La canción de la sirena

Mermaid Art Print featuring the painting Song of the Siren by Richard Hescox
Richard Hescox, La canción de la sirena

De aquella voz melodiosa,   
creo tal vez solamente
los ángeles del cielo
puedan tener realmente,

Prisionero me sentía
como de anzuelo, pensaba,
de musical armonía
que desde el mar me llegaba

No me importaron las olas
y luché contra los vientos
solo quería librarme
de la angustia los tormentos

Y llegar hasta la dueña
de aquella voz armoniosa
dulce miel hecha sonido
y cantante misteriosa

Pero choqué con las rocas
que mi barca destruyeron
y descendí hasta el abismo
que las aguas me sumieron

Pues era la vera fuente
de esa voz tan deseada
una sirena muy hermosa
pero no menos malvada…

Jen-O

Shōen Uemura

Uemura_Shoen danza noh

Shōen Uemura (23 de abril de 1875 – 27 de agosto de 1949) fue una pintora japonesa nacida en Kioto. Se mantuvo activa durante los períodos Meiji, Taishō y comienzos del periodo Shōwa.

Es conocida por sus pinturas de mujeres, pero también trabajó en temas históricos y tradicionales.
Estudió en la Universidad de las Artes en los cursos de Pintura China y Pintura de Paisajes.

Fue la primera mujer en recibir la Orden de la Cultura, y su pintura Danza Noh, preludio fue la primera obra de una mujer artista en ser considerada una Obra de Importancia Nacional del Japón.

 

 

Día Nacional del Té

El 21 de abril se celebra en el Reino Unido el Día Nacional del Té. Se realizan eventos especiales en los Salones de Té, hoteles y pubs. En Chiswick House & Gardens de Londres se lleva a cabo el ‘Fes-Tea-Val‘.

Franz von Persoglia, Hora del té
Franz von Persoglia, Hora del Té

El lóbrego aspecto del viejo Castillo, que parecía echársele encima a medida que se  acercaba por el serpenteante camino, le produjo terror. No se sintió a salvo hasta que no se encontró en el Salón del edificio, donde la Familia estaba reunida para el té.
(Jane Austen, Lady Susan)

 

Albert Lynch, Hora del té
Albert Lynch, Hora del Té

“He sido muy severa”, pensó Leonor, al verle retirarse, proponiéndose borrar la impresión que sus palabras hubiesen dejado en el ánimo de Rivas, al tomar el té en la casa de vuelta del teatro.
Pero Martín no volvió a su luneta ni le halló Leonor en el salón al llegar a la casa.  —¿Martín no ha llegado? —preguntó a la criada que había llevado la bandeja del té. —Llegó temprano, señorita —contestó ésta.
(Alberto Blest Gana, Martín Rivas)

Charles Spencelayh
Charles Spencelayh, El té

 

Tomó asiento en la mesa de costumbre puesta ya para él. Su almuerzo se componía de un entremés, un pescado cocido sazonado por una “readins sauce” de primera elección, un “rosbif’escarlata de una torta rellena con
tallos de ruibarbo y grosellas verdes, y de un pedazo de Chéster, rociado todo por algunas tazas de ese excelente té, que especialmente es cosecha para el servicio de Reform-Club.
(Julio Verne, La vuelta al mundo en 80 días)

 

Edward Antoon Portieljem, Jovenes bebiendo té
Edward Polteerjem, Bebiendo té

 

Elizabeth se preguntaba, mientras hacían el paquete, qué pensaba la señorita Kilman. Tenían que tomar el té, dijo la señorita Kilman recobrando sus sentidos, sobreponiéndose. Tomaron el té.
(Virginia Woolf, La señora Dalloway)

 

Mary Cassatt, Invitación al té
Mary Cassatt, Invitación al té

Basta de música y de cumplidos. dijo la señora Danglars , venid a tomar el té.
Ven, Luisa dijo la señorita Danglars a su amiga.
Pasaron al salón próximo, donde en efecto, estaba preparado el té. En el momento en que empezaba a dejar, a la inglesa, las cucharillas en las tazas, abrióse la puerta y Danglars se presentó, visiblemente agitado.
(Alejandro Dumas, El conde de Montecristo)

Polina Luchanova, El samovar
Polina Luchenova, El samovar

 

 

-¿Le acomoda eso por hoy? -preguntó el jefe de la batería.- Debe usted estar cansado, me parece.Mañana ya lo podremos instalar más cómodamente.
Volodia, se levantó y saludó.
-¿Quiere usted tomar té? -añadió su superior.- Se puede hacer que calienten el samovar…
(Lev Tolstoi, El sitio de Sebastopol)

Megido (1457)

imperio egipcio XV
El Imperio Egipcio, siglo XV a.de C.

