Orgullo y Prejuicio

42475El 27 de enero de 1813 fue publicada, por Egerton, la novela Orgullo y Prejuicio de la escritora Jane Austen. Fue bien recibida y vio una segunda edición en noviembre del mismo año. Una tercera edición salió publicada en 1817.

Orgullo y Prejuicio narra la historia del desarrollo emocional de la protagonista, Elizabeth Bennet, quién aprende el error que significa el hacer juicios apresurados y logra comprender la diferencia que existe entre lo que es superficial en las personas y lo que es esencial. La novela describe los problemas del matrimonio, la educación, el dinero, las convenciones sociales, la moralidad, los modales y costumbres inglesas durante la época de la Regencia. Un tema importante es el de la necesidad de realizar un matrimonio por motivos económicos, pero sin amor, frente al deseo natural de casarse por amor aun contra la presión social.
La novela ha inspirado un cierto número de obras literarias y ha sido adaptada al cine y la televisión numerosas veces, siendo las versiones más famosas la de 1940 con Greer Garson y Laurence Oliver, la de 1995 con Jennifer Ehle y Colin Firth y la del 2005 con Keira Knightley y Matthew Macfayden.

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Jane Odiwe, Reunión en Meryton

El mejor ejemplo es la forma en la que hablaron de la fiesta de Meryton. Bingley nunca había conocido a gente más encantadora ni a chicas más guapas en su vida; todo el mundo había sido de lo más amable y atento con él, no había habido formalidades ni rigidez, y pronto se hizo amigo de todo el salón; y en cuanto a la señorita Bennet, no podía concebir un ángel que fuese más bonito. Por el contrario, Darcy había visto una colección de gente en quienes había poca belleza y ninguna elegancia, por ninguno de ellos había sentido el más mínimo interés y de ninguno había recibido atención o placer alguno. Reconoció que la señorita Bennet era hermosa, pero sonreía demasiado. La señora Hurst y su hermana lo admitieron, pero aun así les gustaba y la admiraban, dijeron de ella que era una muchacha muy dulce y que no pondrían inconveniente en conocerla mejor. Quedó establecido, pues, que la señorita Bennet era una muchacha muy dulce y por esto el hermano se sentía con autorización para pensar en ella como y cuando quisiera.

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––Realmente, señor Collins ––exclamó Elizabeth algo acalorada–– me confunde usted en exceso. Si todo lo que he dicho hasta ahora lo interpreta como un estímulo, no sé de qué modo expresarle mi repulsa para que quede usted completamente convencido.
––Debe dejar que presuma, mi querida prima, que su rechazó ha sido sólo de boquilla. Las razones que tengo para creerlo, son las siguientes: no creo que mi mano no merezca ser aceptada por usted ni que la posición que le ofrezco deje de ser altamente apeteci­ble. Mi situación en la vida, mi relación con la familia de Bourgh y mi parentesco con usted son circunstan­cias importantes en mi favor. Considere, además, que a pesar de sus muchos atractivos, no es seguro que reciba otra proposición de matrimonio. Su fortuna es tan escasa que anulará, por desgracia, los efectos de su belleza y buenas cualidades. Así pues, como no puedo deducir de todo esto que haya procedido sinceramente al rechazarme, optaré por atribuirlo a su deseo de acrecentar mi amor con el suspense, de acuerdo con la práctica acostumbrada en las mujeres elegantes.

wickhamEl señor Denny se dirigió directamente a ellas y les pidió que le permitiesen presentarles a su amigo, el señor Wickham, que había venido de Londres con él el día anterior, y había tenido la bondad de aceptar un destino en el Cuerpo. Esto ya era el colmo, pues pertenecer al regimiento era lo único que le faltaba para completar su encanto. Su aspecto decía mucho en su favor, era guapo y esbelto, de trato muy afable. Hecha la presentación, el señor Wickham inició una conversación con mucha soltura, con la más absoluta corrección y sin pretensiones. Aún estaban todos allí de pie charlando agradablemente, cuando un ruido de caballos atrajo su atención y vieron a Darcy y a Bingley que, en sus cabalgaduras, venían calle abajo. Al distinguir a las jóvenes en el grupo, los dos caballeros fueron hacia ellas y empeza­ron los saludos de rigor. Bingley habló más que nadie y Jane era el objeto principal de su conversación.

