Carlos Pezoa Véliz

Carlos Pezoa Véliz nació en Santiago el 21 de julio de 1879. su obra poética fue publicada en periódicos, solo después de su muerte fue reunida y publicada. Carlos Pezoa es considerado fundamental en la poesía chilena.
Es representativo de la voz del pueblo chileno, siendo sus temas el campo, la ciudad, los pobres y los marginales. Su poesía puede ser irónica o melancólica pero también sencilla y profunda.

Poema a una morena

Mikhail & Inessa Garmash

(Mijail e Inessa Garmash)

Tienes ojos de abismo, cabellera
llena de luz y sombra, como el río
que deslizando su caudal bravío,
al beso de la luna reverbera.

Nada más cimbrador que tu cadera,
rebelde a la presión del atavío…
Hay en tu sangre perdurable estío
y en tus labios eterna primavera.

Bello fuera fundir en tu regazo
el beso de la muerte con tu brazo…
Espirar como un dios, lánguidamente,

teniendo tus cabellos por guirnalda,
para que al roce de una carne ardiente
se estremezca el cadáver en tu falda…

alfredo helsbi

(Alfredo Helsbi)

Geórgica

Dios atenderá mi ruego.. .
Yo solo pido alegria,
un rancho en la lejania,
allá un buey, acá un borrego.
Sere bueno: hecho un labriego,
habrá en mi hogar niños, niñas,
fecundas seran mis viñas
y armoniosas las canciones
que hagan llorar los gorriones
en medio de mis campiñas.
Y sobre esta dicha, sobre
esto que exista, si existe,
un consuelo para el triste
y un pan fresco para el pobre.

A la criada

Albert Ranney Chewett

(Albert Ranney Chewett)

Criadita alegre, ve
a dejar el cafe frio,
bebi mi sorbo de hastio
y no quiero ese cafe.
Ni té. Quiero de ese que
hierve en tu genio bravio,
donde el sabor del hastio
se mezcla al sabor del té.
Asi el espiritu mío
tendra tu ensueñoo zahareño,
calor de ensueño y ensueño
con torvas brumas de hast+io.
Y asi no verás ya que,
hastiado, sombrio y torvo,
paladeé sorbo a sorbo
el sabor de ese café.

 

peni baker

(Peni Baker)

A una rubia

Semejante al fulgor de la mañana
en las cimas nevadas del oriente,
sobre el pálido tinte de tu frente
destácase tu crencha soberana:
Al verte sonreir en la ventana
póstrase de rodillas el creyente,
porque cree mirar la faz sonriente
de alguna blanca aparición cristiana.
Sobre tu suelta cabellera rubia
cae la luz en ondulante Iluvia.
Igual a1 cisne que a lo lejos pierde
su busto en sueños de oriental pereza,
mi espiritu, que adora la tristeza,
cruza soñando tu pupila verde.

 

Nada

Le fossoyeur brassens

(G. Brassens)

Era un pobre diablo que siempre venia
cerca de un gran pueblo donde yo vivia;
joven, rubio, flaco, sucio y mal vestido,
siempre cabizbajo.. . iTal vez un perdido!
Un dia de invierno lo encontraron muerto
dentro de un arroyo proximo a mi huerto
varios cazadores que con sus lebreles
cantando marchaban.. . Entre sus papeles
no encontraron nada.. . Los jueces de turno
hicieron preguntas al guardián nocturno:
este no sabia nada del extinto;
ni el vecino Pérez, ni el vecino Pinto.
Una chica dijo que seria un loco
o algún vagabundo que comía poco,
y un chusco que oía las conversaciones
se tentó de risa.. . iVaya unos simplones!
Una paletada le echó el panteonero;
luego lió un cigarro, se caló el sombrero
y emprendió la vuelta.. . Tras la paletada,
nadie dijo nada, nadie dijo nada…

vladimir volegov

(Vladimir Volegov)

Reiré…

Reiré mientras impulses
mi barca que ya se pierde,
niña de ojos agridulces
como granos de uva verde.
Y reiré mientras coja
en el amor mi poesia,
niña de boca más roja
que un corazón de sandía.
Reiré mientras me enardezca
tu boca que besa y muerde,
niña tentadora y fresca
con sabor a fruta verde.
Mientras puedan mis agravios
probar en dulces antojos
las dulzuras de tus labios,
las dulzuras de tus ojos.

Hugo Kauffmann Vor Der Almhutte

(Hugo Kauffmann)

Égloga

Amo lo que me asombra y no me asombra;
la luz preclara, la nocturna sombra;
el cantar de una boca
cuando la frente de la amada toca,
y el rumoreo de hojas y de seda
que en pos del paso de una joven queda.
Amo el golpe del hacha en la montaña
y el canto de la esposa en la cabaña;
amo el chisporroteo de la leña
en el hogar donde el labriego sueña
con ver una explosion de espigas rubias
en pos de las tristezas y las lluvias;
las tardas oraciones
que elevan los lejanos esquilones
desde el alero
en que piensa el sombrio campanero.
Amo la melancolica elegia
de la hojarasca en la alameda umbria.
Amo la tarde,
la mustia estrella,
la rima que arde
y la placida luz que cae de ella.
en el inmenso campo de la vida;
amo lo que Dios pone en un murmullo:
yo lo amo porque es bello, porque es suyo.

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2 comentarios en “Carlos Pezoa Véliz

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