Ajedrez

charles phillips piezas de ajedrez

Charles Phillips, Piezas de ajedrez

El ajedrez es un juego de estrategia que se juega entre dos jugadores, en un tablero cuadriculado, con 16 piezas para cada jugador.
Se cree que el juego se originó en la India antes del siglo VII, derivándose del juego llamado chaturanga. Se cree que el juego se difundió a lo largo de la famosa Ruta de la Seda, y a Occidente llegaría entre los años 900 y 1000. Las reglas, las piezas y sus valores, comenzaron a modificarse en el siglo XV para terminar estableciéndose solamente en el siglo XIX.
Como actividad humana, el ajedrez ha servido de inspiración en el arte y la literatura desde que se hizo popular entre los siglos XV y XVI.

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ajedrez george godwin kilburne

George Godwin Kilburne, Ajedrez

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
Encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.
(Rosario Castellanos)

The Chess Players 1929 by Sir John Lavery 1856-1941

John Lavery, Jugadoras de ajedrez

Rojos caballos, marrones alfiles, brillantes reinas,  
atacando el tablero, cayendo en una fuerte “L” de color.
Alcanzando y atacando en ángulos,
manteniendo de un mismo color las líneas.
A este tablero da vida la luz;
estas piezas viven en la forma,
sus movimientos deshacen y dan nueva forma al modelo:
verde luminoso de las torres,
batiéndose con la “X” de las reinas,
rizado por los saltos de caballo.
¡Peones en “Y”, abriéndose camino, amurallando!
¡Torbellino! ¡Centrípeto! ¡Mate! Rey abajo en el vórtice,
choque, salto de bandas, rectas tiras de intenso color,
luces bloqueadas que atraviesan. Fugas. Renovación
de la contienda.
(Ezra Pound)

ajedrez Frederick Judd Vaugh jugadoras de ajedrez

Frederick Judd Vaugh, Jugadoras de ajedrez

ajedrez eduard bitterlich

Eduard Bitterlich, Ajedrez

¿Qué haré ahora ? ¿Qué haré?
¿Salir tal como estoy y andar por la calle
así sin peinar? ¿Qué haremos mañana?
¿Qué haremos sietnpre?’
Agua caliente a las diez.
Y si llueve, un coche cerrado a las cuatro.
Y jugaremos una partida de ajedrez,
apretando nuestros ojos sin párpados, esperando que
llamen a la puerta.
(T. S. Eliot)

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ajedrez james Northcote 1730 painting of chessplayers with dog and 'boy' in gold

James Northcote, Jugadores de ajedrez

En su grave rincón, los jugadores   
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
(Jorge Luis Borges)

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Alex Andreis, Caballeros jugando ajedrez

-Arreglen el problema como en una guerra:
El que gane será mi yerno.
-El rey casi al lado de la torre
El cual la esquina había tomado.
El caballo en la quinta antes del rey,
Y el peón hasta la sexta lo trajo.
A su lado, a su derecha, otro está de pie,
Defendido por un alfil de su propia tierra.
Detrás del peón y el alfil de Bozhuy
El rey a la posición negra molesta,
Mientras que la amenazante torre enemiga,
Su objetivo lo puso en el segundo.
Y la reina por la espalda,
Se aseguró de atacar al negro alfil.
Así, las piezas de ajedrez tomaron sus lugares,
Y las negras el próximo movimiento harían.
-Por supuesto, el caballo de la batalla está muy bien,
Y el alfil toma su lugar en la línea.
Sin embargo, renunciar a la torre tiene sentido,
A continuación, el peón hasta el final se acercará.
Si la torre pone su vida en peligro,
La afligida Anna estará bien para siempre.
(Jan Kochanowski)

ajedrez Dilorom Abdullaeva

Dilorom Addullaeva, Ajedrez

Oí contar que otrora, cuando en Persia
hubo no sé qué guerra,
en tanto la invasión ardía en la Ciudad
y las hembras gritaban,
dos jugadores de ajedrez jugaban
su incesante partida.
A la sombra de amplio árbol fijos los ojos
en el tablero antiguo,
y, al lado de cada uno, esperando sus
momentos más holgados,
cuando había movido la pieza, y ahora
aguardaba al contrario,
una jarra con vino refrescaba
su sobria sed.
(Fernando Pessoa)

El color del silencio

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Dima Dmitriev, A través del silencio

Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.
(Federico García Lorca)

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Leonid Afremov, Silencio de invierno

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.
(Octavio Paz)

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Gerald Schwartz, La belleza del silencio

No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar quédate mudo
Que un silencio sin fin sea tu escudo
Y al miso tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta esta cerrada
No llores si el dolor es más agudo
No cantes si el camino es menos rudo
No interrogues sino con la mirada.
Y en la calma profunda y transparente
Que poco a poco y silenciosamente
Inundarás tu pecho transparente.
Sentirás el latido enamorado
Con que tu corazón recuperado
Te irá diciendo todo, todo, todo.
(Jorge Luis Borges)

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Svekla-Art, El silencio del amanecer

En el silencio sigue
la lira pitagórica vibrando,
el iris en la luz, la luz que llena
mi estereoscopio vano.
Han cegado mis ojos las cenizas
del fuego heraclitano.
El mundo es, un momento,
transparente, vacío, ciego, alado.
(Antonio Machado)

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Peter Mathios, Silencio

Silencio de la noche, doloroso silencio
nocturno… ¿Por qué el alma tiembla de tal manera?
Oigo el zumbido de mi sangre,
dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta.
¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, ¡el auto-Hamlet!
Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas…
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?
Se ha cerrado una puerta…
Ha pasado un transeúnte…
Ha dado el reloj trece horas… ¡Si será Ella!…
(Rubén Darío)

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Vladimir Volegov, Silencio al sol

Sigo, silencio, tu estrellado manto,
de transparentes lumbres guarnecido,
enemiga del sol esclarecido,
ave noturna de agorero canto.

