los regalos

Jo fue la primera en despertarse al amanecer gris de la mañana de Navidad. No había medias colgadas delante de la estufa, y por un momento se llevó tanto chasco, como una vez, hacía ya mucho, que su mediecita se había caído al suelo por estar muy llena de regalos. Entonces recordó lo que su madre había prometido, y, metiendo la mano debajo de la almohada, sacó un librito encuadernado en rojo. Lo reconoció muy bien, porque era una bella historia de la vida más perfecta que jamás pasó por el mundo, y Jo sintió que era un verdadero guía para cualquier peregrino embarcado en el largo viaje de la vida. Despertó a Meg con un ” ¡Felices Pascuas! “, y le dijo que buscase debajo de la almohada. Apareció un libro, encuadernado en verde, con la misma estampa dentro y unas palabras escritas por su madre, que aumentaban en mucho el valor del regalo a sus ojos. Pronto Beth y Amy se despertaron para buscar y descubrir sus libros, el uno de color gris azulado, el otro azul; y todas sentadas contemplaban sus regalos, mientras se sonrosaba el oriente con el amanecer.
(Louisa M. Alcott, Mujercitas)

Lovist Corinth, Distribución de regalos

Pero de pronto se oyó que llamaban a la puerta, e inmediatamente se produjo tal conmoción, que la matrona, con cara sonriente, se dirigió a abrir la puerta en medio de un grupo jubiloso y alegre que saludó ruidosamente al padre, que llegaba a casa precediendo a un hombre cargado de regalos y juguetes de Navidad. Entonces fueron las aclamaciones y la lucha y el ataque contra el portador indefenso; el asalto sirviéndose de las sillas a modo de escalas, para registrarle los bolsillos, despojarle de los paquetes envueltos en papel de estraza, agarrársele a la corbata, colgársele del cuello, darle golpes en la espalda y puntapiés en las piernas con irrefrenable entusiasmo. ¡Las exclamaciones de admiración y delicia con que era recibido el descubrimiento de cada envoltorio!
 (Charles Dickens, Canción de Navidad)

 

Marguerite Gerard, El regalo

La señora Cole estaba contando que había visitado a la señorita Bates y que, apenas entrar en la sala, se había quedado asombrada al verse delante de un piano… un magnífico instrumento, muy elegante… cuadrado, no demasiado’ grande, pero sí de unas dimensiones considerables; y el meollo de la historia, el final de todo el diálogo que siguió a aquella sorpresa, y las preguntas, y la enhorabuenta por parte de la visitante, y las explicaciones por parte de la señorita bates, era que el piano lo habían mandado de la casa Broadwood el día anterior, con el gran asombro de ambas, tía y sobrina, ante aquel inesperado regalo; que al principio, según había dicho la señorita Bates, la propia Jane tampoco sabía qué pensar de aquello, y tampoco tenía la menor idea de quién hubiera podido enviarlo… pero que luego ambas se habían convencido plenamente de que el piano no podía tener más que un origen; tenía que tratarse forzosamente de un obsequio del coronel Campbell.
-Era la única explicación posible -añadía la señora Cole-, y a mí sólo me sorprendió que hubieran tenido dudas acerca de esto. pero parece ser que Jane acababa de tener carta suya, y no le decían ni una palabra del piano. Ella conoce mejor su manera de ser; pero yo no consideraría su silencio como un motivo para descartar la idea de que han sido los campbell quienes le han hecho el regalo. Es posible que hayan querido darle una sorpresa.

