Bolivia

boliviaEl 6 de agosto de 1825, la Asamblea General de Diputados de las Provincias del Alto Perú,
declara la Independencia del país con el nombre de República de Bolívar.

Bolivia -oficialmente Estado Plurinacional de Bolivia– es un país situado en el centro de América del Sur. Limita con Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Perú. No tiene salida al mar pero tiene una extraordinaria diversidad, puesto que su geografía comprende la cordillera de los Andes, el altiplano, la amazonia y el desierto del Chaco.
La ocupación humana del altiplano boliviano data de unos 10.000 años a.de C. y se conocen dos culturas muy antiguas, la Chiripa y la Wankarani. Posteriormente floreció, alrededor del lago Titicaca, la cultura Tiwanaku, la que sería destruída en los años 1.100 a.de C. por las invasiones aimaras. El Reino Colla de los aimaras duró hasta 1438 cuando los incas invadieron la región y comenzaron a crear su gran imperio que duró hasta la llegada de los conquistadores españoles.

pablo villagomez Pirámide social. Tiwanaku.

Pablo Villagomez, Tiwanaku

El proceso colonial español convirtió a la región en la Real Audiencia de Charcas, dependiente primero del Virreinato del Perú y después del Virreinato del Río de la Plata.
A comienzos del siglo XIX ocurrieron las sublevaciones de Chuquisaca y La Paz en lo que se considera el inicio del movimiento independentista americano. La prolongada guerra de la independencia culminó el 6 de agosto de 1925 cuando el Alto Perú se declaró independiente con el nombre de República de Bolívar, cambiado después por el de República de Bolivia.

Esta página, que pretende rendir un pequeño homenaje a Bolivia, despliega una pequeña muestra de poesía y pintura de autores bolivianos.

walter lopez Fiesta de San Roque

Walter López, Fiesta de San Roque

De pronto en la línea del ancho horizonte
blanquísima nube surgiendo ligera
se agranda, se extiende, y en pocos instantes
entolda la esfera.
La atmósfera ardiente palpita de gozo
y el leve murmullo de brisa indiscreta
en prados y bosques esparce el anuncio
de próxima fiesta.
La anuncian distantes Los ecos confusos
del viento que vuela;
sutil, diligente, retoza en el prado,
se lanza a la aldea.
Recorre Las calles, tropieza en Los muros,
sacude las puertas,
y en calles y prados exclama triunfante:
¡Ya vienen! ¡Ya llegan!
Y plantas y flores sacuden el polvo
y al goce se aprestan,
y en tanto, en la nube que entolda el espacio
retumba la orquesta.
(Adela Zamudio)

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Arturo Reque Meruvia, Familia

Árboles de grata sombra, 
céfiros murmuradores,
aves que cantáis amores,
arroyos en verde alfombra,
por un momento cesad
vuestra sublime armonía;
dad tregua a vuestra alegría
llorad conmigo, llorad!…
vencida por el pesar,
sin amores ni alegría,
aspiro a la tumba fría,
donde es grato reposar…
(Mercedes Belzú)

 

 

cecilio guzman MUJERES ANDINAS

Cecilio Guzmán, Mujeres andinas

Si tu fueras abril
me encantaría
ser marzo y mayo
para que este amor
que nace de adentro
sea primavera
y también verano.
Si tu fueras la luna
me darían ganas
de ser estrellas.
Si tu fueras brisa
sería
ave de otoño y cielo de invierno.
Si tu fueras
una mirada de amor entonces
yo sería la luz de tus ojos.
(José Berríos)

 

Alfredo Loaiza Ossio 2

Alfredo Loaiza Ossio, Paisaje

Peregrina paloma imaginaria 
que enardeces los últimos amores;
alma de luz, de música y de flores
peregrina paloma imaginaria.

