Wells Fargo

El 18 de marzo de 1850, Henry Wells y William Fargo fundaron American Express, una empresa dedicada al correo expreso, pero que terminó siendo actualmente una multinacional de servicios financieros.

El 18 de marzo de 1852 los empresarios crearon la Wells, Fargo & Co. con el objeto de llevar correo expreso y prestar servicios bancarios en California. Después de superar la gran crisis de 1855, la empresa se expandió rapidamente prestando servicios de  negocios, comunicaciones y transporte, consolidando su nombre con rutas de correo desde el río Missouri hasta el Océano Pacífico, haciendo famosos y luego legendarios sus coches diligencia manejados por expertos y valientes cocheros.
A fines de 1866 la Wells Fargo compró las operaciones de la empresa Holladay, y la consolidación de Wells Fargo, Holladay, y Overland Mail, convirtieron a la Wells, Fargo & Co. en la lider indiscutida de las rutas de diligencias.

  • Este aviso que aparecía en un periódico de Salt Lake City, anuncia salidas diarias de la Wells Fargo – Overland hacia y desde los terminales de ferrocarril de Omaha y California, y ofrece servicios de transportes seguro, de documentos, plata, oro y correo expreso a todas partes del mundo, esto en 1868.

 

Edward Burns Quigley
El escritor Mark Twain describe un viaje realizado en una diligencia de la Overland, de St. Joseph a Carson City:  
Nuestro coche era una gran diligencia que se balanceaba y se mecía, en una gráfica descripción –una imponente cuna sobre ruedas.  Era tirada por seis hermosos caballos, y al lado del cochero se sentaba el “conductor”, el capitán legítimo de la nave; porque era su trabajo el hacerse cargo y cuidar del correo, el equipaje, los envios y los pasajeros. Nosotros tres éramos los únicos pasajeros, en este viaje. Nos sentamos en el asiento de atrás, en el interior. Todo el resto del coche estaba lleno de bolsas de correo –porque iban con nosotros tres días de correo atrasado.
(Mark Twain, Pasando fatigas)

Damas de la Wells, Fargo & Co.
  • Algo interesante: Henry Wells dijo respecto de las mujeres: “a ellas hay que darles la oportunidad”, este pensamiento se refleja en que su empresa siempre tuvo personal femenino aun en los puestos de mucha responsabilidad, así, la señorita Mary Taggart fue una agente de Wells, Fargo & Co. entre 1873 y 1876 en Palmyra, Nebraska, y además de ella se puede encontrar en el puesto de agente, que requería de energía y habilidad en los negocios, a otras mujeres como la señorita Winn y la señora Hamilton, en Wisconsin. 

Muy temprano por la mañana tomaron la etapa que que va de Denver a Cheyenne, una ciudad en ese momento de apenas un año de edad, pero ya floreciente, con una concurrida población de varios miles de habitantes.
Sin perder un momento en Cheyenne, a donde llegaron mucho antes de lo que habían previsto, tomaron pasajes en la diligencia de la Overland Stage Mail, perteneciente a la Wells, Fargo y Co., y pronto estuvieron en ruta a Julesburg a una velocidad de 18 kilómetros por hora.

(Julio Verne, Alrededor de la Luna)

  • Charley Parkhurst, conocido como el “tuerto Charley” fue un habil conductor de diligencias, en las rutas de San José a Oakland y de San Juan a Santa Cruz, que tenían una combinación de malos caminos, mal tiempo y peligros.
  • Pero cuando Charley murió, en 1878, se descubrió que en realidad uno de los mejores conductores de la Wells, Fargo & Co. era mujer, se llamaba realmente Charlotte Darkey Parkhurst, y se había hecho pasar por hombre durante treinta años.

John Hoover

La primera parte de su viaje, hasta Julesburg Junction, transcurrió sin ninguna novedad, salvo las repetidas muestras de simpatía a su paso por los diferentes puntos donde se detuvo, pero esto en realidad no podía consíderarse ya como novedad. Nuevamente, en Julesburg lo rodearon sus partidarios, algunos de ellos dispuestos a acompañarlo en su viaje hasta las Bads Lands.
Este viaje lo debía efectuar en una diligencia transcontinental de la Wells y Fargo, pintada de rojo, de las que en otras épocas recorrían el territorio federal. No tenía más que un compartimento para nueve plazas, tres en las banquetas de delante, tres en las de en medio, y tres en las de atrás, con correas para que los vacilantes viajeros pudieran sostenerse.

(Julio Verne, El testamento de un excéntrico)

  • Las diligencias pesaban unos 1000 kilos y costaban unos 1.100 dólares incluído el tapizado interior de cuero y damasco. Eran arrastradas por 4 o 6 caballos y hacían normalmente unos 8 km/h, cada 18 kilómetros cambiaban los caballos y hacían jornadas de entre 45 y 60 kilómetros.



Era un coche, una reliquia de la famosa Wells y Fargo, que por allá por 1867 había prestado grandes servicios, llevando pasajeros desde la ribera del Atlántico a la del Pacífico, a pesar de la incesante hostilidad de los indios, un carro de estilo de Luis XIV, pintado de rojo intenso, suspendido sobre muelles de cuero colocados a lo largo.
Como aquellos que habían prestado servicio en los territorios centrales, tenía nueve puestos, tres adelante, tres al centro y tres detrás, todos incómodos, especialmente los segundos, en los que los pasajeros solo podían apoyar la espalda en una correa de cuero transversal.
En la parte posterior tenía una banca para dos personas y en el techo un lugar para la escolta armada.

(Emilio Salgari, La soberana del Campo de Oro)

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4 comentarios en “Wells Fargo

  1. Simple coincidencia lo de la película. Ahora, acerca de lo que dijo Henry Wells, hay que tener en cuenta que no todos los hombres son o han sido machistas, siempre ha habido personas con una mentalidad distinta, pocos tal vez, pero no ausentes.

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