Plumas

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Son muchos los cuentos populares que tienen las plumas como parte importante en el desarrollo de la trama, algunos son más conocidos que otros.

Las águilas acariciaron con sus alas el rostro de Xia y continuaron: -Queremos agradecerte tu bondad. Si deseas alguna cosa nosotros te ayudaremos a alcanzar tu objetivo.
– Muchas gracias, pero en este momento no necesito nada.
Entonces, una de las águilas se arrancó de su ala derecha una pluma y se la entregó al joven:
– Pues, de ahora en adelante, cuando tengas alguna dificultad quema esta pluma. Sin importarnos el lugar dónde estés, nosotros acudiremos a ayudarte.
Xia Wudong recogió la pluma y se disponía a partir cuando el águila le gritó: “¡Móntate en mi espalda!” Y de esta forma lo llevó como un rayo hasta la llanura.
(Xia Wudong, el hijo del pescador, Cuento uigur)
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Red Feather by K. Henderson
K. Henderson, Pluma Roja

Cuando alcanzaron el valle, Caballo Moteado y Lluvia Azul corrieron hacia sus niños y los abrazaron fuerte. Oso Pequeño tomó a Hapoo sobre sus espaldas y lo llevó donde su familia. Toda la tribu se reunió a su alrededor para escuchar el relato de Pluma Roja. Nube de Trueno avanzó hacia Pluma Roja. “Esta historia será contada durante muchos años alrededor del fuego. Estoy orgulloso. Ustedes ya no serán un niños. Ustedes serán unos bravos y mi nieta Kachiri será una mujer medicina algún día. Mañana iremos a la gran reunión y tendremos una gran historia que contar durante la ceremonia de iniciación de Pluma Roja, Hapoo y Oso Pequeño. Esta noche tendremos una gran fiesta en honor del halcón de cola roja por devolvernos sanos y salvos a nuestros niños.” Después que todos se quedaran dormidos, Pluma Roja miró las estrellas del cielo, donde estaban sus antepasados, y agradeció al halcón de cola roja por ser su protector y guía. Tal vez su abuelo tuviera razón, y el llegara a ser un gran jefe algún día.
(Un cuento de Pluma Roja, Suzane Cortinas)

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Sintiéndose el Rey viejo y débil, pensó que debía arreglar las cosas para después de su muerte, pero no sabía a cuál de sus hijos legar la corona. Díjoles entonces: “Marchaos, y aquel de vosotros que me traiga el tapiz más hermoso, será rey a mi muerte.” Y para que no hubiera disputas, llevólos delante del palacio, echó tres plumas al aire, sopló sobre ellas y dijo: “Iréis adonde vayan las plumas.” Voló una hacia Levante; otra, hacia Poniente, y la tercera fue a caer al suelo, a poca distancia. Y así, un hermano partió hacia la izquierda; otro, hacia la derecha, riéndose ambos de “El lelo,” que, siguiendo la tercera de las plumas, hubo de quedarse en el lugar en que había caído.
(Las tres plumas, Cuento de los hermanos Grimm)

149_fAl fin le llegó el turno al zarevich Iván. No bien acababa de sentarse al pie del manzano cuando sintió un gran deseo de dormir; se le cerraban los ojos y daba grandes cabezadas. Entonces, haciendo un esfuerzo, se puso en pie, se apoyó en el arco y quedó así en guardia esperando.
A medianoche se iluminó de súbito el jardín y apareció, no se sabe por dónde, el Pájaro de Fuego, que se puso a picotear las manzanas de oro. Iván zarevich tendió su arco y lanzó una flecha contra él; pero sólo logró hacerle perder una pluma y el pájaro pudo escapar.
Al amanecer, cuando el zar se despertó, Iván Zarevich le contó quién hacía desaparecer las manzanas de oro y le entregó al mismo tiempo la pluma.
El zar dio las gracias a su hijo menor y elogió su valentía; pero los hermanos mayores sintieron envidia y dijeron a su padre:
-No creemos, padre, que sea una gran proeza arrancar a un pájaro una de sus plumas. Nosotros iremos en busca del Pájaro de Fuego y te lo traeremos.
(El zarevich Iván, el pájaro de fuego y el lobo gris, Cuento ruso, Alekandr Afanasiev)