Vuela sobre la roca solitaria
que baña el mar glacial de los dolores;
haya, a tu peso, un haz de resplandores,
sobre la adusta roca solitaria…

Vuela sobre la roca solitaria
peregrina paloma, ala de nieve
como divina hostia, ala tan leve…

Como un copo de nieve; ala divina,
copo de nieve, lirio, hostia, neblina,
peregrina paloma imaginaria…
(Ricardo Jaimes Freyre)

 

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Ricardo Pérez Alcalá, Feria

Pasan volando claras mariposas,
Como fuga de rosas.
Se ve, al tiempo que el ave curruquea
un idilio rastrero de escarabajo;
se juntan los de arriba y los de abajo.
Es la vida que crece
En el amor abyecto
Y en el amor que sube;
En el rápido acoplo del insecto
Y en el alzado ensueño de la nube.
(Armando Chirveches)

 

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Remy Daza Rojas

La vi pasar, cabellera de cielo,
frente de sol, pechos de cumbre
la vi pasar ansiosa de llegar a tiempo.
La vi pasar alzando polvo de palomas.
Yo tenia los pies atados en una cadena
de cuatro siglos.
Yo tenia las manos amarradas a una servidumbre
de cuatro siglos
Me separaba de ella una muralla, haz de cruces
de cuatro siglos.
[…]
En su ansiedad se desgranaban las estrellas de su cuello.
sobre las hierbas
y enredadas quedaban en los árboles
las bandadas de mariposas de sus ojos
la vi perderse a la orilla del rio
me separaba de ella una montaña
de cuatro siglos.
Pero el viento me trajo el embrujo del Raymi
y en el llegome el fresco aliento de Pachamama.
(Jesús Lara)

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Gil Coimbra, Madre tejedora


El Altiplano es inconmensurable como un recuerdo. 
Piel de quirquincho, toca con sus extremos las cuatro puntas del cielo,
sopla su armada brisa de bestia.
El Altiplano es resplandeciente como un acero.
Su soledad de luna, tambor de las sublevaciones,
solfatara de las leyendas.
Pastoras de turbiones y pesares,
las vírgenes de la tierra alimentan la hoguera de la música.
Los hombres, en el metal de sus cabellos,
aíslan el caliente perfume de los combates.

Altiplano rayado de caminos y de tristeza
como palma del minero.
(Óscar Cerruto)

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Aleksandr Yakovlevich Golovin

Aleksandr Yakovlevich Golovin (1 de marzo de 1863 – 17 de abril de 1930)

Fue un pintor y escenógrafo ruso nacido en Moscú. Golovin estudió arquitectura, pero después se cambió a la pintura. Estudió en la Academia Colarossi. Fue un gran diseñador de escenografía para el teatro y la ópera, combinando simbolismo y modernismo. En el año 1900 tomó parte en el diseño del Pabellón del Imperio Ruso para la Feria Mundial de Paris. Fue honrado como Artista del Pueblo de la República Soviética Rusa.
 

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Loza y flores

Una hoja
Di, separada de la rama amiga,
hojita solitaria, ¿adónde vuelas?…
–Yo misma no lo sé.
El roble en que nací
fue destrozado por un rayo.
Desde entonces, por valles y montañas
según el viento quiera
corro adonde el destino me señala.
Adonde corren todos en el mundo,
adonde vuela la hoja del laurel
y la hojita de la rosa
(Vasili Andreivich Zukovski)

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Retrato de Marina Makovskaya

Dulcemente me desmayo
del aire quieto y los sueños,
Del prolongado tedio penetrante
y el vacilante canto:
Me gustan los gallitos
bordados en lino blanco,
Y los íconos austeros
el hollín multisecular.
Con devota humildad
el día sigue al día
Bajo el sofocante zumbido de las moscas.
Una codorniz masculla
bajo el abatido cieloraso,
Y el dulce de frambuesa perfuma las festividades.
Por la noche el tierno ganso relleno nos deja afectados,
Y la agobiante lámpara-ícono parpadea en tormento.
Y, cuello estirado, el gallito bordado
Sobre el lino inicia su interminable cacareo.
(Eduard Bagritzky)

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Calle de Sevilla

Española

El apenas vibrátil aire alegre es un juguete
dorado para las avispas,
y la arena debajo del tembloroso sauce
está empapado en agua de primavera.