El falso mago Amor, con el encanto
de palabras quebradas por olvido,
convirtió mi razón y mi sentido,
mi cuerpo no, por deshacelle en llanto.

Tú, que sabes mi mal, y tú, que fuiste
la ocasión principal de mi tormento,
por quien fui venturoso y desdichado,

oye tú solo mi dolor, que al triste
a quien persigue cielo violento
no le está bien que sepa su cuidado.
(Francisco de Quevedo)

23 de mayo (escultores)

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Francois Adam, Fuego

François Gaspard Balthazar Adam (23 de mayo 1710 – 18 de agosto de 1761) fue un escultor francés. Perteneció a una familia de escultores. Estudió en la Academia de francia en Roma. En Prusia realizó esculturas elegantes y mitológicas pata Federico II el Grande.

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Auguste-Marie Taunay, Coracero

Auguste-Marie Taunay (23 de mayo de 1768 – 24 de abril de 1824) fue un escultor francés. Alumno de Jean Guillaume Moitte. Quedó segundo en la convocatoria del Premio de Roma de 1790, por detrás de Pierre-Charles Bridan. Se convirtió en pensionado en el Palacio Mancini, de la Academia de Francia en Roma, al obtener el Primer Gran Premio de Roma en 1791.

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James Pradier, Psique

James Pradier, también conocido como Jean-Jacques Pradier (23 de mayo de 1790 – 4 de junio de 1852) fue un escultor francés nacido en Suiza, más conocido por su trabajo en el estilo neoclásico. Natural de Ginebra, Pradier viajó a París en 1807 para trabajar con su hermano mayor, un grabador. Ganó un Premio de Roma que le permitió estudiar en esta ciudad desde 1814 hasta 1818 con Jean Auguste Dominique Ingres. En 1827 se convirtió en miembro de la Academia de Bellas Artes y profesor en la École des Beaux-Arts.

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August von Kreling, Mujer dando de beber a un mendigo

August von Kreling (23 de mayo de 1819 –  22 de abril 1876) fue un pintor y escultor alemán.
Fue un hombre con grandes dotes artísticas, con una educación versátil, muy experimentado bajo el punto de vista práctico y de energía extraordinaria. En sus pinturas, permaneció fiel a la dirección colorista, y en sus obras escultóricas muestran que son consistentemente una fuerte tendencia al elemento pictórico.

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Giovanni Turini, Giuseppe Garibaldi

 

Giovanni Turini (23 de mayo de 1841 – 27 de agosto de 1899) fue un escultor italiano naturalizado estadounidense. Estudió escultura en Milán y en Roma. Durante la 2° Guerra de Independencia peleó como voluntario en el 4° Regimiento de Cazadores de los Alpes de Giuseppe Garibaldi. En 1874 emigró a los EE.UU.

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Bernardino Boifava, Monumento a la victoria o a los caídos

Bernardino Boifava (23 de mayo de 1888 – 15 de diciembre de 1953) fue un escultor italiano. Fue discípulo del escultor Emilio Righetti. Se dijo de él que era “un artista fecundo y completo, sensible y culto, intenso y mesurado, de extraordinaria hablidad técnica, expresiva y compositiva”.

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Alain Gordon, conocido como Aslan, o Alain Aslan (23 de mayo de 1930 – 11 de febrero de 2014) fue un pintor, ilustrador y escultor francés. Es conocido sobre todo en Francia por sus pin-ups.  

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Aslan, Sommeil nu drape

Arthur Conan Doyle

Sir Arthur Ignatius Conan Doyle KStJ, DL (22 de mayo de 1859 – 7 de julio de 1930) fue un escritor inglés famoso especialmente por sus novelas de detectives protagonizadas por su personaje Sherlock Holmes. En 1887 publicó Estudio en escarlata, primera de cuatro novelas acerca de Holmes y el Dr. Watson. Además, Doyle publicó más de cincuenta relatos acerca de su famoso detective.
Debido a esto, Doyle es considerado piedra fundamental de la literatura de detectives.
Pero además, Arthur Conan Doyle fue un prolífico escritor cuyas obras incluyen fantasía, ciencia ficción, obras de teatro, poesía y novelas históricas.

Sus obras más conocidas, aparte de las de Sherlock Holmes, son las que tienen como protagonista al irascible profesor George Edward Challenger. Estas son El mundo perdido, La zona ponzoñosa, El país de la niebla, Cuando la tierra aulló y La máquina desintegradora.
Entre las novelas históricas se puede nombrar La Guardia Blanca, que se desarrolla durante la Guerra de los Cien años y Las hazañas del brigadier Gerard, de la época napoleónica.
Historias del crepúsculo y lo desconocido incluye seis relatos del ámbito sobrenatural. Entre ellos están El gran experimento de Keinplatz, El lote 249 y El anillo de Thoth.

Varias de sus obras han sido adaptadas al cine en numerosas ocasiones. Sherlock Holmes cuenta con más de cincuenta películas e innumerables series televisivas. De El mundo perdido debe haber unas veinte adaptaciones y además ha servido de inspiración a otra serie de películas del tema mundos perdidos.

