Vasti

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Lisbeth Cheever-Gessaman, Vasti

Según el relato bíblico, en el Libro de Ester, la reina Vashti era la esposa del rey persa Asuero. El relato dice que Vashti desobedeció la orden del rey, que estaba ebrio, de presentarse en el banquete con el objeto de presumir de su belleza.
Al rehusarse a cumplir la orden, Vashti fue desplazada por la nueva esposa elegida por el rey, la hebrea Ester. Para algunos Vashti era malvada y vanidosa, pero desde un punto de vista menos machista se considera que mostró su dignidad y su carácter independiente al negarse a ser exhibida, lo que le costó ser repudiada.


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Ann Manry Kenyon, Vasti

Se ha tratado de identificar a Asuero con Jerjes I, pero no existe evidencia histórica de la existencia de Ester y de Vashti, por lo que la historia puede ser una obra de ficción que busca destacar, didacticamente, el carácter sumiso de Ester, modelo de esposa, versus la incorrecta rebeldía de Vasti.

El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero, que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa. Mas la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.
(Ester 1:10-12)

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Edwin Long, Vasti se niega a obedecer al rey

Flavio Josefo aporta un detalle que no aparece en la Biblia, dice que el rey le pidió a la reina algo inmoral:

Ahora el rey deseaba mostrarle a ella, que excedía a todas las demás mujeres en belleza, a los que festejaban con él, y envió algunos para ordenarle que fuera a su fiesta. Pero ella, por respeto a las leyes de los persas, que prohibía a las esposas ser vistas por extraños, no acudió al rey.
(Flavio Josefo, Antigüedades de los Judíos)

En la literatura rabínica, generalmente misógina, alguno afirma que el castigo de la reina Vasti fue justo porque obligaba a las esclavas hebreas a trabajar desnudas durante el Sabath… una afirmación que no tiene respaldo alguno.

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Alexandre Cabanel, Vasti

“Ve, dile al Rey”, dijo con orgullo,
“Que soy la Reina de Persia,
Y ante su caterva de hombres alegres
Jamás me mostraré.
“Me quitaré la corona de la cabeza
Y pondré sobre ella mis pies
Antes de que su mirada grosera
Mis turbados ojos encuentren.
“¡Una reina exhibida ante la multitud! –
¡Mi nombre estaría en todas las bocas! –
¿Las mujeres de Persia deberían sonrojarse?
Y llorar por la vergüenza de Vasti?
(Frances Ellen Watkins Harper, Vasti)

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Ernest Normand, Vasti repudiada

Bandoneón

troiloEl 11 de julio se celebra en Argentina el Día del Bandoneón, en recuerdo del nacimiento de Anibal Troilo (11 de julio de 1914 – 18 de mayo de 1975), quién es considerado el “Bandoneón Mayor de Buenos Aires”.

 

v. asconeguy
V. Asconeguy

 

Un pedazo de barrio, allá en Pompeya,
durmiéndose al costado del terraplén.
Un farol balanceando en la barrera
y el misterio de adiós que siembra el tren.
Un ladrido de perros a la luna.
El amor escondido en un portón.
Y los sapos redoblando en la laguna
y a lo lejos la voz del bandoneón.
(Homero Manzi, Barrio de tango)

 

bandoneon

Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro de callejón,
o acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol.
Malena canta el tango con voz de sombra,
Malena tiene pena de bandoneón.
(Homero Manzi, Malena)

aida emart
Aída Emart

 

Bandoneón arrabalero
viejo fueye desinflado,
te encontré como un pebete
que la madre abandonó,
en la puerta de un convento,
sin revoque en las paredes,
a la luz de un farolito
que de noche te alumbró.
(Pascual Contursi, Bandoneón arrabalero)

 

 

 

willem haenraets
Willem Haenraets

Fue tu voz,
bandoneón,
la que me confió
el dolor
del fracaso
que hay en tu gemir;
voz que es fondo
de la vida oscura
y sin perdón,
del que soñó volar
y arrastra su ilusión
llorándola…
(Santos Discépolo, Alma de bandoneón)

 

carlos zeledon
Carlos Zeledon

 

Bandoneón de triste rezongar:
tu lamento me hace mal,
bandoneón, tu funeral compás
es un réquiem compadrón…
Hay que reír…
Hay que cantar…
Mejor será mentir
nuestro penar…
Yo, como vos…
sufro también,
hermano bandoneón,
no llores más…
(Enrique Cadícamo, Son cosas del bandoneón)

 

 

