La caja de fósforos

Un fósforo (o cerilla) es basicamente una herramienta para comenzar un fuego. Un fósforo moderno está fabricado con un palito de madera o un rollito de papel prensado, con un extremo cubierto por un material que se enciende al recibir calor por fricción, lograda al frotar el fósforo contra una superficie adecuada.
Existen en realidad dos tipos de fósforos, el de seguridad, que enciende al frotarse solo con una superficie especialmente preparada, y el fósforo que puede encenderse frotándolo sobre cualquier superficie.

El primer fósforo moderno fue inventado en 1805 por Jean Chancel, pero era caro y peligroso. El primero en fabricar un fósforo práctico y seguro fue John Walker, en 1826. Una versión mejorada fue la de Sir Isaac Holden, en 1829, y de ahí en adelante se llevó a cabo, por diferentes inventores, la búsqueda de los ingredientes que hicieran al fósforo lo más seguro posible, hasta llegar al artículo actualmente en uso alrededor del mundo.

María José Robledo, Cerilla

María José Robledo, Cerilla

Puede ocurrir una emergencia en la noche y no haber tiempo para hacer fuego y encender una lámpara. Pero un hombre ingenioso ideó el sistema de impregnar con azufre unos palitos de madera de pino, los que se guardan para cuando sea necesario. Al menor toque de calor arden con llama. Se obtiene una llama como una mazorca de maiz. Esta cosa maravillosa se llamaba “el-esclavo-que-trae-luz”, pero después, cuando comenzó a venderse, se le llamó “palito de fuego”.
(Tao Gu (950 d.C.), Libro de las cosas curiosas y extrañas)

Patrick Lalande, Pueblo en una caja de fósforos

Patrick Lalande, Pueblo en una caja de fósforos

—En el suelo no hay nada de particular —dijo Diukovsky—. Ni manchas ni rasguños. He encontrado solamente una cerilla sueca apagada, ¡Aquí está! Creo recordar que Marko Ivanovich no fumaba; y en su casa utilizaba cerillas azufradas y no suecas. Esta cerilla nos puede servir de indicio.
—¡Cállese —usted, hágame el favor! —exclamó el juez de instrucción haciendo un movimiento con la mano—. ¡Venirnos ahora con una cerilla! No puedo soportar las fantasías ardientes. Mejor sería que registrase bien la cama en lugar de buscar cerillas.
(Anton Chéjov, La cerilla sueca)

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Ilustración de “El diario de las cajas de fósforos”

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Toma la que más te guste. Entonces te contaré su historia.”
“Hay muchas cosas aquí.”
“Lo sabrás cuando la veas. Y entonces yo sabré también algo acerca de ti. La viznieta de la que solo había escuchado hablar”
Entonces te gustan las cajas, como a mi. ¿Fumas cigarros?
“No.”
“Yo tampoco. No hay cigarros en ella, de todos modos.”
“¿Qué hay dentro?”
“No solo una historia, sino muchas.”
“¿Qué hay en las cajitas?”
“Mi diario.”
“¿Qué es un diario?”
“Una manera de recordar lo que te ha sucedido. Normalmente la gente usa un libro para escribir en él. Cuando tenía tu edad, había un montón de cosas que quría recordar, pero yo no sabía leer ni escribir. Por eso comencé est. Abre la primera.”
(Paul Fleischmann, El diario de las cajas de fósforos)

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¿Una biblioteca en una caja de fósforos?

-Tenemos seis fósforos, los echarás a perder sin encender el tabaco. Sólo yo puedo encenderlo. Hay que hacerlo rápido porque el viento está sacudiendo el bote y puede inundarlo. ¿Acaso piensas que te puedo engañar en este momento?
Boss vaciló un instante, después, con la mirada fija hacia delante, tendió la mano bruscamente, también hacia delante, y dejó que Metlaén liberara de sus dedos hinchados el objeto de discusión. Luego, con el tabaco en la boca, Metlaén se puso al lado del cajón de donde él todavía no había sacado los fósforos por precaución, para que no se humedecieran. La caja con seis fósforos estaba envuelta en una larga tira de papel periódico cubierta de resina que Metlaén había recogido en las ranuras del bote. Después de quitar la resina y vaciar los fósforos en la palma de su mano Metlaén empezó la operación de encender.
(Alexandr Grin, Seis fósforos)

Yann Pendariès, El pintor de fósforos

Yann Pendariès, El pintor de fósforos

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En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
Un rayo de sol, por ejemplo,
(pero hay que encerrarlo muy rápido,
si no, se lo come la sombra)
Un poco de copo de nieve,
quizá una moneda de luna,
botones del traje del viento,
y mucho, muchísimo más.
. . .
Tal vez las personas mayores
no entiendan jamás de tesoros
Basura, dirán, cachivaches
no se por qué juntan todo esto
No importa, que ustedes y yo
igual seguiremos guardando
palitos, pelusas, botones,
tachuelas, virutas de lápiz,
carozos, tapitas, papeles,
piolín, carreteles, trapitos,
hilachas, cascotes y bichos.
En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
“Las cosas no tienen mamá.”
(María Elena Walsh)

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