El Polo Sur

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El 14 de diciembre de 1911 Roald Amundsen, con cuatro compañeros, Hanssen, Wisting, Hassel y Bjaaland, alcanzaron finalmente el Polo Sur. Habían partido de su base el 19 de octubre con cuatro trineos tirados por 13 perros cada uno.
Más tarde, cuando en 1912 Amundsen dirigía un discurso ante la Royal Geographic Society, su presidente, lord Curzon, en un gesto de pésimo gusto, pidió “tres hurras por los perros”. Amundsen no pudo evitar sentirse agraviado por la actitud de quien podía pensar también, seguramente, que el mérito del descubrimiento del Nuevo Mundo corresponde a las carabelas y no a Colón.
Amundsen tenía plena confianza en sus perros
Pero que los perros tienen un lugar especial en la historia es innegable. Cuando Amundsen preparaba su expedición polar, lo hizo cuidadosamente y, poniéndose en contacto con algunas autoridades de Groenlandia, consiguió que le enviaran a Noruega cien de los mejores perros groenlandeses. 
También, mi pretención era rodearme de gente especialmente preparada para el trabajo a la intemperie en estas frías regiones. Y más necesario aún era encontrar hombres con experiencia en el manejo de perros; comprendí que esto sería decisivo en el resultado final.
(Roald Amundsen, El Polo Sur)
Cuando se refiere a la expedición de Scott, Amundsen declara su extrañeza por la preferencia de los británicos por los ponies en lugar de los perros. Shakleton y Scott también llevaron perros en sus expediciones, pero como no eran los adecuados no pudieron sacarles provecho, descartando así su uso por creer a todos los perros, en general, inadecuados.
Dice Amundsen: Debía haber algún tipo de malentendido o alguna otra razón profunda para que los ingleses descartasen la utilización de perros esquimales en las regiones polares. ¿Podía ser que el perro no comprendiese las órdenes de su guía? ¿O es el guía el que no comprende a su perro? (Ibid)
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Miembros de la expedición Scott tirando del trineo
Esa puede ser la razón real, el desconocimiento de las características de los perros esquimales y, sobre todo, que nunca contaron con hombres que supieran manejar trineos tirados por perros. De ahí que prefirieran, como última instancia, el brutal método de arrastrar los trineos con fuerza humana y que resultó muy heroico si se quiere, pero que al final resultó un triste sacrificio.
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Perros groenlandeses
Hay otros factores que pesan en la elección entre perros y caballos, el tamaño, por ejemplo. Un caballo que cae en una grieta está perdido, un perro puede ser izado tirando del arnés. Y también se puede contar con que los perros pueden ser, relativamente, más fáciles de alimentar puesto que se les puede dar carne de foca o por último, carne de perro (otro aspecto interesante es que los perros de multiplican facilmente).

Son muchos los que consideran que el éxito de Amundsen se debió a la “buena suerte” y que Scott la tuvo “mala”, pero si se conoce la manera meticulosa como el noruego preparó la expedición, se ve que el factor “suerte” tiene cada vez menos importancia.

«Los perros primero; y después, los perros» era uno de los lemas de Amundsen, y lo cumplía cuidadosamente. El pemmican destinado a sus animales fue especialmente preparado y contenía además de carne o pescado, manteca, leche y proteínas suplementarias, como una manera de mantenerlos sanos y fuertes, condición que se cumplió satisfactoriamente.
ImageOtra de las preocupaciones fue el arnés, optando Amundsen por el típico de Alaska, porque su punto de aplicación de la fuerza sobre los perros también es menos molesta. El arnés de Alaska tiene un collar muy plano y acolchado que se desliza sobre la cabeza del animal y hace que el peso descanse sobre sus hombros, mientras que el de Groenlandia presiona sobre el pecho.
ImageNansen dijo que muchas expediciones, después de cumplidas, parecen sencillas y fáciles. Eso es lo que pareció la de Amundsen, más aun al compararla con el trágico viaje de Scott, pero debe darse el crédito a la cuidadosa preparación y al profundo estudio de los que se necesitaba para lograr el objetivo. La combinación de trineos tirados por excelentes perros y de hombres que sabían manejarlos además de ser buenos esquiadores, llevó a Roald Amundsen a la meta tan largamente anhelada, el Polo Sur.
En la mañana del 14 de diciembre, el clima era de los mejores, como si estuviera hecho para llegar al Polo. No estoy muy seguro, pero creo que despachamos nuestro desayuno bastante más rápido de lo normal y estábamos fuera de la tienda antes, aunque debo admitir que siempre hemos logrado esto con una celeridad razonable. Fuimos en el orden habitual – el precursor, Hanssen, Wisting, Bjaaland, y el precursor de reserva. Al mediodía habíamos llegado a 89° 53′ por estima, y quedamos listos para recorrer el resto en una sola etapa.
. . .
A las tres de la tarde se escuchó un “¡Alto!” simultáneo de los controladores. Ellos habían examinado cuidadosamente sus medidores de distancia, y todos ellos mostraron la distancia completa – nuestro Polo Sur por estima. Se llegó a la meta, el viaje terminó. No puedo decir – aunque sé que sonaría mucho más efectivo – que se alcanzó el objetivo de mi vida. Eso sonaría demasiado romántico y fácil también. Es mejor ser honesto y admitir directamente que nunca he conocido a ningún hombre que estuviese colocado en una posición tan diametralmente opuesta a la meta de sus deseos como yo estaba en ese momento. Las regiones alrededor del Polo Norte – bueno, sí, el mismo Polo Norte – me habían atraído desde la infancia, y aquí estaba en el Polo Sur. Se puede imaginar nada más divertido? Nuestros cálculos confirmaron que ahora  estábamos en el Polo.

(Ibid)
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4 comentarios en “El Polo Sur

  1. Llegué hasta acá porque no podía creer cómo alguien querría ser Nansen (comentario en el blog de JLO).
    Pero veo que sos aficionado a estos temas. Muy interesante el tema de los perros. Creo que incluso la expedición de Shackleton, esa en la que el barco queda atrapado por hielo y lo termina destruyendo, merece una entrada aparte. El año que viene creo que se cumple el centenario de esa expedición.

    Saludos!

  2. El centenario de la partida de la expedición transpolar ya se cumplió este año, en el 2015 se cumplirá el centenario del momento en que el Endurance quedó atrapado en el hielo, y el 2016 el centenario del rescate, todos de esa desastrosa aventura, muy heroica pero muy poco fructífera.
    Yo tampoco podía creer como alguien querría ser alguno de esos extraños personajes que nombran en “Que idolo querría ser”, algunos de los cuales no conozco (exceptuando a Chaplin), y que son lejanos de mi consideración.

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