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Anna/Elena Barbusso, La carta

«Gracechurch Street, 8 de septiembre.
»Mi querida sobrina: Acabo de recibir tu carta y voy a dedicar toda la mañana a contestarla, pues creo que en pocas palabras no podré decirte lo mucho que tengo que contarte. Debo confesar que me sorprendió tu pregunta, pues no la esperaba de ti. No te enfades, sólo deseo que sepas que no creía que tales aclaraciones fueran necesarias por tu parte. Si no quieres entenderme, perdona mi impertinencia. Tu tío está tan sorprendido como yo, y sólo por la creencia de que eres parte interesada se ha permitido obrar como lo ha hecho. Pero por si efectivamente eres inocente y no sabes nada de nada, tendré que ser más explícita.
»El mismo día que llegué de Longbourn, tu tío había tenido una visita muy inesperada. El señor Darcy vino y estuvo encerrado con él varias horas. Cuando yo regresé, ya estaba todo arreglado; así que mi curiosidad no padeció tanto como la tuya. Darcy vino para decir a Gardiner que había descubierto el escondite de Wickham y tu hermana, y que les había visto y hablado a los dos: a Wickham varias veces, a tu hermana una solamente. Por lo que puedo deducir, Darcy se fue de Derbyshire al día siguiente de habernos ido nosotros y vino a Londres con la idea de buscarlos. El motivo que dio es que se reconocía culpable de que la infamia de Wickham no hubiese sido suficientemente conocida para impedir que una muchacha decente le amase o se confiara a él. Generosamente lo imputó todo a su ciego orgullo, diciendo que antes había juzgado indigno de él publicar sus asuntos privados. Su conducta hablaría por él. Por lo tanto creyó su deber intervenir y poner remedio a un mal que él mismo había ocasionado. Si tenía otro motivo, estoy segura de que no era deshonroso… Había pasado varios días en la capital sin poder dar con ellos, pero tenía una pista que podía guiarle y que era más importante que todas las nuestras y que, además, fue otra de las razones que le impulsaron a venir a vernos.

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Lewis Carroll

Charles Lutwidge Dodgson, (27 de enero de 1832 – 14 de enero de 1898).más conocido como Lewis Carroll, fue un escritor, matemático, lógico, fotógrafo y diácono inglés, famoso por su obras Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y su sequela A través del espejo, que se convirtieron en clásicas y tiene reconocimiento universal.
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Como fotógrafo produjo unas 3 mil fotografías, de las que menos de un tercio sobrevivieron al tiempo y a la destrucción deliberada. Los temas de sus fotografías fueron retratos de hombres, mujeres y niños, paisajes, esqueletos, muñecas, perros, estatuas y árboles..
También inventó un aparato llamado nictógrafo, que permitía escribir en la oscuridad y juegos como una versión primitiva del Scrabble.

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B. L. Kearley

¿Cómo te sientes ahora, querida? continuó, dirigiéndose a Alicia.
–Tan mojada como al principio –dijo Alicia en tono melancólico–. Esta historia es muy seca, pero parece que a mi no me seca nada.
–En este caso –dijo solemnemente el Dodo, mientras se ponía en pie–, propongo que se abra un receso en la sesión y que pasemos a la adopción inmediata de remedios más radicales…
–¡Habla en cristiano! –protestó el Aguilucho–. No sé lo que quieren decir ni la mitad de estas palabras altisonantes, y es más, ¡creo que tampoco tú sabes lo que significan! (Lewis Carroll, Alicia)

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Ooi Choon Liang Liang

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–¡De buena me he librado ! –dijo Alicia, bastante asustada por aquel cambio inesperado, pero muy contenta de verse sana y salva–. ¡Y ahora al jardín!
Y echó a correr hacia la puertecilla. Pero, ¡ay!, la puertecita volvía a estar cerrada y la llave de oro seguía como antes sobre la mesa de cristal. «¡Las cosas están peor que nunca!»,
pensó la pobre Alicia. «¡Porque nunca había sido tan pequeña como ahora, nunca! ¡Y
declaro que la situación se está poniendo imposible!»
Mientras decía estas palabras, le resbaló un pie, y un segundo más tarde, ¡chap!, estaba
hundida hasta el cuello en agua salada. Lo primero que se le ocurrió fue que se había caído de alguna manera en el mar. «Y en este caso podré volver a casa en tren», se dijo para sí. (Alicia había ido a la playa una sola vez en su vida, y había llegado a la conclusión general de que, fuera uno a donde fuera, la costa inglesa estaba siempre llena de casetas de baño,
niños jugando con palas en la arena, después una hilera de casas y detrás una estación de
ferrocarril.) Sin embargo, pronto comprendió que estaba en el charco de lágrimas que había
derramado cuando medía casi tres metros de estatura. (Lewis Carroll, Alicia)

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Rodney Matthews

Un gran rosal se alzaba cerca de la entrada del jardín: sus rosas eran blancas, pero había allí tres jardineros ocupados en pintarlas de rojo. A Alicia le pareció muy extraño, y se acercó para averiguar lo que pasaba, y al acercarse a ellos oyó que uno de los jardineros decía:
–¡Ten cuidado, Cinco! ¡No me salpiques así de pintura!
–No es culpa mía –dijo Cinco, en tono dolido–. Siete me ha dado un golpe en el codo.
Ante lo cual, Siete levantó los ojos dijo:
–¡Muy bonito, Cinco! ¡Échale siempre la culpa a los demás!
–¡Mejor será que calles esa boca! –dijo Cinco–. ¡Ayer mismo oí decir a la Reina que
debían cortarte la cabeza!
–¿Por qué? –preguntó el que había hablado en primer lugar.
–¡Eso no es asunto tuyo, Dos! –dijo Siete.
–¡Sí es asunto suyo! –protestó Cinco–. Y voy a decírselo: fue por llevarle a la cocinera
bulbos de tulipán en vez de cebollas.
Siete tiró la brocha al suelo y estaba empezando a decir: «¡Vaya! De todas las
injusticias…», cuando sus ojos se fijaron casualmente en Alicia, que estaba allí
observándolos, y se calló en el acto. Los otros dos se volvieron también hacia ella, y los tres
hicieron una profunda reverencia.
–¿Querrían hacer el favor de decirme –empezó Alicia con cierta timidez– por qué están
pintando estas rosas?
(Lewis Carroll, Alicia)