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El padre nuevamente tuvo que ir a la ciudad. Las hijas mayores le pidieron unos chales con flores. La más pequeña volvió a pedir:
—¡Cómprame una pluma de Finist, el halcón resplandeciente!
El padre buscó por toda la feria y por toda la ciudad, pero no encontró aquella pluma. Regresó a casa con los regalos para sus hijas mayores y le dijo a la pequeña:
—¡No he encontrado tu regalo, hija mía!
—No te preocupes, padre. La próxima vez tendrás más suerte —respondió la joven con una sonrisa.
Por tercera vez el padre fue a la feria. Las hermanas mayores pidieron unos pendientes de oro. La menor volvió a insistir:
—¡Cómprame una pluma de Finist, el halcón resplandeciente!
Fue el padre a la feria, compró los pendientes de oro para las mayores, pero nuevamente rebuscó en vano en tiendas y almacenes en busca de aquella pluma. Había emprendido el regreso cuando se cruzó con un viejo que llevaba una pequeña caja en la mano.
—¿Qué es lo que llevas en esa caja viejo?
—Llevo una pluma de Finist, el halcón resplandeciente.
—¿Y cuál es su precio? —preguntó el padre.
—Mil rublos es justo lo que vale.
El padre pagó lo requerido y al llegar a su casa entregó los pendientes de oro a las hijas mayores y la pequeña caja a la menor.
(La pluma del halcón Finist, Cuento popular ruso)

rainbow crowEl Creador puso un palo en el sol abrasador. Su extremo ardió con un fuego que brillaba intensamente brillante y despidiendo calor. “Este es el fuego”, dijo a Cuervo Arcoiris, entregándole el palo. “Debes darte prisa en ir a la Tierra tan rápido como pueda volar antes de que el palo se consuma.”
Cuervo Arcoiris le dio las gracias al Creador y voló tan rápido como pudo. Fue un viaje de tres días al cielo, y estaba preocupado de que el fuego se apagara antes de llegar a la Tierra. El palo era grande y pesado, pero el fuego mantuvo abrigado a Cuervo Arcoiris mientras descendía del cielo por el camino brillante de las estrellas. Entonces el fuego crecía mientras se acercaba a las plumas de Cuervo Arcoiris.
(Cuervo Arcoiris, Cuento de los indios Delaware)

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Olvido

Olvido. Cesación de la memoria que se tenía.

El poeta dice: “¡Oh tú, que te apenas, consuélate! Nada es duradero, toda alegría se desvanece y todo pesar se olvida”.
(Las mil y una noches)

Arthur Streeton, Olvido

La mayoría busca afuera al paraíso perdido sin darse cuenta que lo lleva dentro, que no está perdido sino olvidado, la mayoría muere en lo desconocido por no animarse a vivir lo desconocido.
(Facundo Cabral, El paraíso no está perdido, sino olvidado)

Françoise Peslherbe, Olvido en el claustro brumoso

Salgo de la cocina.
Los ingredientes permanentes: olvido, furia, malestar.
Entre ellos tres me paseo.
En la mañana me siento mejor, de ahí que puedo recordar y buscar la luz. Mis recuerdos son
usualmente de mañana. Ahora no, estoy cansada.

(Marcela Serrano, Para que no me olvides)

Emile Betsellère, El olvidado

Hay quienes imaginan el olvido
como un depósito desierto
una cosecha de la nada y sin embargo el olvido está lleno de memoria.

