Regalo

PJ Lynch, El regalo de los Magos

La palabra según Sindel, 52 de 52

Delia dejó de llorar y se empolvó las mejillas con el cisne de plumas. Se quedó de pie junto a la ventana y miró hacia afuera, apenada, y vio un gato gris que caminaba sobre una verja gris en un patio gris. Al día siguiente era Navidad y ella tenía solamente un dólar y ochenta y siete centavos para comprar un regalo a Jim. Había estado ahorrando cada penique, mes a mes, y éste era el resultado. Con veinte dólares a la semana no se va muy lejos. Los gastos habían sido mayores de lo que había calculado. Siempre lo eran. Sólo un dólar con ochenta y siete centavos para comprar un regalo a Jim. Su Jim. Había pasado muchas horas felices imaginando algo bonito para él. Algo fino y especial y de calidad -algo que tuviera justamente ese mínimo de condiciones para que fuera digno de pertenecer a Jim.
(O. Henry, El regalo de los Reyes Magos)

Nicolas Hoffmann, Distribución de los regalos

Jo fue la primera en despertarse al amanecer gris de la mañana de Navidad. No había medias colgadas delante de la estufa, y por un momento se llevó tanto chasco, como una vez, hacía ya mucho, que su mediecita se había caído al suelo por estar muy llena de regalos. Entonces recordó lo que su madre había prometido, y, metiendo la mano debajo de la almohada, sacó un librito encuadernado en rojo. Lo reconoció muy bien, porque era una bella historia de la vida más perfecta que jamás pasó por el mundo, y Jo sintió que era un verdadero guía para cualquier peregrino embarcado en el largo viaje de la vida. Despertó a Meg con un ” ¡Felices Pascuas! “, y le dijo que buscase debajo de la almohada. Apareció un libro, encuadernado en verde, con la misma estampa dentro y unas palabras escritas por su madre, que aumentaban en mucho el valor del regalo a sus ojos. Pronto Beth y Amy se despertaron para buscar y descubrir sus libros, el uno de color gris azulado, el otro azul; y todas sentadas contemplaban sus regalos, mientras se sonrosaba el oriente con el amanecer.
(Louisa M. Alcott, Mujercitas)

Lovist Corinth, Distribución de regalos

Pero de pronto se oyó que llamaban a la puerta, e inmediatamente se produjo tal conmoción, que la matrona, con cara sonriente, se dirigió a abrir la puerta en medio de un grupo jubiloso y alegre que saludó ruidosamente al padre, que llegaba a casa precediendo a un hombre cargado de regalos y juguetes de Navidad. Entonces fueron las aclamaciones y la lucha y el ataque contra el portador indefenso; el asalto sirviéndose de las sillas a modo de escalas, para registrarle los bolsillos, despojarle de los paquetes envueltos en papel de estraza, agarrársele a la corbata, colgársele del cuello, darle golpes en la espalda y puntapiés en las piernas con irrefrenable entusiasmo. ¡Las exclamaciones de admiración y delicia con que era recibido el descubrimiento de cada envoltorio!
 (Charles Dickens, Canción de Navidad)

 

Marguerite Gerard, El regalo

La señora Cole estaba contando que había visitado a la señorita Bates y que, apenas entrar en la sala, se había quedado asombrada al verse delante de un piano… un magnífico instrumento, muy elegante… cuadrado, no demasiado’ grande, pero sí de unas dimensiones considerables; y el meollo de la historia, el final de todo el diálogo que siguió a aquella sorpresa, y las preguntas, y la enhorabuenta por parte de la visitante, y las explicaciones por parte de la señorita bates, era que el piano lo habían mandado de la casa Broadwood el día anterior, con el gran asombro de ambas, tía y sobrina, ante aquel inesperado regalo; que al principio, según había dicho la señorita Bates, la propia Jane tampoco sabía qué pensar de aquello, y tampoco tenía la menor idea de quién hubiera podido enviarlo… pero que luego ambas se habían convencido plenamente de que el piano no podía tener más que un origen; tenía que tratarse forzosamente de un obsequio del coronel Campbell.
-Era la única explicación posible -añadía la señora Cole-, y a mí sólo me sorprendió que hubieran tenido dudas acerca de esto. pero parece ser que Jane acababa de tener carta suya, y no le decían ni una palabra del piano. Ella conoce mejor su manera de ser; pero yo no consideraría su silencio como un motivo para descartar la idea de que han sido los campbell quienes le han hecho el regalo. Es posible que hayan querido darle una sorpresa.

(Jane Austen, Emma)

Nebulosa Sharpless 115

Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible.
— ¡Navidad! ¡Ya es Navidad! Dónde está mi regalo?
— Ven, vamos a verlo –dijo el padre, y tomó al niño de la mano.
Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.
— No entiendo.
— Ya lo entenderás –dijo el padre–. Hemos llegado.
Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.
— Entra, hijo.
— Está oscuro.
— No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.
Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. el niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.
— Feliz Navidad, hijo –dijo el padre.
Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzo lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

(Ray Bradbury, Cuento de Navidad)

Kirk Richard, El regalo

—¿Qué es eso? —preguntó Patricia Blake ávidamente.
—¿A qué te refieres? —murmuró Eric Blake.
—¿Qué has traído? Sé que has traído algo. —Su pecho subía y bajaba bajo la blusa de malla a causa de la excitación—. Me has traído un regalo. ¡Lo he adivinado!
—Cariño, fui a Ganímedes en representación de Metales Terrícolas, no a comprarte regalos. Déjame sacar mis cosas de la maleta. Bradshaw me ha dicho que debo presentar un informe en la oficina mañana a primera hora. Confía en que presente un buen informe sobre yacimientos minerales.
Pat se apoderó de una pequeña caja, amontonada con el resto del equipaje que el portero robot había depositado ante la puerta.
—¿Es una joya? No, es demasiado grande para ser una joya. Empezó a desatar el cordel que sujetaba la caja con sus afiladas uñas.