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–¡Que el jurado considere su veredicto! –ordenó el Rey, por centésima vez aquel día.
–¡No! ¡No! –protestó la Reina–. Primero la sentencia… El veredicto después.
–¡Valiente idiotez! –exclamó Alicia alzando la voz–. ¡Qué ocurrencia pedir la sentencia
primero!
–¡Cállate la boca! –gritó la Reina, poniéndose color púrpura.
–¡No quiero! –dijo Alicia.
–¡Que le corten la cabeza! –chilló la Reina a grito pelado.
Nadie se movió.
–¡Quién le va a hacer caso? –dijo Alicia (al llegar a este momento ya había crecido hasta
su estatura normal)–. ¡No son todos más que una baraja de cartas!
Al oír esto la baraja se elevó por los aires y se precipitó en picada contra ella. Alicia dio un pequeño grito, mitad de miedo y mitad de enfado, e intentó sacárselos de encima…
(Lewis Carroll, Alicia)

51jsylxmcjl-_sx322_bo1204203200_Respecto de las matemáticas, publicó varios libros bajo su nombre real, acerca de geometría, álgebra, lógica matemática y matemática recreacional.

Dodgson desarrolló nuevas ideas en el campo del álgebra linear, la probabilidad y el estudio de las elecciones. Su trabajo matemático recibió renovada atención a fines del siglo XX y se ha revaluado su contribución a la lógica simbólica.

25 de enero

El 25 de enero nacieron dos pintores rusos, casualmente con el mismo apellido aunque separados por un siglo.

También nacieron dos grandes escritores, ganadores de una merecida fama que permanece en el tiempo.

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Ivan Ivanovich Shishkin (25 de enero de 1832 – 20 de marzo de 1898) fue un pintor ruso asociado al movimiento Peredvižniki. Nació en Elabuga, que en esa época foramba parte del Gobierno de Vjatka, actual república de Tatarstan. Estudió en la Escuela de Moscú de Pintura, Escultura y Arquitectura  y después en la Academia Imperial de Arte. Después de continuar sus estudios en Europa regresó a Rusia para convertirse en miembro de la Academia Imperial de San Petersburgo y fue profesor de pintura. Se convirtió en miembro de la Peredvižniki y de la Sociedad Rusa de Pintores de Acuarelas. Fue famoso por sus paisajes forestales.

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Adeline Virginia Woolf (25 de enero de 1882 – 28 de marzo de 1941) fue una escritora inglesa modernista. Comenzó a escribir profesionalmente en 1900 y es considerada una innovadora en la lengua inglesa. Entre sus obras más famosas están “La señora Dalloway”, “Al faro”, “Las olas” y “Los años“.dalloway

La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores. Porque Lucy ya le había hecho todo el trabajo. Las puertas serían sacadas de susgoznes; los hombres de Rumpelmayer iban a venir. Y entonces, pensó Clarissa Dalloway, ¡qué mañana! -fresca como si fuesen a repartir la a unos niños en la playa.
¡Qué deleite! ¡Qué zambullida. Porque eso era lo que siempre había sentido cuando, con un leve chirrido de goznes, que todavía ahora seguía oyendo, había abierto de golpe las puertaventanas y se había zambullido e n el aire libre de Bourton. Qué fresco, qué tranquilo, más que ahora desde luego, estaba el aire en las primeras horas de la mañana; como el aleteo de una ola, el beso de un a ola, frío y cortante y sin embargo (para los dieciocho años que tenía entonces), solemne, sintiendo, como sentía allí de pie en la ventana abierta, que algo terrible estaba a punto de suceder;
(Virginia Woolf, La señora Dalloway)

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Georgy Shishkin (25 de enero de 1948) es un pintor ruso nacido en Sverdlovsk (hoy Ekaterinburgo). Se graduó en la Academia de Arquitectura y Artes de los Urales y en la Universidad Estatal Stroganov de Artes e Industria de Moscú. Fue profesor de dibujo y pintura durante diez años en la Academia de los Urales. Es conocido por su serie de obras llamada “Sueños de Rusia“.