(Mario Benedetti, El olvido está lleno de memoria)

Min Jung Yeon, El río del olvido

Se Alquila amor,
Listo para amar, con un pequeño deterioro de fachada,
Esta mas que bendecido por Dios,
Tiene Favores de por vida incluidos,
Con excesos para esas ocasiones,
Esta cubierto por una gruesa capa de olvido, pero fácil de limpiar,
Nunca ha tenido más que una sola propietaria,
La Fecha de caducidad de contrato esta sujeta a ti,
No se puede vender pero si alquilar

(Jonathan Engellberth, Lo que realmente no se olvida)

Entre el ayer y el olvido

Amó las piedras. Amó las inacabables escalinatas y mil recovecos de la vieja ciudad perdida, y agradeció a olvidados hombres que la construyeran para ella tantos siglos atrás, porque la magnificencia de su arquitectura le sirvió para olvidar que se había encontrado tan cerca de aquellos otros hombres tan distintos.
(Vazquez Figueroa, Olvidar Macchu Picchu)

Secreto

Florent Willems, La carta secreta

Tal vez no haga ningún bien esta carta, quitando el de apaciguar mi mente, pero he creído mi deber comunicarte que tu interés por lady Susan no es un secreto para tus amigos y para prevenirte respecto a ella. Me gustaría oír tus razones para contradecir la inteligencia del señor Smith. 
Hace un mes no dudabas de ella.
Si puedes asegurarme que no albergas ningún plan más allá de disfrutar de la conversación de una mujer inteligente, durante un breve período, y de rendir admiración tan sólo a su belleza y a sus cualidades, sin cerrar los ojos por ello a sus defectos, me devolverás la felicidad, pero si no puedes hacer esto, explícame, por lo menos, qué ha ocasionado una alteración tan grande en tu opinión de ella.
Cordialmente,
Reginald de Courcy
(Jane Austen, Lady Susan)

Gustave Leonard de Jonghe, El secreto susurrado

 
Pero Ana no tenía intención de moverse, y fingió frialdad e indiferencia. Pero su incomodidad volvió al percibir miradas significativas y sonrisas entre las damas visitantes, como si estuvieran enteradas del secreto. Era evidente que ya todos hablaban del asunto; siguió una corta pausa por la que podía esperarse que aquello no se prolongaría.
(Jane Austen, Persuasión)

Robert Julius Beyschlag, Un amor secreto

-En ningún momento he buscado ser su confidente -dijo . Elinor-, pero usted no me hace sino justicia al imaginar que soy de confiar. Su secreto está a salvo conmigo; pero excúseme si manifiesto alguna sorpresa ante tan innecesaria revelación. Al menos debe haber sentido que el enterarme a mí de ese secreto no lo hacía estar más protegido.
(Jane Austen, Sentido y sensibilidad)

    

Wihelm Amberg, El secreto

¡El señor Darcy! ––repitió Elizabeth con total asombro.
¡Claro! Acompañaba a Wickham, ya sabes. Pero ¡ay de mí, se me había olvidado! No debí decirlo. Se lo prometí fielmente. ¿Qué dirá Wickham? ¡Era un secreto!
––Si era un secreto ––dijo Jane–– no digas ni una palabra más. Yo no quiero saberlo.
––Naturalmente ––añadió Elizabeth, a pesar de que se moría de curiosidad––, no te preguntaremos nada.
––Gracias ––dijo Lydia––, porque si me preguntáis, os lo contaría todo y Wickham se enfadaría.

(Jane Austen, Orgullo y prejuicio)

Edward Hughes, La carta secreta

 

 –Yo manifestaba sin querer mi preferencia a cada momento; declaraba por ejemplo que consideraba admirables a los hombres de carrera eclesiástica, y de ese modo creía darte ocasión de averiguar un secreto que, por otra parte, sabía que guardarías escrupulosamente.
Catherine reconoció para sí que, en efecto, le habría sido imposible divulgar aquel secreto, pero no se atrevió a discutir el asunto ni a contradecir a su amiga, más que nada porque le avergonzaba su propia ignorancia.

