El gran incendio de Roma

Entre el 18 y el 19 de julio del año 64 ocurrió en Roma un incendio que duró cinco días y destruyó, dependiendo de la fuente, entre una quinta y una décima parte de la ciudad.
Roma siempre fue una ciudad propensa a los incendios, su tamaño, la estrechez de las calles y los materiales y modo de construcción favorecían la propagación del fuego.
Las cohortes de vigiles, encargadas del servicio contra incendio eran normalmente efectivas, aunque no estaban exentas de críticas, para controlar los principios de incendio, pero en la noche del 18 al 19 de julio, el que se inició en el Palatino, escapó de todo control y se esparció rápidamente.
Se luchó contra el fuego mediante los sistemas usuales, es decir derribando casas y edificios para aislarlo, pero el viento reinante frustró todos los esfuerzos.
El incendio destruyó indiscriminadamente casas, edificios de departamentos, templos y edificios públicos, llegando incluso a destruir parte del palacio imperial. Solo después de cinco días de lucha logró detenerse el fuego.

No han llegado a nosotros relatos contemporáneos a los hechos, y la historia que se conoce es la que nos dejaron los historiadores Dion Casio, Suetonio y Tácito. Estos tres maledicentes escritores dirigieron las sospechas sobre emperador Nerón, y más por inquina que debido a una certeza, lo acusaron de ser el incendiario.

Cayo Suetonio dice que “Pretendiendo estar disgustado con los edificios antiguos, y la estrechas y sinuosas calles, le puso tan abiertamente fuego a la ciudad, que muchos de rango consular atraparon a sus propios sirvientes con antorchas en sus manos, pero nadie se atrevió a meterse con ellos”.
(Suetonio, Vida de los Césares)

El historiador Tácito, para nada benevolente con Nerón, aunque se hace eco de la acusación, manifiesta también alguna duda “No se sabe si por desgracia o por maldad del príncipe” (Tácito, Anales)

Pero fue Suetonio el que convirtió lo que era un rumor y casi una leyenda en un hecho histórico.
Leyendo a Tácito, sin embargo, podemos considerar que la conducta del emperador fue, mirándolo con justicia, muy rápida y apropiada. Mandó construir viviendas de emergencia y solucionó el problema de la alimentación haciendo subir por el Tiber barcas cargadas de trigo. Gran parte del gasto en las ayudas prestadas salió de la fortuna personal de Nerón.

INCENDIO ROMA“Hizo abrir el campo Marcio, las memorias de Agripa, y sus propios huertos, y fabricar rapidamente muchas casas para recibir a la gente. Se trajo de Ostia y de tierras cercanas muebles y enseres de casa, y bajó el precio del trigo” (Tácito, Anales)

Más aun, al reconstruirse la ciudad, las calles se hicieron más anchas, se regló la altura de los edificios, se estableció que las casas tuvieran muros cortafuegos y se mejoró el sistema de distribución de agua.

“Ideó un nuevo estilo de la construcción en la ciudad, ordenando que se abrieran plazas delante de todas las casas, tanto las que estaban en las calles como las independientes, para facilitar que de sus terrazas, en caso de incendio, pudiera prevenirse su propagación; y éstas se construyeron a sus expensas.”
(Suetonio, Vida de los Césares)

De todos modos Roma continuó siendo vulnerable a este problema, en el año 90, durante el gobierno de Tito ocurrió también un incendio terrible que duró tres días.
Suetonio alaba la disposición del emperador Tito para ayudar a reconstruir lo destruido, pero ignora las similares acciones tomadas por Nerón y en cambio insiste en lo ya escrito por Tácito, que Nerón cantaba, acompañado de su lira, mientras observaba arder la ciudad, mentira qué, como sucede con las grandes mentiras, ha sido capaz de sobrevivir por milenios.

Posteriormente la novela Quo Vadis, de Enrique Sienkiewicz llevó a la cultura popular la imagen de Nerón cantando mientras la ciudad ardía, quo-vadiscomparando el incendio de Troya con el que destruía su capital.
Es evidente que Nerón no era un modelo de persona, pero los historiadores Suetonio y Dion Casio cargaron las tintas al hacerlo responsable del incendio. No hay evidencia alguna que lo demuestre y, después de todo, ni siquiera los virulentos escritores pudieron negar el hecho que Nerón hizo lo posible dentro de sus posibilidades para ayudar a la población a reconstruir la ciudad y sus vidas.

Tampoco existe evidencia de que Nerón haya culpado a los cristianos, y Dion Casio, quien lo afirma, escribió sus historia 120 años después de los hechos.

“La calamidad que experimentó la ciudad no tiene paralelo ni antes ni después, excepto la invasión de los galos. Toda la colina del Palatino, el teatro de Tauro y casi dos terceras partes de la ciudad se quemó y un sinnúmero de seres humanos murieron. El pueblo maldijo a Nerón sin descanso, no decían su nombre, sino que maldecían al que había incendiado la ciudad.”
(Dion Casio, Historia de Roma)

Además, muerto Nerón y pasado el desastroso año de los cuatro emperadores, el siguiente emperador, Vespasiano, no parece haber tenido dificultades para seguir manteniendo a Roma como la capital del Imperio, después de sufrir, si se cree a Tácito, una destrucción tan masiva. Es entonces cuando parece más creíble la versión que habla de la destrucción de “ciento treinta y dos casas y cuatro bloques de insulae” (Carta de Séneca a Pablo), es decir una extensión considerablemente menor.

De todos modos un incendio que dura cinco días y que destruye entre una quinta y una décima parte de una ciudad, no deja de ser un gran desastre, y es así como este pasó a la historia, como “El gran incendio de Roma“.

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5 comentarios en “El gran incendio de Roma

  1. Muy buena entrada, siempre que se habla de este incendio recuerdo la frase de Los Redondos que, con otra intención dicen “Voy al Coliseo a prenderme fuego”.
    Recuerdo ver durante muchos años el lomo de Quo Vadis en la biblioteca de la casa de mis viejos, y nunca me le animé. Cuando vaya a visitarlos lo voy a buscar y si lo encuentro lo tomaré prestado… quizás para siempre

    Qué ironía que justo Tácito no haya presenciado los hechos, jeje

    Abrazo!

  2. Podría plantearse la duda si Nerón fue ese emperador tiranico y desquiciado, que pintan algunas ficciones. O si es una exageración de historiadores parciales.
    La Eneida refleja la idea de que los romanos descendían de los troyanos, siendo que tal vez descendían de los etruscos. Un ejemplo de relato tendencioso.

    • Sabemos de los emperadores romanos por los historiadores Dion Casio, Cayo Suetonio y Tácito, principalmente, pero sabemos también que estos escritores pertenecían al rango senatorial y como tales eran enemigos de algunos emperadores. Por eso es que cuando escribieron lo hicieron cargando las tintas al máximo y, como han sido los más leídos, quedaron poco menos que como los poseedores de la verdad absoluta, aunque mucho de lo que dicen son claras exageraciones.
      Que Nerón fue un gobernante muy duro es posible, ¿pero duro con quién? ¿con los senadores corruptos e ineficientes?, porque algunas fuentes contemporáneas dicen que era querido por el pueblo, sobre todo en las provincias de Asia. Además declaran que el reinado de Nerón fue una época de relativa paz, riqueza y properidad.

  3. pero ahora me vengo a enterar que Nerón es un pan de de Dios! ja… como es la historia eh, si uno mismo no indaga, no puede dar por sentado nada… me sorprendiste con esto, la verdad nunca me lo hubiera imaginado… lo mal que nos hace Hollywood además ja…. salu2…

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