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William Somerset Maugham (25 de enero de 1874 – 16 de diciembre de 1965) fue un escritor británico. Escribió 21 novelas y más de 100 cuentos, además de obras de teatro, biografías y libros de viaje.
Entre sus obrs más famosas se cuentan “Servidumbre humana”, “El filo de la navaja”, “El velo pintado” y “La Luna y seis peniques”.

servidumbreEl alba apuntó gris y oscura. Las nubes se apelotonaban en el cielo y la crudeza del aire anunciaba nieve. Una niñera entró en una estancia en la que dormía un niño y descorrió las cortinas de la ventana; dirigió una distraída mirada a la casa de enfrente, una casa revestida de estuco y provista de un soportal. A continuación se acercó a la cama del niño.
—Despierta, Philip —dijo.
Apartó las ropas del lecho, cogió al niño entre sus brazos y se lo llevó al piso de abajo. El niño continuaba medio dormido.
—Tu mamá te llama.
La niñera abrió la puerta de una habitación y avanzó con el niño hasta el lecho ocupado por una mujer: era la madre. Ésta tendió los brazos hacia el niño y el chiquillo se acurrucó junto a ella, sin preguntar por qué le habían despertado. La madre le besó en los ojos, y en sus frágiles manos sintió el calor del cuerpecito del niño a través de la camisa larga de franela. Lo estrechó contra sí.
—¿Duermes, tesoro? —le preguntó.
Su voz era tan débil que parecía venir de muy lejos. El niño no contestó, pero en sus labios apareció una sonrisa.
Sintióse feliz en aquel gran lecho caliente, entre aquellos brazos que lo oprimían tierna y afectuosamente. Trató de hacerse aún más pequeño y dio a su madre un sonoro beso. Un momento después cerraba los ojos, quedándose dormido profundamente.
(Somerset Maugham, Servidumbre Humana)

Sofia Kovalevskaia

kowalevskaiaSofia Vassilievna Kovalevskaïa (15 de enero de 1850 – 10 de febrero de 1891) fue una matemática y escritora rusa. Debido a que en Rusia no estaba permitido el ingreso de mujeres a la educación superior, debió estudiar en el extranjero. Pero para eso necesitaba el permiso de su padre o de su esposo. Su padre le negó el permiso por lo que Sofía hizo un matrimonio de conveniencia con el joven científico Vladimir Kovalevski. Se inscribió en la Universidad de Heidelberg en 1869, donde siguió los cursos de Hermann Ludwig von Helmholtz y Leo Königsberger. Viendo sus posibilidades, sus profesores le aconsejaron estudiar en Berlin con el profesor Karl Weierstrass. Al no poder ingresar a la Universidad de Berlin debido a su sexo, estudió en forma particular con Weierstrass, llegando a ser uno de sus alumnos preferidos.

601Trabajó en un teorema de Cauchy mejorándolo de manera que fue conocido como el teorema de Cauchy-Kowalevski. Obtuvo el doctorado en la Universidad de Göttinger. En 1884 fue nombrada profesora en la Universidad de Estocolmo. Obtuvo el premio Bordin de la Academia de Ciencias de Paris por su “Estudio sobre el caso particular del problema de la rotación de un cuerpo alrededor de un punto fijo” y el Premio de la Academia de Ciencias de Estocolmo.

De su obra literaria se pueden nombrar: Memorias de George Eliot, Recuerdos de la infancia, La familia Vorontsov y La lucha por la felicidad.

 

Moliere

pierre_mignard_-_portrait_de_jean-baptiste_poquelin_dit_moliere_1622-1673Jean-Baptiste Poquelin, llamado Moliere (15 de enero de 1622 – 17 de febrero de 1673) fue un dramaturgo y actor francés, considerado uno de los maestros de la comedia en la Literatura Occidental.

Sus obras, siendo satíricas, les atarjeron a Moliere las críticas de los moralistas y de la Iglesia Católica. Su Don Juan fue censurada e impedida de ser representada.

Aunque Moliere prefería la tragedia, su fama se debe exclusivamente a sus farsas, generalmente de un acto.

Entre sus obras destacan La escuela de los maridos, La escuela de las mujeres, Tartufo, El mispantropo, El médico a palos, El burgués gentilhombre, El avaro y El enfermo imaginario.

Aunque Moliere fue muy criticado por las personas retratadas en sus obras, como los líderes religiosos o lo médicos, sus comedias fueron muy bien recibidas por el público.

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William Powell, El burgués gentilhombre, Acto II escena I

JOURDAIN. -¡Oh!… El minué es mi baile, y quiero que me lo veáis
bailar. A ver, maestro.
MAESTRO DE BAILE. – Poneos un sombrero, señor.
(Jourdain se pone por encima del gorro de dormir un sombrero que le
trae un criado. El maestro de baile tararea un minué.)
La, la la. La, la la, la, la, la, la, la, la, bis. La, la, la. La, la.
Cuidado con el ritmo, señor… La, la, la, la. Esa pierna derecha… La,
la, la. No mováis tanto los hombros. La, la, la, la. Os estorban los
brazos. La, la, la, la, la. Erguid la cabeza… La punta del pie hacia
fuera. La, la, la. Más derecho el cuerpo…
JOURDAIN. -¿Qué tal?
MAESTRO DE MÚSICA. -¡Imposible hacerlo mejor!…
JOURDAIN. -¡A propósito!… Vais a indicarme ahora la reverencia
que debo hacer para saludar a una marquesa, porque en breve se me
presentará la ocasión.
MAESTRO DE BAILE. -¿La reverencia para saludar a una
marquesa?
JOURDAIN. -Sí, a una marquesa que se llama Dorimena.
MAESTRO DE BAILE. -Dadme la mano.
JOURDAIN. -No. Hacedla vos, que viéndola una vez no se me
olvidará.
MAESTRO DE BAILE. -Si queréis saludarla con gran ceremonia,
primeramente debéis hacer una inclinación hacia atrás; luego avanzar
hacia ella, haciendo tres reverencías más, y en la última inclinaros
hasta las rodillas.
JOURDAIN. -Hacedlo… ¡Comprendido!
(Moliere, El burgués gentilhombre)

