California

El 5 de diciembre de 1848 el presidente de los EE.UU. confirmó que se había descubierto una gran cantidad de oro en California.
La noticia provocó el desplazamiento de unas 300 mil personas, desde todas partes del mundo, hacia la región de California, en esos tiempos todavía perteneciente a México.

Oh, por el Cabo de Hornos tenemos que irgold-rush-california_clipper_5001
Vamos todos! vamos todos!
Por el Cabo de Hornos, el hielo y la nieve,
Vamos todos, vamos ahora!

Muévanse muchachos, hacia Califor-ni-o
Dicen que hay montones de oro
a orillas del Sacramento.
(Canción tradicional)
En 1846 la ciudad de San Francisco no tenía más de 200 habitantes, pero en 1852 superaba los 36 mil, provenientes de todas partes, tanto de China como de Rusia, de Chile o del Este de los EE.UU. La ciudad creció desmedidamente, con tiendas de campaña, chozas construídas de cualquier manera o, en último caso, utilizando los barcos que quedaban inmovilizados en la bahía porque sus tripulantes desertaban o porque ya habían cumplido son su propósito de transportar a los aventureros.

400px-Niantic_storeship_(San_Francisco)

El ballenero Nantic convertido en tienda y hotel

Uno de los primeros inventores de trasformar buques en morada de tierra firme, fué el joven chileno don Wencealao Urbistondo, quien, aprovechando de un oportuno plenilunio, prolongó con, su desierta e inútil barca, la calle situada al pié de la colina que limita a la izquierda el plan del puerto, valiéndose para salvar los barros que mediaban entre la popa de la embarcacion i la calle, de los mismos mástiles convertidos en puente.
Vicente Pérez Rosales, Recuerdos del pasado

El escritor Benjamín Vicuña Mackenna, quien visitó California en 1853, describe el mosaico en que se había convertido la ahora próspera ciudad de San Francisco, algo increible por lo pintoresco.

articles-99481_thumbnail

Dibujo de Vicente Pérez Rosales

Era una aglomeración de ciudades, una Babilonia de todos los pueblos; en las calles se oían todas las lenguan modernas, de la China a San Petresburgo, de Noruega a las islas de Sandwich. Se veían los trajes de todas las naciones i había sastres para cada gusto; los chinos con su pantalón de paño negro ceñido; su blusa azul, i su trenza hasta la rodilla; el mejicano con su sarape o frazada, el chileno con su poncho, el parisiense con su blusa, el irlandés con su frac roto i su sombrero de felpa abollado; el yankee, suoremo en todo, con su camisola de franela colorada, bota fuerte i el pantalón atado a la cintura.
(Benjamín Vicuña Mackenna, Páginas de mi diario)

gold-rush-miners-in-river-california El viaje era largo y peligroso, sea cual fuere la ruta que se tomara, atravesando el continente norteamericano, navegando por el Cabo de Hornos o atravesando el peligroso itsmo de Panamá, y todos los caminos quedaron sembrados de lo restos de quienes ni siquiera alcanzaron a llegar.
Una vez en California, la vida se ponía más difícil, porque la competencia por los mejores yacimientos se resolvía de cualquier manera menos pacífica y la ley era casi inexistente. Se moría facilmente y eso dio pie al negocio que describe Vicuña Mackenna:

Lo mas orijinal sin embargo que yo ví, fue una tienda de ataudes de todas medidas que se vendía como zapatos de todos puntos i de todos precos por mayor i menor al contado o a plazo. Era en Calfornia una cosa tan común el morir o ser muerto, que ya la abundancia había hecho bueno este negocio con la Parca.
(Benjamín Vicuña Mackenna, Páginas de mi diario)

Hubo quienes lograron ganancias extraordinarias, pero el éxito no garantizaba un futuro feliz, y fueron muchos los que pasaron, debido a la locura que provocaba el oro, de mendigos a millonarios para volver a ser mendigos nuevamente.gold-rush-49erandmule

Los que trabajaron en estas minas durante el otoño de 1850 fueron muy afortunados, pero, ¡ay! E el demonio de la montaña arruinó cientos. ¿Te cuento el destino de dos de los más exitosos de estos buscadores de oro? De pobres, se encontraron , al final de un par de semanas, absolutamente ricos. Exaltados por su buena fortuna, presa de la manía de la montaña, en menos de un año, estos desafortunados, últimamente respetables e inteligentes, se convirtieron en un par de borrachos jugadores. Uno de ellos, en el presente, trabaja por cinco dólares al día.
(Louise Amelia Knapp Clappe, The Shirley Letters from California Mines)

Otros en cambio, que no buscaron oro, encontraron la prosperidad realizando oficios de los más humildes pero no por eso poco rentables.

Ella (una muchacha), ¡ganó novecientos dólares en nueve semanas, descontados los gastos, haciendo lavados! (Louise Amelia Knapp Clappe, The Shirley Letters from California Mines)

gold-rush-san-franciscoEsto lo dice también Pérez Rosales, quién cuenta como hubo algunos que hicieron fortuna, no buscando el oro en la tierra, sino vendiendo a sus poseedores los bienes que necesitaban.

Aquí entra decir, sin ánimo de ofender a nadie, que solo hicieron fortuna en California, los que no tuvieron arrojo para lanzarse en pos de ella, despreciando el hambre, las fatigas i los peligros; puesto que el acaso, mas que el cálculo, les hizo llevar a ese país, se encontraron de la noche a la mañana poseedores de positivas riquezas.
(Vicente Pérez Rosales, Recuerdos del Pasado)

Terminada la fiebre del oro, comenzó a dirigir su economía hacia otras actividades, entre ellas la agricultura a gran escala. Los sueños de la riqueza fácil quedaron atrás pero la población siguió creciendo y construyendo. Mejoraron las comunicaciones entre ambas costas norteamericanas y el progreso se hizo general. En 1870, cuando ya hacía 20 años que California formaba parte de los EE.UU, la ciudad de San Francisco tenía 150 mil habitantes. La fiebre del oro forma parte ahora de la historia y la leyenda de California .

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s