Leonardo da Vinci

Leonardo_Da_Vinci_photo El 15 de abril del año 1452 nació Leonardo di ser Piero da Vinci, más conocido como Leonardo da Vinci o simplemente Leonardo (Solamente los grandes hombres pueden ser llamados por su nombre, sin más).

Fue un polimata, pintor, escultor, arquitecto, músico, matemático, ingeniero, inventor, anatomista, geólogo, cartógrafo, botánico y escritor. Es considerado uno de los hombres más talentosos que jamás vivieron y es el arquetipo del “hombre del Renacimiento”, lleno de una curiosidad insaciable y una imaginación muy inventiva.
Hablar de cualquiera de sus habilidades requeriría un esfuerzo que excede mis capacidades, pero siendo el día de su natalicio he querido recordarlo presentando un fragmento de algunas de las obras literarias que lo tienen como protagonista o, por lo menos, como figura central. Los textos obedecen, por supuesto, a la fantasía de sus autores y no son para nada históricos.

Ambrogio_de_Predis_-_Ritratto_di_una_dama

Se dice que la dama de este retrato es Beatrice d’Este, la hermosa, inteligente y culta esposa de Ludovico Sforza, duque de Milán. Es atribuída a Leonardo, aunque hay quienes postulen que fue pintado por Ambrogio de Predis (pero basta con ver alguna pintura de este último para comenzar a cuestionar su autoría).

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Ahora Beatrice se dirige al taller del Florentino, el Maestro Leonardo. Ludovico desea que ella pose, pero Beatrice ha declarado que no desea que Leonardo la pinte. No tanto a causa de lo que Isabella había dicho, que eso la haría comparable a Cecilia, porque su retrato fue pintado hacía más de diez años, cuando Beatrice no era más que una niñita mimada, sino porque aquel hombre siempre le deja una sensación de inquietud. No sabe por qué le produce tal efecto, pero es algo cercano a la superstición: cree que si el Maestro la retrata, el mundo encantado en el que ha vivido todo el verano se modificará de alguna manera. Sabe que eso no tiene sentido, y no quiere insultar a Ludovico, que manifiesta su voluntad de apartar al Maestro de su colosal estatua ecuestre, precisamente para inmortalizarla, «en este momento de dichosa juventud y perfección», como a su esposo le agrada decir. Por lo tanto, ha aceptado visitar al Maestro para ver si puede sentirse cómoda con la idea de posar para él. 
(Karen Essex, Los cisnes de Leonardo)

 

cenacolo_refectorio santa maria

La famosa “Última Cena”, ubicada en el refectorio del Convento de Santa Maria delle Grazie, en Milan.

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Leonardo solía apurar las últimas horas de luz en la contemplación de su Ultima Cena. El sol del ocaso transformaba las figuras sentadas a la mesa en sombras rojizas primero y en perfiles oscuros, siniestros, después. Con frecuencia acudía al convento de Santa María sólo para contemplar su obra favorita y distraerse del resto de sus ocupaciones diarias. El dux lo atosigaba para que terminara la colosal estatua ecuestre en honor de Francesco Sforza, un caballo monumental que lo obsesionaba durante el día; sin embargo, hasta el Moro era consciente de que la verdadera pasión de Leonardo estaba en el refectorio de Santa Maria. 
(Javier Sierra, La cena secreta)

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“La virgen de las rocas”, esta pintura ha dado pie a numerosas especulaciones, y a muchos ha llamado la atención el paisaje del fondo.

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—Leonardo comprendió cómo romper el plano pictórico. Añadió otra dimensión al mundo. Fue transformacional. Después de contemplar sus cuadros, la gente veía el mundo de otra manera. Eso sólo ha pasado un par de veces en el curso de la historia. Es usted físico, ¿verdad?
—Esencialmente, sí. Mi especialidad es la acústica.
—En su mundo debe de haber habido alguien de igual trascendencia. Newton, Einstein.
—Se refiere a un descubrimiento que alterara por completo nuestra percepción del mundo.
—Efectivamente —convino Matt, satisfecho de que su pregunta hubiera hecho reflexionar al científico.
(James McKean, Quattrocento)

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El famoso retrato de Mona Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, es conocido como “Mona Lisa” o “La Gioconda”, y se puede decir que es la obra icónica de Leonardo.

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Saludos, madonna Lisa, desde Milán.
Nuestro querido Lorenzo me ha encargado que pinte tu retrato. No se me ocurre nada más agradable; tu belleza reclama ser conservada para la posteridad. Tan pronto como cumpla ciertas obligaciones para el venerable duque Ludovico, viajaré a Florencia para una estancia prolongada.
Incluyo unos burdos bocetos que he hecho, para tu disfrute. Uno es una representación más acabada, a partir de la caricatura que hice aquella noche en el palacio Médicis. El otro está copiado de mi propio cuaderno, y es de particular interés para aquellos que pertenezcan al círculo íntimo de los Médicis.
Estoy impaciente por empezar el retrato, y espero con más ansia de la que puedo expresar verte de nuevo.
Tu buen amigo,
Leonardo
(Jeanne Kalogridis, El secreto de mona Lisa)

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Detalle de “La Última Cena” que muestra la figura de Judas. Según dice Vasari, Leonardo usó de modelo al prior del convento de Santa Maria delle Grazie.

—He venido aquí, messere Leonardo —comenzó entonces el prior del convento de Santa Maria delle Grazie—, pese al mal tiempo que en verdad no es nada beneficioso para mi salud, para que vos, en presencia de su alteza el señor duque, que es el protector de nuestro convento, me respondáis, pues es la Santa Iglesia la que a través de mí os ha brindado la oportunidad de demostrar vuestro talento y vos me habéis prometido realizar, con la ayuda de Dios, una obra sin igual en toda la Lombardía, y para demostrar que vos me lo habéis prometido no os traeré dos ni tres testigos, sino cien. Y ahora han vuelto a transcurrir meses sin que hayáis avanzado lo más mínimo en vuestro trabajo, es más, hasta ahora no habéis hecho nada de interés.
—Reverendo señor, me dejáis completamente asombrado —le respondió messere Leonardo—, pues trabajo con tanto ahínco en esa Cena que por ella me olvido de comer y de dormir.
—¡Os atrevéis a decirme eso a mí! —exclamó el prior rojo de ira—. A mí que acudo tres veces al día al refectorio para ver, cuando por fin estáis, cómo miráis a las musarañas. ¡A eso llamáis trabajar! ¿Acaso soy un necio del que se puede uno burlar?
—Y yo he impulsado —prosiguió imperturbable messere Leonardo— esa obra en mi cabeza, trabajando sin cesar en ella hasta el punto que pronto os podría dar satisfacción, y mostrar de lo que soy capaz a aquellos que vendrán después de mí… , si no estuviese aún detrás de un asunto, es decir… la cabeza de aquel apóstol que…
(Leo Perutz, El Judas de Leonardo)

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2 comentarios en “Leonardo da Vinci

  1. Siempre me ha sorprendido su capacidad de creación, has recogido párrafos muy interesantes que nos lo van mostrando un poco mas. Saltibrincos

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