30 de septiembre – Pietro Rotari

Pietro Rotari (30 de septiembre de 1707 – 31 de agosto de 1762) fue un pintor italiano, muy bien considerado pintor de la corte rusa.

 

 

Tú, blanca, dulce, triste,
pensativa, adorada, 
recuerda y pon 
en estas palabras tu mirada
amorosa y profunda 
como el cielo y el mar…
(Abraham Valdelomar)

 

 

 

 

-¿Y qué libro lees ahora
a la luz vaciladora
de la pálida veladora?
(Amado Nervo)

 

 

 

Hoy recibí tu carta. 
La he leído 
con asombro, 
pues dices que regresas,
y aún de la sorpresa 
no he salido…
¡Hace tanto que vivo sin sorpresas!
(Evaristo Carriego)

 

 

 

Tan vivo está 
el retrato y la belleza
que amor tiene 
en el mundo por escudo,
que, con mirarle 
tan de cerca, dudo
cual de los dos formó naturaleza.
(Francisco de Quevedo)

 

 

 

 

Te escribo, amor, 
desde la primavera.
Crucé la mar para poder decirte
que, bajo el cielo de la tarde, Roma tiene 
otro cielo de golondrinas,
(Meira Delmar)

 

 

 

Qué lindos tus ojos
y más la mirada de tus ojos
y más el aire de tus ojos cuando lejos miras
(Juan Gelmar)

 

 

 

Y aquel abanico, 
que sentir parece 
la inquieta, 
la tibia presión de tu mano;
aquel abanico ¿te acuerdas? Trasunto
de aquel apacible, distante verano…
(Evaristo Carriego)

Paul Féval

 

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Paul Féval (29 de septiembre de 1816 – 8 de marzo de 1887) fue un escritor francés. Su obra más famosa es sin duda El Jorobado, también conocida como Enrique de Lagardere (así no se le confunde con El jorobado de Notre Dame, de Victor Hugo) .

El Jorobado es una novela de aventuras de las llamadas de capa y espada, publicada en Paris en 1857 en forma de folletín.

 

 

1925a
1925

El argumento comprende una traición y un asesinato en la primera parte y una venganza y restitución de la justicia en la segunda.
El título de la novela se debe a que el protagonista, Enrique de Lagardere, se caracteriza como un jorobado para acercarse al objeto de su venganza, el malvado Felipe de Gonzaga, quién mató a su primo Felipe de Nevers para quedarse con su esposa y con su fortuna.

 

1943
1943

La novela ha sido llevada a la pantalla en 10 adaptaciones, algunas mejores que otras, desde 1913 hasta el 2003.

 

1955
1955

Los Gonzaga gozan tanto prestigio en su historia, como los Buillon, los Este y los Montmorency. Sus relaciones valían tanto como su nobleza. Tenía dos amigos, dos hermanos, el uno era Lorena y el otro Borbón. El duque de Chartres, sobrino de Luis XIV, después duque de Orleáns y Regente de Francia, el duque de Nevers y el príncipe de Gonzaga eran inseparables. La corte les llamaba los tres Felipes. El tierno afecto que los unía, recordaba los bellos tipos de la amistad antigua.
Felipe de Gonzaga era el mayor, el futuro regente no tenía más que veintiocho años y Nevers uno menos. 

 .  .  .
Y Felipe de Nevers, último descendiente de su nombre, poseía uno de los más cuantiosos y bellos dominios de Francia.
Aunque nadie podía suponer razonablemente que el príncipe de Gonzaga deseara la muerte de su amigo, él no podía impedirla y caso de heredarle sería diez o doce veces millonario. (1)