(Jane Austen, Emma)

Nebulosa Sharpless 115

Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible.
— ¡Navidad! ¡Ya es Navidad! Dónde está mi regalo?
— Ven, vamos a verlo –dijo el padre, y tomó al niño de la mano.
Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.
— No entiendo.
— Ya lo entenderás –dijo el padre–. Hemos llegado.
Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.
— Entra, hijo.
— Está oscuro.
— No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.
Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. el niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.
— Feliz Navidad, hijo –dijo el padre.
Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzo lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

(Ray Bradbury, Cuento de Navidad)

Kirk Richard, El regalo

—¿Qué es eso? —preguntó Patricia Blake ávidamente.
—¿A qué te refieres? —murmuró Eric Blake.
—¿Qué has traído? Sé que has traído algo. —Su pecho subía y bajaba bajo la blusa de malla a causa de la excitación—. Me has traído un regalo. ¡Lo he adivinado!
—Cariño, fui a Ganímedes en representación de Metales Terrícolas, no a comprarte regalos. Déjame sacar mis cosas de la maleta. Bradshaw me ha dicho que debo presentar un informe en la oficina mañana a primera hora. Confía en que presente un buen informe sobre yacimientos minerales.
Pat se apoderó de una pequeña caja, amontonada con el resto del equipaje que el portero robot había depositado ante la puerta.
—¿Es una joya? No, es demasiado grande para ser una joya. Empezó a desatar el cordel que sujetaba la caja con sus afiladas uñas.

(Philip K. Dick, Un regalo para Pat)

Leonid Afremov, El hermoso regalo

Y fué a acodarse a la ventana en el momento en que pasaba por allá el príncipe a caballo. Y la vió sin reconocerla, y se fué enamorado. Y llegó al aposento de su madre, y le dijo: “¡Madre mía! ¿tienes alguna cosa muy hermosa para llevársela de regalo a la dama que se ha instalado en el nuevo palacio? ¿Y no podrías decirle al mismo tiempo: “¿Cásate con mi hijo?” Y su madre la reina le dijo: “Tengo dos piezas de brocado real. Iré a llevárselas y le haré la petición”. El príncipe le dijo: “Está bien. Llévaselas”.
Y la madre del príncipe fué a la joven, y le dijo: “Hija mía, acepta este regalo, porque mi hijo desea casarse contigo”.

(Las mil y una noches, 951° Noche)

Salvatore Postiglione

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Retrato de niña con cerezas

Salvatore Postiglione (20 de diciembre de 1861 – 26 de noviembre de 1906). Fue un pintor napolitano, figurativo, de estilo romántico. Era hijo de Luigi Postiglione y hermano de Luca Postiglione, también pintores.
Estudió en la Academia de Bellas Artes de Nápoles y en la Academia de Bellas Artes de Modena, donde fue posteriormente profesor.
En su obra se destacan las figuras femeninas, los paisajes y las escenas populares.

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Escena de El Decamerón

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Dante y Beatriz

Raphael In His Studio, Painting La Madonna Di Foligno - Salvatore Postiglione

Rafael en su Estudio, Pintando La Madonna Di Foligno

 

Pecado

El pecado es un concepto propio de la religión judaica, y por lo tanto también de las religiones que de ella derivan. En el sentido abrahámico de la palabra, es un acto o un pensamiento que va en contra de la voluntad de Dios.
El judaísmo considera 613 pecados, con diferentes grados de gravedad. El Decálogo establece los deberes y las prohibiciones, pero la última selección de pecados en el concepto cristiano está resumida en los llamados Siete Pecados Capitales.

En un principio los pecados capitales eran ocho: Gula, Avaricia, Lujuria, Vanagloria, Ira, Tristeza, Pereza y Orgullo. Pero en el siglo VI la Tristeza se cayó de la lista y los pecados quedaron así:
Lujuria, Pereza, Gula, Ira, Envidia, Avaricia y Soberbia.

Kathryn Cook, Lujuria

La borrasca infernal, que nunca cesa,
en su rapiña lleva a los espíritus;
volviendo y golpeando les acosa.           
Cuando llegan delante de la ruina,
allí los gritos, el llanto, el lamento;
allí blasfeman del poder divino.           
Comprendí que a tal clase de martirio
los lujuriosos eran condenados,
que la razón someten al deseo.