El polen brilla en el sendero
de los rayos luminosos
y los abejorros se zambullen sin dudar
en los lagos de florecientas arvejas dulces.
¡Qué fiesta de vista y de sonido!
Todo el mundo está renaciendo
en mí, más liviano que las plumas del cisne,
más pesado que una piedra hundida.
(Svetlana Kekova)

 

Abedules en la noche
Haiku uno
solo tres líneas en total
de las cuales dos ya están gastadas
así pasará la vida
Haiku dos
diecisiete sílabas
de las cuales quedan cinco
sólo queda una
Haiku tres
así ha pasado la vida
y es todo Hokusai
en el jardín de rocas
(Eugeni Bunimovich)
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Retrato de la cantante Valentina
(Eufrosina) Ivanovna Cuza

El cantor

¿Has oído en el bosque la canción
del cantor del amor, de su tristeza?
Cuando el campo callaba a la mañana,
¿oíste el canto suave y triste
de un caramillo?
¿Encontraste en el bosque solitario
al cantor del amor, de su tristeza?
¿Has visto en él una sonrisa triste,
una mirada grave y melancólica
al encontrarlo?
¡Suspiraste al oír la voz serena
del cantor del amor, de su tristeza?
¿Viendo al doncel errante por el bosque
al encontrar sus apagados ojos
has suspirado?
(Aleksandr Sergeievich Pushkin)

Retrato de Maria Troyanova

Dentro de una persona vive el agua. 
Moja, empapa.
En su meticulosa e insistente manera
sigue hablando, el agua.
En el escurrir de los días
es más difícil entenderse con ella.
Nunca duerme,
nunca permanece en silencio.
Ni siquiera intentes vivir su estilo de vida,
que el curso de su vida es de larga,
dura labor.
Fíjate si la puedes convertir 
en hielo ardiente,
en fluída roca, y si puedes, agua.
(Mijail Aizenberg)


Nikolaos Gysis

Nikolaos Gyzis (1 de marzo de 1842 – 4 de enero de 1901) es considerado uno de los pintores griegos más importantes del siglo XIX. Fue un representante de la “Escuela de Munich”, el mayor movimiento artístico griego del siglo XIX. Nacido en la isla de Tinos, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Atenas. Luego continuó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Munich, donde después fue profesor.

Psique

(Las pinturas de Gyzis están acompañadas por poemas de Constantino Kavafis (1863 – 1933), poeta griego,  uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna.)

Lejos

Quisiera relatar este recuerdo…
pero es tan distante como si no quedara nada.
Oscila a lo lejos en los años juveniles…
Piel hecha como de jazmín…
la noche de agosto… ¿era agosto?… la noche…
Apenas recuerdo los ojos:
eran, creo, azules…

…¡Ah! sí, azules, azul zafiro…

Regresa

Regresa con frecuencia y tómame,
amada sensación; regresa y tómame.
Cuando despierte el recuerdo en mi cuerpo,
y el antiguo deseo me recorra la sangre;
cuando los labios y la piel recuerden
y sienta aquellas manos que aún me tocan,
regresa con frecuencia, y tómame en la noche
cuando los labios y la piel recuerdan.

La escuela secreta

Ventanas

En estos cuartos oscuros,
donde paso mis días oprimido,
de un lado a otro me muevo
buscando las ventanas.
Cuando se abra una, tendré un consuelo.
Mas las ventanas no existen,
o no puedo encontrarlas.
Acaso es preferible no encontrarlas.
Quizá la luz sea una distinta tiranía;
quién sabe cuantas cosas nuevas revelará…

Guerrero oriental

Esperando a los bárbaros (fragmento)

¿Por qué no acuden hoy los oradores como siempre
a decir sus discursos?
                Porque los bárbaros llegarán hoy,
                y les aburre la elocuencia y la palabrería.
¿Por qué la repentina inquietud y confusión?
(Los rostros se han vuelto graves)
¿Por qué tan rápido los ciudadanos
vacían las plazas y las calles,
y regresan a sus casas pensativos?
                Porque cayó la noche y los bárbaros no
                    llegaron
                y gente que viene de la frontera
                asegura que ya no existen los bárbaros.
Y ahora,
¿qué sucederá sin los bárbaros?
Estos hombres al menos ofrecían una solución.