1959
1959

En aquel momento, la reja giró sobre sus goznes y dos hombres saltaron al foso. Nevers no los vio. Llevaban las espadas en la mano y el más alto cubría su rostro con un antifaz.
—¡Victoria! —gritó Lagardère, que se había desembarazado de sus enemigos.
Nevers le contestó con una queja de agonía.
El enmascarado que saltó por la ventana le había atravesado por detrás, a la italiana. Nevers cayó. Las cobardes estocadas que le dieron después eran inútiles: el golpe fue certero. Al caer Nevers, pudo volverse. Sus moribundos ojos se fijaron en el del antifaz. Una expresión de amargo dolor contrajo los músculos de su fisonomía. La luna menguante se levantaba entonces por detrás de las torrecillas del castillo. La luz pálida disipó algo las tinieblas.
—¡Tú! ¡Has sido tú! —murmuró Nevers expirante—. ¡Tú, Gonzaga! ¡Tú, mi amigo! ¡Tú, por quien yo hubiera dado la vida cien veces!
—Yo no la tomo más que una —respondió fríamente el enmascarado.
El duque dejó caer su lívida cabeza.
—¡Ya ha muerto! —dijo Gonzaga—. Ahora, al otro. (1)

El jorobado combina todas las características de una novela histórica, una novela de aventuras y una novela en serie. Multiforme y complejo, también se puede clasificar en el género de “novela popular”.
Su héroe, Lagardère, lucha por el bien, el honor, la verdad, la justicia y termina al final de una dura lucha prevaleciendo sobre el mal, la traición, la deshonestidad, la corrupción. (2)

1970
1970

 

Había oído el llanto de la niña. En tres brincos estuvo bajo el puente. La luna, que en aquel momento rebasaba las agujas de las torres de Caylus, le iluminó. Todos vieron que tomaba un bulto entre sus brazos.
—¡A él! ¡A él! —gritó Gonzaga sofocado por la rabia—. Es la hija de Nevers la que se lleva. Es preciso recobrarla a toda costa.

. . .
—¡Sí, esta es la hija de Nevers! ¡Ven a buscarla, asesino! ¡Tú, que has cometido la villanía de asesinar por detrás a su padre, ven por ella! Quienquiera que seas, tu mano guardará mi marca. ¡Y cuando sea tiempo, no necesitarás ir a buscar a Lagardère. Lagardère irá a ti! (1)

 

1997
1997

La joroba era espléndida, magnífica, y estaba perfectamente situada en mitad de la espalda. Por detrás le levantaba para acariciar la nuca y por delante el pecho le tocaba el mentón. Tenía las piernas zambas, pero no tan delgadas como generalmente son las de los jorobados. Llevaba traje negro de buen corte con puños y chorrera de tableada muselina, muy blanca. Todas las miradas se fijaron en él, lo que no parecía molestarle.
—¡Bravo, sabio Esopo! —exclamó Chaverny—. ¡Me parece un especulador atrevido y diestro!
—Bastante atrevido… —contestó Esopo mirándole fijamente—. En cuanto a diestro… ya lo veremos. (1)

 

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2003

—No sé tu edad, Enrique —contestó Aurora—; pero tienes que saber que ese nombre de padre que te doy siempre, me hace sonreír con frecuencia.
—¿Por qué, hija mía? Yo podría ser tu padre.
—Pero yo no puedo ser tu hija, Enrique.
La ambrosía que embriaga a los dioses, era hiel al lado de los encantos de aquella voz. Enrique, completamente dichoso, quiso beber su felicidad hasta la última gota.
—Cuando nacistes, tenía más edad que tu ahora.
—Es verdad. De otro modo no hubieras podido tener en una mano mi cuna y en la otra la espada. (1)

 

La expresión “novela popular” es a menudo peyorativa, sinónimo de sub-literatura, mala literatura, en comparación con “buena” literatura, literatura realista y analítica, degradante e inmoral, literatura fácil. (2) 

No se si la novela se lee todavía, tal vez poco o nada, ya no es “novela popular” ni siquiera en el sentido peyorativo. A pesar de que el mal, la traición, la deshonestidad y la corrupción siguen estando presente en el mundo, al parecer hoy se prefiere otro tipo de héroe, el que en la pantalla lucha usando extraños superpoderes, que permiten realizar hazañas increíbles. Enrique de Lagardere no tiene esas capacidades propias de efectos especiales, solo lucha con su valor, su determinación y su paciencia,  con un indestructible sentido del honor y la lealtad. Sí, es verdad, La cualidad principal, la vocación principal de la novela popular sigue siendo ser un medio de escape, dar a soñar. (2)   Pero, ¿qué tiene de malo soñar?

