Robert A. Heinlein

Robert Anson Heinlein (7 de julio de 1907 – 8 de mayo de 1988) fue un escritor heinlein_torcoverestadounidense de ciencia ficción, influyente y controvertido a la vez.
Es considerado uno de los “Tres Grandes” de la ciencia ficción junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.

En 1949 se empezaron a oír los primeros rumores que consideraban a Heinlein, Clarke y Asimov como “los Tres Grandes”. Esto se mantuvo durante unos cuarenta años, porque todos seguimos vivos durante décadas y seguimos cultivando el mismo género. Al final, los tres pedíamos grandes anticipos y colocábamos nuestros libros en las listas de éxitos. (Isaac Asimov, Memorias)

Robert Heinlein publicó 32 novelas, 59 cuantos y 16 colecciones de cuentos durante su vida. De sus obras se hicieron cuatro películas, dos series de televisión y varios programas de radio. Ganó cuatro veces el Premio Hugo, con Forastero en tierra extraña, La luna es una cruel amante, Tropas del espacio y Estrella doble.

forastero_tierra_extranaValentine Michael Smith fue tan real como los impuestos, pero de una estirpe distinta.
Los miembros de la primera expedición terrestre al planeta Marte fueron seleccionados a partir de la teoría de que el mayor peligro para el hombre en el espacio es el propio
hombre. En aquella época, sólo ocho años terrestres después de la fundación de la primera colonia humana en la Luna, cualquier viaje interplanetario tripulado tenía que
hacerse necesariamente a través de tediosas órbitas en caída libre: de la Tierra a Marte significaba doscientos cincuenta y ocho días, lo mismo para el regreso, más cuatrocientos cincuenta y cinco días esperando en Marte mientras los planetas se arrastraban lentamente en sus eclípticas hasta volver a situarse en las posiciones relativas adecuadas que permitirían trazar la órbita de doble tangente… Un total de casi tres años terrestres.
Además de esa tediosa longitud, el viaje era muy arriesgado. Sólo repostando en una estación espacial, luego volviendo casi de regreso a la atmósfera de la Tierra, podría ese primitivo ataúd volante, la Envoy, realizar el viaje. Una vez en Marte, le sería posible volver… si no se había estrellado al llegar, si encontraba agua para llenar sus tanques de masa reactiva, si se encontraba alguna clase de comida en Marte, si otras mil cosas no
salían mal.
(Forastero en tierra extraña)

doublest

Si hace su aparición un hombre vestido como un palurdo y con aires de ser el amo del  lugar, no cabe la menor duda de que nos hallamos ante un piloto espacial. Se trata de una deducción lógica. Su profesión hace que se sienta el rey de la Creación; para él, poner los pies en tierra significa codearse con patanes. Y por lo que respecta a su forma de vestirse, tan falta de elegancia, no es de extrañar que un hombre que va de uniforme la mayor parte del tiempo y que está más habituado a vivir en el espacio abierto que en la civilización, ignore todo lo referente a la moda masculina. Obviamente, constituye una presa fácil para los mal llamados “sastres”, que invaden todos los espaciopuertos vendiendo “trajes para tierra”. Al momento me di cuenta de que el individuo alto y corpulento que acababa de efectuar su entrada había sido vestido por Omar, el fabricante de tiendas de campaña. No cabía error posible: hombreras acolchadas y demasiado grandes, pantalones tan cortos que al sentarse dejaban al descubierto buena parte de sus velludos muslos, y una camisa arrugada que le hubiera sentado mucho mejor a una vaca.
No obstante, me guardé mis opiniones y con el último medio imperial que me quedaba le invité a un trago, pensando que hacía una buena inversión, ya que los pilotos espaciales tienen fama de no ser precisamente avaros con su dinero.
(Estrella doble)

Robert A Heinlein_Citizen of the Galaxy_DELREY_DKS 2—Lote noventa y siete —anunció el subastador— Un muchacho.
El muchacho estaba atontado, y medio mareado por la sensación de tierra firme bajo sus pies. La nave de esclavos había venido desde más allá de cuarenta años luz; en sus bodegas llevaba el olor de todas las naves de esclavos, el hedor de cuerpos apretujados y sin lavar, de miedo y vómito, y penas atávicas. Y no obstante, en aquella nave el muchacho había sido alguien, un miembro identificable de un grupo, con derecho a su comida cotidiana, con su derecho a pelear para comer en paz. Incluso había tenido amigos.
Y ahora volvía a ser nada y nadie, otra vez a punto de ser vendido.
Acababa de ser rematado un lote, dos muchachas rubias parecidas, que se decían ser gemelas; la puja había sido animada y el precio alto. El subastador se volvió con una sonrisa de satisfacción y señaló al muchacho:
—Lote noventa y siete. Hacedlo subir.
Hicieron subir al muchacho, a golpes y empujones, hasta la tarima, y allí se quedó en pie, rígido, mientras sus asustados ojos miraban en derredor, haciéndose cargo de lo que no habían podido ver desde el corralillo. El mercado de esclavos se encuentra en la parte del puerto espacial de la famosa Plaza de la Libertad, frente a la colina coronada por el aún más famoso Presidium del Sargon, capitolio de los Nueve Mundos. El muchacho no lo reconoció; ni siquiera sabía en qué planeta se encontraba. Y miró a la muchedumbre.
(Ciudadano de la galaxia)