Aracné

En la noche

De todas formas, no hubiera durado.
La experiencia de los años me lo ha demostrado.
El destino puso un fin abrupto.
Fue breve ese tiempo
pero qué fuertes sus perfumes
y en qué cama espléndida estuvimos.
Y qué sensualidad dimos a nuestros cuerpos.
Un eco de los días sensuales volvió,
algo del fuego juvenil que compartimos.
Tomé de nuevo una carta entre mis manos,
y leí y releí hasta que la luz se fue.
Melancólico salí al balcón
para cambiar mis pensamientos, por lo menos,
viendo la ciudad que amaba;
un poco de movimiento en las calles y en las tiendas.

Aves

Antes de que se inventara y luego desarrollara la fotografía, la única manera de ilustrar los libros de ciencias naturales era mediante los dibujos de los llamados ilustradores. Este tipo de artistas requería de una alta especialización y mucha rigurosidad, para representar de manera realista las diferentes especies pertenecientes a la zoología y la botánica.

Uno de los más grandes ilustradores fue el alemán Joseph Wolf (21 de enero de 1820 – 20 de abril de 1899), artista especializado en ilustración de historia natural. Trabajó en el British Museum y fue el ilustrador preferido de exploradores y naturalistas como David Livingstone, Alfred Russel Wallace y Henry Walter Bates. Es considerado uno de los pioneros del arte representativo de la vida silvestre, sobre todo de las aves.

Aquí se presentan algunas de sus ilustraciones, las que están acompañadas de algunos versos, obra de autores españoles de los siglos XVI y XVI.

Orfeo del aire el ruiseñor parece,
y ramillete músico el jilguero;
consuelo aquel en su dolor me ofrece;
este, a mi mal, se muestra lisonjero;
duermo, por cama, en este suelo duro,
si menos blando sueño, más seguro.

(Francisco de Quevedo)

Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves,
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.

(Fray Luis de León)

 

 
Cuando la aurora baña
con el rocío
de aljófar celestial el monte y prado,
salgo de mi cabaña,
riberas de este río,
a dar el nuevo pasto a mi ganado,
y cuando el sol dorado
muestra sus fuerzas graves,
al sueño el pecho inclino
debajo un sauce o pino,
oyendo el son de las parleras aves
o ya gozando el aura
donde el perdido aliento se restaura.

(Lope de Vega)

 

Por gozar del jardín docta armonía,
que el pájaro desata en la garganta,
a las tinieblas tiraniza el día
el tiempo, y son sus horas se levanta:
Su luz y no su llama el Sol envidia
y con la sombra de una y otra planta,
seguro de prisión del hielo frío,
líquidad primaveras tiembla el rio.

(Francisco de Quevedo)

 

Mi piedad una a una
contó, aves dichosas,
vuestras quejas sabrosas;
mi envidia ciento a ciento
contó, dichosas aves,
vuestros besos süaves.
Quien besos contó y quejas
las flores cuente a Mayo,
y al cielo las estrellas rayo a rayo.

(Luis de Góngora)

Flor con voz, volante flor,
silbo alado, voz pintada,
lira de pluma animada
y ramillete cantor;
di, átomo volador,
florido acento de pluma,
bella organizada suma
de lo hermoso y lo suave,
¿cómo cabe en sola un ave
cuanto el contrapunto suma?

(Francisco de Quevedo)

 

 

 

Canta pájaro amante en la enramada
selva a su amor, que por el verde suelo
no ha visto al cazador que con desvelo
le está escuchando, la ballesta armada.
Tirale, yerra. Vuela, y la turbada
voz en el pico transformada…

(Lope de Vega)

Músico ramillete        
es el jilguero en una flor cantora,      

es el clarín de pluma de la aurora,    
que por oír al ruiseñor que canta      
madruga y se desvela
(Francisco de Quevedo)

Playas

(Lady in blue)

Mi Jardín 
– al igual que la playa –
me dice que hay 

– un mar –
Eso es el verano –

(Emily Dickinson)

 

(Mark Lovett)

En una playa solitaria y desierta,
dónde la blanca espuma se derrama,
(Mary Darby Robinson)

 
(Michel & Inessa Garmach)

 

 
 
 
 
Mientras caminas 
por el borde del agua,
pensando en conceptos
que no puedo imaginar,
(Amy Clampitt)

(Steve Henderson)

Te vi desde la playa,
cuando la mañana brillaba,
El ruido de las aguas 
se escuchaba gratamente;
Llegué cuando el sol 
sobre la playa 
estaba declinando,
el rumor seguía allí, 
pero las aguas 
se habían ido.
(Thomas Moore)