Pierre Loti – Berthe Morisot

lotiPierre Loti (14 de enero de 1850 – 10 de junio de 1923) fue un oficial naval y escritor francés conocido por sus novelas de temas exóticos.
Como marino viajó por el mundo, estuvo en Polinesia y en el Sudeste Asiático, el Norte de África, África, la India y Oriente.
Su bibliografía es muy extensa, fue un escritor prolífico. Algunas de sus novelas son: Novela de un Spahi, Las tres damas de la Kasbah, El pescador de Islandia, Madame Crisantemo, El desierto, Las tres juventudes de madama Prune y Las desencantadas. Fue recibido en la Academia Francesa el 21 de mayo de 1891.

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Andreas Achenbach, Pescadores en la tormenta

El viento arreciaba por momentos haciendo estremecer a hombres y barcos. Las olas, pequeñas todavía, empezaban a correr las unas tras las otras, a agruparse, a cubrirse en sus crestas de espuma blanca, con un rumor de hervidero continuo. No se pensaba ya en la pesca, sino en la maniobra. Cada barco, por su parte, se apresuraba a escapar; unos tratando de llegar a tiempo para buscar abrigo en
los fiords otros preferían remontar la punta Sur de Islandia, encontrando más seguro para ellos tomar el largo y tener delante el espacio libre, para huir viento en popa. Todavía se divisaban los unos a los otros; por doquiera, surgían velas de la sima de las olas, como otras tantas cosas débiles, fatigadas, fugitivas, pero sosteniéndose, sin embargo, a la manera de esos monigotes con que Juegan los niños
(Pierre Loti, El pescador de Islandia)

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Autoretrato

Berthe Marie Pauline Morisot (14 de enero de 1841 – 2 de marzo de 1895) fue una pintora francesa, miembro del círculo de los Impresionistas. Es considerada una de las “Tres grandes damas” del Impresionismo junto con Marie Bracquemond and Mary Cassatt.
Se unió a los Impresionistas, Paul Cézanne, Edgar Degas, Claude Monet, Camille Pissarro, Pierre-Auguste Renoir y Alfred Sisley, entre otros.
Se casó con Eugène Manet, hermano de su amigo y colega Édouard Manet.

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Berthe Morisot, La cuna

Paul Gavarni

Paul Gavarni (13 de enero de 1804 – 24 de noviembre de 1866) fue un ilustrador francés (su nombre real era Sulpice Guillaume Chevalier).
Paul trabajó en sus comienzos como mecánico, pero sin que resultara nada bueno, por lo que cuando se dio cuenta de que podía dibujar, tomó clases de dibujo. En un principio se dedicó al dibujo arquitectónico y mecánico, además de los mapas.
Pero fue a los treinta años de edad cuando descubrió su verdadera vocación de artista.
Sus trabajos comenzaron a aparecer en Le Charivari y, después de un viaje a Londres, en L’Illustration. Ilustró novelas de Balzac y de Eugene Sue. Su fama hizo que las ilustraciones de Gavarni practicamente garantizaran la venta de un libro. Pero en algún momento Gavarni cambió el foco de su trabajo y decidió ampliar su campo de observación. De ahí provienen sus ilustraciones que profundizan en la naturaleza humana con cierta ironía no exenta de un toque de amargura y sombría filosofía.

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Ilustración para Los Viajes de Gulliver

Hubiera vivido bastante feliz en aquella tierra si mi pequeñez no me hubiese expuesto a diversos accidentes molestos y ridículos, algunos de los cuales me atreveré a relatar. Glumdalclitch me llevaba a menudo a los jardines de palacio en mi caja pequeña, y a veces me sacaba de ella y me tenía en la mano o me bajaba al suelo para que paseara.
(Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver)

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Sus pecados le son perdonados porque mucho bailó

Jack London

jack-londonJohn Griffith “Jack” London (12 de enero de 1876 – 22 de noviembre de 1916) fue un novelista, periodista y activista social estadounidense. Fue uno de los primeros escritores de ficción en conseguir celebridad y fortuna con sus obras de ficción.
Sus obras más famosas incluyen El llamado de la selva, Una odisea del norte y Amor a la vida. También escribió acerca del Pacífico del Sur en historias como The Perls of Parlay y The Heathen, y acerca de la Bahía de San Francisco en Cuentos de la patrulla pesquera y El lobo del mar.
London formó parte del grupo literario radical llamado “The Crowd” en San Francisco y un apasionado defensor de la sindicalización, el socialismo y los derechos de los trabajadores. Escribió varias obras tratando de esos temas, tal como la novela distópica El talón de hierro.