(Jane Austen, La abadía de Northanger)

William Bourgereau, El secreto

La señora Weston decía lo que pensaba, no tenía que fingir al declararse en favor del proyecto de boda… Al principio había tenido una gran sorpresa; pocas veces la había tenido mayor que cuando Emma le reveló el secreto; pero era algo en lo que sólo veía un aumento de felicidad para todos, y no tuvo ningún reparo en convertirse en acérrima defensora del proyecto…
(Jane Austen, Emma)

Amantes

Amantes, según el diccionario, son un hombre y una mujer que se aman. Pero también existe una acepción que le da a la palabra el significado de hombre y mujer que tienen relaciones amorosas ilícitas. De ambos significados hay innumerables ejemplos en la literatura y en la historia, ¿cómo hacer una selección?, algunos dirán que faltan los famosos Romeo y Julieta, otros, que debieran estar ncluídos John Lennon y Yoko Ono, en fin, no tendrán más remedio que aceptar los escasos ejemplos que he puesto. Algunos alacanzaron la felicidad, otros no, pero todos consiguieron la eternidad..

La reina Dido es un personaje trágico, enamorada perdidamente de Eneas, queda atrapada entre su amor por el héroe troyano, el juramento de fidelidad eterna que hizo al espíritu de su difunto esposo Siqueo, y los manejos políticos de las diosas Juno y Venus. Después de consumar su amor son separados por las circunstancias, Eneas sigue su viaje para cumplir con su destino en Italia mientras Dido se suicida.
 

Nathaniel Dance-Holland, Encuentro de Dido y Eneas

A la misma gruta Dido y el caudillo troyano acuden. La Tierra, la primera, y Prónuba Juno dan la señal; brillaron los fuegos y cómplice el aire del casamiento en su alta cumbre ulularon las Ninfas. Aquél fue el primer día de la muerte y la causa primera de las desgracias; pues ni de apariencias ni de opinión se deja llevar Dido ni planea ya un amor a escondidas: casamiento lo llama, con este nombre esconde su culpa. 
(Virgilio, La Eneida)

Tito, el hijo mayor del emperador Tito Flavio Vespasiano, vivió una historia de amor con la princesa judía Berenice. Berenice era una princesa ntelgente, adinerada y politicamente influyente. A pesar de la diferencia de edades, la princesa era 11 años mayor que su amante, se sabe que tuvieron una muy buena relación, hasta que Tito se convirtió en emperador. Era politicamente inaceptable que el emperador de Roma tuviera como esposa a una princesa extranjera, por lo que Tito la envió de regreso a su tierra.

Gerard de Lairesse, Tito se separa de Berenice

Tito, después de ocho días de retiro austero,
finalmente deja de llorar a su padre Vespasiano.
El amante regresa entonces a los brazos de su amor.
Y si creo, señor, lo que se rumorea en la corte,

tal vez durante la noche la feliz Berenice
cambie su nombre de reina a emperatriz.

(Pierre Corneille, Tito y Berenice)

Lancelote del Lago, uno de los Caballeros de la Mesa Redonda, se enamora de la reina Ginebra, la esposa de su jefe, el rey Arturo. Aunque en un principio el caballero es mantenido a distancia por la dama, ella cae finalmente en los brazos de su amante.
Sorprendidos in fraganti, Lancelote debe luchar para defender rescatar a Ginebra de la muerte a que ha sido condenada, el episodio divide a los caballeros del reino y finalmente los amantes terminan separados.

James Draper, Ginebra y Lancelote

—Señor, pregunta ella, ¿no soportaríais por nada del mundo que no os lo dijera? —Ciertamente, responde el rey, conviene que me lo digáis. ——Os lo diré, pues, de tal forma que no os mentiré en una sola palabra. Es cierto, comienza Morgana, y no sé si lo sabéis aún, que Lancelote desde el primer día que recibió la orden de caballería ama a la reina Ginebra y por amor de la reina, cuando era novel caballero, hizo todas las hazañas que llevó a cabo.
(Anónimo, La muerte de Arturo)

   
De acuerdo con la leyenda, el rey Cofetua no estaba interesado en las mujeres y se consideraba inmune al amor. Sin embargo un día, cuando miraba por una ventana de su palacio, divisó a una mendiga vestida de harapos. Victima de un amor a primera vista, el rey decidió que no tenía más alternativa que hacerla su esposa o suicidarse.
Para encontrarla salió a las calles a repartir limosnas a los mendigos, y cuando la mendiga, que se llamaba Penelofón, se adelantó a recibir su moneda, el rey le pidió que se casara con él. Penelofón aceptó y se convirtió en la reina.

