El origen de las especies

El 24 de noviembre de 1859, Charles Darwin publicó su teoría de la evolución en el libro Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural.

La obra de Darwin, a pesar de ser un libro que trata de un tema científico, está escrito en un lenguaje directo y simple, al alcance de cualquier lector, dentro de los debidos límites, por supuesto, puesto que necesita  además una especial concentración en la lectura.

El 27 de diciembre del año 1831 zarpó de Inglaterra el barco británico Beagle, al mando del capitán FitzRoy, en su segundo viaje con caracter científico, el que duraría cinco años. En esta expedición fue admitido en calidad de naturalista el joven Charles Darwin. La publicación de El viaje del Beagle, escrito en base a los apuntes tomados, le dieron cierta fama como escritor y notoriedad como naturalista.

Los datos y las observaciones efectuadas por Darwin durante el viaje, sobre todo algunos detalles importantes acerca de las aves de las islas Galápagos, sumadas a las teorías existentes, como las de Lamarck acerca de la trasmutación y las de Malthus relativas a la población, lo llevaron a desarrollar una teoría revolucionaria que reunía la transmutación, es decir la posibilidad de que una especie se transforme en otra y la selección natural, que hace que una característica biológica se haga más común o menos común en una población, a través de la herencia y a causa de la interacción de los organismos con el medio.

Cuando estaba como naturalista a bordo del Beagle, buque de la marina real, me impresionaron mucho ciertos hechos que se presentan en la distribución geográfica de los seres orgánicos que viven en América del Sur y en las relaciones geológicas entre los habitantes actuales y los pasados de aquel continente. Estos hechos, como se verá en los últimos capítulos de este libro, parecían dar alguna luz sobre el origen de las especies, este misterio de los misterios, como lo ha llamado uno de nuestros mayores filósofos. A mi regreso al hogar ocurrióseme en 1837 que acaso se podría llegar a descifrar algo de esta cuestión acumulando pacientemente y reflexionando sobre toda clase de hechos que pudiesen tener quizá alguna relación con ella. Después de cinco años de trabajo me permití discurrir especulativamente sobre esta materia y redacté unas breves notas; éstas las amplié en 1844, formando un bosquejo de las conclusiones que entonces me parecían probables.         (Charles Darwin, El origen de la especies)

La idea de que una especie, el hombre incluído, sea el resultado de la evolución de otra anterior, no era nueva. El filósofo presocrático Anaximandro de Mileto, quién vivió en el siglo VI a de C. y fue discípulo de Tales y maestro de Anaxímenes, llegó a pensar, en base al razonamiento puro y la observación de los fósiles marinos en las montañas y del comportamiento de ciertos animales, que los animales terrestres tenían su origen en el mar y que, en consecuencia, el hombre debió haber sido en un principio, un pez.

Aunque los escritos de Anaximandro no sobreviven, sus ideas fueron citadas por filósofos y escritores posteriores.

Anaximandro de Mileto considera que a partir del agua y de la tierra surgieron peces o animales similares a los peces. Dentro de estos animales, los hombres tomaron forma y los embriones se mantuvieron prisioneros hasta la pubertad; sólo entonces, después de que estos animales se abrieron de golpe, pudieron salir los hombres y las mujeres, ahora capaces de alimentarse por sí mismos.(Censorino, escritor romano del siglo III)

Aunque Anaximandro no pensó en algo parecido a la selección natural, su idea de la evolución es un intento, bastante logrado, de comprender los hechos de la naturaleza mediante explicaciones racionales, es decir no mitológicos.

Como es normal que suceda cuando se expone una nueva teoría científica, El Origen de las Especies de Darwin adquirió muy pronto entusiastas partidarios y detractores entusiastas también. Pero donde encontró la más feroz oposición fue en los círculos religiosos fundamentalistas, que llevaron a la formación de la gran controversia Creación versus Evolución, en la que los argumentos científicos debieron enfrentarse a la lectura literal del libro del Génesis. Controversia, además, que sigue vigente y que ha determinado que en ciertos sectores de la sociedad y más de algún lugar del mundo, la obra del eminente naturalista sea de lectura prohibida.

No veo ninguna razón válida para que las opiniones expuestas en este libro ofendan los sentimientos religiosos de nadie. Es suficiente, como demostración de lo pasajeras que son estas impresiones, recordar que el mayor descubrimiento que jamás ha hecho el hombre, o sea la ley de la atracción de la gravedad, fue también atacado por Leibnitz «como subversiva de la religión natural y, por consiguiente, de la revelada». Un famoso autor y teólogo me ha escrito que «gradualmente ha ido viendo que es una concepción igualmente noble de la Divinidad creer que Ella ha creado un corto número de formas primitivas capaces de transformarse por sí mismas en otras formas necesarias, como creer que ha necesitado un acto nuevo de creación para llenar los huecos producidos por la acción de sus leyes.
 (Charles Darwin, El origen de las especies)

Las teorías de Darwin tienen evidentes problemas, después de todo fueron formuladas en el siglo XIX. El mismo detalla una serie de puntos para los que no tenía una explicación y algunos de los mecanismos propuestos han mostrado ser insostenibles, pero lo importante es que las teorías siguen siendo la base sobre la que se funda la Teoría Moderna de la Evolución, la que además está en continuo desarrollo.

El libro de Darwin sigue siendo objeto de estudio, porque revolucionó la manera de entender la naturaleza y el lugar que el hombre tiene en ella.

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5 comentarios en “El origen de las especies

  1. Lo leí en la adolescencia y recuerdo que tenía un lenguaje y una prosa tan buenos como accesibles, algo similar a lo que me ocurre con algunos ensayos de Freud. También recuerdo algunos de los evidentes problemas, en especial con respecto al campo de la genética.
    Interesante lo de Anaximandro.
    Y pensar que cien años después le ocurrió lo mismo que a Darwin a cuatro muchachos de Liverpool cuando los fundamentalistas religiosos no supieron comprender las metáforas. Espero que los fundamentalistas no se la agarren con mis entradas sobre los pasajes bíblicos.
    Buena entrada. Abrazo!

    • Bueno, 150 años después Darwin sigue siendo ferozmente combatido por algunos sectores, y eso significa que la teoría de la evolución no puede ser enseñada y Darwin ni siquiera mencionado.
      Lo que piensa Anazimandro nos puede parecer algo ingenuo, pero si se considera la época en que escribe es algo realmente revolucionario.
      Acerca de tus bíblicas entradas no puedo ir muy lejos porque las alusiones musicales están fuera de mi alcance (Sí, más de una persona puede sentirse ofendida por tu visión del mundo bíblico, pero si no les gusta pueden ir a leer otro blog más apegado a la exegética tradicional, digo yo).

      • Con algún que otro seguidor muy religioso me sucede que no comenta esas entradas, quizás porque se siente ofendido. Lo respeto pero a veces es muy difícil dadas las diferentes cosmovisiones. Por suerte tengo comentaristas muy buenos entre los que cuento a Ud. Jenofonte, al Demiurgo o el Matado que mejoran mucho lo que yo escribo

        Abrazo grande! Te espero en la Cuarta entrega, el final del Génesis

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