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Holmes y Watson

––Busco alojamiento ––repuse––. Quiero ver si me las arreglo para vivir a un precio razonable.
––Cosa extraña ––comentó mi compañero––, es usted la segunda persona que ha empleado esas pala-bras en el día de hoy.
––¿Y quién fue la primera? ––pregunté.
––Un tipo que está trabajando en el laboratorio de química, en el hospital. Andaba quejándose esta mañana de no tener a nadie con quien compartir ciertas habitaciones que ha encontrado, bonitas a lo que parece, si bien de precio demasiado abultado para su bolsillo.
––¡Demonio! ––exclamé––, si realmente está dispuesto a dividir el gasto y las habitaciones, soy el hombre que necesita. Prefiero tener un compañero antes que vivir solo.
El joven Stamford, el vaso en la mano, me miró de forma un tanto extraña.
––No conoce todavía a Sherlock Holmes ––dijo––, podría llegar a la conclusión de que no es exacta-mente el tipo de persona que a uno le gustaría tener siempre por vecino.
––¿Sí? ¿Qué habla en contra suya?
––Oh, en ningún momento he sostenido que haya nada contra él. Se trata de un hombre de ideas un tanto peculiares…, un entusiasta de algunas ramas de la ciencia. Hasta donde se me alcanza, no es mala persona.
(Arthur Conan Doyle, Estudio en escarlata)

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El profesor Challenger expulsando a un periodista del Courier

––Espero que pueda usted entablar un contacto amistoso; o por lo menos dialogar con ese individuo ––dijo por fin¬ Posee usted, por lo que puedo apreciar, el don de entablar relaciones con la gente. Supongo que es cuestión de simpatía, de magnetismo animal, de vitalidad juvenil o de algo por el estilo. Yo mismo lo he sentido.
––Es usted muy amable, señor.
––Entonces, ¿por qué no prueba su suerte con el profesor Challenger, de Enmore Park?
Debo reconocer que esto debió producirme un leve sobresalto, porque exclamé:
––¿Challenger? ¡El profesor Challenger, el famoso zoólogo! ¿No fue ése el hombre que le rompió la crisma a Blundell, el cronista del Telegraph?
El redactor jefe de noticias se sonrió ásperamente.
––Qué, ¿le afecta eso? ¿No me dijo que buscaba aventuras?
––En este oficio hay que hacer frente a todo, señor ––le con¬testé.
––Exacto. Y presumo que no siempre estará en tal ánimo violento. Pienso que Blundell se encontró con él en un mal momento o lo encaró de manera equivocada. Puede que usted tenga mejor suerte o que se maneje maneje con él con mayor tacto. Estoy seguro de que este asunto se ajusta a sus recursos, está en su línea de trabajo. Y a la Gazette le convendría explotarlo.
(Arthur Conan Doyle, El mundo perdido)

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Gerard ante el Emperador

—Bueno, señor Gerard —me dijo al cabo, colocando un dedo en uno de los alamares de mi pelliza—. Me han dicho que es usted oficial de mérito. Su coronel lo ha elogiado mucho.
Quería yo haber contestado brillantemente, pero lo único que recordé fue la frase de Lasalle de que yo era todo bigotes y espuelas, de modo que seguí callado. El emperador debió de conocer en mi cara lo que me pasaba, y como al fin no contesté, no pareció descontento y dijo:
—Creo que es usted el hombre que me hace falta. No me faltan hombres valientes y entendidos. Pero uno resuelto que…
No acabó la frase, y por mi parte no sabía lo que quería decir. Me conformé con asegurarle que podía contar conmigo hasta la muerte.
—Sabe usted manejar el sable, según me han dicho.
—Bastante bien, Señor —contesté.
—Su regimiento le eligió a usted para representarle en el gran asalto para el campeonato.
Me alegré de ver que conocía tan bien mis proezas.
—Mis compañeros me hicieron ese honor.
—¿Y para soltarse la mano, insultó usted a seis maestros de armas durante la semana que precedió al asalto?
—Siete veces me batí en siete días, señor.
—¿Y no sacó usted ni un arañazo?
—El maestro de armas del 23 de ligeros me tocó en el codo izquierdo.
—¡No quiero oír hablar más de esa clase de calaveradas! —gritó de pronto, con un acceso de aquellas cóleras terribles—. ¿Creen ustedes que doy esos cargos a soldados veteranos para que ustedes se ejerciten contra ellos con terceras y cuartas? ¿Cómo lo haré para retar a Europa si mis soldados usan unos contra otros la espada que les confío? Si me habla usted más de sus desafíos, le haré pedazos con estos dedos.
(Arthur Conan Doyle, Las hazañas del brigadier Gerard)

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El profesor von Baumgarten rie a carcajadas

De pronto, como si estuviera despertando de un sueño, el profesor estiró sus brazos largos y delgados. Se frotó los ojos y levantándose de su silla miró hacia todos lados, como si le costara darse cuenta del lugar y la situación en que se encontraba. Con gran sorpresa y disgusto de la mayor parte del público, el profesor lanzó una terrible maldición. A continuación preguntó:
-¿Dónde demonios estoy? ¿Qué infiernos ocurrió? ¡Pero si ya recuerdo! Estoy en un absurdo experimento hipnótico. Pero puedo asegurarles que esta vez no tuvo éxito porque no recuerdo nada de nada desde que quedé inconsciente. Hicieron un largo viaje para nada mis distinguidos sabios amigos. Todo esto sólo ha sido una broma muy graciosa.
Mientras decía esto, el profesor reía a carcajadas y se golpeaba los muslos. El publico se sintió terriblemente agredido por este comportamiento increíble La cosa hubiera terminando muy mal si no hubiera intervenido el joven Fritz von Hartmann. Acababa de recobrar sus sentidos y se había puesto de pie. Avanzando hacia el público dijo:
-Tengo que pedir disculpas por la conducta de este hombre. Si bien pudo parecerles serio al principio del experimento, es un muchacho muy atolondrado. Todavía está bajo los efectos de la reacción hipnótica.
(El gran experimento de Keinplatz)

249Una figura negra y encogida, que apenas se distinguía contra el fondo oscuro, se movía en la sombra del seto, silenciosa y furtiva. Mientras la miraba, la sombra había avanzado una veintena de pasos, y seguía acercándose. En medio de la oscuridad vislumbró un cuello descarnado y aquellos dos ojos que le perseguirían por siempre en sus pesadillas. Lanzó un grito de terror y echó a correr por la avenida de grava, como si le fuera en ello la vida. Allí estaban las luces rojas, como señales de salvación, a menos de un tiro de piedra. Era un corredor afamado, pero jamás había corrido como corrió esa noche.
(Arthur Conan Doyle, El lote N°249)