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James E. Buttersworth, Goleta en mar gruesa

En aquel momento, uno de los cazadores, un muchacho alto y espigado, llamado Henderson, se dirigía a popa, yendo desde la bodega (nombre con que jocosamente designan los cazadores la parte central del barco donde duermen) a la cabina. Wolf Larsen estaba en la toldilla fumando el sempiterno cigarro.
-¡Ahí viene! ¡Agárrate bien! -gritó el cocinero.
Me detuve, porque no sabía qué era lo que venía, y vi la puerta de la cocina cerrarse con estrépito. Después vi a Henderson saltar como un loco hacía el aparejo mayor subiendo por la parte interior, hasta que estuvo unos cuantos pies más alto que mi cabeza. Vi también una ola enorme retorcida y cubierta de espuma suspendida por encima de la barandilla. Me hallaba directamente bajo ella. Todo era tan nuevo y extraño que mirando no lo advertía con rapidez. Comprendí que me encontraba en peligro, y eso fue todo. Estaba sin movimiento, atemorizado. Entonces, Wolf Larsen gritó desde la toldilla:
-¡Agárrate, tú! ¡Tú, Hump! (El lobo del mar)

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Robert Koehler, La huelga

-¿Y el periódico?
-Sí, señor, lo trajeron; pero es lo único, y es la última vez también. Mañana no habrá periódicos. Lo dice el periódico. ¿Quiere que mande a por leche condensada?
Moví la cabeza negativamente, acepté el café solo y abrí el periódico. Los titulares lo explicaban todo…, demasiado incluso, porque los extremos de pesimismo a que llegaba el periódico resultaban ridículos. Una huelga general, decía, había sido convocada a lo largo y ancho de los Estados Unidos, manifestando a la vez los presagios más alarmistas en cuanto al aprovisionamiento de las grandes ciudades.
Leí rápidamente y por encima mientras recordaba muchos de los problemas laborales del pasado. Durante una generación, la huelga general había sido el sueño de las organizaciones laborales, un sueño que había surgido originariamente de la mente de Debs, uno de los grandes líderes sindicales de hacía treinta años. Recordé cómo en mis años jóvenes había escrito un artículo sobre el tema para una revista de la Universidad y que titulé «El sueño de Debs». Pero debo aclarar que traté la idea con precaución y de manera académica, como un sueño nada más. El tiempo y el mundo había seguido su curso. Gompers y la American Federation of Labor habían desaparecido, y lo mismo había ocurrido con Debs y todas sus descabelladas ideas revolucionarias; sin embargo, el sueño había persistido, y aquí estaba al fin convertido en realidad. Pero, conforme leía, no pude menos de reírme de la visión pesimista del periódico. Mi opinión era otra. Había visto derrotadas a las organizaciones sindicales en demasiados conflictos. El asunto se solucionaría en pocos días. Esto era una huelga nacional, y el Gobierno no tardaría mucho en acabar con ella. (La huelga general)

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Robert Thingan, Goleta en la Bahía de San Francisco


Las aguas de la Bahía de San Francisco contienen todo género de peces; por eso surcan su superficie las quillas de todo género de pesqueros, tripulados por todo género de pescadores. Para proteger a los peces contra esta abigarrada población flotante se han promulgado muchas leyes acertadas y existe una patrulla pesquera que se encarga de que esas leyes se cumplan.
Entre los más atrevidos de esos pescadores cabe incluir a los camaroneros chinos. Los camarones tienen la costumbre de deslizarse por el fondo en grandes ejércitos hasta llegar al agua dulce, donde se dan la vuelta y regresan deslizándose a la salada. Y cuando la marea se vacía y refluye, los chinos echan al fondo grandes redes con la boca abierta en las que van metiéndose los camarones y de las cuales pasan a la olla.
Esto no tendría nada de malo en sí de no ser por lo tupida que es la malla de las redes, tan tupida que por ella no pueden salirse los pececitos más pequeños, los recién nacidos que no miden ni medio centímetro de largo. las preciosas playas de las Puntas de San Pedro y San Pablo, donde están las aldeas de los camaroneros, se convierten en algo terrible debido a la peste de miríadas de pescaditos en putrefacción, y desde siempre la patrulla pesquera tiene por función actuar contra esta destrucción inútil.
Cuando yo era un muchacho de 18 años, buen tripulante de balandra y buen conocedor de las aguas de la bahía, la Comisión de Pesca contrató mi balandra el Reno, y a mí me hicieron patrullero adjunto. Después de mucho trabajo con los pescadores griegos de la Bahía Alta y de los ríos, donde salían a relucir los cuchillos en cuanto había un problema, y donde los hombres no se dejaban llevar presos hasta que se les metía el revólver en la cabeza, nos sentimos encantados de que nos enviaran de expedición contra los camaroneros chinos. (Cuentos de la patrulla pesquera)