 
 

(Steve Hanks)


Yo no. Yo camino,
a lo largo de la playa
Demasiado inquieto para sentarme
Perdido en mis pensamientos
Buscando conchas, personas,
y el cristal de la playa.
(Raymond A. Foss)

(Vicente Romero Redondo)

Y te acercas, y te vas
después de besar mi aldea.
Jugando con la marea
te vas, pensando en volver.
(Antonio Machado)


Árboles

Árbol duro y altivo, que gustas  

Nicolai Dunbovskoy, El roble

de escuchar el rumor del Océano
y gemir con la brisa marina
de la playa en el blanco desierto,
¡yo te amo!, y mi vista reposa
con placer en los tibios reflejos
que tu copa gallarda iluminan
cuando audaz se destaca en el cielo,
despidiendo la luz que agoniza,
saludando la estrella del véspero.
Pero tú, sacra encina del celta,
y tú, roble de ramas añosas,
sois más bellos con vuestro follaje
que si mayo las cumbres festona
salpicadas de fresco rocío
donde quiebra sus rayos la aurora,
y convierte los sotos profundos
en mansión de gloria.
(Rosalía de Castro)

Ylli Haruni, Sauce llorón

Dónde van los campos grises
en monótona carrera?
Van a lejanos países
donde los espera.

A la orilla de un estero
donde hay sauces angustiados,
canta alegre el carretero
frente a sus bueyes cansados.
(Carlos Pezoa Véliz)

Vincent van Gogh, Camino con álamos

 
Los álamos de plata
se inclinan sobre el agua,
ellos todo lo saben, pero nunca hablarán.
El lirio de la fuente
no grita su tristeza.
¡Todo es más digno que la Humanidad!
La ciencia del silencio frente al cielo estrellado,
la posee la flor y el insecto no más.
La ciencia de los cantos por los cantos la tienen
los bosques rumorosos
y las aguas del mar.
(Federico García Lorca)

Joaquín Agrasot, Paisaje con encinas

¡Encinares castellanos
en laderas y altozanos,
serrijones y colinas
llenos de oscura maleza,
encinas, pardas encinas;
humildad y fortaleza!
Mientras que llenándoos va
el hacha de calvijares,
¿nadie cantaros sabrá,
encinares?
(Antonio Machado)

Anglana Camarasa, La higuera

Por eso
Cada ves que yo paso a su lado
Digo, procurando  Hacer dulce y alegre mi acento
– ¡Es la higuera el más bello
De los árboles todos del huerto! –
Si ella escucha,
Si comprende el idioma en que hablo,
¡Que dulzura tan honda hará nido
En su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche,
Cuando el viento abanique su copa
Embriagada de gozo le cuente
-¡Hoy a mi me dijeron hermosa!-
(Juana de Ibarbourou)
 

Ivan Shiskin, Bosque de pinos

El pinar al viento
vasto y negro ondula,
y mece mi pena
con canción de cuna.

Pinos calmos, graves
como un pensamiento,
dormidme la pena,
dormidme el recuerdo.

Dormidme el recuerdo,
asesino pálido,
pinos que pensáis
con pensar humano.
(Gabriela Mistral)


Nenúfares

En el agua y la lluvia
el nenúfar
y sus dos flores erguidas. 

Basho

El ocaso lanzaba sus rayos supremos

Y el viento mecía los nenúfares pálidos;
Los grandes nenúfares, entre las cañas,
Lucían tristemente sobre las aguas quietas.
Yo, erraba solo, paseando mi llaga
A lo largo del estanque, entre los sauces
Donde la vaga bruma evocaba un gran
Fantasma lechoso desesperándose
Y llorando con la voz de los ánades
Que se llaman batiendo sus alas
Entre los sauces donde yo erraba solo
Paseando mi llaga; y la espesa mortaja
De las tinieblas vino a ahogar los supremos
Rayos del ocaso en esas olas pálidas
De los nenúfares entre las cañas,
Los grandes nenúfares sobre las aguas quietas.

