Damas y halcones

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Horace Vernet, Dama argelina cazando con halcón

Émile Jean-Horace Vernet (30 de junio de 1789 – 17 de enero de 1863) fue un pintor francés de batallas, retratos y temas orientalistas árabes. Era hijo del pintor Carle Vernet y nieto del también pintor Claude Joseph Vernet.

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Saveli Abramovich Sorin

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Robert Burns

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Diogo Verissimo

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Anton Kaalbach

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Ilustradores (29 de junio)

David Burroughs Mattingly (29 de junio de 1956) es un ilustrador y pintor estadounidense, conocido por sus más de 2000 portadas de libros de ciencia ficción y fantasía. También es importante su trabajo como artista en los Estudios Disney.

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Michael Whelan (29 de junio de 1950) es un artista estadounidense de realismo imaginativo. Ha trabajado por más de 30 años como ilustrador de ciancia ficción y fantasía, especializándo en portadas de libros.

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Bobby London  (29 de junio de 1950) es un artista estadounidense de comics y de underground comix and mainstream comics. Su estilo evoca el trabajo de los dibujantes George Herriman y Elzie Crisler Segar.

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Keno Don Hugo Rosa (29 de junio de 1951) es un artista estadounidense autor e ilustrador de comics. Es conocido por su trabajo con los personajes de Disney Tío Rico y Pato Donald. Entre 1987 y 2006 creó cerca de 90 historias.

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Yōko Kamio (29 de junio de 1966) es una escritora y artista de manga japonesa. Es famosa por su Boys Over Flowers, por el cual recibió el Premio Shogakukan Manga en 1996. Su trabajo ha sido traducido y distribuído en Asia, Europa y Norteamérica.

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Jean Louis Pesch (29 de junio de 1928) es un artista francés, autor de series del comic como Sylvain et Sylvette. Trabajó en revistas para niños desde 1954: Capucine, Mireille, L’intrepide, Bernadette, Coeurs Vaillants, Ames Vaillantes, Fripounet y Marisette, Le Pelerin, y Tintin. Es creador de muchos personajes y héroes de comic y publicó algunas historias de animales en Fleurus editions.

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Abanico

lady_with_an_ivory_fan—Claro que existe una diferencia de bastante peso. En el matrimonio, por ejemplo, se entiende que el marido debe sostener a su mujer, en tanto que ésta tiene la obligación de cuidar y hacer grato el hogar. El hombre debe suministrar los alimentos; la mujer, las sonrisas; en cambio, en el baile los deberes están cambiados: es el hombre quien debe ser amable y complaciente, en tanto que la mujer provee el abanico y la esencia de lavanda. Evidentemente, tal era la diferencia que le impedía a usted establecer una comparación.
(Jane Austen, La Abadía de Northanger)

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(Jesús Holguera)

-Que pescó a esa gente… -repitió la señora Gowan, tamborileando con sus dedos en su abanico-. Los encontró… Los descubrió. Dio con ellos…
-No puedo decirle dónde mi amigo el señor Meagles presentó por primera vez a su hija al señor Henry Gowan.
-Sin duda los pescaría en Roma; pero no importa… Y ahora, dígame (entre nosotros, desde luego), es plebeya.
-La verdad, señora -replicó Clennam-, yo mismo soy tan indudablemente plebeyo que no puedo juzgar.
-¡Eso es hablar claro! -comentó la señora Gowan, abriendo su abanico-. De donde infiero que usted opina que los modales de esa chica igualan a su aspecto, ¿verdad?
(Charles Dickens, La pequeña Dorrit)

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(Alexander Roslin)

Ella se había enmascarado cuidadosamente, como lo imponían las costumbres venecianas. Bajo el pequeño sombrero de tres puntas con lazos de oro, un bauta de seda negra, esa pequeña mantilla bordada en encaje, le cubría la cabeza y caía sobre los hombros del abrigo de satén negro que ocultaba completamente su figura.
Cuando se quitó el antifaz de seda blanca, Marc-Antoine saltó hacia ella con un grito que era más motivo de preocupación que de alegría; Porque el rostro que se mostraba enmarcado en las líneas negras de la bauta era más diáfano que nunca en su palidez. Sus ojos oscuros eran pozos nostálgicos a través de las cuales un alma miraba hacia afuera con dolor y algo de miedo. El temblor de su pecho indicaba una respiración nerviosa y acelerada. Apretaba su mano izquierda, que estaba cerrada sobre un abanico blanco, cuyo marco dorado estaba decorado con joyas.
(Rafael Sabatini, El antifaz veneciano)

japaneseLa joven llevaba un quimono de color melocotón con un ancho cinturón de oro y unas zapatillas también doradas. Blackthorne vio que ella lo miraba. Era evidente que la joven y Omi hablaban de él. No sabía cómo reaccionar ni qué tenía que hacer y, por consiguiente, no hizo nada. Esperó pacientemente gozando con la visión de la mujer y con la pulcritud y el calor de su presencia. Se preguntó si ella y Omi serían amantes, o si ella sería la esposa de Omi, y si era efectivamente real.
Omi le preguntó algo y ella le respondió y agitó el abanico verde que aleteó y brilló al sol, y rió con una risa musical, delicada y exquisita. Omi sonrió y después giró sobre sus talones y se alejó. Volvía a ser el samurai.  (James Clavell, Shogún)

