Bagdad

El 30 de julio del año 762 el califa Al-Mansur fundó la ciudad de Bagdad, para convertirla en la capital del califato Abásida.

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Arthur Melville (1858-1904), Puerta Norte de Bagdad

La ciudad fue fundada como Madinat al-Salaam, es decir Ciudad de la Paz, pero la gente la llamó por el nombre de un antiguo asentamiento babilónico, Bagh-dadu, que con el tiempo se convirtió en Bagdad y así se hizo conocida la ciudad en el mundo entero.

Bagdad se convirtió muy pronto en un fuerte centro comercial, debido a su estratégica ubicación, y cultural, por la existencia de un buen número de instituciones académicas, como la Casa de la Sabiduría. De Bagdad es Simbad el marino, gran viajero y próspero comerciDocuImage 620sante.

Al ver a un sirviente, de pie en la puerta y vestido esplendidamente, avanzó hacia él, y con gran humildad le preguntó el nombre del dueño de casa. ¡Es posible, dijo el sirviente, que siendo tú un habitante de Bagdad, no sepas que esta es la casa de Simbad el Marino, el famoso viajero que ha dado la vuelta al mundo! (Los viajes de Simbad el marino)

Durante la Edad Media, Bagdad fue considerada la ciudad más populosa del mundo, con 1.200.000 habitantes, y su importancia se mantuvo hasta que fue destruída por los mongoles en 1258.

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En el libro de Las mil y una noches, la ciudad de Bagdad es el escenario de incontables historias, siendo las más simpáticas las vividas por el califa Harún Al-Rashid en sus recorridos de incógnito por las calles de la ciudad.

Una noche entrebagdad las noches, el califa Harún Al-Raschid dijo a Giafar Al-Barmaki: “Quiero que recorramos la ciudad para enterarnos de lo que hacen los gobernadores y walíes. Estoy resuelto a destituir a aquellos de quienes me den quejas”. Y Giafar respondió: “Escucho y obedezco”. Y el califa, y Giafar, y Massrur el portaalfanje salieron disfrazados por las calles de Bagdad. (Las mil y una noches)

Después de su destrucción por los mongoles, inició un camino de decadencia debido a los cambios políticos y a las frecuentes plagas que azotaron la región. El gran viajero Ibn-Battuta pasó por Bagdad en 1326 y su descripción da cuenta de la decadencia.

 

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Hafidh al-Droubi, Calle de Bagdad

Desde allí viajamos a Bagdad, la Morada de la Paz y la Capital del Islam. Aquí hay dos puentes, como en Hilla, en que las personas pasean noche y el día, tanto hombres como mujeres. La ciudad tiene once grandes mezquitas, ocho en la orilla derecha y tres a la izquierda, junto con muchas otras mezquitas y madrasas, sólo que estas últimas están todas en ruinas.
. . .
La parte occidental de Bagdad fue la primera en construirse, pero ahora está en su mayor parte en ruinas. A pesar de eso aun existen trece barrios, cada uno como una ciudad en sí misma y que poseen dos o tres establecimientos de baño. El hospital (maristan) es un edificio en ruinas, del que sólo quedan vestigios.
La parte oriental tiene abundancia de bazares, el más grande de los cuales es llamado Bazar del Martes. En este lado no hay árboles frutales, toda la fruta se lleva desde el lado occidental, donde hay huertos y jardines.
(Ibn Battuta, Viajes por Asia y África – 1326)

 

Testigo de lo que quedaba de Bagdad en el siglo XIX es el viajero español Adolfo Rivadeneyra, quien pasó por la ciudad en 1869 cuando iba camino de Damasco.

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Tumba de Sett-Zobeida

Si he de decir verdad, no entré allí con grandes ilusiones: me habían precedido los tártaros, los persas, y por último los turcos, hacía más de dos siglos, por consiguiente, ¿qué podía quedar de aquella edad de oro que principió con Harún-el-Rashid y fue durando hasta la invasión mongola?
. . .
La mitad de la superficie que abrazan las murallas está llena de escombros o convertida en tierra de labor. Varios sepulcros de personajes célebres llaman por allá la atención; pero el único digno de mencionarse, no por el monumento, bien mezquino por cierto, sino por el personaje que recuerda, es el de Zubeida, mujer del califa Harún-el-Rashid, que yace en la extremidad sur de la capital.
(Adolfo Rivadeneyra, De Ceilán a Damasco)

La intrépida viajera Louise Jebb pasó por Bagdad en 1908, y no tuvo nada bueno que decir, apenas la menciona, la ciudad tiene movimiento, pero sus construcciones son más bien rudimentarias.

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Louise Jebb en viaje por el desierto.