(Dante, La Divina Comedia)

Pereza

¡Qué dulce es una cama regalada!
¡Qué necio, el que madruga con la aurora,
aunque las musas digan que enamora
oír cantar un ave la alborada!
¡Oh, qué lindo en poltrona dilatada
reposar una hora, y otra hora!
Comer, holgar…, ¡Qué vida encantadora,
sin ser de nadie y sin pensar en nada!
¡Salve, oh Pereza! En tu macizo templo
ya, tendido a la larga, me acomodo.
De tus graves alumnos el ejemplo
me arrastra bostezando; y, de tal modo
tu estúpida modorra a entrarme empieza,
que no acabo el soneto… de per…

(Manuel Bretón de los Herreros)

 
Ni la pluma a las aves,
ni la garra a las fieras,
ni en los golfos del mar, ni en las riberas
el callado nadar del pez de plata,
les puede defender del apetito;
y el orbe, que infinito
a la navegación nos parecía,
es ya corto distrito
para las diligencias de la gula,
pues de esotros sentidos acumula
el vasallaje, y ella se levanta
con cuanto patrimonio
tienen, y los confunde en la garganta.

(Francisco de Quevedo)

   

Jacques de Becker, Ira

Ira y amor me están dentro en el pecho
y cada cual me causa un mal extraño;
el amor fue principio del engaño;
después, del mismo amor nació el despecho.
Deseo aborrecer por mi provecho,
visto que del amor me viene el daño;
mas no basta la ira en mal tamaño
el nudo deshacer que amor ha hecho.
Ira me mueve a ser vuestro enemigo
y muéstrame razón por que lo sea;
mas ¿qué vale, si amor a amar me tira?
Y así mientras los dos tratan conmigo,
es fuerza que la triste alma se vea,
siendo esclava de amor, sujeta de ira.

(Gutierre de Cetina)

Elena Makarova-Levina, Envidia

Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.


Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.


Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.

(Lope de Vega)

Bruck-Lajos, El avaro

La Flecha (aparte)
¡Malditos sean la avaricia y los avarientos!
Harpagón
¿Cómo? ¿Qué dices?
La Flecha
¿Qué digo?
Harpagón
Sí: ¿qué es lo que dices de avaricia y de avarientos?’
La Flecha
Digo que la peste se lleve a la avaricia y los avarientos.

(Moliére)

Alex Hunter, Soberbia

¡Vete a un convento!
¿Es que quieres criar pecadores?
Yo soy bastante decente,
pero puedo acusarme de cosas tales
que más valdría que mi madre
no me hubiese engendrado.

Soy muy soberbio, ambicioso, vengativo,
con más pecados sobre mi cabeza
que pensamientos para concebirlos,
fantasía para darles forma
o tiempo para cumplirlos.

 (Shakespeare, Hamlet)