 

bandoneon 3Sollozó el bandoneón
congojas que se van
con el anochecer.
Y como un corazón,
el hueco de un zaguán,
recoge la oración
que triste dice fiel mujer.
Lloró la milonga,
su antigua pasión,
parece que ruega
consuelo y perdón.
La sombra cruzó
por el arrabal
de aquel que a la muerte
jugó su puñal.
(María Luisa Carnelli, Cuando llora la milonga)

 

Máquina de Coser

Elias Howe (1819-1867)

El 9 de julio de 1819 nació Elias Howe, el inventor de la máquina de coser. No fue el primero en tener la idea de una máquina de coser, pero su modelo se caracterizó por coser con punto de cadeneta, con un hilo superior y uno inferior. Tenía la máquina de Howe los tres elementos que todavía son comunes en las máquinas modernas, la aguja con el ojo en la punta, la lanzadera para el hilo inferior y la alimentación automática.

bryce cameron liston
Bryce Cameron Liston

Las máquinas de coser giraban veloces movidas por los pies que bajaban y subían rítmicamente o por las manos de las fatigadas oficialas. Alguna trabajaba en silencio, sentada ante la mesa, moviendo la mano con la aguja y el hilo. El suelo estaba lleno de trozos de tela. Había que hablar en voz alta para ahogar el zumbido de las máquinas de coser y los frenéticos gorjeos modulados por «Kirill Modéstovich», el canario cuya jaula colgaba del marco de la ventana, y cuyo nombre era un misterio que la antigua dueña se había llevado consigo a la tumba.
(Boris Pasternak, El Doctor Zhivago)

 

 

maquina4Al apoyar la mano sobre el picaporte de la puerta se le ocurrió pensar que tal vez encontraría otro hombre en el cuarto de Zinachka…, sentado en el mismo viejo sofá de color verde que antes había disfrutado él. Este pensamiento, sin que alcanzara a explicarse la razón, le produjo un gran terror.
Procedente del interior se oía el ruido de una máquina de coser.
Cuando Pedro entró en la habitación, Zinachka le miró al pronto sin comprender. Pero al segundo siguiente dejó escapar un grito de júbilo, saltó de su asiento y se abalanzó sobre el cuello de Pedro.
(Zilahy Lajos, Dos prisioneros)

vicente romero redondo
Vicente Romero Redondo

Los solares ardían como braseros entre casas que aún se mantenían en pie, saqueadas, con las puertas rotas, pero libres del incendio. Desnoyers vio en estos rectángulos llenos de tizones, sillas, camas, máquinas de coser, cocinas de hierro, todos los muebles del bienestar campesino, que se consumían o retorcían.
(Vicente Blasco Ibañez, Los cuatro jinetes del Apocalipsis)

 

maquina2Isak se fue, de la mejor gana. Los encargados del bote le señalaron la caja, pero en cuanto a la máquina de coser, fue preciso que Inger misma la buscara. Era como un cajón de forma desconocida, con una tapa redonda y un asa para poder llevarla fácilmente. ¡Una máquina de coser en aquella comarca! Isak cargó con la caja y con la máquina de coser, y dijo a su familia:
—Voy corriendo al pueblo con esto, y luego la llevaré a ella.
(Knut Hamsun, Bendición de la Tierra)

maquina1—¡Increíble! —exclamó—. Abrir aquí, en este villorrio perdido en mitad de los campos, un restaurante. ¡Aquel chico está loco!
—Nunca tanto como aquel fulano que, en 1906, montó en un villorrio aún más remoto e ignorado que éste un gran emporio de máquinas de coser, bicicletas, fusiles, motocicletas, gramófonos de bocina, etcétera. Aquello era una chifladura.
—Aquello era el Progreso —respondió el viejo acentuando la «pe» a fin de que se comprendiera que era mayúscula.
(Giovanni Guareschi, En familia)

 

hans heysen
Hans Heysen

Allí hay de todo: lápices de labios, cremas de belleza en su embalaje de origen, sobrantes americanos de la última guerra, alternando con manteca de yak, jamones y piernas de cordero. En algunos almacenes se puede comprar sin dificultad una máquina de coser, un receptor de radio o una gramola; por otra parte, es frecuente escuchar los últimos discos de Bing Crosby durante las recepciones que organiza la nobleza.
(Heinrich Harrer, Siete años en el Tibet)

 

thomas baker
Thomas Baker

Por las cartas que estaban esparcidas por todos los lados pude enterarme de que aquella casa pertenecía al dueño de una fábrica de cervezas apellidado Lesage. En aquella habitación había armarios y cómodas despanzurrados, un tocador volcado, una máquina de coser y un cochecito de niño. En las paredes colgaban cuadros y espejos rotos.
(Ernst Jünger, Tempestades de acero)