Cúpulas y minaretes destacaban en la línea del horizonte por encima de la masa confusa de casas de tejado plano y grupos de palmeras. Pero después de estar toda la mañana dando vueltas lentamente por los interminables recodos del río, los bancos ahora estaban llenos de vida; las goufas cruzaban de un banco al otro, con mezclada carga de hombres y animales. Las casas, que habían sido casuchas de barro río arriba, ahora parecían más consistentes, y estaban cada una de ellas rodeada de murallas encerrando jardines sombreados por naranjos. (Louise Jebb, Por el desierto a Bagdad)

Ya en pleno siglo XX, un viajero sufrió la terrible decepción de ver la ciudad de Las mil y una noches convertida en la sombra de la sombra de lo que había sido.

Supongo que no hay ninguna ciudad que podamos encontrar en cualquier parte
del mundo, que pudiera alcanzar el nivel de deslumbrante esplendor de la Bagdad que conjuramos en nuestra imaginación cuando pensamos en la Ciudad de las Mil y una noches en los días románticos, tan caros a nuestra infancia, de Harun al Raschid. Esperábamos tanto cuando llegamos a la verdadera Bagdad, y nos encontramos con tan pero tan poco, del glamour del Este. Pocas “grandes puertas abriertas de par en par”, y sí en cambio una gran cantidad de basura. Pocos ojos oscuros de bellas mujeres asomándose tímidamente a través de ventanas de celosías, y si una gran cantidad de miserable sordidez. Pocos lugares de diversión en el que pudiéramos encontrar el maravilloso embrujo de las bailarinas persas, pero si un teatro, la principal diversión de Bagdad y he allí un hombre vendiendo cebolla a los parroquianos!
(Donald Maxwell, Un habitante en Mesopotamia – 1921)

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Nocturno en Bagdad

Recuperó algo de su importancia de nuevo con el reconocimiento de Iraq como estado independiente, del que se convirtió en capital, instalándose además como un importante centro de la cultura árabe. La ciudad vivió una era de prosperidad en los años ’70 hasta que resultó asolada por la guerra antes y durante la invasión de Iraq en el 2003. Actualmente está de nuevo en un lento proceso de reconstrucción.

Ellas en Los tres mosqueteros…

Dumas_-_Les_Trois_Mousquetaires_-_1849_-_page_114 El 14 de marzo de 1844 apareció en el diario Le Siécle de Paris, la primera entrega de la novela de Alexandre Dumas Los tres mosqueteros. Tuvo un éxito inmediato y se convirtió después en la tal vez más famosa novela de su autor.

El protagonista es el cadete de mosqueteros D’Artagnan, así como también sus amigos Athos, Porthos y Aramis. El antagonista es el cardenal Mazarino. Pero ellos no están solos, y son varias las mujeres que tienen un papel importante y decisivo en la historia.

 

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June Temple como Ana de Austria (2011)

La Reina Ana de Austria
Esposa del rey Luis XIII. El rey, misógino como es, no confía en ella y el cardenal Richelieu la detesta profundamente. Tiene una vida infeliz y se enamora del duque de Buckingham.

En aquel momento, un puerta oculta en la tapicería se abrió y apareció una mujer. Buckingham vio aquella aparición en el cristal; lanzó un grito, ¡era la reina!
Ana de Austria tenía entonces veintiséis o veintisiete años, es decir, se encontraba en todo el esplendor de su belleza.
Su caminar era el de una reina o de una diosa; sus ojos, que despedían reflejos de esmeralda, eran perfectamente bellos, y al mismo tiempo llenos de dulzura y de majestad.

 

 

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Emmanuelle Beart es Milady (2005)

Milady de Winter
Misteriosa, hermosa, peligrosa, agente del cardenal Richelieu. Es la adversaria número uno de D’Artagnan y arquetipo de la mujer fatal (fue en el pasado la esposa de Athos)

 

Por lo demás, al cabo de media hora de conversación D’Artagnan estaba convencido de que Milady era compatriota suya: hablaba francés con una pureza y una elegancia que no dejaban duda alguna al respecto.
D Artagnan se deshizo en palabras galantes y en protestas de afecto. A todas las sandeces que se le escaparon a nuestro gascón, Milady sonrió con benevolencia. Llegó la hora de retirarse. D’Artagnan se despidió de Milady y salió del salón como el más feliz de los hombres.

 

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Julie Delpy es Constance (1993)

Madame Bonacieux
Constance es la esposa del señor Bonacieux, el casero de D’Artagnan. Es costurera de la reina Ana y le es absolutamente fiel. D’Artagnan se enamora de ella.

 

Pensaba en la señora Bonacieux. Para un aprendiz de mosquetero, la joven era casi una idealidad amorosa. Bonita, misteriosa, iniciada en casi todos los secretos de la corte, que reflejaban tanta encantadora gravedad sobre sus trazos graciosos, era sospechosa de no ser insensible, lo cual es un atractivo irresistible para los amantes novicios; además, D’Artagnan la había liberado de manos de aquellos demonios que querían registrarla y maltratarla, y este importante servicio había establecido entre ella y él uno de esos sentimientos de gratitud que fácilmente adoptan un carácter más tierno.