El Polo Sur

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El 14 de diciembre de 1911 Roald Amundsen, con cuatro compañeros, Hanssen, Wisting, Hassel y Bjaaland, alcanzaron finalmente el Polo Sur. Habían partido de su base el 19 de octubre con cuatro trineos tirados por 13 perros cada uno.
Más tarde, cuando en 1912 Amundsen dirigía un discurso ante la Royal Geographic Society, su presidente, lord Curzon, en un gesto de pésimo gusto, pidió “tres hurras por los perros”. Amundsen no pudo evitar sentirse agraviado por la actitud de quien podía pensar también, seguramente, que el mérito del descubrimiento del Nuevo Mundo corresponde a las carabelas y no a Colón.
Amundsen tenía plena confianza en sus perros
Pero que los perros tienen un lugar especial en la historia es innegable. Cuando Amundsen preparaba su expedición polar, lo hizo cuidadosamente y, poniéndose en contacto con algunas autoridades de Groenlandia, consiguió que le enviaran a Noruega cien de los mejores perros groenlandeses. 
También, mi pretención era rodearme de gente especialmente preparada para el trabajo a la intemperie en estas frías regiones. Y más necesario aún era encontrar hombres con experiencia en el manejo de perros; comprendí que esto sería decisivo en el resultado final.
(Roald Amundsen, El Polo Sur)
Cuando se refiere a la expedición de Scott, Amundsen declara su extrañeza por la preferencia de los británicos por los ponies en lugar de los perros. Shakleton y Scott también llevaron perros en sus expediciones, pero como no eran los adecuados no pudieron sacarles provecho, descartando así su uso por creer a todos los perros, en general, inadecuados.
Dice Amundsen: Debía haber algún tipo de malentendido o alguna otra razón profunda para que los ingleses descartasen la utilización de perros esquimales en las regiones polares. ¿Podía ser que el perro no comprendiese las órdenes de su guía? ¿O es el guía el que no comprende a su perro? (Ibid)
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Miembros de la expedición Scott tirando del trineo
Esa puede ser la razón real, el desconocimiento de las características de los perros esquimales y, sobre todo, que nunca contaron con hombres que supieran manejar trineos tirados por perros. De ahí que prefirieran, como última instancia, el brutal método de arrastrar los trineos con fuerza humana y que resultó muy heroico si se quiere, pero que al final resultó un triste sacrificio.
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Perros groenlandeses
Hay otros factores que pesan en la elección entre perros y caballos, el tamaño, por ejemplo. Un caballo que cae en una grieta está perdido, un perro puede ser izado tirando del arnés. Y también se puede contar con que los perros pueden ser, relativamente, más fáciles de alimentar puesto que se les puede dar carne de foca o por último, carne de perro (otro aspecto interesante es que los perros de multiplican facilmente).

Son muchos los que consideran que el éxito de Amundsen se debió a la “buena suerte” y que Scott la tuvo “mala”, pero si se conoce la manera meticulosa como el noruego preparó la expedición, se ve que el factor “suerte” tiene cada vez menos importancia.

«Los perros primero; y después, los perros» era uno de los lemas de Amundsen, y lo cumplía cuidadosamente. El pemmican destinado a sus animales fue especialmente preparado y contenía además de carne o pescado, manteca, leche y proteínas suplementarias, como una manera de mantenerlos sanos y fuertes, condición que se cumplió satisfactoriamente.
ImageOtra de las preocupaciones fue el arnés, optando Amundsen por el típico de Alaska, porque su punto de aplicación de la fuerza sobre los perros también es menos molesta. El arnés de Alaska tiene un collar muy plano y acolchado que se desliza sobre la cabeza del animal y hace que el peso descanse sobre sus hombros, mientras que el de Groenlandia presiona sobre el pecho.
ImageNansen dijo que muchas expediciones, después de cumplidas, parecen sencillas y fáciles. Eso es lo que pareció la de Amundsen, más aun al compararla con el trágico viaje de Scott, pero debe darse el crédito a la cuidadosa preparación y al profundo estudio de los que se necesitaba para lograr el objetivo. La combinación de trineos tirados por excelentes perros y de hombres que sabían manejarlos además de ser buenos esquiadores, llevó a Roald Amundsen a la meta tan largamente anhelada, el Polo Sur.
En la mañana del 14 de diciembre, el clima era de los mejores, como si estuviera hecho para llegar al Polo. No estoy muy seguro, pero creo que despachamos nuestro desayuno bastante más rápido de lo normal y estábamos fuera de la tienda antes, aunque debo admitir que siempre hemos logrado esto con una celeridad razonable. Fuimos en el orden habitual – el precursor, Hanssen, Wisting, Bjaaland, y el precursor de reserva. Al mediodía habíamos llegado a 89° 53′ por estima, y quedamos listos para recorrer el resto en una sola etapa.
. . .
A las tres de la tarde se escuchó un “¡Alto!” simultáneo de los controladores. Ellos habían examinado cuidadosamente sus medidores de distancia, y todos ellos mostraron la distancia completa – nuestro Polo Sur por estima. Se llegó a la meta, el viaje terminó. No puedo decir – aunque sé que sonaría mucho más efectivo – que se alcanzó el objetivo de mi vida. Eso sonaría demasiado romántico y fácil también. Es mejor ser honesto y admitir directamente que nunca he conocido a ningún hombre que estuviese colocado en una posición tan diametralmente opuesta a la meta de sus deseos como yo estaba en ese momento. Las regiones alrededor del Polo Norte – bueno, sí, el mismo Polo Norte – me habían atraído desde la infancia, y aquí estaba en el Polo Sur. Se puede imaginar nada más divertido? Nuestros cálculos confirmaron que ahora  estábamos en el Polo.