Henry Matthew Brock, Cofetua y la mendiga

Ella es más hermosa que el día,
y brillante como la luna,
aunque vestida de harapos,
mientras unos admiran sus tobillos
otros admiran sus ojos,
unos sus cabellos oscuros
y otros su dulce apariencia.
Tan dulce eran su rostro, 
y su gracia angelical,
como nunca en la tierra se había visto,
que Cofetua hizo un solemne juramento:
¡Esta mendiga será mi reina!
(Anónimo, Romance del rey Cofetua y la mendiga)

Cuando en 1807, Napoleón iba camino de Varsovia, le salió al encuentro una hermosa joven, era María Waleska, una condesa polaca. Cuando tiempo después la encontró de nuevo en un baile realizado en Varsovia, el emperador se enamoró de ella, de sus ojos azules, sus bucles rubios, su juvenil entusiasmo y vivaz inteligencia. María fue la más sensible, fiel y apasionada de las amantes de Napoleón, le dio un hijo y se mantuvo fiel a su amante hasta en la adversidad.

Francis Marshall, Napoleón ofrece flores a Walewska

Me quedé inmóvil, mirándole desaparecer a lo lejos, mis manos apretando el ramo contra mi corazón, mi espíritu pleno de mil nuevos pensamientos. Me acuerdo de haber pensado: “¿Es un sueño?
¿Realmente he visto y hablado al gran Napoleón, el gran Napoleón quien me ha dado este recuerdo, tan halagador para mis esperanzas, una prenda que vale más a mi parecer que todas las riquezas del mundo?” Mi compañera me golpeó algunas veces con el codo y me empujó para regresarme a la realidad.
(María Walewska, Recuerdos)

Eduardo era Príncipe de Gales, en 1931, cuando conoció a Wallis Simpson, en ese entonces casada con su segundo esposo, comenzando luego una relación amorosa. El romance prosperó hasta que algunos meses después de ser coronado rey como Eduardo VIII, este le propuso matrimonio a Wallis, lo que provocó un escándalo social y una crisis política.
Eduardo decidió entonces renunciar al trono y contraer matrimonio aunque eso le costó el exilio.

Eduardo y Wallis

Todos ustedes conocen las razones que me han inducido a renunciar al trono. Quisiera hacerles comprender que, al tomar esta resolución, no he olvidado en absoluto al país o al Imperio, a los cuales, primero como príncipe de Gales y más tarde como Rey, he dedicado veinticinco años de servicio.
Pero pueden creerme si les digo que me ha resultado imposible soportar la pesada carga de la responsabilidad y desempeñar mis funciones como Rey, en la forma en que desearía hacerlo, sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo.
(Eduardo VIII, Discurso de Abdicación)

Desvelo

Insomnio

¿Por qué dicen: “la noche es silenciosa” 

si en verdad está llena de sonidos?
escucho bien del corazón latidos
y del reloj la marcha minuciosa,

 
A lo lejos sirena presurosa,
abre paso a la urgencia con aullidos,
los perros, contestando con ladridos,
algarabía, arman fastidiosa.

 
El sueño, ese que antes se escapaba
huye ahora inalcanzable ¿hacia dónde?
el gallo canta, lo que me faltaba…

 
para mañana a muerte lo sentencio,
llamo a Morfeo, pero no responde,
Noche, vamos, devuélveme el silencio.

Jen-O

Desvelo

Aguardo a Paméhi;
yo hago del amor del amado
mi único desvelo,
pues por él mi corazón no puede callar.

¡Amor mio yo, te amo!; 
tu amor es mi desvelo;
todo está preparado para ti,
y te digo: «mira lo que se ha hecho».
(Cantos de amor del Antiguo Egipto)


N-Maulina, Insomnia

¿Quién mata con más rigor? Amor.
¿Quién causa tantos desvelos?
Celos.
¿Quién es el mal de mi bien?
Desdén
¿Qué más que todos también
una esperanza perdida,
pues que me quitan la vida
amor, celos y desdén?

