Lewis Carroll

Charles Lutwidge Dodgson, (27 de enero de 1832 – 14 de enero de 1898).más conocido como Lewis Carroll, fue un escritor, matemático, lógico, fotógrafo y diácono inglés, famoso por su obras Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y su sequela A través del espejo, que se convirtieron en clásicas y tiene reconocimiento universal.
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Como fotógrafo produjo unas 3 mil fotografías, de las que menos de un tercio sobrevivieron al tiempo y a la destrucción deliberada. Los temas de sus fotografías fueron retratos de hombres, mujeres y niños, paisajes, esqueletos, muñecas, perros, estatuas y árboles..
También inventó un aparato llamado nictógrafo, que permitía escribir en la oscuridad y juegos como una versión primitiva del Scrabble.

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B. L. Kearley

¿Cómo te sientes ahora, querida? continuó, dirigiéndose a Alicia.
–Tan mojada como al principio –dijo Alicia en tono melancólico–. Esta historia es muy seca, pero parece que a mi no me seca nada.
–En este caso –dijo solemnemente el Dodo, mientras se ponía en pie–, propongo que se abra un receso en la sesión y que pasemos a la adopción inmediata de remedios más radicales…
–¡Habla en cristiano! –protestó el Aguilucho–. No sé lo que quieren decir ni la mitad de estas palabras altisonantes, y es más, ¡creo que tampoco tú sabes lo que significan! (Lewis Carroll, Alicia)

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Ooi Choon Liang Liang

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–¡De buena me he librado ! –dijo Alicia, bastante asustada por aquel cambio inesperado, pero muy contenta de verse sana y salva–. ¡Y ahora al jardín!
Y echó a correr hacia la puertecilla. Pero, ¡ay!, la puertecita volvía a estar cerrada y la llave de oro seguía como antes sobre la mesa de cristal. «¡Las cosas están peor que nunca!»,
pensó la pobre Alicia. «¡Porque nunca había sido tan pequeña como ahora, nunca! ¡Y
declaro que la situación se está poniendo imposible!»
Mientras decía estas palabras, le resbaló un pie, y un segundo más tarde, ¡chap!, estaba
hundida hasta el cuello en agua salada. Lo primero que se le ocurrió fue que se había caído de alguna manera en el mar. «Y en este caso podré volver a casa en tren», se dijo para sí. (Alicia había ido a la playa una sola vez en su vida, y había llegado a la conclusión general de que, fuera uno a donde fuera, la costa inglesa estaba siempre llena de casetas de baño,
niños jugando con palas en la arena, después una hilera de casas y detrás una estación de
ferrocarril.) Sin embargo, pronto comprendió que estaba en el charco de lágrimas que había
derramado cuando medía casi tres metros de estatura. (Lewis Carroll, Alicia)

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Rodney Matthews

Un gran rosal se alzaba cerca de la entrada del jardín: sus rosas eran blancas, pero había allí tres jardineros ocupados en pintarlas de rojo. A Alicia le pareció muy extraño, y se acercó para averiguar lo que pasaba, y al acercarse a ellos oyó que uno de los jardineros decía:
–¡Ten cuidado, Cinco! ¡No me salpiques así de pintura!
–No es culpa mía –dijo Cinco, en tono dolido–. Siete me ha dado un golpe en el codo.
Ante lo cual, Siete levantó los ojos dijo:
–¡Muy bonito, Cinco! ¡Échale siempre la culpa a los demás!
–¡Mejor será que calles esa boca! –dijo Cinco–. ¡Ayer mismo oí decir a la Reina que
debían cortarte la cabeza!
–¿Por qué? –preguntó el que había hablado en primer lugar.
–¡Eso no es asunto tuyo, Dos! –dijo Siete.
–¡Sí es asunto suyo! –protestó Cinco–. Y voy a decírselo: fue por llevarle a la cocinera
bulbos de tulipán en vez de cebollas.
Siete tiró la brocha al suelo y estaba empezando a decir: «¡Vaya! De todas las
injusticias…», cuando sus ojos se fijaron casualmente en Alicia, que estaba allí
observándolos, y se calló en el acto. Los otros dos se volvieron también hacia ella, y los tres
hicieron una profunda reverencia.
–¿Querrían hacer el favor de decirme –empezó Alicia con cierta timidez– por qué están
pintando estas rosas?
(Lewis Carroll, Alicia)

14

–¡Que el jurado considere su veredicto! –ordenó el Rey, por centésima vez aquel día.
–¡No! ¡No! –protestó la Reina–. Primero la sentencia… El veredicto después.
–¡Valiente idiotez! –exclamó Alicia alzando la voz–. ¡Qué ocurrencia pedir la sentencia
primero!
–¡Cállate la boca! –gritó la Reina, poniéndose color púrpura.
–¡No quiero! –dijo Alicia.
–¡Que le corten la cabeza! –chilló la Reina a grito pelado.
Nadie se movió.
–¡Quién le va a hacer caso? –dijo Alicia (al llegar a este momento ya había crecido hasta
su estatura normal)–. ¡No son todos más que una baraja de cartas!
Al oír esto la baraja se elevó por los aires y se precipitó en picada contra ella. Alicia dio un pequeño grito, mitad de miedo y mitad de enfado, e intentó sacárselos de encima…
(Lewis Carroll, Alicia)

51jsylxmcjl-_sx322_bo1204203200_Respecto de las matemáticas, publicó varios libros bajo su nombre real, acerca de geometría, álgebra, lógica matemática y matemática recreacional.

Dodgson desarrolló nuevas ideas en el campo del álgebra linear, la probabilidad y el estudio de las elecciones. Su trabajo matemático recibió renovada atención a fines del siglo XX y se ha revaluado su contribución a la lógica simbólica.

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