Mijail Bulgakov

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Estatua de Bulgakov en Kiev

Mijail Afanasievich Bulgakov (15 de mayo de 1891 – 10 de marzo de 1940) fue un escritor ruso, dramaturgo y médico, activo durante la primera mitad del siglo XX. Es conocido especialmente por su novela El maestro y Margarita, considerada una obra maestra.
Entre sus obras de teatro se cuentan Los días de las turbinas, La cábala de los hipócritas y Batum.
Bulgakov comenzó a escribir prosa con La guardia Blanca (1924) acerca de la Guerra Civil, desde el punto de vista de la familia de un oficial del Ejército Blanco en Kiev. Admirador de H.G. Wells, incluyó elementos de ciencia ficción en Los huevos fatídicos y en Corazón de perro.
Su trabajo como médico rural entre los años 1916 y 1918 le sirvió de base para sus relatos reunidos en Apuntes de un joven médico.
En 1928 Bulgakov comenzó a escribir El maestro y Margarita, novela que se desarrolla en dos planos, uno describe las incidencias de una visita que hace Satanás a Moscú y otro sigue el juicio realizado a Jesucristo en Jerusalén, tema de la novela que escribe el Maestro.
Bulgakov quemó su manuscrito en 1930, pero comenzó a reescribirla de memoria en 1930. Censurada y expurgada, la novela salió publicada por primera vez en 1966 en Moscú. En 1973 se publicó la primera versión completa pero en 1989, basándose en todos los manuscritos disponibles, Lidia Yanovskaya preparó una edición definitiva.

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Personajes de El maestro y Margarita

A la hora de más calor de una puesta de sol primaveral en «Los Estanques del Patriarca» aparecieron dos ciudadanos. El primero, de unos cuarenta años, vestido con un traje gris de verano, era pequeño, moreno, bien alimentado y calvo. Tenía en la mano un sombrero aceptable en forma de bollo, y decoraban su cara, cuidadosamente afeitada, un par de gafas extraordinariamente grandes, de montura de concha negra. El otro, un joven ancho de hombros, algo pelirrojo y desgreñado, con una gorra de cuadros echada hacia atrás, vestía camisa de cow boy, un pantalón blanco arrugado como un higo y alpargatas negras. El primero era nada menos que Mijaíl Alexándrovich Berlioz , redactor de una voluminosa revista literaria y presidente de la dirección de una de las más importantes asociaciones moscovitas de literatos, que llevaba el nombre compuesto de MASSOLIT ; y el joven que le acompañaba era el poeta Iván Nikoláyevich Ponirev, que escribía con el seudónimo de Desamparado.
Al llegar a la sombra de unos tilos apenas verdes, los escritores se lanzaron hacia una caseta llamativamente pintada donde se leía: «Cervezas y refrescos».
Ah, sí, es preciso señalar la primera particularidad de esta siniestra tarde de mayo. No había un alma junto a la caseta, ni en todo el bulevar, paralelo a la Málaya Brónnaya. A esa hora, cuando parecía que no había fuerzas ni para respirar, cuando el sol, después de haber caldeado Moscú, se derrumbaba en un vaho seco detrás de la Sadóvaya, nadie pasaba bajo los tilos, nadie se sentaba en un banco: el bulevar estaba desierto.
(Mijail Bulgakov, El maestro y Margarita)

huevosVladimir Ipatievich Persikov, profesor de Zoología en la Universidad del Cuarto Estado y director del Instituto Zoológico de Moscú, entró en su oficina de este último, situado en la Gran Nikitskaya, la tarde del día 16 de abril de 1928. El profesor encendió la deslucida lámpara central y miró en torno suyo.
Tenía cincuenta y ocho años. Su cabeza, de respetable tamaño, era alargada y calva, aunque lucía algunos mechones de cabello amarillento a los lados. En su faz imberbe, destacaba un labio inferior protuberante que le daba una expresión de constante fastidio. Sobre su roja nariz cabalgaban anticuados anteojos de delgada montura de plata. Tenía los ojos pequeños y brillantes. Era alto, de espaldas algo encorvadas, y al hablar solía elevar su ronca voz. Entre sus otras características se encontraba su costumbre de, cada vez que hablaba de algo con mucho énfasis y convencimiento, levantar el dedo índice de la mano derecha doblado como un anzuelo, al tiempo que torcía los ojos ostensiblemente. Y dado que siempre hablaba con seguridad, por su fenomenal erudición en el campo de su especialidad, el anzuelo aparecía con frecuencia ante los ojos de sus oyentes. Pero a los asuntos que estaban fuera de su campo (o sea la zoología, la embriología, la anatomía, la botánica y la geografía), les dedicaba más bien escaso interés y rara vez se molestaba en hablar de ellos.
(Mijail Bulgakov, Los huevos fatídicos)

--Sobache-serdtse---M.-Bulgakov-190x300¡WUU, WUHU, WUHUHUHU, HUUUU! Mírenme, me estoy muriendo. La tormenta llega hasta el portal, gritándome su plegaria de los agonizantes y yo grito al mismo tiempo. Se terminó. Estoy acabado. Un bribón con gorra mugrienta —el cocinero de la cantina de empleados del Consejo Central de Economía Nacional— me quemó el costado izquierdo. ¡Basura! ¡Y a eso lo llaman un proletario! ¡Dios mío, cuánto me duele! Me quemó hasta los huesos. Y ahora chillo, chillo. Pero, ¿qué gano con chillar?
¿Qué le había hecho yo? Por remover algunos desperdicios no se hubiera arruinado el Consejo de Economía Nacional. ¡Roñoso! ¿Le vieron la facha, a ese incorruptible? Es más ancho que alto. Ah, los hombres, los hombres… A mediodía tuve derecho a mi ración de agua hirviendo; ahora es casi de noche, deben ser las cuatro de la tarde, a juzgar por el olor a cebolla que viene del cuartel de bomberos de la Prechistienka. Como ustedes saben, en la cena los bomberos comen kacha; además es kacha de la peor especie, parece hongo. A propósito de hongos, unos perros amigos míos me dijeron que era el plato del día en el restaurant Bar, en la Neglinaia: hongos con salsa picante a 3 rublos 75 kopecks la porción. Bueno, para quienes les guste… Yo, todavía prefiero lamer un zapato viejo.
(Mijail Bulgakov, Corazón de perro)