 

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Nicole Calfan como Ketty (1973)

Ketty
Es la doncella de Milady de Winter, después de madame de Chevreuse. Se enamora de D’Artagnan.

 

¡Oh, señor exclamó Ketty sería totalmente adicta, estad seguro de ello, a la persona que me dé los medios para dejar París!
Entonces dijo Aramis , todo está arreglado.
Se sentó a la mesa y escribió unas letras, que luego selló con un anillo, y le dio el billete a Ketty.
Ahora, hija mía dijo D’Artagnan , ya sabes que aquí tan insegura estás tú como nosotros. Separémonos. Ya volveremos a encontrarnos en tiempos mejores.
En el tiempo en que nos encontremos, y en el lugar que sea dijo Ketty , me volveréis a encontrar tan amante como lo soy ahora de vos.

 

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La duquesa de Chevreuse

Madame de Chevreuse
La duquesa Marie de Chevreuse es una amiga íntima de la reina Ana y amante secreta de Aramis.

 

Una de las grandes causas de esa prevención era sobre todo la amistad de Ana de Austria con la señora de Chevreuse.
Estas dos mujeres le inquietaban más que las guerras con España, las complicaciones con Inglaterra y la penuria de las finanzas. A sus ojos y en su pensamiento, la señora de Chevreuse servía a la reina no sólo en sus intrigas políticas, sino, cosa que le atormentaba más aún, en sus intrigas amorosas.

 

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Madame de Coquenard (ilustración)

 

Madame de Coquenard
Es la madura esposa de un procurador y amante secreta de Portos, quién tiene un especial interés en el dinero del señor Coquenard.

Porthos salió tras haber dado cita a la procuradora en el claustro Saint Maglorie. La procuradora, al ver que Porthos se iba, lo invitó a cenar, invitación que el mosquetero rehusó con aire lleno de majestad.
La señora Coquenard se dirigió toda temblorosa al claustro Saint-Maglorie, porque adivinaba los reproches que allí le esperaban; pero estaba fascinada por las grandes maneras de Porthos.
Todas las imprecaciones y reproches que un hombre herido en su amor propio puede dejar caer sobre la cabeza de una mujer, Porthos las dejó caer sobre la cabeza inclinada de la procuradora.

Es interesante la relación que tienen los personajes de la novela con las mujeres. Todos tienen amores extramaritales, a excepción de Athos (quién sufre en su conciencia el ser el asesino de su esposa).
La única que no es casada es la mujer más humilde, Ketty, una doncella que se enamora de D’Artagnan, pero no es correspondida.

La verdad sea dicha, cuando leí la novela a los 15 años, ni pensé en esos detalles…

Virgil Finlay

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Virgil Finlay (23 de julio de 1914 – 18 de enero de 1971) fue un ilustrador de ciencia ficción, fantasía y horror. El haber creado más de 2.600 obras en sus 35 años de trabajo, lo convirtieron en una parte importante en la historia de las publicaciones de ciencia ficción y fantasía, las llamadas “pulp magazines”.

 

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Red tejida con hilos invisibles,
cárcel de aire en que me muevo apenas,
trampa de luz que no parece trampa
y en la que el pie se me quedó
-entre cuerdas de luz también…
-Bien enlazado.
(Dulce María Loynaz)

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Acordarme no quiero, Orminta amada,
del desmayo en que apenas pude verte
cuando estaba la imagen de la muerte
en tu bello semblante retratada.
(Tomás de Iriarte)

 

 

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Corrí sin tino tras lejana estrella
ansiosa de su luz brillante y pura
y osé trepar a esta eminente altura
para después precipitarme de ella.
(Carolina Coronado)

 

 

 

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— Al sur —dijo el capitán.
— Pero —dijo la tripulación— no hay direcciones aquí en el espacio.
— Cuando uno viaja hacia el sol —replicó el capitán—, y todo se hace amarillo y ardiente y perezoso, entonces uno va en una única dirección.
(Ray Bradbury)

 

 

finlay8No altera una sonrisa
su majestad de diosa,
ni la mancha el deseo
con su mirada impura;
en el lago profundo
de sus ojos reposa
su espíritu que aguarda
la dicha y la amargura.
(Ricardo Jaimes Freyre)

Edward Hopper

Edward Hopper (22 de julio de 1822 – 15 de mayo de 1967) fue un pintor realista estadounidense. La mayoría de sus pinturas representan la interacción de las personas con el entorno, y expresan a menudo soledad y aburrimiento. Con frecuencia pinta mujeres solas, vestidas, semidesnudas o desnudas.