Paul Verlaine

Tan frescas como el rocío 
sobre las flores de la mañana
las hojas de los nenúfares se esparcen flotando,
sobre la superficie del agua clara,

a través de la cual tratamos en vano 
de ver el fondo.
Tu Fu

El lago azul de los bosques
cargado está de nenúfares;
temblando en círculos blancos

hace zozobrar la barca.
Y yo paseo a la orilla
como si estoy esperando
que ella surja de los juncos
y caiga dulce en mi pecho;
que saltemos a la barca,
que el agua nos balancee,
que se me escape el timón
y los ramos se me escapen;
que flotemos dulcemente
bajo el claror de la luna,
que el viento gima en los juncos
y el agua ondulando cante.
Pero ella no llega… Solo,
en vano sufro y suspiro
junto al lago azul cargado
de la flor de los nenúfares.

Mihail Eminescu

Y los lirios y el viento, y la floresta, y el cielo, y el trueno, y los suspiros de los nenúfares se callan; y la luna cesa de subir, vacilante, su sendero de los cielos; y el trueno expira; y el relámpago se apaga; y las nubes se suspenden inmóviles; y las aguas caen, inertes y niveladas; y los árboles cesan de balancearse y los nenúfares no tienen más suspiros; y no hay más murmullo entre las aguas, ni la sombra de un sonido en todo el vasto desierto sin límites.
Edgar Allan Poe

 
No remuevas el poso de tu vida.
Si hay légamo en el fondo,qué importa: 

está muy hondo,
y mancillar no logra los cristales.
Sobre el agua dormida,
puede aún retratarse la escondida
verdura de las frondas estivales…
El légamo no merma
la transparencia casta de la fuente,
a condición de que en el fondo duerma
perennemente,
o de que síntoma de su existencia
sea sólo la nítida presencia
mar de nenúfares blancos, desmayados
de amor sobre los límpidos espejos
del agua, y cuyos tallos alargados
nos dan la flor… ¡dejando el cieno lejos!

Amado Nervo

 https://jenofont.wordpress.com/2015/01/06/nenufares/

Gorriones

El gorrión de Lesbia

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Olga Levchenko, Gorrión

¡Oh tú, mi gorrión! que haces las delicias de mi amada;
contigo ella acostumbra a juguetear teniéndote en su regazo;
a ti, incitándote a una amorosa pelea, 
te suele ofrecer la punta de su dedo,
provocando tus enrabietados, pero cariñosos, picotazos;
y lo hace, sobre todo, cuando a esa magnífica mujer que es mi amada
le place entregarse contigo a ese, no sé por qué, dulce pasatiempo
y suave alivio para sus pesares.
¡Contigo, así, calma, además según me sospecho,
una acuciante necesidad amorosa!
¡Ojalá que a mí, jugando así, aliviarme pudieras
los sombríos temores y las molestas preocupaciones de mi alma!

Catulo (87 – 57 a.de C.)

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Yoshimoto Gesso, Gorrión y bambú

Los gorriones

Dentro todo es silencio y sombra todavía;
afuera entre las rejas de los amplios balcones
que doran las primeras claridades del día
revuelan bulliciosos y a solas los gorriones.
Son bandada, y oyéndolos, acaso, se diría
que de alegres coloquios fueran conversaciones
esas músicas locas de tanta algarabía
y que en prueba amorosa hasta entonan canciones.
Libres, despreocupados en agreste existencia,
dichosos visitantes del matinal concierto
dan vibrante poesía al ambiente prosaico;
pero purgan a veces, también, su independencia,
que al abrir la ventana caído en el mosaico
suele encontrarse alguno —abiertas alas— muerto.

Marilina Rébora (1919-1999)

 El gorrión

sparrow paul hopkinson
Paul Hopkinson, Gorrión

Una avecilla pequeña, de plumaje marrón,
revolotea junto a mi ventana,
algunas notas gorjea, brevemente
antes de golpear el cristal,
trina de nuevo, y salta una vez,
para llamar mi atención a su canto;
pero yo, que trabajo, no le presto atención,
entonces, ignorada, se aleja volando.
Así las aves de la paz, la esperanza y el amorvienen revoloteando desde arriba a la tierra, llegan al alféizar de las ventanas de la vida, 
para aliviar nuestra carga de males terrenales;
pero nosotros, sumergidos en el ruido del tráfico,

estamos demasiado ocupados para dejarlos entrar, con el corazón marchito y los sentidos embotados,
no sabremos lo que perdimos hasta que se hayan ido.

