Platillos Voladores


El 24 de junio de 1947, el aviador estadounidense Kenneth Arnold informó haber avistado 9 objetos voladores, brillantes, y con una forma similar a un disco o un plato. Los objetos volaban en formación escalonada y a una velocidad que él estimó en por lo menos 1.900 km/h.

Algunos periodistas tomaron las palabras de Arnoldimages y bautizaron los objetos con el nombre de “Flying saucers” (Platos o Platillos voladores) y otros utilizaron “Discos voladores”. De ahí en adelante los platillos voladores pasaron a formar parte de la cultura popular y como consecuencia los avistamientos aumentaron en forma considerable, lo que llevó a las agencias gubernamentales de los EE.UU. a investigar el tema, cuyos resultados se registraron en los proyectos Sign, Grudge y Blue Book.
Después de terminado el Proyecto Blue Book en los ’70, los avistamientos de platillos voladores comenzaron a declinar, siendo reemplazados por otras formas, como triángulos y cilindros, mayoritariamente.047a5e5f271eef5d36b779651ceed570

Posteriormente el nombre de platillos voladores dejó de usarse para convertirse en OVNI
(Objeto Volador No Identificado), pero los platillos voladores ya habían penetrado profundamente en la cultura debido principalmente a la literatura y a los comics de ciencia ficción.

En los comics que tenían como tema la ciencia ficción barata, los platillos eran los vehículos más utilizados por los invasores extraterrestres que buscaban dominar la Tierra, para ser finalmente derrotados sin remedio.

 

En una de sus aventuras, Blake y Mortimer llegan a la Atlántida y descubren que los platillos voladores son uno de los avances tecnológicos de los atlantes, que, viviendo en un mundo sumergido, acceden a la superficie de la Tierra y sobrevuelan la atmósfera en esos artefactos. El atlante Ícaro explica a Blake y Mortimer las propiedades del oricalco:

Para nosotros es ahora una inagotable fuente de energía. Así movemos los ingenios que nos permiten explorar los espacios interplanetarios y, sobre todo, vigilar las actividades del hombre. Esos ingenios que ustedes llaman ¡Platillos Volantes!
(Blake & Mortimer, El enigma de la Atlántida

El día que la Tierra se detuvo

El cine se hizo cargo también de los platillos voladores, los que aparecen en varias
películas de esas baratas y no demasiado buenas, como El día en que la Tierra se detuvo (1951)El platillo volador (1950), Plan 9 del Espacio Exterior (1959) y La Tierra contra los Platillos Voladores (1956).

También algunas series de televisión tuvieron sus “platos”, como la famosa Los Invasores (1967).Curiosamente en la serie Perdidos en el Espacio (1965), la familia Robinson, que es terrestre, utiliza una nave espacial en forma de disco.

Los platillos de El día de la Independencia son gigantescos

Películas más modernas han utilizado también los platillos voladores, Mars Attack (1996), por ejemplo, o El Día de la Independencia (1996), en la que los atacantes utilizan una nave espacial que no es otra cosa que un platillo volador de proporciones gigantescas.

En la literatura de ciencia ficción se encuentran numerosas referencias, como por ejemplo en la novela Los amos de las marionetas, de Robert Heinlein, en la que los invasores provenientes de Titán llegan en platillos voladores que logran aterrizar en diferentes puntos del planeta con fines de conquista.

 

Pero el platillo del Paso Christian fue visto cuando aterrizaba. El crucero sumergible de las Naciones Unidas Robert Fulton, patrullando la zona roja después de partir de su base en Mobile, se hallaba a dieciséis kilómetros río adentro, a la altura de Gulfport, con sólo sus receptores emergiendo, cuando aterrizó el platillo. La nave espacial apareció en la pantalla del crucero cuando su velocidad descendió de la que empleaba en el espacio interplanetario (alrededor de ochenta y cinco kilómetros por segundo según la estación espacial) a una velocidad susceptible de ser registrada por el radar del crucero. (Robert Heinlein, Los amos de las marionetas)

 

En la novela Planeta Errante, de Fritz Leiber, también los invasores llegan en platillos voladores, extraterrestres de una raza de forma claramente felina pero muy avanzada tecnologicamente.

El ser verde y violeta se metió de un solo movimiento en el platillo detrás de Paul y la gata.
Luego, sin transición visible, el platillo estaba a centenares de metros sobre sus cabezas, no más grande que la Luna, con la portilla convertida en un gran punto pálido.
Margo se metió la pistola dentro de la chaqueta. El viento que venía de tierra se calmó. El punto parpadeó y el platillo desapareció de la vista.
Entonces todos, cogidos de la mano, se esforzaron por avanzar hacia la playa con el agua hasta las rodillas que los absorbía mar adentro.
(Fritz Leiber, Planeta Errante)

 

Es interesante también como la mitología moderna ha ideado unos platillos voladores que forman parte del arsenal secreto de la Alemania Nazi, los que volaban desde bases ocultas, posiblemente en la Antártica, después de terminada la guerra.

Como sea, los platillos voladores, aunque actualmente muy desacreditados y desplazados de los avistamientos de OVNIS (que se siguen observando), siempre están presentes en la cultura popular, para algunos como objeto de broma o para otros como religión, pero para los que leíamos (y leemos) insaciablemente la ciencia ficción, son un recuerdo imborrable.

La nave en forma de disco de Perdidos en el Espacio

 

Hay que tener presente que una nave terrestre, desde el punto de vista del habitante de otro planeta, es a su vez un OVNI.

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4 comentarios en “Platillos Voladores

  1. Tengo preferencia por la ciencia ficción. He leído a Fritz Lieber y a Robert Heilein, aunque no esas historias que mencionás. Y he visto películas, algunas clase B, con platos voladores.
    Marte ataca, aunque es una película nueva, tiene mucho de ese cine clase B. Los efectos especiales son retro, usados muy bien. Y es muy efectivamente parodico el método de repeler la invasión.

    • La novela de Fritz Leiber, “El planeta errante” es larga pero buena, la mencioné también en un post acerca de amores imposibles…
      La de Heinlein, “El amo de las marionetas”, me resultó simpática, agradable de leer.

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