 

savino labo
Savino Labo

 

“¿Entiende de caballos?”.
“Domé una caballeriza entera”, le respondí.
Y justamente entonces aparecieron cuatro caballos que arrastraban una ma¬quinaria que venía detrás nuestro, ¿no los viste? …
“¿Y que tal se siente usted para manejar cuatro caballos?”, me pregunta como de casualidad.
“Esa es mi especialidad, precisamente. Puedo manejarlos atados a un arado, a una máquina de coser o a un tiovivo”.
(Jack London, El valle de la Luna)

Heinlein

Robert Heinlein (7 de julio de 1907 – 8 de mayo de 1988) fue un escritor estadounidense de ciencia ficción, ingeniero aeronáutico y oficial naval. Llamado por algunos “el decano de los escritores de ciencia ficción” conforma, junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke, el grupo de los “Tres Grandes”.
Publicó 32 novelas y 59 cuentos. Cuatro películas y dos series de televisión se basaron en alguna de sus obras.

fantasy“Heinlein había servido en la marina de Estados Unidos, pero en 1934 fue licenciado por invalidez debido a su tuberculosis. En 1939, cuando tenía treinta y dos años (un poco tarde para un escritor), se dedicó a la ciencia ficción y su primer relato, Lifeline (ASF, agosto de 1939), se publicó un mes después de uno mío titulado Trends. Desde el momento de su aparición, el mundo de la ciencia ficción, atónito, lo aceptó como su mejor escritor, y mantuvo este privilegio durante toda su vida. Desde luego, yo estaba impresionado. Fui de los primeros en escribir cartas de elogio para él en las revistas.”
(Isaac Asimov, Memorias)

intriga_estelar“Si hace su aparición un hombre vestido como un palurdo y con aires de ser el amo del lugar, no cabe la menor duda de que nos hallamos ante un piloto espacial.
Se trata de una deducción lógica. Su profesión hace que se sienta el rey de la Creación; para él, poner los pies en tierra significa codearse con patanes. Y por lo que respecta a su forma de vestirse, tan falta de elegancia, no es de extrañar que un hombre que va de uniforme la mayor parte del tiempo y que está más habituado a vivir en el espacio abierto que en la civilización, ignore todo lo referente a la moda masculina. Obviamente, constituye una presa fácil para los mal llamados “sastres”, que invaden todos los espaciopuertos vendiendo “trajes para tierra”.
(Robert Heinlein, Intriga Estelar)

forastero“Érase una vez, cuando el mundo era joven, un marciano llamado Valentine Michael Smith.
Valentine Michael Smith fue tan real como los impuestos, pero de una estirpe distinta.
Los miembros de la primera expedición terrestre al planeta Marte fueron seleccionados a partir de la teoría de que el mayor peligro para el hombre en el espacio es el propio hombre. En aquella época, sólo ocho años terrestres después de la fundación de la primera colonia humana en la Luna, cualquier viaje interplanetario tripulado tenía que hacerse necesariamente a través de tediosas órbitas en caída libre: de la Tierra a Marte significaba doscientos cincuenta y ocho días, lo mismo para el regreso, más cuatrocientos cincuenta y cinco días esperando en Marte mientras los planetas se arrastraban lentamente en sus eclípticas hasta volver a situarse en las posiciones relativas adecuadas que permitirían trazar la órbita de doble tangente… Un total de casi tres años terrestres.”
(Robert Heinlein, Forastero en tierra extraña)

ciudadano“- Lote noventa y siete – anunció el subastador – Un muchacho.
El muchacho estaba atontado, y medio mareado por la sensación de tierra firme bajo sus pies. La nave de esclavos había venido desde más allá de cuarenta años luz; en sus bodegas llevaba el olor de todas las naves de esclavos, el hedor de cuerpos apretujados y sin lavar, de miedo y vómito, y penas atávicas. Y no obstante, en aquella nave el muchacho había sido alguien, un miembro identificable de un grupo, con derecho a su comida cotidiana, con su derecho a pelear para comer en paz. Incluso había tenido amigos.
Y ahora volvía a ser nada y nadie, otra vez a punto de ser vendido.
Acababa de ser rematado un lote, dos muchachas rubias parecidas, que se decían ser gemelas; la puja había sido animada y el precio alto. El subastador se volvió con una sonrisa de satisfacción y señaló al muchacho:
– Lote noventa y siete. Súbanlo.”
(Robert Heinlein, Ciudadano de la Galaxia)