1 Paul Féval, El Jorobado
2 Claudine Jolas, Estudio de una novela popular El Jorobado.

 

Pandora

pandoraEn la mitología griega Pandora fue la primera mujer humana, creada por Hefestos a pedido de Zeus.

Para explicar la presencia del mal en el mundo, la mitología dice que todos los males estaban encerrados en un recipiente, y que Pandora, al abrirlo, los dejó libres.

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William Adolphe Bougereau, Pandora

 

 

Al punto, el ilustre Cojo de ambos pies, por orden de Zeus, modeló con tierra una imagen semejante a una virgen venerable; la diosa Atenea la de los ojos claros la vistió y la adornó; las diosas Cárites y la venerable Pito colgaron a su cuello collares de oro; las Horas de hermosos cabellos la coronaron de flores primaverales; Palas Atenea le adornó todo el cuerpo; y el Mensajero matador de Argos, por orden de Zeus retumbante, le inspiró las mentiras, los halagos y las perfidias; y finalmente el Mensajero de los dioses puso en ella la voz. Y Zeus llamó a ésta mujer Pandora, porque todos los dioses de las moradas olímpicas le dieron algún don. (Hesíodo, Los trabajos y los días)

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Barend Graat, Pandora

 

En todo caso, se nota que el culpable de todo es al final Zeus, no Pandora, quién solo abrió el recipiente sin saber qué contenía. Pero Hesíodo era un reconocido misógino, y como al parecer un hebreo leyó a Hesíodo, copió eso de que la mujer es la culpable de todos los males que sufren los hombres (en su caso, Eva).

Antes de aquel día, las generaciones de hombres vivían sobre la tierra exentas de males, y del rudo trabajo, y de las enfermedades crueles que acarrean la muerte a los hombres. Porque ahora los mortales envejecen entre miserias.
Y aquella mujer, levantando la tapa de un gran vaso que tenía en sus manos esparció sobre los hombres las miserias horribles. Únicamente la Esperanza quedó en el vaso, detenida en los bordes, y no echó a volar porque Pandora había vuelto a cerrar la tapa por orden de Zeus tempestuoso que amontona las nubes. 

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Charles Amable Lenoir, Pandora

Según se lee, los hombres vivían solos, sin  mujeres, y eran felices. y Zeus tuvo la idea de enviarles todos los males envueltos en un hermoso cuerpo de mujer (otro “regalo griego”).

Ademas, hay algo raro en lo del nombre, Pandora significa “todos los bienes”, no “todos los males”, según M.L. West el mito de Pandora es pre-hesiódico, Pandora sería la tierra (recordemos que después del Diluvio Pirra debía arrojar “los huesos de su madre”, lo que fue interpretado acertadamente por Deucalión, ser las piedras (Epimeteo, el hermano de Prometeo, el amigo de los hombres, se casó con Pandora y tuvieron una hija, Pirra, quién al casarse con Deucalión, y después sobrevivir al Diluvio, se encargaron de poblar el mundo). 

 

 

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Thomas Baker, Pandora

 

Entonces, en el recipiente estaría todo lo necesario para la vida, y es muy posible que el misógino Hesíodo haya hecho una “inversión mítica”.

En la comedia Las Aves, de Aristófanes, se menciona un culto a Pandora«Sacrificad primeramente a Pandora un blanco vellocino», y nadie rinde culto a quién solo le trajo males…

Resultaría entonces que es muy posible que Pandora sea completamente inocente de lo que se le acusa y que haya tenido que cargar con la culpa durante milenios inmerecidamente.
Dijo Juan de Horozco en sus Emblemas Morales (1589) que el primer pecado que tuvo la mujer (Eva) fue la curiosidad y el deseo de aprender.

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George Hitchcock, Pandora

 

Claramente la mujer no debe aprender, so riesgo de que después quiera equipararse con los hombres, parece que está claro de dónde viene y hacia dónde estaba dirigido el mito de Pandora.