El día 21 del primer mes de la tercera estación, en el año 23 del reinado del faraón Tutmosis III, que según los cálculos de algunos especialistas en cronología, fue el 16 de abril del año 1457 a.de C., ocurrió una batalla ante la ciudad de Megido en Canaán.

megido
Megido, en el valle de Jezreel

Esta batalla, la primera en la historia en ser documentada, se libró entre las fuerzas egipcias y las de una coalición cananea apoyada por el rey de Kadesh.

Los reinos de Canaan eran tributarios de Egipto, pero Hatshepsut era una reina pacífica y sus campañas militares se limitaron a sujetar a los revoltosos nubios, descuidando la política exterior en el norte del imperio, es decir Canaán. Esta situación llevó a los reinos cananeos a rebelarse contra el poder egipcio, dejando de pagar el tributo. Pero el sucesor de Hatshepsut, su hijastro Tutmosis III, era un hombre dedicado a la vida militar, y por lo tanto decidió que era hora de recuperar lo perdido, atacando a la confederación cananea que se había formado liderada, al parecer, por el rey de Kadesh.

carro egipcio 1430
Carro egipcio del siglo XV a.de C.

Tutmosis III llevó a su ejército hacia el norte, dirigiéndose hacia la ciudad de Megido, dónde los confederados se habían hecho fuertes. Los egipcios tal vez no eran superiores en número y las fuerzas de carros de guerra eran similares, unos mil para cada uno, pero gracias a la sorpresa y la superioridad táctica los egipcios ganaron la batalla y se adueñaron posteriormente de la ciudad de Megido.

carro caananita
Carro cananeo

Lo interesante del asunto es que la ciudad de Megido está ubicada en el valle de Jezreel, que es lugar en el mundo donde más batallas se han librado en toda la historia de la humanidad. La batalla del año 1457 fue la primera de 4 batallas de Megido y la primera también de las 34 batallas que se han tenido lugar en el valle de Jezreel, donde está ubicada estratégicamente Megido.

En Megido también lucharon, por ahí por el año 1355 a.de C., Biridiya, rey de Megido y Labayu, rey de Siquem. Luego en el 925 el faraón Soshenq (Sisac) tomó Megido durante su campaña contra Jerusalén. En el 609 Necao II destruyó el Reino de Judá venciendo y matando al rey Josías en el valle de Megido. Y finalmente, en el año 1918 de nuestra Era, el general británico Allemby destrozó a los otomanos.

josias
El rey Josías es herido en Megido


Entre las numerosas batallas libradas, no en Megido, pero sí en el valle de Jezreel, se destacan las de Débora y Barak contra Sisara, la de Saúl y Jonatán contra los filisteos, y la de Antíoco I contra Ptolomeo IV. Entre los generales que lucharon ahí figuran algunos tan famosos como Vespasiano, Saladino y Napoleón.

armagedon

Lógicamente el apóstol Juan no podía saber que después de su tiempo ocurrirían todavía 22 batallas más, pero las 12 que ya habían tenido lugar convirtieron el valle en un lugar en el que corrió mucha sangre, la suficiente como para que el evangelista ubicara en Megido la última de las batallas, la del fin de los tiempos en la que el bien vencería al mal en el Armagedón.

Luciérnagas

Artettina
Artettina

 

 

(Luciérnagas),
pequeñas luces
titilando
bajo la luna
(Lorraine Margueritte Gasrel Black)

 

Vincent Fleming
Vincent Fleming

 

Tu recoges el polvo                       
de plata de los astros;
tu copa de rocío
es ofrenda lustral
de la tierra dormida;
te liban sedientas
las mariposas nocturnas,
y te alumbran luciérnagas
cuando la luna se entra,
(Carlos Acuña)

 

tithi
Tithi Luadthong

 

No vayas luciérnaga
hasta en la noche
Kyoto es ruidoso
(Issa)

 

 

 

John Walker
John Walker

 

 

 

Yo me pregunto, madre…
Yo me pregunto, madre:
¿no se gasta la pila
que la sutil luciérnaga
para alumbrarse tiene?
(Marilina Rébora)

 

 

 

 

 

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Luciérnagas y Hada

 

Se hacía su voz tan lenta,
tan íntima, tan opaca,
que apenas iluminaba
el sitio que, entre la yerba,
alumbra al amanecer
el brillo de una luciérnaga.
(Jaime Torres Bodet)

 

 

 

 

luciernagas

 

 