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Si se asoma mi Damiana
a la ventana y colora
la aurora su tez lozana
de albérchigo y terciopelo,
no se sabe si la aurora
ha salido a la ventana
antes de salir al cielo.
(Amado Nervo)

 

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Ya es hora, prima: las nueve.
Empieza, pues, la lectura.
Ruge el viento afuera: llueve,
(Evaristo Carriego)

 

 

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Apenas si afuera, en la calle,
persiste un rumor apagado
de voces. Estás sola, sola,
en la paz grave de tu cuarto.
(Evaristo Carriego)

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Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!
(Jaime Sabines)

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Cuando le tintineaba su taza de café.
Se fue quedando sola, sola…
Sola en su mesa,
(José Ángel Buesa)

 

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Yo escarcho los ramajes.
Yo en tiempos muy remotos
dí un canto a las sirenas.
Yo, cuando estoy dormida,
sueño sueños azules,
y esos sueños son lotos.
(Amado Nervo)

Día Internacional del Ajedrez

El 20 de julio se celebra el “Día Internacional del Ajedrez”.
La historia del ajedrez tiene unos 1.500 años, aunque su origen no se conozca con certeza se cree originario de la India, antes del siglo VI, aunque podría tener un precursor chino antes del siglo II a.de C.
De la India llegó a Persia y desde Persia se expandió por el mundo musulmán, pasando luego a Europa. El ajedrez moderno se estableció a mediados del siglo XIX.

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Piezas Indias

En aquel instante trajeron un juego de ajedrez, y el rey me preguntó por señas si sabía jugar, contestándole yo que sí con la cabeza. Y me acerqué, coloqué las piezas, y me puse a jugar con el rey. Y le di mate dos veces. Y el rey no supo entonces qué pensar, quedándose perplejo, y dijo: “¡Si éste fuera un hijo de Adán, habría superado a todos los vivientes de su siglo!”
(Las mil y una noches 13° Noche)

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Piezas Greco-Romanas

Y la joven se levantó, fué a coger de la mano a Scharkán, le hizo sentarse a su lado, y le dijo: “¡Oh príncipe Scharkán! seguramente conoces el juego del ajedrez“. Y él dijo: “Lo conozco; pero ¡por favor! no seas como aquella de quien se queja el poeta:
¡En vano me lamento! ¡Estoy martirizado por el amor! No puedo apagar la sed en su boca dichosa, ni respirar la vida bebiéndola en sus labios.
No es que me desprecie, ni que me falten sus atenciones, ni que olvide el ajedrez para distraerme; pero ¿acaso mi alma tiene sed de distracciones ni de juego?
(Las mil y una noches 49° Noche)

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Piezas Incas vs Españoles

Cuando el kurdo hubo oído mi respuesta, rompió a llorar y a sollozar, y luego exclamó con la voz entrecortada por las lágrimas: “¡Oh nuestro amo el kadí! este saco que me pertenece es conocido y reconocido, y todo el mundo sabe que es de mi propiedad. ¡Encierra, además, dos ciudades fortificadas y diez torres, dos alambiques de alquimista, cuatro jugadores de ajedrez, una yegua y dos potros, un semental y dos jacas, dos lanzas largas, dos liebres, un mozo experto y dos mediadores, un ciego y dos clarividentes, un cojo y dos paralíticos, un capitán marino, un navío con sus marineros, un sacerdote cristiano y dos diáconos, un patriarca y dos frailes y por último, un kadí y dos testigos dispuestos a dar fe de que este saco es mi saco!”
(Las mil y una noches 376° Noche)

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Piezas Era Napoleónica

Pero apenas había dado Hassán algunos pasos por aquel primer patio, cuando advirtió sentadas en un banco de mármol a dos jóvenes resplandecientes de belleza que jugaban al ajedrez. Y como estaban muy atentas a su juego, no notaron en el primer momento la entrada de Hassán. Pero, al oír ruido de pasos, la más joven levantó la cabeza y vió al hermoso Hassán, que también sorprendióse al divisarlas. Y se levantó ella, rápidamente, y dijo a su hermana: “¡Mira, hermana mía, qué joven tan hermoso! ¡Debe ser sin duda el último de los infortunados a quienes el mago Bahram trae cada año a la Montaña-de-las-Nubes!
(Las mil y una noches 583° Noche)

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Piezas Africanas

Le hizo, pues, sentarse al lado suyo, y le dijo: “¡Ya Anís! ¡tengo ganas de distraerme un poco! ¡Sabes jugar al ajedrez?” Dijo él: “¡Sí, por cierto!” Y ella hizo señas a una de las jóvenes, quien al punto les llevó un tablero de ébano y marfil con cantoneras de oro, y los peones del ajedrez eran rojos y blancos y estaban tallados en rubíes los peones rojos y tallados en cristal de roca los peones blancos. Y le preguntó ella: “¿Quieres los rojos o los blancos?” El contestó: “¡Por Alah, ¡oh mi señora! que he de coger los blancos, porque los rojos tienen el color de las gacelas, y por esa semejanza y por muchas otras más, se amoldan a ti perfectamente!” Ella dijo: “¡Puede ser!” Y se puso a arreglar los peones.
(Las mil y una noches 655° Noche)