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(Edoardo Tofano)

¡Válgame Dios, qué linda estaba! A sus encantos naturales, duplicados por la dulce emoción que teñía de suave rosicler su rostro, unía el más elegante y gracioso atavío que la fecunda inventiva de una mujer enamorada puede idear. ¡Cómo lucían aquellos incendiarios ojos, que a cada movimiento de sus pupilas dejaban entrever llamaradas del cielo! ¡Qué sonrisa tan deliciosa la de sus rojos labios!, ¡qué gracia en el abanico!, ¡qué caídas las de la mantilla!, ¡qué deslumbradora claridad, qué irradiación de hermosura desde la peineta hasta las puntas de los diminutos pies! Yo estaba trastornado de admiración.
(Benito Pérez Galdós, Memorias de un cortesano de 1815)

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(Alfred Stevens)

LADY WINDERMERE.- Londres está lleno de mujeres que confían en sus maridos. Cualquiera puede reconocerlas. ¡Tienen un aspecto tan absolutamente desdichado! Yo no quiero ser una de ellas. (Apartándose de él.) Lord Darlington, ¿quiere usted devolverme mí abanico? Gracias… Un abanico es una cosa muy útil, ¿verdad?… Tengo necesidad de un amigo esta noche, lord Darlington; no sabía que lo iba a necesitar tan pronto.
LORD DARLINGTON.- ¡Lady Windermere! Yo sabía que este momento iba a llegar algún día; pero ¿por qué esta noche?
LORD WINDERMERE (Aparte.).- Se lo diré. Debo decírselo. Sería terrible que sucediese aquí cualquier escena. Margarita…
PARKER.- ¡Mistress Erlynne!
(LORD WINDERMERE se estremece. Entra mistress Erlynne, muy elegante y muy digna. Lady Windermere aprieta su abanico y luego lo deja caer al suelo. Se inclina fríamente ante mistress Erlynne, quien le devuelve amablemente su saludo, y avanza por el salón.)
(Oscar Wilde, El abanico de lady Windermere)

Nubes

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Linda Bolndheim

Con la descripción de las nubes
debería darme mucha prisa,
en una milésima de segundo
dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.
Es propio de ellas
no repetirse nunca
en formas, matices, posturas y orden.
Sin la carga de ningún recuerdo
se elevan sin problemas sobre los hechos.
¡De qué van a ser testigos!,
en un segundo se disipan en todas direcciones.
Comparada con las nubes
la vida parece tener los pies sobre la tierra,
se diría que es inmutable y prácticamente eterna.
Frente a las nubes
hasta una piedra parece un hermano
en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.
Que exista la gente si quiere,
y después que se mueran uno tras otro,
poco les importa a las nubes
esas cosas
tan extrañas.
Sobre toda tu vida
y también sobre la mía, aún incompleta,
desfilan pomposas igual que desfilaban.
No tienen la obligación de morir con nosotros.
No necesitan ser vistas para poder pasar.
(Wislawa Szymborska)

Graham Gercken

Graham Gerken

No habrá una sola cosa que no sea
una nube. Lo son las catedrales
de vasta piedra y bíblicos cristales
que el tiempo allanará. Lo es la Odisea.
que cambia como el mar. Algo hay destino
cada vez que la abrimos. El reflejo
de tu cara ya es otro en el espejo
y el día es un dudoso laberinto.
Somos los que se van. La numerosa
nube que se deshace en el poniente
es nuestra imagen. Incesantemente
la rosa se convierte en otra rosa.
Eres nube. Eres mar, eres olvido.
Eres tambien aquello que has perdido.
(Jorge Luis Borges)

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renato muccillo

Renato Muccillo

Ayer estaba mi amor
como aquella nube blanca
que va tan sola en el cielo
y tan alta,
como aquella
que ahora pasa
junto a la luna
de plata.

Nube
blanca,
que vas tan sola en el cielo
y tan alta,
junto a la luna
de plata,
vendrás a parar
mañana,
igual que mi amor,
en agua,
en agua del mar
amarga.

Mi amor tiene el ritornelo
del agua, que, sin cesar,
en nubes sube hasta el cielo
y en lluvia baja hasta el mar.

El agua, aquel ritornelo,
de mi amor, que, sin cesar,
en sueños sube hasta el cielo
y en llanto baja hasta el mar.
(León Felipe)

alexander zimin

Alexandr Zimin

Islas del cielo, soplo en un soplo suspendido,
¡con pie ligero, semejante al aire,
pisar sus playas sin dejar más huella
que la sombra del viento sobre el agua!

¡Y como el aire entre las hojas
perderse en el follaje de la bruma
y como el aire ser labios sin cuerpo,
cuerpo sin peso, fuerza sin orillas!
(Octavio Paz)

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jacob van ruisdael

Kakob van Ruisdael

Nubes vaporosas,
nubes como tul,
llevad l’alma mía
por el cielo azul.