Perseguir en la noche una luciérnaga
para indagar la causa de su fosforescencia,
cuando puedes llenarte las pupilas
con el suave fulgor de las estrellas
(Clementina Isabel Azlor)

 

 

 

Carolyn Jackson Gruber
Carolyn Jackson Gruber

 

¿Te acuerdas de la última vez
que creímos
poder iluminar la noche?
El tiempo nos ha vaciado de fulgor.
pero la oscuridad
sigue poblada de luciérnagas.
(Gioconda Belli)

Leon Jan Wyczółkowski

Leon Jan Wyczółkowski (11 de abril de 1852 – 27 de diciembre de 1936) fue un pintor polaco, uno de los principales exponentes del movimiento La Joven Polonia y principal representante del Realismo polaco de su tiempo.

Leon_Wyczółkowski_-_Japonka
Wyczółkowski, Japonesa

 

 

 

 

Melancolía, 
más que el año pasado:
tarde de otoño.
(Yosa Buson)

leon magnolie
Wyczółkowski, Magnolia

 

 

 

 

 

En el bosque, de aromas
y de músicas lleno,
la magnolia florece
delicada y ligera,
cual vellón que en las zarpas enredado estuviera,
o cual copo de espuma
sobre lago sereno.
(José Santos Chocano)

Leon_Wyczółkowski-Portret_Zofii_Cybulskiej_1903
Wyczólkowski, Retrato de Zofii_Cybulskiej

 

 

 

 

 

Tú, blanca, dulce, triste,
pensativa, adorada,
recuerda y pon en estas palabras
tu mirada
amorosa y profunda
como el cielo y el mar…
(Abraham Valdelomar)

leon iglesia en jamnie
Wyczółkowski, Iglesia en Jamnie

 

 

 

 

 

A la desierta plaza
conduce un laberinto de callejas.
A un lado, el viejo
paredón sombrío
de una ruinosa iglesia;
(Antonio Machado)

 

leon ujrzalem raz
Wyczółkowski, Escena en el piano

 

 

Y, sin embargo, acaso mentiría,
si quisiera decir que todavía
no he cesado de oírte junto al piano
que nadie ha vuelto a abrir,
como en ninguna
emoción de aquel tiempo tan lejano
cuando aún eras prima de la luna.
(Evaristo Carriego)

 

 

 

 

Leon Wyczolkowski Wiosna
Wyczółkowski, Primavera

Al amanecer miré por la ventana y vi un manzano joven,
de translúcida brillantez.
Cuando volví a mirar al amanecer, allí había
un manzano cargado de fruta.
Muchos años habían pasado, probablemente,
pero no recuerdo nada de lo que sucedió
mientras dormía.
(Czeslaw Milosz)

Sauce

Sauce Katherine Hilden
Sauce, Katherine Hilden

 

¿Ves aquel sauce, bien mío,
que, en doliente languidez,
se inclina al cauce sombrío,
enamorado tal vez
de las espumas del río?
(Rafael Obligado)

sauce chino

 

 

 

 

Oculto entre los árboles
un silencio de pájaros anuncia
tu presencia,
y te llama el arroyo con los lentos
ademanes del sauce.
(Meira Delmar)

sauce-lynne-albright
Sauce, Lynne Albright

 

 

 

¡Mas no importa!; a lo lejos otro arroyo murmura
Donde humildes violetas
el espacio perfuman.
Y de un sauce el ramaje,
al mirarse en las ondas,
Tiende en torno del agua
su fresquísima sombra.
(Rosalía de Castro)

 

 

Water-Lilies and Weeping Willow Branches
Sauce, Claude Monet

 

 

El sauce dijo al río:
«Yo soy el poeta,
¿no ves como te embellezco,
rezando sobre ti las estrofas de mis ramas?»
(Ricardo Güiraldes)

 
 

Sauce llorón Momčilo Gogić
Sauce, Momčilo Gogić

 

 

Oro de sol en la corriente boya…
Y destellando un súbito arrebol,
Identifica el pájaro en su joya,
Sauce verde, agua azul,
y oro de sol…
(Leopoldo Lugones)

Imaginación

Puedo imaginar, por ejemplo,unnamed
que navego por los mares de la Luna,
a la luz de un claro de Tierra.
Puedo imaginar,
que mi nave de cristal
es mecida, delicadamente,
por el canto de galácticas sirenas.
Puedo imaginar,
los cráteres bordados de plateadas flores,
visitadas por etéreas mariposas.
Puedo imaginar,
el translúcido cielo surcado por delicadas nubes
en viaje de ida sin regreso, al país de los sueños.
Puedo imaginar
tantos imposibles.
Puedo imaginar, incluso,
que me amas…

Jen-O