(Lope de Vega)

Esta noche hace insomnio;
Hay noches negras, negras, que llevan en la frente
Una rosa de sol…
En estas noches negras y claras no se duerme.

(Delmira Agustini)

Elena Lena, Insomnio

La vida es acordarse de un desvelo
triste en un tren al alba: haber visto
afuera la luz incierta: haber sentido
en el cuerpo roto la melancolía
virgen y áspera del aire hiriente.

(Sandro Penna)

Fotografía de Richard Tuchmann

Entonces no te quedes conmigo.
Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.
Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor

(Mario Benedetti)

Leonid Afremov, Desvelo

Me pareció que una voz gritaba: « ¡No durmáis más!
Macbeth mata el sueño, el sueño inocente,
el sueño que devana una maraña de desvelos,
el morir de la vida diaria, baño de fatigas,
bálsamo de almas laceradas, plato fuerte
de la gran naturaleza, sustento mayor
del festín de la vida.»

(Wlliam Shakespeare, Macbeth)

Leonor Vera, Insomnio

Y por los montes donde evoco y lloro
los perdidos deseos y la perdida
esperanza fugaz, en ti pensando
palpita mi desvelo.

(Rafael Lasso de la Vega)

Alma

El Ba dejando el cuerpo.

¿Qué es el alma? No podría haber una pregunta más complicada, los griegos, con toda su filosofía no lograron ponerse de acuerdo. Platón consideraba el alma como la parte más importante del ser humano, la parte inmaterial, libre, encarcelada en el cuerpo.
Los egipcios, en su complicada concepción del ser humano creían que el Ba era la parte que hacía de una persona lo que era, el ser individual. El alma védica es el Ser, con conciencia propia, eterna, diferente sustancialmente del cuerpo.

En la poesía occidental, el alma adquiere un significado cercano al religioso, es el espíritu, la conciencia.  El alma, junto con el corazón, es tema recurrente en el más difundido aspecto de la poesía, la canción popular.

Que pena siente el alma
(Violeta Parra)

Que pena siente el alma
cuando la suerte impía
se opone a los deseos
que anhela el corazón
que amargas son las horas
de la existencia mía
sin olvidar tus ojos
sin escuchar tu voz
y sin embargo a veces
la sombra de la duda
que por mi mente pasa
como fatal visión.

Anna Razumovskaya, Reflejo del Alma

Alma, Corazón Y Vida
(Adrián Flores)

Recuerdo aquella vez,
cuando te conocí;
recuerdo aquella tarde,
pero no me recuerdo
ni cuando te vi.


Pero si te diré
que yo me enamoré
de esos tus lindos ojos,
y esos labios rojos
que no olvidaré.


Oye esta canción que lleva
alma, corazón y vida;
solo esas tres cositas
te doy.


Porque no tengo fortuna,
estas tres cosas te ofrezco
alma, corazón y vida
y nada más.

Alma para conquistarte,
corazón para quererte,
y vida para vivirla
junto a ti.

Desde el alma
(Manzi y Velez)

Alma, si tanto te han herido, 

¿por qué te niegas al olvido?

¿Por qué prefieres
llorar lo que has perdido,
buscar lo que has querido,
llamar lo que murió?
Vives inútilmente triste
y sé que nunca mereciste
pagar con penas
la culpa de ser buena,
tan buena como fuiste
por amor.
Fue lo que empezó una vez,
lo que después dejó de ser.
Lo que al final
por culpa de un error

fue noche amarga del corazón.

Georgy Shishkin, El secreto de su alma

¡Deja esas cartas! 
¡Vuelve a tu antigua ilusión!
Junto al dolor
que abre una herida
llega la vida
trayendo otro amor.
Alma, no entornes tu ventana
al sol feliz de la mañana.
No desesperes,
que el sueño más querido
es el que más nos hiere,
es el que duele más.
Vives inútilmente triste
y sé que nunca mereciste
pagar con penas
la culpa de ser buena,

tan buena como fuiste
por amor.