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Piezas de Star Wars

“Has de saber, pues, ¡oh Emir de los Creyentes! que un día en que había jugado al ajedrez con tu padre el Emir de los Creyentes Harún Al-Raschid, perdí la partida. Y tu padre me impuso la sentencia de dar la vuelta al palacio y a los jardines, toda desnuda, a media noche. Y a pesar de mis ruegos y súplicas, puso una insistencia singular en hacerme pagar aquella apuesta, sin querer aceptar otra sentencia. Y me vi obligada a desnudarme y a cumplir la sentencia a que me condenaba. Y cuando terminé, estaba loca de rabia y medio muerta de cansancio y frío.
(Las mil y una noches 994° Noche)

Espejos

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Frederick Warren Freer

Un espejo es un objeto que refleja la luz de manera tal que la luz reflejada conserva la mayoría de las características de la luz original.

El primer espejo fue de seguro la superficie del agua, en un tranquilo estanque o en un recipiente. Luego sirvió la piedra pulida, obsidiana por ejemplo, de los cuales se han encontrado algunos de hace 6 milenios a. de C.*

Ya en el cuarto milenio se comenzaron a fabricar espejos de cobre y, llegada la edad del bronce, los de esta aleación. “Las mujeres que ayudaban a la entrada del santuario le entregaron a Besalel sus espejos de bronce. ” (Éxodo 38:8)

Se cree que los espejos de vidrio, con una capa de metal, en este caso de oro, fueron inventados en Sidón en Fenicia durante el siglo I. De ahí en adelante comenzó la evolución del espejo, los romanos usaban espejos recubiertos de plomo.

Luego, durante el Renacimiento, en la ciudad de Venecia, se comenzaron a fabricar espejos con una capa de amalgama estaño-mercurio. En 1835 se inventó el espejo con una capa reflectiva de plata, el espejo moderno.

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Quisiera ser tu espejo
para que siempre me miraras.
Quisiera ser tu ropa para siempre ir contigo.
Quisiera ser el agua que lava su cuerpo
y el unguento, oh mujer, que te acaricia,
la banda alrededor de tu pecho quisiera ser
y las cuentas alrededor de tu cuello.
Quisiera ser tus sandalias,
para que caminaras sobre mí.
(Poema del Antiguo Egipto)

 

 

 

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Oliver Dennet Grover

Luego se ciñó el talle con un cinturón de oro incrustado de diamantes, y se adornó el cuello con un collar de perlas dobles de igual tamaño, excepto la de en medio, que tenía el volumen de una nuez; y en las muñecas y en los tobillos se puso pulseras de oro con pedrerías que casaban maravillosamente con los colores de los demás adornos. Y perfumada y semejante a una hurí, se miró enternecida en su espejo, mientras sus mujeres maravillábanse de su belleza y prorrumpían en exclamaciones de admiración. Y se tendió perezosamente en los almohadones, esperando la llegada del mago…
(Las Mil y una Noches, 769° noche)

 

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Geikouart Dafhn

 

 

Ella dejó la red, dejó el telar,
dio tres pasos por la habitación,
Miró florecer el lirio de agua,
luego pudo ver el casco y la pluma,
Dirigiendo su mirada hacia Camelot.
Fuera voló la web y flotando quedó;
El espejo se quebró de lado a lado,
‘La maldición cae sobre mí -exclamó
La Dama de Shalott.
(Tennyson, La dama de Shallott)

*

*

*

snow whiteLa nueva Reina era muy bella, pero orgullosa y altanera, y no podía sufrir que nadie la aventajase en hermosura. Tenía un espejo prodigioso, y cada vez que se miraba en él, le preguntaba:
“Espejito en la pared, dime una cosa: ¿quién es de este país la más hermosa?”. Y el espejo le contestaba, invariablemente:
“Señora Reina, eres la más hermosa en todo el país”.
La Reina quedaba satisfecha, pues sabía que el espejo decía siempre la verdad.
(Jacob y Wilhelm Grimm, Blancanieves)

 *

*

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Philip Mendoza

–Mientras decía esto, Alicia se encontró con que estaba encaramada sobre la repisa de la chimenea, aunque no podía acordarse de cómo había llegado hasta ahí. Y en efecto, el cristal del espejo se estaba disolviendo, deshaciéndose entre las manos de Alicia, como si fuera una bruma plateada y brillante.
Un instante más y Alicia había pasado a través del cristal y saltaba con ligereza dentro del cuarto del espejo.
(Lewis Carroll, Alicia a través del espejo)