(Philip K. Dick, Un regalo para Pat)

Leonid Afremov, El hermoso regalo

Y fué a acodarse a la ventana en el momento en que pasaba por allá el príncipe a caballo. Y la vió sin reconocerla, y se fué enamorado. Y llegó al aposento de su madre, y le dijo: “¡Madre mía! ¿tienes alguna cosa muy hermosa para llevársela de regalo a la dama que se ha instalado en el nuevo palacio? ¿Y no podrías decirle al mismo tiempo: “¿Cásate con mi hijo?” Y su madre la reina le dijo: “Tengo dos piezas de brocado real. Iré a llevárselas y le haré la petición”. El príncipe le dijo: “Está bien. Llévaselas”.
Y la madre del príncipe fué a la joven, y le dijo: “Hija mía, acepta este regalo, porque mi hijo desea casarse contigo”.

(Las mil y una noches, 951° Noche)

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26 comentarios en “Regalo

  1. Un aporte riquísimo en nivel literario, extractos de cuentos que me han maravillado! No había leído el de Bradbury y me dejó sin palabras, que historia preciosa!
    Quiero agradecerte todo este trabajo que te has tomado cada semana, es un placer llegar aquí llena de expectativas sabiendo que las vas a superar siempre con tus textos elegidos y las imágenes que las acompañan.
    Fue una suerte haberte cruzado en este mundo de palabras, y espero poder disfrutar de tus trabajos un año más, siempre que te resulte cómodo poder estar en mi convocatoria.
    Un abrazo y muy feliz navidad para vos!

  2. Gracias, habrá que ver que nuevas ideas traes y que desafío significan, porque hay que reconocerlo, algunas palabras sí que me plantearon dificultades en el esfuerzo por hacer algo diferente.

  3. Una obra de arte, tu elección de cuentos, tu manera de montar las entradas, y tu buen hacer. Para mi eso es un reglo, un regalo bello y precioso y no es coba. Gracias

  4. Un regalo muy apreciado por mi, es poder leerte cada semana, tener el placer de admirar tus pinturas tan bien escogidas según el tema. El regalo eres tu amigo mio. Eres un mago bloguero, porque cada semana haces el milagro de una obra de arte.
    Muchas gracias por ser como eres. Recibe mis mejores deseos para estas fiestas y para todo el año 2015.
    Un abrazo grande y un brindis: SALUD!!!

  5. Que selección de textos llenos de belleza y mágia, todo un regalo, Lo he disfrutado de principio a fin. Gracias por este aporte.
    Aprovecho para desearte unas Felices Fiestas.
    Un abrazo.

  6. Mi querido Jenofonte tu entrada es una magnifico regalo, pero tu amistad lo es mucho más. Gracias por cada frase puesta en mi blog.
    Besos y unas Felices Fiestas!!

  7. Jenofonte, gracias por tu apreciación, efectivamente no todos los amigos participais en los jueves, en mi entrada me referia a que Mónica fue la que me inició, pero la verdad es que el abanico se ha abierto tanto, que hoy por hoy disfruto de cada blog al que visito, todos me aportan algo siempre enriquecedor y positivo. No solo es leer y comentar, tambien son los lazos de amistad que en la mayoria de los casos se han forjado. Personalmente nos hemos encontrado gran parte del grupo juevero y es un placer contarlos como amigos. Ahora llego hasta aquí tambien gracias a Mónica, lo dicho todo un regalo.
    He modificado un poquito la entrada, en ella te nombro, de nuevo gracias por tu apreciación.
    Un abrazo.

  8. Una vez más te has lucido! Leer cada fragmento, provoca la inevitable sonrisa que despierta el recuerdo de lecturas que tal vez, andaban en los estantes de mi memoria, bien guardadas. Ha sido un gusto evocarlas. La Navidad dice presente en todas ellas y no dejo de asombrarme, como vienes y rescatas autores, textos, obras y creas con ellos este compendio de maravillas.
    Te felicito por tu labor y entrega. Un gusto este año compartido y desde aquí, mi más cálido saludo. Muchas felicidades!!
    Un beso al vuelo!
    Gaby*

  9. Tu entrada es un regalo, de piezas de lego, dodne cada una es una obra de precisión, de material exacto y de color sublime. Cuando se unen, como un puzzle de guiños, aparace el regalo de contarte entre los amigos blogueros que aprecio de verdda.

    Gracias por este regalo…de Navidad.Un abrazo.

  10. Como siempre, una magnífica recopilación literaria en esta ocasión con el regalo como eje central, que nos hace volver la mirada a la obra de grandes escritores.
    Un fuerte abrazo.

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