Jardines literarios

En la literatura abundan los jardines, algunos más grandes que otros, algunos más famosos que otros, pero todos capaces de encantar al visitante, porque pocas cosas hay en este mundo, más hermosas que un jardín florido.

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Jardín del Edén

Agradable es el ambiente de la mañana, dulces sus labores y los primeros cánticos de las aves; hermoso el sol cuando en este amenísimo jardín derrama sus orientales destellos sobre el césped, los árboles, los frutos y las flores esmaltadas por el rocío; exhala aromas la tierra, fecundada por mansas lloviznas, y es encantadora la paz de la tarde, como el silencio de la noche en que sólo se oye la voz solemne de su cantor, y como la belleza de la luna y todas esas esmeraldas del cielo que forman su luminosa corte.
(John Milton, El paraíso perdido)

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Jardines colgantes de Babilonia

Saqué un canal desde el (río) Alta Zab, cortando a través de un pico de la montaña, y lo llamé Canal de la Abundancia. Regué las praderas del Tigris y huertos plantados con todo tipo de árboles frutales en los alrededores. Planté semillas y las plantas que había encontrado en los países por los que me había marchado y en las tierras altas que yo había cruzado: pinos de diferentes tipos, cipreses y enebros de diferentes tipos, almendras, dátiles, ébano, palo de rosa, olivos, robles, tamariscos, nogal , encina y fresno, abeto, granada, pera, membrillo, higo, vid …. El agua del canal brota desde arriba en el jardín; la fragancia impregna los pasillos, las corrientes de agua tan numerosas como las estrellas del cielo fluyen en el jardín de las delicias ….
(Crónica de Senaquerib II, rey de Babilonia)

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Ricciardo Meacci, El Jardín de las Hespérides

Se dice que Anteo vigilaba las manzanas de oro de las Hespérides, y después que Hércules lo mató, fue puesto por Juno [Hera] entre las estrellas. Se le considera el vigilante habitual de los Jardines de Juno [Hera]. Ferecides dice que cuando Júpiter se casó con Juno, Terra [Gaia] vino llevando ramas con manzanas de oro, y Juno [Hera], en su admiración, las pidió a Terra [Gaia] para plantarlas en sus jardines cerca del distante monte Atlas. Cuando las hijas de Atlas [las Hespérides] recogían las manzanas de los árboles, se dice que Juno [Hera] puso a este guardián allí.
(Pseudo-Higinio, Astronómica)

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David Lloyd Glover, Jardín de rosas

No tuve necesidad de caminar mucho para advertir que aquella vez el Destino me había transportado a un jardín tan hermoso, que podría compararse con los jardines del paraíso. Ante mis ojos extáticos aparecían por todas partes árboles de dorados frutos, arroyos cristalinos, pájaros de mil plumajes diferentes y flores arrebatadoras. Por consiguiente, no quise privarme de comer de aquellas frutas, beber de aquella agua y aspirar aquellas flores; (Las mil y una noches, Quinto viaje de Sindbad)

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Peter Ellenshaw, Jardín en verano

Después dijo que sintió un arrebato de emoción. Echó a correr por miedo a que la duda volviera a apoderarse de él; fue directo a la puerta verde con la mano extendida, la atravesó y la cerró de golpe tras de sí. Y así, de repente, se halló en el jardín que le obsesionaría toda la vida.
Le resultaba difícil describir la sensación que le causó aquel jardín.
Había algo en el aire que llenaba de gozo, era una sensación de levedad, de paz y bienestar; había algo en su apariencia que hacía los colores limpios, perfectos, y que les confería una sutil luminosidad. Al entrar, se sentía una alegría exquisita, una alegría que sólo se siente en raras ocasiones, cuando se es joven y alegre y se puede ser feliz en este mundo. Allí todo era hermoso…
(H. G. Wells, La puerta en el muro)

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Leif Nilsson, Cerezo en flor

Liubov Andreevna: (Contemplando el jardín desde la ventana) ¡Oh, mi infancia! ¡Mi pureza!…¡Desde este cuarto de los niños, donde dormía, solía mirar el jardín!… ¡Cuando la dicha y yo nos despertábamos juntas cada mañana, estaba igual que a hora!… ¡No ha cambiado nada!… (Riendo de alegría) ¡Todo, todo blanco!… ¡Oh mi jardín!… ¡Después de un otoño gris e inclemente…, de un frío invierno…, ser otra vez joven y estar llena de felicidad!… ¡Los ángeles celestiales no te han abandonado!… ¡Si pudiera alzar de mi pecho y de mis hombros una pesada piedra!… ¡Si pudiera olvidar mi pasado!
(Anton Chejov, El jardín de los cerezos)

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El jardín secreto

Respiró profundamente, echó hacia atrás la cortina de hiedra, empujó la puerta, que se abrió con lentitud, y la atravesó, cerrando tras de sí. Con la espalda apoyada contra la puerta, miró a su alrededor mientras respiraba muy rápido casi ahogada por la emoción y el asombro que le produjo su descubrimiento.
¡Estaba en el jardín secreto!
Era el lugar más encantador y misterioso que hubiera podido encontrar. En él había una enorme variedad de rosas. Algunas trepadoras cubrían los altos muros con tupidos y enmarañados tallos. También en el suelo cubierto de pasto sobresalían grupos de arbustos que, con toda probabilidad, habían sido rosales. Otros crecían muy alto, y los más cubrían los árboles con sus ramas formando verdaderas cortinas oscilantes que daban al lugar un carácter extraño y a la vez maravilloso.
(Frances Hodgson Burnett, El jardín secreto)

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20 comentarios en “Jardines literarios

  1. Me encantó recorrer todos esos jardines, cuyas flores son letras imperdibles que florecen al recordarlas y leerlas. Muchas gracias por esta preciosa selección y por esas imágenes tan bien escogidas para cada texto.
    Gracias por dejarme tu link!
    Un abrazo.

  2. Sinceramente, solo conocía aluno de estos jardines, me quedo con el del Paraíso Perdido, sin menos preciar los demás, quizá por su similitud a un jardín Zen.
    Saludos.

  3. No hay como pasearse por estos jardines, tan ricos en sensaciones, que la literatura ha puesto a nuestra disposición… y las pinturas! Todo un recorrido de encanto y arte!
    Siempre te luces con estas entradas tan estupendas. Siempre me maravillas!
    Besos!
    Gaby*

  4. Un agradable paseo por estos jardines literarios. El que más me gusta es el del rey de Babilonia porque para él los jardines desconocidos eran fuente de investigación, recogiendo semillas nuevas para sembrarlas en otros lugares y multiplicar así los jardines y el conocimiento de las plantas.

    Celebro el que hayas podido salvar tu blog.

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