 *

*

Wilhelmina Wandscheer
Wilhelmina Wandscheer, Antes del baile

Todo este grande lugar
tiene colgado de espejos
mi amor, juntos y parejos
para poderte mirar.
Si vuelvo el rostro, allí veo
tu imagen; si a estotra parte,
también; y ansí viene a darte
nombre de sol mi deseo;
que en cuantos espejos mira
y fuentes de pura plata,
su bello rostro retrata
y su luz divina espira.
(Lope de Vega, La dama boba)

 *

* *

Ferdinand von Lütgendorff-Leinburg
Ferdinand von Lütgendorff-Leinburg

Si le habla al barón dijo , estoy perdida, porque el barón, que sabe de sobra que no me mataré, me pondrá delante de él un cuchillo en las manos, y él verá que toda esta gran desesperación no era más que un juego. Fue a situarse ante el espejo y se miró: jamás había estado tan bella.
¡Oh, sí dijo sonriendo , pero él no hablará!
Por la noche, lord de Winter vino con la cena. Señor le dijo Milady , ¿vuestra presencia es un accesorio obligado de mi cautividad, o podríais ahorrarme ese aumento de torturas que causan vuestras visitas?
(Alejandro Dumas, Los tres mosqueteros)

 *

Fernand Toussaint (Belgian artist, 1873-1955) Woman with Gloves
Fernand Toussaint, Mujer con guantes.

Quizás, pensé, Al Grainger ha terminado lo que tuviera que hacer y se ha venido más temprano y ha… pero no, Al no habría venido sin el coche y no había ninguno aparcado delante.
Podría haber sido un misterio, pero no lo fue.
Era la señora Carr quien estaba allí, poniéndose el sombrero delante del espejo de la entrada mientras entré.
—Me marcho señor Stoeger —me dijo—. No pude venir más temprano, así que vine por la tarde. Acabo de terminar.
—Muy bien. Por cierto hay una tormenta horrorosa ahí fuera.
—Una ¿qué? —Tormenta, tempestad de nieve —levanté la botella envuelta—. Así que quizás fuese mejor que tomara un sorbito conmigo antes de irse. ¿No le parece?
Se rió.
—Gracias, señor Stoeger. Lo haré.
(Fredric Brown, La noche a través del espejo)

Baile

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Alfred Stevens

La princesa Elena sonrió y se levantó con la misma invariable sonrisa de mujer absolutamente hermosa con que había entrado en el salón. Con el ligero rumor de su leve vestido de baile con adornos de felpa, deslumbradora por la blancura de sus hombros y el esplendor de sus cabellos y de sus diamantes, cruzó entre los hombres, que le abrieron paso, rígida, sin ver a nadie, pero sonriendo a todos como si concediese a cada uno el derecho de admirar la belleza de su aspecto, de sus redondeados hombros, de su espalda, de su pecho, muy escotado, según la moda de la época.
(Lev Tolstoi, La guerra y la paz)

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Victor Gabriel Gilbert

Catherine apartó la vista; no sabía si echarse a reír o no.
—Ya veo cuan mala es la opinión que se ha formado usted de mí —díjole el joven seriamente—. Imagino lo que escribirá mañana en su diario.
—¿Mi diario?
—Sí. Me figuro que escribirá usted lo siguiente: «Viernes: estuve en un salón de baile, vistiendo mi traje de muselina azul y zapatos negros; provoqué bastante admiración, pero me vi acosada por un hombre extraño, que insistió en bailar conmigo y en molestarme con sus necedades.»
(Jane Austen, La Abadia de Northanger)

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Ladislas Wadislaw Czachorski

Tenéis ahí una hermosa querida, vizconde dijo Montecristo con una voz perfectamente segura . Y ese traje de baile sin duda le sienta a las mil maravillas.
¡Ah!, señor dijo Alberto , he aquí un error que no me perdonaría si al lado de este retrato hubieseis visto algún otro. Vos no conocéis a mi madre, caballero. Es a ella a quien veis en ese lienzo; se hizo retratar así hace seis a ocho años. Ese traje es de capricho, a lo que parece. La condesa mandó hacer este retrato durante una ausencia del conde. Sin duda quería prepararle para su vuelta una agradable sorpresa.
(Alexandre Dumas, El conde de Montecristo)

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Vladimir Vernunensky

La segunda persona que parecía ocupar un lugar distinguido en el baile del claro era una dama.
A Bishopriggs le pareció un milagro de belleza, que llevaba sobre sí una pequeña fortuna para un hombre pobre, en sedas, encajes y joyas. Ninguna de las demás mujeres presentes era objeto de tanta atención entre los hombres como aquella criatura fascinante e inestimable. Estaba sentada abanicándose con una incomparable obra de arte (supuestamente un pañuelo) que representaba una isla de batista en medio de un océano de encaje. 
(Wilkie Collins, Marido y mujer)