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William Brassey Hole, Pilatos interrogando a Jesús

-Oh, Lodbrog, Él está por encima todo, más allá de toda descripción. Al mirarle uno ve en Él la bondad y la compasión. Le he visto. Le he escuchado. Daré todo lo que poseo a los pobres y le seguiré.
Estaba tan convencida que tuve que aceptarlo, como había aceptado la fe de los leprosos de Samaria cuando se miraban la piel libre de llagas; pero me dolía ver cómo ese vagabundo milagrero había logrado engañar a una mujer como Miriam.
-Síguele -añadí con sorna-. Sin duda portarás una corona cuando llegue su reino.
Asintió sonriendo; en ese mismo instante le habría abofeteado. Me hice a un lado, y mientras avanzaba murmuró:
-Su reino no está aquí. Es el Hijo de David. Es el Hijo de Dios. Es todo lo que Él ha dicho ser, y todo lo que se ha dicho sobre Él.
-Un sabio de oriente -rió Pilatos entre dientes-. Es todo un pensador, este pesca-dor analfabeto. He averiguado más sobre él, tengo noticias frescas. N siquiera necesita hacer milagros, es más sofisticado que todo eso. Le han puesto todo tipo de trampas y él se ha reído de ellas. Escucha esto.
Y me contó cómo Jesús había confundido a los que intentaban ponerle en evidencia cuando le llevaron a una mujer culpable de adulterio para que la juzgara.
-Y en cuanto a los impuestos -se regocijó Pilatos-, “al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios”, les res¬pondió. Ésa era la trampa de Anás, y Anás se quedó sin palabras. Por fin ha aparecido un judío que comprende la concepción romana del Estado. (El vagabundo de las estrellas)

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Alfredo Rodríguez, Oro

-Iván, te prohíbo que sigas adelante con esta empresa. Ni una palabra de esto o estamos perdidos. Si se enteran los americanos o los ingleses de que tenemos oro en estas montañas, nos arruinarán. Nos invadirán a miles y nos acorralarán contra la pared hasta la muerte.
Así hablaba el viejo gobernador ruso de Sitka, Baranov, en 1804 a uno de sus cazadores eslavos que acababa de sacar de su bolsillo un puñado de pepitas de oro. Baranov, comerciante de pieles y autócrata, comprendía demasiado bien y temía la llegada de los recios e indomables buscadores de oro de estirpe anglosajona. Por tanto, se calló la noticia, igual que los gobernadores que le sucedieron, de manera que cuando los Estados Unidos compraron Alaska en 1867, la compraron por sus pieles y pescado, sin pensar en los tesoros que ocultaba. (La quimera del oro)

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giovannipapinigoglibronegroGiovanni Papini (9 de enero de 1881 – 8 de julio de 1956) fue un novelista, ensayista, periodista, poeta y crítico literario italiano.
Enseñó en la escuela Anglo-Italianany fue bibliotecario del Museo de Antropología. Fundó varias revistas como Il Leonardo, La Voce y L’Anima. Trabajó como crítico literario para La Nazione y fue corresponsal del Mercure de France.
Entre sus obras destacan Gog, en la que con un pesimismo del estilo de Huxley, trata del “destino brillante” que ofrece al hombre moderno la sociedad capitalista, Cartas del papa Celestino VI a los hombres, El Diablo y El Libro Negro, en este último inserta una serie de entrevistas imaginarias a personajes como Salvador Dalí, Pablo Picasso, Molotov, Adolf Hitler, Guglielmo Marconi, Aldous Huxley, Paul Valery y Lin Yutang – además de una serie de manuscritos inéditos, e imaginarios también, de grandes autores como Walt Whitman, Miguel Cervantes, Victor Hugo, Stendhal, Franz Kafka, Lev Tolstoj, Goethe y William Blake.

“Me obliga usted —dijo— a narrarle el último secreto que me queda y que ha permanecido siempre secreto justamente porque es más inverosímil que todos los otros. Pero sé que debo morir dentro de algunos meses, antes de que termine el invierno, y no estoy segura de hallar otro hombre que se interese como usted por las cosas absurdas… “Este secreto mío empezó cuando tenía veintidós años. En esa época yo era la más graciosa princesa de Viena y todavía no había matado a mi primer marido. Esto ocurrió dos años más tarde, cuando me enamoré de… Pero usted ya conoce la historia. Passons! Sucedió, pues, que cuando llegaba al término de mis veintiún años recibí la visita de un viejo señor, condecorado y afeitado, quien me solicitó una breve entrevista secreta. No bien estuvimos solos, me dijo: “Tengo una hija que amo inmensamente y que está muy enferma. Tengo necesidad de volverla a la vida y a la salud y para ello estoy buscando años juveniles para comprar o tomar en préstamo. Si usted quisiera darme uno de sus años se lo devolveré poco a poco, día a día, antes de que termine su vida. Cuando haya cumplido los veintidós años, en vez de pasar al vigésimo tercero usted enveje¬cerá un año y entrará en el vigésimo cuarto.”
(Giovanni Papini, El día no restituído)

Jean-Baptiste van Mour, o Vanmour, (9 de enero de 1671 – 22 de enero de 1737), fue un pintor flamenco naturalizado francés notable por sus pinturas que retratan la vida en el Imperio Otomano durante el reinado del sultán Ahmed III.