doctor.Así pues, me quedé solo. Me rodeaban las tinieblas del mes de noviembre mezcladas con torbellinos de nieve que había cubierto la casa; la chimenea aullaba. Yo había pasado los veinticuatro años de mi vida en una gran ciudad y pensaba que la tormenta aulla solamente en las novelas. Pero resultó que también en la realidad aulla la tormenta. Aquí las veladas son extraordinariamente largas; la lámpara, bajo su pantalla verde, se reflejaba en la ventana negra y yo soñaba despierto, mientras miraba la mancha que brillaba a mi izquierda. Soñaba con la ciudad del distrito, que se encontraba a cuarenta verstas de distancia. Tenía grandes deseos de escaparme de mi hospital para ir allí. Allí había electricidad, cuatro médicos a quienes podía consultar, y en todo caso no era tan terrible. Pero no había posibilidad alguna de escapar y, por momentos, yo mismo comprendía que aquello no era más que cobardía. Después de todo, justamente para eso había estudiado en la facultad de medicina…
«… ¿Y si trajeran a una mujer con complicaciones de parto? ¿O, supongamos, a un enfermo con la hernia estrangulada? ¿Qué haría yo en ese caso? Aconsejadme, por favor. Hace cuarenta y ocho días que terminé la facultad con sobresaliente, pero el sobresaliente es una cosa y la hernia otra. En una ocasión vi cómo un profesor realizaba una operación de hernia estrangulada. El operaba y yo estaba sentado en el anfiteatro. Eso fue todo…»
Cada vez que pensaba en la hernia, un escalofrío me recorría la columna vertebral. Cada noche, después de tomar el té, me sentaba en una misma postura: bajo mi brazo izquierdo, estaban todos los manuales de cirugía obstétrica, y encima de ellos, el pequeño Doderlein. A la derecha, unos diez tomos diversos de cirugía práctica, ilustrados. Yo me lamentaba, fumaba, tomaba un té negro y frío…
(Mijail Bulgakov, Apuntes de un joven médico)

El maestro y Margarita ha sido llevada al cine, la televisión, el teatro, la animación y la novela gráfica, de manera que puede ser apreciada de la manera que cada uno encuentre de su gusto además de, por supuesto, la lectura de la novela.

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Master i Margarita (2005) — Obra teatral en Perm —  Novela gráfica de Tanaev

Münchhausen

baron22El 11 de mayo de 1720 nació Hieronymus Karl Friedrich barón von Münchhausen. El barón peleó junto a los rusos en la guerra contra los turcos entre 1735 y 1739. A su regreso se hizo notorio en los círculos aristocráticos alemanes por sus fantásticos relatos basados en su carrera militar. Después de escuchar algunos de sus relatos, el escritor Rudolf Erich Raspe los utilizó para escribir unas exageradas historias que publicó en forma anónima en revistas alemanas y posteriormente en un libro impreso en Inglaterra. Temiendo acciones legales de parte del verdadero barón, Raspe nunca reconoció la autoría del libro.
Las aventuras del barón, narradas en primera persona, son un conjunto de aventuras imposibles, realizadas por el soldado y viajero, incluyendo viajar sobre una bala de cañón, pelear con un cocodrilo de cuarenta patas, y viajar a la luna. Intencionalmente cómicas, las historias de las absurdas hazañas del barón contienen una subyacente sátira social.
El libro, Narración de los maravillosos viajes y campañas del Baron Munchausen en Rusia, ya no es leído, pero permanece en la cultura popular de Alemania y de Rusia.
Adicionalmente, el médico británico Richard Asher propuso llamar Síndrome de Munchausen al desorden mental que hace que paciente mienta patológicamente atribuyéndose aventuras y viajes dramáticos y fantasiosos.

horsePensé que estarían persiguiendo al enemigo por otras calles, y consideré oportuno permitir a mi caballo acercarse a una fuente que allí había y dejar que bebiera. En efecto, púsose a beber el noble bruto y lo hacía de manera realmente asombrosa, como si tuviera una sed imposible de apagar. Muy pronto aclaré este fenómeno. Al mirar hacia atrás para ver si por fin venían los míos, descubrí con asombro que a mi cabalgadura le faltaba toda la parte trasera, de modo que el agua que bebía se le escapaba de inmediato por detrás.

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munchausen1Sólo esa parte trasera de mi caballo -que en un comienzo, quedó atrapada entre los enemigos-, les causó graves estragos, a pura coz. Luego se había dirigido hacia un prado cercano, donde la encontraría si me dignaba ir a buscarla. De inmediato, di la vuelta y a la mayor velocidad que me permitía mi medio corcel corrí al prado, donde con gran alegría encontré la mitad posterior, entregada a placenteras actividades con las yeguas que por allí correteaban.
Teniendo así la certeza de que ambas mitades de mi caballo estaban vivas y sanas, mandé llamar a nuestro veterinario. En el acto, él decidió unir las dos, partes, cosiéndolas con los tallos de un laurel que crecía en las cercanías.

munchhausen_8ballConfiando un poco ciegamente en mi valor, y arrastrado por mi sentido del deber, me ubiqué al lado de uno de nuestros más poderosos cañones, y en el instante en que el tiro salió, me arrojé sobre la bala y me así a ella con todas mis fuerzas, con la idea de pe¬netrar en la plaza por este medio. Estaba ya en mitad de mi vuelo cuando me di yadro2cuenta de lo difícil que resultaría volver. ¿Qué sucedería una vez que me encontrara en el interior de la plaza? Sin dudas sería descubierto y me ahorcarían. Éste no era un final digno de mí. Mientras hacía esta reflexión y otras por el estilo, advertí que a mi alrededor pasaban muchas balas de cañón en dirección contraria, las que desde la fortaleza disparaban contra nuestro campo. En cierto momento, una de ellas cruzó a muy poca distancia de mí; entonces, abandoné la mía para saltar sobre ella y así regresé con mi gente.