¡Lejos de la casa
que me ve sufrir,
lejos de estos muros
que me ven morir!

Nubes pasajeras,
llevadme hacia el mar,
a escuchar el canto
de la pleamar,
y entre la guirnalda
de olas cantar.

Nubes, flores, rostros,
dibujadme a aquel
que ya va borrándose
por el tiempo infiel.
Se desgaja mi alma
sin el rostro de él.

Nubes que pasáis,
nubes, detened
sobre el pecho mío
la gresca merced.
¡Abiertos están
mis labios de sed!
(Gabriela Mistral)

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Mario Pichler

¿Qué quieren esas nubes que con furor se agrupan
del aire trasparente por la región azul?
¿Qué quieren cuando el paso de su vacío ocupan
del cenit suspendiendo su tenebroso tul?

¿Qué instinto las arrastra? ¿Qué esencia las mantiene?
¿Con qué secreto impulso por el espacio van?
¿Qué ser velado en ellas atravesando viene
sus cóncavas llanuras que sin lumbrera están?

¡Cuál rápidas se agolpan! ¡Cuál ruedan y se ensanchan
y al firmamento trepan en lóbrego montón
y el puro azul alegre del firmamento manchan
sus misteriosos grupos en torva confusión!

Resbalan lentamente por cima de los montes,
avanzan en silencio sobre el rugiente mar,
los huecos oscurecen de entrambos horizontes,
el orbe en tinieblas bajo ellas va a quedar.
(José Zorrilla)

Betsabé

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Jan Matsys, Betsabé

De acuerdo con la Biblia, Bat Sheva, en la traducción castellana, Betsabé, era la esposa de Urías el hitita y más tarde esposa de David, rey de Israel y de Judá.
Es conocida por la manera en que David la conoció y la consiguió como esposa, y por ser la madre de Salomón y Reina Madre durante su gobierno.

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Francesco Hayez, Betsabé en el baño

Una tarde, al levantarse David de la cama, comenzó a pasearse por la azotea del palacio, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era sumamente hermosa, por lo que David mandó que averiguaran quién era, y le informaron: «Se trata de Betsabé, que es hija de Elián y esposa de Urías el hitita». Entonces David ordenó que la llevaran a su presencia y, cuando Betsabé llegó, él se acostó con ella. (2 Samuel 11:2-4)

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Jean-Francois Lagrenee, David y Betsabé

Pero David cometió un grave pecado, aunque era una persona de naturaleza recta y un hombre religioso que observaba la ley de sus padres; porque cuando por la tarde caminaba por la terraza de su palacio, según era su costumbre, vio a una mujer lavándose en su casa; era de una belleza extraordinaria, mayor que la de cualquiera otra mujer; su nombre era Betsabé. Quedó tan impresionado con la belleza de la mujer, que no pudo contener su deseo, envió por ella y con ella yació.
(Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos)

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Michel-Honore Bounieu, Betsabé

Otro asunto doméstico que se relata con detalle fue la forma en que David incrementó su harén. La importancia de esto radica en el hecho de que su nueva esposa dio a luz un hijo que le sucedió en el trono de Israel.
La primera vez que la vio, ella estaba bañándose en la terraza de su casa. Muy impresionado por su aspecto, mandó averiguar su identidad, y le dijeron:
Es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías, el jeteo…
David se apropió de la mujer de Urías y Iuego le envió a combatir (entonces estaba en marcha la guerra con los amonitas), comunicando instrucciones a Joab para que arreglara la muerte de Urías. Joab cumplió la orden.
(Isaac Asimov, Guía de la Biblia – Antiguo Testamento)

f4ca7e2ad7aca9841a60c8263b8c4837Betsabé ha sido juzgada y criticada por muchos, algunos la describen como una seductora, buscando intencionalidad en la escena del baño. Según la visión feminista, se trató de una relación forzada, un abuso, pero también podría ser, dentro de todas las posibilidades que da la humana condición, que se tratase, al final, de una relación consensuada ¿por qué no?

Respecto de la escena en cuestión, lo único que se sabe es que el rey David la observó mientras se bañaba, pero esas líneas, que no dan detalles, han servido para inventar la historia de que Betsabé se bañaba desnuda, pero la Biblia no dice eso.

 

¡Oh, Betsabé! yo te canto, porque estás aquí. 82332f782aa295999fcfe3ca9718d1ef
Has hecho a Jerusalén grande entre las ciudades,
porque vives en ella y hasta el empedrado de sus calles
florece cuando caminas sobre ellas.
Ya no existe para mí el cielo azul, porque he visto a Betsabé,
y no se de flores rojas, porque he visto a Betsabé.
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Ahora soy un héroe, y un gran cantante,
y entiendo para qué nací, para encontrarte,
¡Oh, Betsabé!
Y mi cielo, antes oscuro, ahora brilla,
porque Betsabé es el sol que me ilumina.
Mi mujer, mi reina, la que me engrandece,
dueña de mi corazón, te amaré para siempre.
(Volter Kilpi – traducción libre)