(Ibid)

13 de diciembre

Cinco pintores unidos por una fecha, 13 de diciembre, a los que he reunido por mi cuenta alrededor de un tema, la montaña. Los poemas no tienen relación con las pinturas en particular, solo les prestan sus palabras.

Johann Gottfried Steffan, Wetterhorn

Johann Gottfried Steffan (13 de diciembre de 1815 – 16 de junio de 1905) fue uno de los más importantes pintores suizos de paisajes.

La montaña está sentada en la llanura
en su silla eterna,
observando el infinito,
buscando en todas partes.
Las estaciones se inclinan ante sus rodillas,
como los niños alrededor de su padre:
es la abuela de los días,
en el amanecer de los antepasados.

(Emily Dickinson)

Gerolamo Induno, Vista de Pescarenico

Gerolamo Induno (13 de diciembre de 1825 – 18 de diciembre de 1890) fue un pintor italiano.

La niebla se ha levantado del mar y coronado
las oscuras, inexploradas cimas de la costa,
donde vaga una voz, entre los cañones,
desde las aguas de medianoche vibrantes y profundas.
En lo alto de cada altar de granito muere el sonido, profundo como los pasos de ejército que avanza, solitario como el lamento de un fantasma, triste como el diapasón de los ahogados.

(George Sterling)

Leonardo Bazzaro, Il Mottarone

Leonardo Bazzaro (Milano, 13 de diciembre de 1853 – 2 de noviembre de 1937) pintor italiano.

Usted me pregunta por qué me detengo
en la montaña verde;
Sonrío y no respondo
porque mi corazón está libre de su preocupación.
Mientras las flores del duraznero
fluyen río abajo hacia lo desconocido,
Yo tengo un mundo aparte
que no es el de los hombres.

(Li Bai)

Giorgo Belloni, Monte Bianco

Giorgio Belloni (13 de diciembre de 1861 – 12 de abril de 1944), pintor italiano.

Es de todas las montañas 
el monarca el Monte Blanco; 
ellas tras largas edades
como rey le coronaron.
En firme trono de rocas,
De nubes con regio manto
Y con diadema de nieves.

 (Lord Byron)

Nicholas Roerich, Ienno-Guio-Dia

Nicholas Roerich (9 de octubre de 1874 – 13 de diciembre de 1947), arqueólogo, pintor y escritor ruso.

Estos son los Himalayas 
montañas de un correr hacia la luna
momento del arranque eternizado
Sobre el cielo abierto la llanura de las nubes rota, 

de un golpe a la nada.
El eco: un sordomudo blanco el silencio.

(Wislawa Szymborska)

Amazonas

En equitación, « monter en amazone » significa que el jinete cabalga con ambas piernas de un mismo lado del caballo. Durante siglos esta ha sido la única manera “decente” en que una mujer podía montar a caballo. Puesto que las faldas largas dificultaban de cualquier manera el que una mujer montara, se desarrolló una silla especial que permitiera manejar el caballo, aun teniendo ambas piernas del mismo lado. Se atribuye a Catalina de Medicis el diseño que mejoró la silla.3610243_8aa5063646_m