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Los demás patos se acercaron también detrás del primero. Como el tocino es muy grasoso, rápidamente atravesaba al pato y salía por su otro extremo, y el siguiente pato se lo tragaba, y así sucesivamente. Muy pronto el cebo había pasado por todos los patos, que quedaron ensartados como cuentas en un collar. Contento con el resultado y con mi astucia, me enrollé la cuerda con los patos alrededor del cuerpo y emprendí el camino de regreso al hogar.
Tenía un buen trecho hasta casa, y al poco rato comencé a arrepentirme de haber capturado tantos patos. Fue entonces cuando sucedió algo inesperado. Los patos aún estaban vivos, y al recuperar poco a poco sus facultades, comenzaron a aletear vigorosamente, elevándose en el aire y elevádome por lo tanto a mí con ellos. Lejos de dejarme amedrentar por la situación, decidí usarla en mi provecho y, sirviéndome de los faldones de mi casaca, dirigí el vuelo en dirección a mi casa.

7Apeándome, aproximé el oído al suelo y descubrí con asombro que los gemidos provenían de debajo de la tierra, y no sólo eso, sino que pude distinguir las voces de mi esposa, mi teniente y el criado. Advertí entonces que, a poca distancia, se abría el pozo de una mina de carbón, y ante este descubrimiento ya no me quedaron dudas de que mi esposa y sus acompañantes habían caído en ella. Me dirigí a todo galope al pueblo, donde ubiqué fácilmente a los mineros. Después de denodados esfuerzos, consiguieron rescatarlos del pozo, que mediría cuando menos veinticinco metros de profundidad.
El primero en salir a la superficie fue mi criado con su caballo. Después le tocó a mi teniente con su cabalgadura, y por último, a mi esposa con la suya. Lo más curioso del caso fue que nadie -ni personas ni animales- habían sufrido más daño que unos leves magullones y un considerable susto.

117179638De mi caballo no había huellas, pero de pronto lo oí relinchar por encima de mi cabeza. Alcé la vista y vi con asombro que el pobre animal colgaba atado de la cruz del campanario.
De inmediato comprendí lo que había sucedido. Por la noche, había llegado al pueblo totalmente cubierto de nieve. Con el paso de las horas, al calor del Sol, la nieve se había ido fundiendo lentamente, haciéndome descender hasta el suelo. En la oscuridad, había creído atar mi caballo a un tocón, cuando en realidad lo estaba sujetando a la cruz del campanario, única parte de la iglesia que sobresalía de la nieve. Sin perder tiempo, apunté una de mis pistolas y disparé contra las bridas, recuperando así mi montura.
(Rudolf E. Raspe, El barón de Münchhausen)

Ballet ruso

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(Anna Razumovskaya)

El ballet es un tipo de danza que tiene su origen en el siglo XV, en el Renacimiento Italiano, y que màs tarde se desarrolló como una forma de danza concierto en Francia, Italia y Rusia. Después se expandió hasta llegar a establecerse como una forma de danza altamente técnica, con un vocabulario propio basado en una terminología francesa.
Llegar a ser una bailarina o bailarín de ballet requiere de un entrenamiento intensivo que dura años.
La palabra ballet se usa también para denominar la obra completa, consistente en música y coreografia.
El ballet comenzò a declinar en Francia a comienzos del siglo XIX, pero la llegada de los Ballet Rusos de Sergei Diaghiliev, a comienzos del siglo XX, le dio nueva vida a esta forma de arte.
Al comienzo el ballet tenìa variaciones basadas en el origen geográfico, es decir que había ballet ruso, ballet italiano y ballet francés, para después desarrollarse las variaciones contemporánea, romántica y neoclásica, por nombrar algunas.
Las bailarinas de ballet han servido de modelo y sujeto de otro arte, la pintura, son famosas las obras de Edgar Degas dedicadas al ballet. Pero también otros pintores se han sentido atraídos por la gracil figura de las bailarinas.

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(Dmitri Kalyuzhny)

El ballet ruso, por lo menos el que el señor Diaghiliev, patrón y gran señor además de agente, ha llevado por toda Europa durante los últimos años, y más recientemente a los EE.UU., es ahora uno de los favoritos de su propia nación, amante del ballet por naturaleza. Y, ha convertido el ballet en patrimonio universal.
(Ellen Terry, El ballet ruso)

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(Anna Vinogradova)

Todas las artes, de las cuales el principal atributo especial es el movimiento, provienen de la danza. La palabra griega coro significa danza, y los coros griegos eran originalmente danzas. Se puede demostrar que los movimientos de la danza dieron pie a los primeros metros de la verdadera poesía. ¿Por que se habla de pies si nos es porque con los pies se marca el ritmo de una expresiòn inspirada?
(Ellen Terry, El ballet ruso)

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(Vach Artov)

Todos aquellos que ven la danza seriamente, y no hay nada más serio que un arte cuyo propósito es proporcionar placer a los sentidos, debe estar contento de vivir en un siglo que ha sido testigo de un esfuerzo hermoso y sincero de devolver a la danza su nobleza primitiva.
(Ellen Terry, El ballet ruso)

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(Katya Gridneva)