Michelle Wiarda, Libertad del alma

Alma
(Juan Sarcione )

Alma, que al cruzar la vida
ibas convencida
de hallar un amor;
alma, que soñaste ufana
ver en tu mañana
dicha y esplendor.
Alma, que el arrullo suave
de tu sueño de ave
se trocó en dolor;
alma, nunca desesperes
porque si tú mueres
matarás mi corazón.
Y en el crisol
de tu arrebol

quise ligarme a tu alma.

Michael Oswald, En busca del alma

Ojos azules
(Leonardo Favio)

Para qué quiero el mundo si pierdo el alma
para qué quiero el alma si tu no me amas
para qué quiero todo lo que yo tengo
si no tengo tu amor mejor me muero.
Cuando te vi sabía que te quería
desde hace mucho tiempo sin conocerte
yo se que si llegaste fue por mi mente
te conocí en mi sueños antes de verte.
Cómo te quiero cómo te extraño
cómo quisiera decirte siempre cuanto te amo
ojos azules como ese cielo
de mi terruño que tanto
quiero que tanto quiero.
Para qué quiero el mundo si pierdo el alma
para qué quiero el alma si tu no amas
para qué quiero todo lo que yo tengo
si no tengo tu amor mejor me muero.

Utopía

Roberto Oleotto, Utopía

Utopía es una comunidad política ideal cuyos habitantes viven bajo condiciones aparentemente perfectas. Por lo tanto utópico y utopismo son palabras que se usan para denotar una reforma visionaria que tiende a ser una imposibilidad idealista. La palabra viene del libelo publicado por Sir Tomás Moro en 1516 bajo el nombre de “Consideraciones al alto estado de la república y nueva isla de Utopía”.
(Enciclopedia Británica)

David Carbley, Utopía

(Tomás Moro) fue su ingenio admirable, su erudición rara, su constancia santa, su vida exemplar, su muerte gloriosa, docto en lengua latina y griega. Celebráronle en su tiempo Erasmo de Roterodamo y Gulliemo Budeo, como se lee en dos cartas suyas impresas en el texto desta Obra: llamóla Utopía, voz griega, cuyo significado es: “no hay tal lugar”. Vivió en tiempo y Reyno, que le fue forzoso para reprehender el gobierno que padecía, fingir el conveniente.
(Francisco de Quevedo)

James Christopher Hill, Utopía

Utopía me llamaron los antiguos, por estar tan alejada,
Émula, en nuestros días, de la ciudad platónica,
Tal vez incluso superior (pues lo que aquella sólo en letras
Dibujara, y además lo hice patente,
con hombres, recursos y óptimas leyes,
Eutopía es el nombre con que merezco ser nombrada.

(Tomás Moro)

Kerry Bennett, Utopía

Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías
cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza
cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea
cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

(Mario Benedetti, Utopía -fragmento-)

Whang Zhong Wang, Utopía

Se echó al monte la utopía
perseguida por lebreles que se criaron
en sus rodillas
y que al no poder seguir su paso, la traicionaron;
y hoy, funcionarios
del negociado de sueños dentro de un orden
son partidarios
de capar al cochino para que engorde.
¡Ay! Utopía,
cabalgadura
que nos vuelve gigantes en miniatura.
¡Ay! ¡Ay, Utopía,
dulce como el pan nuestro
de cada día!

(Joan Manuel Serrat, Utopía .fragmento-)

Gregor Ziolkowski, Utopía

Utopía
hasta cuando reposarás en aquel rumor de olas tenaces?
viajera embriagada
rozando mi equipaje con la sal del tiempo.
Muro de cartón
inmensos muros.
Errores de dios,
anillo de fuego en el centro del pecho.
Eres tu el de esas señales
regando estrellas en mi senda… ?

(Cris Garmend, Seis poemas utópicos -fragmento-)

Barbara Mendes, Utopía

Por contacto con la tierra se puede, aún, creer en la utopía:
Entonces, aplastando la mejilla quemada
contra los ásperos granos de este suelo pedregoso
-como un buen sudamericano-
alzaré por un minuto más mi cara hacia el cielo
hecho un madre
porque yo creí en la felicidad
habré vuelto a ver de nuevo las radiantes estrellas

(Raúl Zurita)