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Jean-Baptiste van Mour, Aposentos privados de una aristócrata turca

rurKarel Čapek (9 de enero de 1890 – 25 de diciembre de 1938) fue un escritor checo de principios del siglo XX. Fue además dramaturgo, ensayista, crítico literario, fotógrafo y crítico de arte. Fue nominado siete veces al Premio Nobel pero nunca lo ganó. Aunque es autor de una numerosa y variada obra, que incluye novelas, historias de detectives, cuentos de hadas, libros de viaje y piezas teatrales, escritas con inteligencia y humor, Capek es conocido actualmente solo porque en su obra R.U.R. de 1920, creó y popularizó la palabra Robot para designar a criaturas artificiales destinadas al servicio de los humanos.

El joven Rossum inventó un obrero que tiene un mínimo de exigencias. Lo tuvo que simplificar. Rechazó todo aquello que no contribuía directamente al progreso del trabajo. De esta forma rechazó todo aquello que hace al hombre más caro. En realidad lo que hizo fue rechazar al hombre y hacer el robot. Mi querida señorita Glory, los robots no son personas. Mecánicamente son más perfectos que nosotros, tienen una inteligencia enormemente desarrollada, pero no tienen alma.
(Karel Capek, R.U.R.)

Karl Edvard Diriks (9 de enero de 1855 – 17 de marzo de 1930) fue un pintor noruego. Estudió en Karlruhe y en Berlin. Son características sus pinturas de paisajes con nubes, lluvia, nevadas, tempestades y mar movido.

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Karl Edvard Diriks, Deshielo

Algirdas Jonas “Algis” Budrys (9 de enero de 1931 – 9 de junio de 2008) fue un escritor de ciencia ficción, editor y crítico lituano.
Debido a que su padre era en consul general de Lituania en Nueva York, Budrys se quedó en los EE.UU. estudiando en la Universidad de Miami y la Universidad de Columbia de Nueva York. Publicó su primer cuento de ciencia ficción en 1952. Aunque fue nominado varias veces a diferentes premios no ganó ninguno. A pesar de eso algunas de sus obras con consideradas verdaderos clásicos de la ciencia ficción, como ¿Quién?, El laberinto de la luna y Aterrizaje de emergencia.quien

– Hemos hecho una gran cosa – dijo el doctor Kothu, con tono justificadamente orgulloso -. Diría que el doctor Verstoff realizó una gran tarea al cráneo, el cráneo protético. Y los doctores Ho y Jansky son quienes se han encargado de conectar los órganos sensoriales protéticos con los adecuados centros cerebrales, de la misma manera que los médicos técnicos Debrett, Fonten y Wassil se han ocupado de los complejos renales y respiratorios. En cuanto a mí mismo, tengo el honor de haber desarrollado el método de la regeneración de los tejidos nerviosos. – Su voz se atenuó un poco -. ¿Tendrá usted la amabilidad de mencionar nuestros nombres cuando regrese al otro lado?
(Algis Budrys, ¿Quién?)

Boris Vallejo

vallejo-tarzanBoris Vallejo (8 de enero de 1941) es un pintor y dibujante peruano. Vive en los EE.UU. desde 1964. Con frecuencia trabaja con su esposa, Julie Bell, pintora y modelo.
El trabajo de Vallejo tiene como temas casi exclusivos la fantasía y la erótica. Sus obras, que puede ser llamada hiper-representativa, se encuentra con frecuencia en las tapas de libros de ciencia ficción y en calendarios. Los sujetos que pinta son tipicamente dioses, monstruos, musculosos bárbaros y mujeres guerreras armadas.

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Vallejo, Pegaso en el espacio

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Vallejo comenzó a pintar a los 13 años, y a los 16 pealizó su primera ilustración. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes para después emigrar a los EE.UU. donde adquirió una buena reputación con sus ilustraciones de Tarzán, Conan, Doc Savage y otros personajes. De ahí en adelante comenzó a recibir encargos para posters, carteles publicitarios y otros diversos trabajos artísticos.
Sus últimos trabajos han derivado más hacia la erótica que a la fantasía, aunque aun retienen elementos fantásticos.

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Boris Vallejo y Julie Bell

Julie Bell (21 de octubre de 1958) es una pintora estadounidense. Julie ha pintado la portada de casi 100 libros y revistas de ciencia ficción. También es la autora de las portadas de varios juegos de video. En conjunto con su esposo, Boris Vallejo, ha pintado además posters publicitarios y portadas de discos musicales.

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Julie Bell

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Julie Bell