 
Paul Laurence Dunbar (1872-1906)

 
El pequeño gorrión
sparrow kuromitsu shigeki
Kuromitsu Shikegi, Gorriones
Pequeña alma tierna,
elegiste mi poema para cantar.
Vienes, brincas, te arremolinas
entre las margaritas de mis versos
que asciende un viento salado y verdusco
venido del mar.
Tú, alma de azul,
amiga fiel de mis albas,
que tienes las alas totalmente púrpuras,
del fluído color de la mañana.
Tus pequeños ojos relucientes,
donde se refleja la alegría de la primavera,
Los escondes para reposar un instante
en las estrofas más aterciopeladas y
algodonosas de mi poema.
Kimura Ritsurei, Gorriones
¡ Vienes para saludar al poeta 
qué sueña sobre un rhyton de oro
de su Tracia natal,
donde simbolizan , en majestad,
Dionysos y Eriope!
Punzas
delicadamente las bayas de los acentos
y las gotas de agua de las vocales!
¡ Bullicio primaveral,
Qué da envidia de amar,
de cantar,
de vivir!…
¡ Gorrión
qué hace de mi corazón
un árbol celeste !

 
Athanase Vantchev de Thracy (1940 – )
 


Los gorriones

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Paul Wolber, Gorriones

Bajan de nueva cuenta hasta el jardín
bajan en grupo, solos, en parejas
en busca de semillas o de pan,
de agua fresca, de frutos o de insectos
pero los amilana una mirada.
Siguiendo los atávicos auspicios
de su naturaleza, los gorriones
alzan el vuelo y tímidos se posan
en los cables de luz… como si fueran
las notas de un rondó en el pentagrama.

Alberto Blanco (1951 – )

Poetas japonesas

 Murasaki Shikibu (Dama Murasaki) (c. 978 – c. 1014 o 1025) fue una novelista y poeta japonesa,
autora de “El cuento de Genji”. Fue dama de honor en la corte del período Heian.

Por fin nos encontramos,
sólo para dejarte, huyendo,
porque no te pude reconocer,
con la luna escondida detrás de las nubes.

Fukuda Chiyo-ni (Kaga no Chiyo) (1703 – 1775) fue una poeta japonesa del período Edo. Se la considera una de las más grandes poetas de haiku. Comenzó a escribir haiku a los 7 años y a los 17 ya era famosa en todo Japón.


Gloria de la mañana
la verdad es que
la flor odia a la gente
 

Reunión estrellas
no se cúal de ellas
habla primero


Por sobre el agua
persiguiendo su sombra
va la libélula

Hashimoto Takako (1899 – 1963) Fue una poeta japonesa de haiku del período Showa. Escribió
también apasionados poemas de amor. También fue editora de la revista Shichiyo haiku (“siete días”).


Un lirio rojo
se rompió entre mis manos
el fuego ardiente

Cielo estrellado
las manzanas brillantes
se desparraman

 

Masajo Suzuki (1906-2003) fue una poeta japonesa, pero además fue una habil mujer de negocios y restauradora. Sus maestros de haiku fueron Kubota Mantaro and Anju Atsushi.


He robado un hombre
pero nunca una cosa de valor
Subo la persiana de bambú

Amor cumplido …
las luciérnagas esperan
la salida del sol

  

Izumi Shikibu (976?) fue una poeta japonesa de mediados del período Heian. Forma parte de Los
Treinta y seis Inmortales de la Poesía Medieval. Fue contemporánea de Murasaki Shikibu.

¿Cuántas cosas
pasaron por mi mente
durante toda la noche
mientras escuchaba el incesante
sonido de la lluvia golpeando mi ventana?

  

Imaizumi Sogetsuni (?-1804) fue una poeta japonesa, esposa del poeta Imaizumi Tsunemaru.

Divino misterio
sobre los budas de piedra
las hojas de otoño

El cielo se aclara
la luna y la nieve
el mismo color

Hayashi Keiko (1896 – 1989)

Cielo azul
el canto de los gorriones
dientes de león en flor
todos los días
es alegre mi primavera

Gatos y poesía

Mefistófeles casero 
está tumbado al sol. 

