Ajedrez

charles phillips piezas de ajedrez

Charles Phillips, Piezas de ajedrez

El ajedrez es un juego de estrategia que se juega entre dos jugadores, en un tablero cuadriculado, con 16 piezas para cada jugador.
Se cree que el juego se originó en la India antes del siglo VII, derivándose del juego llamado chaturanga. Se cree que el juego se difundió a lo largo de la famosa Ruta de la Seda, y a Occidente llegaría entre los años 900 y 1000. Las reglas, las piezas y sus valores, comenzaron a modificarse en el siglo XV para terminar estableciéndose solamente en el siglo XIX.
Como actividad humana, el ajedrez ha servido de inspiración en el arte y la literatura desde que se hizo popular entre los siglos XV y XVI.

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ajedrez george godwin kilburne

George Godwin Kilburne, Ajedrez

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
Encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.
(Rosario Castellanos)

The Chess Players 1929 by Sir John Lavery 1856-1941

John Lavery, Jugadoras de ajedrez

Rojos caballos, marrones alfiles, brillantes reinas,  
atacando el tablero, cayendo en una fuerte “L” de color.
Alcanzando y atacando en ángulos,
manteniendo de un mismo color las líneas.
A este tablero da vida la luz;
estas piezas viven en la forma,
sus movimientos deshacen y dan nueva forma al modelo:
verde luminoso de las torres,
batiéndose con la “X” de las reinas,
rizado por los saltos de caballo.
¡Peones en “Y”, abriéndose camino, amurallando!
¡Torbellino! ¡Centrípeto! ¡Mate! Rey abajo en el vórtice,
choque, salto de bandas, rectas tiras de intenso color,
luces bloqueadas que atraviesan. Fugas. Renovación
de la contienda.
(Ezra Pound)

ajedrez Frederick Judd Vaugh jugadoras de ajedrez

Frederick Judd Vaugh, Jugadoras de ajedrez

ajedrez eduard bitterlich

Eduard Bitterlich, Ajedrez

¿Qué haré ahora ? ¿Qué haré?
¿Salir tal como estoy y andar por la calle
así sin peinar? ¿Qué haremos mañana?
¿Qué haremos sietnpre?’
Agua caliente a las diez.
Y si llueve, un coche cerrado a las cuatro.
Y jugaremos una partida de ajedrez,
apretando nuestros ojos sin párpados, esperando que
llamen a la puerta.
(T. S. Eliot)

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ajedrez james Northcote 1730 painting of chessplayers with dog and 'boy' in gold

James Northcote, Jugadores de ajedrez

En su grave rincón, los jugadores   
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
(Jorge Luis Borges)

ANDREIS-Alex-1880-–-1929-Cavaliers-Playing-Chess

Alex Andreis, Caballeros jugando ajedrez

-Arreglen el problema como en una guerra:
El que gane será mi yerno.
-El rey casi al lado de la torre
El cual la esquina había tomado.
El caballo en la quinta antes del rey,
Y el peón hasta la sexta lo trajo.
A su lado, a su derecha, otro está de pie,
Defendido por un alfil de su propia tierra.
Detrás del peón y el alfil de Bozhuy
El rey a la posición negra molesta,
Mientras que la amenazante torre enemiga,
Su objetivo lo puso en el segundo.
Y la reina por la espalda,
Se aseguró de atacar al negro alfil.
Así, las piezas de ajedrez tomaron sus lugares,
Y las negras el próximo movimiento harían.
-Por supuesto, el caballo de la batalla está muy bien,
Y el alfil toma su lugar en la línea.
Sin embargo, renunciar a la torre tiene sentido,
A continuación, el peón hasta el final se acercará.
Si la torre pone su vida en peligro,
La afligida Anna estará bien para siempre.
(Jan Kochanowski)

ajedrez Dilorom Abdullaeva

Dilorom Addullaeva, Ajedrez

Oí contar que otrora, cuando en Persia
hubo no sé qué guerra,
en tanto la invasión ardía en la Ciudad
y las hembras gritaban,
dos jugadores de ajedrez jugaban
su incesante partida.
A la sombra de amplio árbol fijos los ojos
en el tablero antiguo,
y, al lado de cada uno, esperando sus
momentos más holgados,
cuando había movido la pieza, y ahora
aguardaba al contrario,
una jarra con vino refrescaba
su sobria sed.
(Fernando Pessoa)

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4 comentarios en “Ajedrez

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