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John Simmons

Hablaba sin cesar y con interés extremado, aunque siempre de cosas muy inocentes. Aquella existencia activa, atareada y alegre, era del gusto de todos, excepto de Elisa, que se veía  abrumada por el trabajo. Decía ella que nunca, ni en los días de Carnaval, cuando se celebraban bailes en Verrières, había extremado tanto su señora el atavío de su persona. En su exageración, llegaba si hemos de dar crédito a su doncella, a cambiar de vestido dos y tres veces al día.
Como no entra en nuestros propósitos adular a nadie, nos guardaremos muy mucho de negar que la señora de Rênal, que tenía un cutis satinado y un descote encantador, se hizo arreglar algunos vestidos en forma que dejasen al descubierto sus brazos y una buena parte de su pecho.
(Stendahl, El rojo y el negro)

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Frédéric Soulacroix

MISTRESS ERLYNNE.- ¡Ha sido un baile encantador! Me recordaba por completo mi antigua época. (Se sienta en el sofá.) Y he visto que sigue habiendo en sociedad tantos majaderos como de costumbre. ¡Qué grato comprobar que nada ha cambiado! Excepto Margarita. Se ha puesto preciosa. La última vez que la vi, hace veinte años, era un espanto vestido de franela. Un verdadero espanto, se lo aseguro. ¡Y la querida duquesa! ¡Y la amable lady Agata! Precisamente el tipo de muchacha que me gusta. Bueno, realmente, Windermere, voy a ser cuñada de la duquesa…
(Oscar Wilde, El abanico de lady Windermere)

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Quedaban otros vestidos de algodón. Y, además, los vestidos de baile y el verde que había llevado el día anterior. Pero éste era un vestido de tarde, inadecuado para una barbacoa, pues tenía cortas manguitas abullonadas y un escote demasiado exagerado. Tendría, sin embargo, que ponerse aquél. Después de todo no se avergonzaba de su cuello, de sus brazos y de su pecho, aunque no era correcto exhibirlos por la mañana. Mirándose en el espejo y girando para verse de perfil, se dijo que en su figura no había nada de que pudiera avergonzarse. Su cuello era corto pero bien formado, sus brazos redondos y seductores; su seno, levantado por el corsé, era verdaderamente hermoso. Nunca había tenido necesidad de coser nada en el forro de sus corsés, como otras muchachas de dieciséis años, para dar a su figura las deseadas curvas. Le satisfacía haber heredado las blancas manos y los piececitos de Ellen, y hubiera querido tener también su estatura. Sin embargo, su altura no le desagradaba.
(Margaret Mitchell, Lo que el viento se llevó)

Herodías

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Paul Delaroche, Herodías

Herodías fue una princesa asmodea de la dinastía herodiana, en Judea. Nació alrededor del año 15 a.de C., hija de Aristóbulo IV y su esposa Berenice. Su abuelo, Herodes el Grande la casó con Herodes II (según los evangelios se llamaba Filipo).
Por alguna razón desconocida, Herodías tomó la decisión de divorciarse de Herodes II y se casó con el hermanastro de su esposo, Herodes Antipas. Pero la ley judía consideraba el matrimonio de una mujer con su cuñado como incesto, y al estar todavía vivo el primer esposo, además como adulterio, porque no se aceptaba que una mujer decidiera por su cuenta divorciarse de su esposo.

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Juan el Bautista recrimina a Herodes

Por esto es que Juan el Bautista recriminaba a Herodes diciéndole: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.», lo que le ganó su animarversión y la de Herodías, y ambos lo querían muerto.
Ahora, según Marcos, Herodes no quería matar a Juan porque le estimaba, según Mateo, no lo hacía por temor a una rebelión, y Lucas no da razones, solo dice que Herodes pensó: «A Juan yo le hice cortar la cabeza». Y aparte de los evangelios no hay registros históricos de las circunstancias de la ejecución de Juan. 

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Benjamin Jean Joseph Constant, Herodías

El historiador Flavio Josefo solo dice que Juan era un buen hombre y que Herodes lo mandó a matar.
Así, no hay evidencia histórica del episodio de Herodías usando el baile de su hija Salomé (los evangelios no dan su nombre) para provocar la ejecución de Juan el Bautista. Algunos estudiosos creen que lo que hicieron los autores fue transponer la historia de Acab y Jezabel a la de Herodes y Herodías, para mostrar un ejemplo de impiedad.
Lo último que se sabe de Herodías es que cuando Calígula desterró a Herodes Antipas a la Galia, el emperador le ofreció a Herodías quedarse en Judea, pero ella prefirió seguir a su esposo al destierro.