Confieso francamente que tengo una aversión al baile sobre las puntas de los pies. Puede ser debido a que en mi juventud esto había degenerado en algo tan poco natural, distorsionado y arrítmico que entraba en conflicto con mis ideas sobre belleza. Y cuando los rusos dan algunos de sus ballets más antiguos, tales como “Giselle”, que lleva la marca de la influencia italiana, –y que era, creo, dirigido por un maître de ballet italiano– Sentí que todas las mejoras que los rusos han hecho a este supuesto el baile “clásico” no puede quitar mi perjuicio, a pesar de que pueden, y lo hacen, modificarlo. Las bailarinas rusas logran la hazaña de ser fluidas en punta de pies.
(Ellen Terry, El ballet ruso)

Cerveza

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Menqet, diosa egipcia de la cerveza

La cerveza es la bebida alcohólica más antigua y la bebida más ampliamente consumida, después del té y el café.
Se estima que su fabricación se inició en el Neolítico temprano, alrededor del 9500 aC. cuando los cereales comenzaron a cultivarse. Por allá por el 3000 a.C los trabajadores de Uruk recibían parte de su paga en cerveza. Y se sabe que durante la construcción de las pirámides, cada trabajador recibía una ración diaria de 4 litros de cerveza, la que era a la vez alimento y refresco.

Ninkasi, eres tú quién derrama la cerveza filtrada desde la tina del colector;
y es como la crecida de la corriente del Tigris y el Eufrates.
(Himno a Ninkasi, diosa sumeria de la cerveza)

En Europa la cerveza era consumida por celtas y germanos, aunque era diferente a la que se bebe hoy, puesto que podía contener frutas, miel, hierbas y especias.

Allí florecían hierbas de toda clase,
como el regaliz, y la raíz del ajenjo,
y clavos, y muchas más.
Y las nueces que ponéis en la cerveza,
sea negra o clara
(Chauncer, Cuentos de Canterbury)

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Muchacha con cerveza

Fue en 1516 cuando el duque de Baviera adoptó la Reinheitsgebot, la ley de la pureza que estableció que los únicos ingredientes permitidos para la fabricación de cerveza son el agua, el lúpulo y la malta de cebada.
Los tipos de cerveza que existen son numerosos y entre ellos se cuentan las Ale, Stout, Mild, Lambic, Porter y Lager en sus variedades. Actualmente se producen en el mundo unos 140 mil millones de litros de cerveza al año, sin considerar la gran cantidad de cerveza casera, legal o no, que se produce sin ser controlada.
Además de la cerveza tradicional, existe una variedad de productos adaptados a las diferentes necesidades de los consumidores, como cervezas sin alcohol y cervezas sin gluten.

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Mujer egipcia sirviendo cerveza

Así pasaban los meses mientras la inquietud aumentaba en Tebas y Horemheb no regresaba. El sol teñía de amarillo los patios y el verano en su apogeo. Algunas veces deseaba un cierto cambio y acompañaba a Kaptah a «La Cola de Cocodrilo» y bromeaba con Merít y la miraba a los ojos, pese a que me fuese extranjera todavía y mi corazón se angustiaba al contemplarla. Pero no tomaba ya la bebida fuerte que había dado d nombre a la taberna, sino que me contentaba con la cerveza fresca que quitaba la sed sin embriagar y daba ligereza a mi espíritu.
(Mika Waltari, Sinuhe el egipcio)

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John Lewis Krimmel, Taberna de pueblo

El rey dijo: «Ve a buscarlos enseguida, y diles que entren»; y así se hizo, les dijeron que el rey quería conocerlos.
Van allá entonces; el rey recibe bien a Olvir, y le pidió que se sentara enfrente de él en el escaño alto, y sus compañeros más abajo. Así lo hicieron; Egil se sentó al lado de Olvir. Luego les trajeron cerveza para beber; se hicieron muchos brindis, y en cada brindis bebían un cuerno entero.
(Snorri Sturlusson, Saga de Egil Skallagrimssom)

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David Teniers, Campesinos celebrando

Le seguí por una especie de tunel tortuoso que nos llevó pronto al fondo de un patio viejo rodeado de altos muros de adobes, con galerías carcomidas debajo del alero y la veleta encima, como en la Cava de Curtidores, de Estrasburgo. A la derecha estaba la cervecería; se veían los toneles con aros de hierro sobre las viguetas negruzcas, montones de lúpulo y cebada ya cocidos, y en un rincón, una rueda grande, movida por un perro, para impulsar la bomba, que mandaba la cerveza a todos los pisos.
El chocar de los vasos y de los jarros de estaño se oía en una sala de la derecha, que daba a la calle de Tilly, y debajo de las ventanas de la sala se abría una profunda cueva, donde sonaban los martillazos del tonelero. El aroma de la cerveza nueva de marzo llenaba el aire
(Erckmann-Chatrian, Un recluta de 1813)

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Rembrandt, El hijo pródigo

–Dejé en mi hogar –dijo Shakespeare– una esposa con una cortante lengua, y más bien me agradaría la idea de no volver a ella. Igualmente, el ale al que llamáis cerveza es maravilloso por encima de cualquier otro que haya bebido. Y he oído hablar de que habéis llegado a entenderos con los goblins y con las hadas, lo cual es algo maravilloso. Y sentarse a comer con un fantasma está más allá de lo comprensible, aunque uno tiene aquí la sensación de hallarse cerca de las raíces de la verdad.
El camarero llegó con los brazos repletos de botellas de cerveza, que dejó caer sobre la mesa.
–¡Aquí tienen! –dijo disgustado–. Esto los mantendrá ocupados durante algún tiempo. El cocinero dice que la comida ya llega.
(Clifford Simak, Maxwell al cuadrado)

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Henry Singleton, La puerta de la cervecería