¡Qué larga es esta noche! No cambiaría mi caballo por ningún otro que marche a cuatro patas. ¡Ah, es el caballo volador, es Pegaso que echa fuego por las narices! Salta sobre la tierra como si sus entrañas fuesen ligeras como estopas. Cuando le monto, me remonto, soy un halcón. Hace trotar al aire. La tierra canta cuando la toca. El cuerno vil de su herradura es más musical que la flauta de Hermes.
(William Shakespeare, Henry V)

 

horse_and_riderLos cascos de los caballos!
¡Oh! dulces y embrujadores
Es la música que de la tierra roban
los pies herrados;
Ni el susurro de la amante, ni los trinos de los pájaros,
Nada me conmueve tanto, como los cascos de los caballos, me han conmovido.
(Will H. Ogilvie)

En algún lugar del espacio y el tiempo,alfred-de-dreux-une-amazone-en-foret
hay un lugar con dulces pasturas,
donde los arroyos cantan
y crecen altos los árboles.
Es el paraíso donde van los caballos,
y por el amor que guía mi pluma
Sé que los grandes caballos siguen viviendo.
(Stanley Harrison)

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Esta noche ha pasado Santiago
su camino de luz en el cielo.
…………..
Dónde va el peregrino celeste
por el claro, infinito sendero?
Va a la aurora que brilla en el fondo
en caballo blanco como el hielo.
(Federico García Lorca)

 

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Bien el alma me decía,
y a Tello se lo contaba
cuando el caballo sacaba,
y el sol los que aguarda el día,
que de alguna novedad
procedía mi tristeza,
viniendo a ver tu belleza,
pues me dices que es verdad.
(Lope de Vega, El caballero de Olmedo)

 

 

Qué día ha sobrevenido!elizabethofaustriaieiei Qué espesa luz de leche,
compacta, digital, me favorece!
He oído relinchar su rojo caballo
desnudo, sin herraduras y radiante.
Atravieso con él sobre las iglesias,
galopo los cuarteles desiertos de soldados
y un ejército impuro me persigue.
Sus ojos de eucaliptos roban sombra,
su cuerpo de campana galopa y golpea.
(Pablo Neruda)

 

Qué delicia 2
Cabalgar un caballo volador, que desafía
al viento en velocidad – Parece más natural de aire y que la tierra.
Su alma, en la tarea, convierte en deporte el trabajo;
¡Él hace suyo el tiempo! ¡Yo lo siento ahora!
¡Me quita el aliento! ¡me estremece!
Ya no toco tierra – ya no veo – ya no escucho.
¡Tan solo queda el éxtasis del movimiento!
(James Sheridan Knowles)

Platillos voladores

venusEn 1947, el aviador estadounidense Kenneth Arnold informó haber avistado 9 objetos voladores, brillantes, y con una forma similar a un disco o un plato. Los objetos volaban en formación escalonada y a una velocidad que él estimó en por lo menos 1.900 km/h.

Algunos periodistas tomaron las palabras de Arnold y bautizaron los objetos con el nombre de “Flying saucers” (Platos o Platillos voladores) y otros utilizaron “Discos voladores”. De ahí en adelante los platillos voladores pasaron a formar parte de la cultura popular y como consecuencia los avistamientos aumentaron en forma considerable, lo que llevó a las agencias gubernamentales de los EE.UU. a investigar el tema, cuyos resultados se registraron en los proyectos Sign, Grudge y Blue Book.

Después de terminado el Proyecto Blue Book en los ’70, los avistamientos de platillos voladores comenzaron a declinar, siendo reemplazados por otras formas, como triángulos y cilindros, mayoritariamente.

Posteriormente el nombre de platillos voladores dejó de usarse para convertirse en OVNI (Objeto Volador No Identificado), pero los platillos voladores ya habían penetrado profundamente en la cultura debido principalmente a la literatura y a los comics de ciencia ficción. En los comics que tenían como tema la ciencia ficción barata, los platillos eran los vehículos más utilizados por los invasores extraterrestres que buscaban dominar la Tierra, para ser finalmente derrotados irremediablemente.