Mical

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Virginio Grana, David y Mical

Mical es una de las hijas del rey Saúl.  Aparece en la historia cuando se convierte eninstrumento de los movimientos políticos de su padre. El rey prometió al peligroso David la mano de su hija Merab a cambio de pelear por él pensando en la clara posibilidad de que muriese a manos de los filisteos. Pero al no morir David, Saúl decidió no cumplir lo acordado y le dio Merab a Adriel. Luego Saúl aplica un plan alternativo:

Pero Mical, la otra hija de Saúl, estaba enamorada de David. Y cuando se lo dijeron a Saúl, le agradó saberlo, pues pensó dársela a David como esposa para que ella lo hiciera caer en manos de los filisteos
michalAsí, astutamente, Saúl utilizó a su hija para deshacerse de David. Al no resultar de nuevo el plan, Saúl intentó matarlo, pero estando Mical en conocimiento, le ayudó a escapar.
Así, David logró salvarse y se dedicó de ahi en adelante a establecerse como lider militar en Judá en guerra con el Israel de Saúl. Es de notar que no hizo intento alguno de recuperar a su esposa, aunque ella arriesgó su vida para salvarlo.
Mientras tanto Saúl, para deshacer el comprometedor vínculo familiar con David, entregó a su hija Mical a otro hombre, Paltiel, mientras que David tomaba, por política también, otras dos esposas, Ahinoam, que le abría el estratégico valle de Jezreel y Abigail, con lo que se aseguraba el fértil área de Carmel. De ahí en adelante David estableció nuevas alianzas políticas mediante oportunos matrimonios.
james tissotPero, al morir Saúl, David necesitó demostrar que tenía derecho a su real herencia, y eso se podía lograr haciendo valer de nuevo su matrimonio con Mical, por lo que la envió a buscar, arrebatándola violentamente a su actual esposo, sin consideración alguna.
Así Mical, de nuevo instrumento político, pasó a formar parte del ya numeroso harén del rey David.
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Luego, el texto bíblico nos cuenta que Mical, hija de rey, estimó que David había hecho el ridículo al saltar y danzar en público, semi desnudo, por las calles de Jerusalén y se lo enrostró claramente. Por sus atrevidas palabras Mical recibe una insultante respuesta del rey, dejando claro que su posición en la casa real ya vale menos que antes. La Biblia dice “Y Mical, hija de Saúl, nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte“, quedando en evidencia que Mical fue alejada de la presencia de David, y ya en la prevejez, sin hijos, sintiendo por su real esposo nada más que desprecio, la infortunada Mical, culpable de ser hija de Saúl, es sepultada en las profundidades del harén y de la historia.

Vasti

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Lisbeth Cheever-Gessaman, Vasti

Según el relato bíblico, en el Libro de Ester, la reina Vashti era la esposa del rey persa Asuero. El relato dice que Vashti desobedeció la orden del rey, que estaba ebrio, de presentarse en el banquete con el objeto de presumir de la belleza de su esposa.
Al rehusarse a cumplir la orden, Vasti fue repudiada y reemplazada por la nueva esposa elegida por el rey, la hebrea Ester. Para algunos Vashti era malvada y vanidosa, pero desde un punto de vista menos machista se considera que mostró su dignidad y su carácter independiente al negarse a ser exhibida.


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Ann Manry Kenyon, Vasti

Se ha tratado de identificar a Asuero con Jerjes I, pero no existe evidencia histórica de la existencia de Ester y de Vashti, por lo que la historia puede ser una obra de ficción que busca destacar, didacticamente, el carácter sumiso de Ester, modelo de esposa, versus la incorrecta rebeldía de Vasti.

El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero, que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa. Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.
(Ester 1:10-12)

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Edwin Long, Vasti se niega a obedecer al rey

Flavio Josefo aporta un detalle que no aparece en la Biblia, dice que el rey le pidió a la reina algo inmoral:

Ahora el rey deseaba mostrarle a ella, que excedía a todas las demás mujeres en belleza, a los que festejaban con él, y envió algunos para ordenarle que fuera a su fiesta. Pero ella, por respeto a las leyes de los persas, que prohibía a las esposas ser vistas por extraños, no acudió al rey.
(Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos)

En la literatura rabínica, generalmente misógina, alguno afirma que el castigo (divino) de la reina Vasti fue justo porque ella obligaba a las esclavas hebreas a trabajar desnudas durante el Sabbat… una afirmación que no tiene respaldo alguno.

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Alexandre Cabanel, Vasti

“Ve, dile al Rey”, dijo con orgullo,
“Que soy la Reina de Persia,
Y ante su caterva de hombres alegres
Jamás me mostraré.
“Me quitaré la corona de la cabeza
Y pondré sobre ella mis pies
Antes de que su mirada grosera
Mis turbados ojos encuentren.
“¡Una reina exhibida ante la multitud! –
¡Mi nombre estaría en todas las bocas! –
¿Las mujeres de Persia deberían sonrojarse?
Y llorar por la vergüenza de Vasti?
(Frances Ellen Watkins Harper, Vasti)

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Ernest Normand, Vasti repudiada