Y de cuando en cuando me contaba algún sucedido en la mar, historias de barcos y marineros, o me enseñaba algún refrán, que me hizo repetir hasta aprenderlo de memoria. Yo no tenía dudas de que Silver era el mejor compañero que yo podía desear.
Cuando llegamos a la residencia, el squire y el doctor Livesey estaban dando fin a un cuartillo de cerveza y unas tostadas antes de subir a bordo de la goleta para hacer una visita de inspección.
(Robert Louis Stevenson, La isla del tesoro)

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Geschichte / Deutschland / 19. Jh. / Bismarck / Als Minister und Kanzler / Empfänge und Soiréen

Ernest Hensler, Bismarck conversando con los diputados del Reichstag

No puedo emplear palabras eruditas, pero me has conmovido tan profundamente que casi me da un ataque de corazón. ¡Rediez! Dadme un calmante, o un trago de cerveza nueva y fuerte, o apresuraos a contar una historia alegre no sea que mi corazón se me pare a causa de esa chiquilla… Venga, bulero, proseguid. Contadnos algunos chistes, o algo divertido, rápido.
-Se hará como decís -replicó el bulero-. Por San Ronón. Pero antes -dijo- quiero echar un trago y tomar un bocado en esta posada.
(Geoffrey Chauncer, Cuentos de Canterbury)

Brasileñas

brasilBrasil es el pais de mayor tamaño en América Latina y el quinto en el mundo en extensión y población. Es el país más grande de habla portuguesa y el único en América.
La pintura brasileña emergió en el siglo XVI, pero fue en 1816, con la llegada de la Misión Artística Francesa y la creación de la Academia de Bellas Artes, que comenzaron a tener importancia los nuevos movimientos artísticos.
Brasil tiene numeros y grandes pintores, pero en este espacio aparecerán solo algunas de sus más reconocidas pintoras. En medio, algo de poesía brasileña, también a cargo de las mujeres.

Georgina de Albuquerque (1885 – 1962) fue una pintora impresionista brasileña. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Rio de Janeiro y posteriormente en la Academia Julian y en la Escuela de Bellas Artes de Paris. Se convirtió en profesora de la Escuela de Bellas Artes de Rio de Janeiro en 1927.

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Georgina de Albuquerque, Lección de piano

Tarsila do Amaral (1° de septiembre de 1886 – 17 de enero de 1973) fue una pintora brasileña de estilo modernista. Fue miembro del Grupo de los cinco, formado por cinco artistas brasileños que son considerados como la mayor influencia en el movimiento del arte moderno en Brasil.

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Tarsila do Amaral, Modelo                                                           Tarsila do Amaral, Morro da favela

Marilda Confortin

Sobre mar y amor, casi nada sé.
Sólo sé lo que dicen los poetas:
Que la luna los afecta, alucina.
Que su olor contamina, apetece.
Que la calmaría esconde misterios
en la poesía.
Que el ritmo de las olas
yendo y viniendo,
enloquece,
rompe rocas,
atormenta.
Hay tormenta.
Sé que el sabor de la sal
aumenta la sed
y que ambos son inmensos,
y ciegos.
Sobre mar y amor,
casi nada sé.
Ni siquiera sé nadar.

Djanira da Motta e Silva (20 de junio de 1914 — 31 de mayo de 1979) fue una pintora, ilustradora y grabadora brasileña. Es conocida por sus obras de estilo ingenuo que muestran escenas populares, temas religiosos y paisajes.

Sem título, Djanira da Mota e Silva

Djanira da Motta e Silva, Sin título

Anita Catarina Malfatti (2 de diciembre de 1889 – 6 de noviembre de 1964) fue una pintora brasileña, considerada la primera artista en introducir los elementos del modernismo europeo y estadounidense en Brasil. Su única esposición, en 1917-1918 resultó controversial por su estilo expresionista, revolucionario en ese entonces en su país. Perteneció al Grupo de los cinco.

larentree-interior-1927, Anita Malfatti

Anita Malfatti, Interior

Adalgisa Nery
(1905 – 1980)

No sé de qué manera
ni bajo qué propósito
estás de regreso
y tan precisa
tan abrupta tu presencia
vuelve a dar en mi pecho

entonces yo también vuelvo
y es inevitable
como agua me acomodo al recipiente
y reposo
o recuerdo
no hay diferencia en esto
a no ser
por esa cicatriz que disimulo
cuando gana la intemperie

regresaste y vuelve mi mano sobre la tuya
un día sobre el otro
y letra por letra
vuelve a las cosas que tocamos
su primer nombre

advierto que hasta entonces
no supe de qué se trataba el retorno
y sabras que el verde verde limón
que se desangra en la rama
soy yo

Constancia Nery (1936) Es una de las pintoras brasileñas referentes en la pintura ingenua latinoamericana de paisajes.

constancia nery

Anna Clémence Bertha Abraham Worms (26 de febrero de 1868 – 27 de junio de 1937) fue una pintora y profesora brasileña nacida en Francia. Su obra está formada por pinturas de género y retratos. Estudió en la Escuela de Bellas Artes en Paris. Al establecerse en Sao Pablo realizó cursos de dibujo y pintura organizando exposiciones anuales con los trabajos de sus alumnos.

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Bertha Worms, Saudades de Nápoles

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Bertha Worms, Canción sentimental

Cecília Meireles
(1901-1964)

Y aquí estoy cantando.
Un poeta es siempre hermano del viento y del agua:
deja su ritmo por donde pasa.
Vengo de lejos y voy lejos:
pero busqué en el cielo las señales de mi camino
y no vi nada, porque la hierba creció y anduvieron las serpientes.
También busqué en el cielo la indicación de una trayectoria,
pero siempre había muchas nubes.
Y se suicidaron los operarios de Babel.
Pues aquí estoy cantando.
Si ni yo sé donde estoy
¿cómo puedo esperar que algún oído me escuche?
¡Ah! Si yo no sé quién soy
¿cómo puedo esperar que venga alguien a quien le guste?