luna cruel amante

Veo en el Lunaya Pravda que el Consejo de Luna City ha pasado en primera lectura un proyecto de  ley para inspeccionar, autorizar –y cargar de impuestos– a los vendedores de alimentos que operen dentro de la presión municipal. Veo también que esta noche se celebrará una reunión de masas para organizar unas charlas sobre «Los Hijos de la Revolución». Mi viejo me enseñó dos cosas: «Ocúpate de tus propios asuntos», y «Corta siempre la baraja». La política nunca me ha tentado. Pero el lunes 13 de mayo de 2075 me encontraba en la sala de computadoras del Complejo de la Autoridad Lunar, visitando al computador jefe Mike, mientras otras máquinas susurraban entre ellas. Mike no era el nombre oficial; se lo había’ puesto yo recordando a Mycroft Holmes, protagonista de una novela escrita por el doctor Watson antes de fundar la IBM. Aquel personaje se limitaba a sentarse y pensar… y eso es lo que hacía Mike. Mike era un pensador puro, la computadora más lista que jamás he conocido.
No la más rápida. En los Laboratorios Bell de Buenos Aires, en Tierra, tienen una computadora diez veces más pequeña capaz de contestar casi antes de que se le formule la pre-gunta. Pero, ¿qué importa obtener la respuesta en una millonésima de segundo, en vez de una milésima, con tal de que sea correcta?
(La luna es una cruel amante)

Galaxy_195109¿Estaban realmente dotados de inteligencia? De una inteligencia propia, se entiende. Lo ignoro. Y tampoco sé si alguna vez conseguiremos averiguarlo.
Lo que sí puedo decir es que, si no eran inteligentes, confío en no llegar a ver el día en que debamos luchar contra seres parecidos a ellos, que sean inteligentes. Sé de antemano quién perdería: yo, ustedes… En una palabra, esos a los que se denomina «humanos».
Por lo que a mí respecta, la aventura comenzó —demasiado pronto para mi gusto— la mañana del 12 de julio de 2007. Mi teléfono empezó a vibrar hasta levantarme la piel del cráneo. Hay que decir que los teléfonos que se utilizan en la Sección no pertenecen a un modelo corriente: el audioemisor está insertado quirúrgicamente debajo de la piel, detrás de la oreja izquierda, y los huesos actúan de conductores. Me palpé maquinalmente antes de acordarme de que lo que buscaba se había quedado en mi chaqueta, al otro extremo de la habitación.
—Ya voy… —gruñí—. Ya lo he oído. No hace falta armar tanto escándalo.
—Llamada urgente —dijo una voz en mi oído—. ¡Acuda inmediatamente a informar!
Le dije sin reparos lo que podía hacer con su llamada urgente.
—El Jefe está esperando —insistió la voz.
Eso cambiaba el aspecto de la cuestión.
—¡Ya voy! —dije, incorporándome con tal brusquedad que noté un tirón detrás de los ojos.
(Amos de las marionetas)

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2 comentarios en “Robert A. Heinlein

  1. Suele criticarse a Heilein por ser militarista. Y podría haber algún fundamento para planterlo, como su dedicatoria de Tropas del espacio. Incluso la idea de un servicio militar como condición para tener la ciudadanía podría ser un argumento. Pero a la vez la novela podría ser una sátira al militarismo, aun contra la voluntad del autor.

    Estrella doble me parece una mejor novela, con el tema de la impostura. Un actor es contratado para remplazar a un político importante. Y eso al principio de la novela, así que no estoy anticipando nada de un libro que merece ser leído.

    • Puede que Heinlein sea militarista, puede que merezca el calificativo de “Heil” Heinlein, pero a mi no me importa, lo que me importa es que algunas de sus novelas me gustan mucho (como hay otras que no). No faltará el que no guste de Asimov porque es judío o a Vonnegut por consideralo anti cristiano, pero no creo que valga la pena perderse un buen libro solo por ese tipo de prejuicios.
      Respecto de la novela “Estrella Doble”, publicada también como “Intriga Estelar”, el tema es interesante, aparece en la película “Kagemusha, la sombra del guerrero” y también en la película “Dave, presidente por un día”, con Kevin Kline (y en la cual creo que debiera darse algún crédito a la novela de Heinlein, de la que parece copiar mucho).
      Además de “Estrella Doble” me gustan “Amos de las marionetas” y “La hora de las estrellas” . También hay libros de Heinlein que no he leído (necesitaría vivir mil años para leer todo lo que me falta).

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