Platillos voladores de la Atlántida

En una de sus aventuras, los personajes Blake y Mortimer llegan a la Atlántida y descubren que los platillos voladores son uno de los avances tecnológicos de los atlantes, que, viviendo en un mundo sumergido, acceden a la superficie de la Tierra y sobrevuelan la atmósfera en esos artefactos. El atlante Ícaro explica a Blake y Mortimer las propiedades del oricalco: …Para nosotros es ahora una inagotable fuente de energía. Así movemos los ingenios que nos permiten explorar los espacios interplanetarios y, sobre todo, vigilar las actividades del hombre. Esos ingenios que ustedes llaman ¡Platillos Volantes! (Blake & Mortimer, El enigma de la Atlántida)

El día que la Tierra se detuvo

El cine se hizo cargo también de los platillos voladores, los que aparecen en varias películas de esas baratas y no demasiado buenas, como El día en que la Tierra se detuvo (1951), El platillo volador (1950), Plan 9 del Espacio Exterior (1959) y La Tierra contra los Platillos Voladores (1956). También algunas series de televisión tuvieron sus “platos”, como la famosa Los Invasores (1967). Curiosamente en la serie Perdidos en el Espacio (1965), la familia Robinson, que es terrestre, utiliza una nave espacial en forma de disco.invaders

Películas más modernas han utilizado también los platillos voladores, Mars Attack (1996), por ejemplo, o El Día de la Independencia (1996), en la que los atacantes utilizan una nave espacial que no es otra cosa que un platillo volador de proporciones gigantescas.

El Día de la Independencia

En la literatura de ciencia ficción se encuentran numerosas referencias, como por ejemplo en la novela Los amos de las marionetas, de Robert Heinlein, en la que los invasores provenientes de Titán llegan en platillos voladores que logran aterrizar en diferentes puntos del planeta con fines de conquista.

Pero el platillo de Pass Christian fue visto cuando aterrizaba. El crucero sumergible de las Naciones Unidas Robert Fulton, patrullando la zona roja después de partir de su base en Mobile, se hallaba a dieciséis kilómetros río adentro, a la altura de Gulfport, con sólo sus receptores emergiendo, cuando aterrizó el platillo. La nave espacial apareció en la pantalla del crucero cuando su velocidad descendió de la que empleaba en el espacio interplanetario (alrededor de ochenta y cinco kilómetros por segundo según la estación espacial) a una velocidad susceptible de ser registrada por el radar del crucero.(Robert Heinlein, Los amos de las marionetas)

En la novela Planeta Errante, de Fritz Leiber, también los invasores llegan en platillos voladores, extraterrestres de una raza de forma claramente felina pero muy avanzada tecnologicamente.

El ser verde y violeta se metió de un solo movimiento en el platillo detrás de Paul y la gata.Luego, sin transición visible, el platillo estaba a centenares de metros sobre sus cabezas, no más grande que la Luna, con la portilla convertida en un gran punto pálido.Margo se metió la pistola dentro de la chaqueta. El viento que venía de tierra se calmó. El punto parpadeó y el platillo desapareció de la vista.Entonces todos, cogidos de la mano, se esforzaron por avanzar hacia la playa con el agua hasta las rodillas que los absorbía mar adentro.(Fritz Leiber, Planeta Errante)

Platillo volador nazi

Es interesante también como la mitología moderna ha ideado unos platillos voladores que forman parte del arsenal secreto de la Alemania Nazi, los que volaban desde bases ocultas, posiblemente en la Antártica, después de terminada la guerra.Como sea, los platillos voladores, aunque actualmente muy desacreditados y desplazados de los avistamientos de OVNIS (que se siguen observando), siempre están presentes en la cultura popular, para algunos como objeto de broma o para otros como religión, pero para los que leíamos insaciablemente lo que fuera de ciencia ficción, son un recuerdo imborrable.

Las naves de Mars Attack