Gorriones

El gorrión de Lesbia

sparrow olga levchenko
Olga Levchenko, Gorrión

¡Oh tú, mi gorrión! que haces las delicias de mi amada;
contigo ella acostumbra a juguetear teniéndote en su regazo;
a ti, incitándote a una amorosa pelea, 
te suele ofrecer la punta de su dedo,
provocando tus enrabietados, pero cariñosos, picotazos;
y lo hace, sobre todo, cuando a esa magnífica mujer que es mi amada
le place entregarse contigo a ese, no sé por qué, dulce pasatiempo
y suave alivio para sus pesares.
¡Contigo, así, calma, además según me sospecho,
una acuciante necesidad amorosa!
¡Ojalá que a mí, jugando así, aliviarme pudieras
los sombríos temores y las molestas preocupaciones de mi alma!

Catulo (87 – 57 a.de C.)

sparrow and bamboo yoshimoto gesso
Yoshimoto Gesso, Gorrión y bambú

Los gorriones

Dentro todo es silencio y sombra todavía;
afuera entre las rejas de los amplios balcones
que doran las primeras claridades del día
revuelan bulliciosos y a solas los gorriones.
Son bandada, y oyéndolos, acaso, se diría
que de alegres coloquios fueran conversaciones
esas músicas locas de tanta algarabía
y que en prueba amorosa hasta entonan canciones.
Libres, despreocupados en agreste existencia,
dichosos visitantes del matinal concierto
dan vibrante poesía al ambiente prosaico;
pero purgan a veces, también, su independencia,
que al abrir la ventana caído en el mosaico
suele encontrarse alguno —abiertas alas— muerto.

Marilina Rébora (1919-1999)

 El gorrión

sparrow paul hopkinson
Paul Hopkinson, Gorrión

Una avecilla pequeña, de plumaje marrón,
revolotea junto a mi ventana,
algunas notas gorjea, brevemente
antes de golpear el cristal,
trina de nuevo, y salta una vez,
para llamar mi atención a su canto;
pero yo, que trabajo, no le presto atención,
entonces, ignorada, se aleja volando.
Así las aves de la paz, la esperanza y el amorvienen revoloteando desde arriba a la tierra, llegan al alféizar de las ventanas de la vida, 
para aliviar nuestra carga de males terrenales;
pero nosotros, sumergidos en el ruido del tráfico,

estamos demasiado ocupados para dejarlos entrar, con el corazón marchito y los sentidos embotados,
no sabremos lo que perdimos hasta que se hayan ido.

 
Paul Laurence Dunbar (1872-1906)

 
El pequeño gorrión
sparrow kuromitsu shigeki
Kuromitsu Shikegi, Gorriones
Pequeña alma tierna,
elegiste mi poema para cantar.
Vienes, brincas, te arremolinas
entre las margaritas de mis versos
que asciende un viento salado y verdusco
venido del mar.
Tú, alma de azul,
amiga fiel de mis albas,
que tienes las alas totalmente púrpuras,
del fluído color de la mañana.
Tus pequeños ojos relucientes,
donde se refleja la alegría de la primavera,
Los escondes para reposar un instante
en las estrofas más aterciopeladas y
algodonosas de mi poema.
Kimura Ritsurei, Gorriones
¡ Vienes para saludar al poeta 
qué sueña sobre un rhyton de oro
de su Tracia natal,
donde simbolizan , en majestad,
Dionysos y Eriope!
Punzas
delicadamente las bayas de los acentos
y las gotas de agua de las vocales!
¡ Bullicio primaveral,
Qué da envidia de amar,
de cantar,
de vivir!…
¡ Gorrión
qué hace de mi corazón
un árbol celeste !

 
Athanase Vantchev de Thracy (1940 – )
 


Los gorriones

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Paul Wolber, Gorriones

Bajan de nueva cuenta hasta el jardín
bajan en grupo, solos, en parejas
en busca de semillas o de pan,
de agua fresca, de frutos o de insectos
pero los amilana una mirada.
Siguiendo los atávicos auspicios
de su naturaleza, los gorriones
alzan el vuelo y tímidos se posan
en los cables de luz… como si fueran
las notas de un rondó en el pentagrama.

Alberto Blanco (1951 – )

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8 comentarios en “Gorriones

  1. Quizá por lo común, siempre me han caído bien, y en los bares siempre los ves listos y veloces a recoger unas miguitas que queden en las mesas. Son, como de casa.

  2. Y les da pena los canarios, y no envidian a los halcones. Tan comunes, tan sencillos, tan cotidianos y silenciosos…esos humildes gorriones. Usaba el símil Serrat en un tema que se titulada..como un gorrión, que me gusta.

    Feliz año y gracias por compartir este regalo de post bonito sobre un ave tan cotidiana y bella.

  3. Así es, el humilde gorrión bien se merece un homenaje, ¿no crees?

    Es menuda como un soplo
    y tiene el pelo marrón
    y un aire entre tierno y triste
    como un gorrión.
    (Serrat)

    Márchate de la ciudad, pequeño gorrión
    Porque aquí tu cielo no es azul
    Márchate, adonde el sol brille mas,
    Gorrión.
    (José Luis Perales)

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