Estatuilla egipcia ¿s,VI-III? a.de C.

Es un gato elegante con gesto de león, 
bien educado y bueno, 
si bien algo burlón. 
Es muy músico; entiende 
a Debussy, más no 
le gusta Beethoven. 
Mi gato paseó 
de noche en el teclado, 
¡Oh, que satisfacción 
de su alma! Debussy 
fue un gato filarmónico en su vida anterior. 
Este genial francés comprendió la belleza 
del acorde gatuno sobre el teclado. Son 
acordes modernos de agua turbia de sombra 
(yo gato lo entiendo). 
Irritan al burgués: ¡Admirable misión! 
Francia admira a los gatos. Verlaine fue casi un gato 
feo y semicatólico, huraño y juguetón, 
que maullaba celeste a una luna invisible, 
lamido (?) por las moscas y quemado de alcohol. 
Francia quiere a los gatos como España al torero. 
Como Rusia a la noche, como China al dragón. 
El gato es inquietante, no es de este mundo. Tiene . 
el enorme prestigio de haber sido ya Dios.
(Federico García Lorca)

Vadim Borovikh, Gato cazador

No son más silenciosos los espejos 
ni más furtiva el alba aventurera; 
eres, bajo la luna, esa pantera 
que nos es dado divisar de lejos. 
Por obra indescifrable de un decreto 
divino, te buscamos vanamente; 
más remoto que el Ganges y el poniente, 
tuya es la soledad, tuyo el secreto. 
Tu lomo condesciende a la morosa 
caricia de mi mano. Has admitido, 
desde esa eternidad que ya es olvido, 
el amor de la mano recelosa. 
En otro tiempo estás. Eres el dueño 
de un ámbito cerrado como un sueño.
(Jorge Luis Borges)

Ven, mi hermoso gato, cabe mi corazón amoroso;

Paul Jenkins, Gato

retén las garras de tu pata,
y déjame sumergir en tus bellos ojos,
mezclados de metal y de ágata.
Cuando mis dedos acarician complacidos
tu cabeza y tu lomo elástico,
y mi mano se embriaga con el placer
de palpar tu cuerpo eléctrico,
veo a mi mujer en espíritu. Su mirada,
como la tuya, amable bestia,
profunda y fría, corta y hiende como un dardo,
y, de los pies hasta la cabeza,
un aire sutil, un peligroso perfume,
flotan alrededor de su cuerpo moreno.
(Charles Baudelaire)

Familia de gatos en la ciudad de Kuching, Malaysia

Ponerle nombre a un gato es harto complicado, desde luego no es un juego para los muy simplones.
Pueden pensar ustedes que estoy algo chiflado cuando digo que al menos ha de tener tres nombres.
Lo primero es el nombre que le damos a diario;
como Pedro, Alonso, Augusto o Don Bigote;
Como Víctor o Jorge o el simpático Paco.
Todos ellos son nombres bastante razonables.
Los hay más bonitos y que suenan mejor
para las damas y los caballeros,
como Admetus, Electra, Démeter, o Platón,
pero todos son nombres demasiado discretos.


Estatua de gato en Kuching, Malaysia

Y un gato ha de tener uno más especial,
que sea peculiar, algo más digno.
¿Cómo, si no, va a alzar su rabo vertical
o atusar sus bigotes y mantenerse altivo?
De nombres de este tipo os puedo dar un quórum
como son Mankostrop, Quoricopat o Qaxo,
también Bamboliurina o, si no, Yellylorum,
son nombres que jamás compartirán dos gatos.
Pero a pesar de todo, nos queda un nombre más,
y ése es el que tú nunca podrás adivinar,
el nombre que los hombres jamás encontrarán.
Que sólo el gato sabe y no confesará.
Si un gato ves en meditación,
el motivo nunca te asombre.
Su mente está en contemplación
de la Idea Una de su nombre.
Su inefable, efable,
efainefable,
único, oscuro, inescrutable Nombre.
(T. S. Elliot)

Butler and Peach, Gato sentado

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue

Nick Mackman, Gato

e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.
(Wislawa Szymborska)