titan“¿Estaban realmente dotados de inteligencia? De una inteligencia propia, se entiende. Lo ignoro. Y tampoco sé si alguna vez conseguiremos averiguarlo.
Lo que sí puedo decir es que, si no eran inteligentes, confío en no llegar a ver el día en que debamos luchar contra seres parecidos a ellos, que sean inteligentes. Sé de antemano quién perdería: yo, ustedes… En una palabra, esos a los que se denomina «humanos».
Por lo que a mí respecta, la aventura comenzó —demasiado pronto para mi gusto— la mañana del 12 de julio de 2007. Mi teléfono empezó a vibrar hasta levantarme la piel del cráneo. Hay que decir que los teléfonos que se utilizan en la Sección no pertenecen a un modelo corriente: el audioemisor está insertado quirúrgicamente debajo de la piel, detrás de la oreja izquierda, y los huesos actúan de conductores. Me palpé maquinalmente antes de acordarme de que lo que buscaba se había quedado en mi chaqueta, al otro extremo de la habitación.
—Ya voy… —gruñí—. Ya lo he oído. No hace falta armar tanto escándalo.
—Llamada urgente —dijo una voz en mi oído—. ¡Acuda inmediatamente a informar!”
(Robert Heinlein, Titán invade la Tierra)

podkayne“Toda mi vida he deseado ir a la Tierra. No para vivir en ella, por supuesto; sólo para verla. Como todo el mundo sabe, Tierra es un lugar maravilloso para ser visitado, pero no para vivir en él. En realidad no resulta muy adecuada a la vida humana.
Personalmente, no estoy convencida de que la raza humana originara en la Tierra. ¿Hasta qué punto puede confiarse en evidencia de unos cuantos kilos de huesos antiguos y en las opiniones de los antropólogos –que de todas formas siempre están contradiciéndose unos a otros –cuando nos piden que veamos algo que desafía de modo tan patente el sentido común? “
(Robert Heinlein, Podkayne de Marte)

Escaleras

Kevin miles wendy shaefer
Kevin Miles

Amo a los patios sombríos
con escaleras bordadas;
amo las naves calladas
y los conventos vacíos.
Amo la tierra florida,
musulmana o española,
donde rompió su corola
la poca flor de mi vida.
(José Martí)

 

 

bassari
Bassari

Y el joven príncipe, que por su hermosura era semejante a la estrella Canopea cuando brilla sobre el mar, bajó en busca de la joven, y le dijo: “¡Oh señora! ten la bondad de subir al harén de mi madre la reina”. Y aquella vez contestó Dalal: “Contigo subiré, porque eres hijo de un rey y sultán, como yo soy hija de un rey y sultán”. Y subió las escaleras delante de él.
Y he aquí que, no bien el joven príncipe vió a Dalal subir las escaleras, tan hermosa, el amor por ella le invadió el corazón…
(Las mil y una noches, 947° Noche)

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Yokouchi

 

Que interinos barrancos
no hay en los esenciales cementerios.
El porteo va en el alfar, a pico.
La jornada nos da en el cogollo,
con su docena de escaleras, escaladas,
en horizontizante frustración de pies,
por pávidas sandalias vacantes.
Y temblamos avanzar el paso, 
que no sabemos si damos con el péndulo,
o ya lo hemos cruzado.
(César Vallejo)

 

 

susuki harunobu
Susuki Harunobu

Con la primavera
mis sueños se llenan
de rosas, lo mismo
que las escaleras
orilla del río.
Con la primavera
mis rosas se llenan
de pompas, lo mismo
que las torrenteras
orilla del río.
(Juan Ramón Jimenez)

 

 

 

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Helen Allingham

 

 

Podría desear que las escaleras fueran más atractivas. Pero no se puede esperar todo, aunque supongo que no seria difícil ampliarlas. Ya veré cuánto le deberé al mundo cuando llegue la primavera, y planificaremos nuestras mejoras de acuerdo con ello:
(Jane Austen, Sentido y Sensibilidad)

 

Fabian perez joven con vino tinto en escaleras
Fabián Pérez

Baja por escaleras de tristeza,
para perderse
entre remotos pinos

y aliviarse de penas
en los duros espejos
de la nieve desolada.
(Hérib Campos Cervera)

 

 

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Hubert Robert

Recogió la llave y comenzó a subir al piso principal. Peldaños y barandillas eran de roble, la ventana de la escalera era alta y enrejada, y todo, incluso la amplia galería en que se abrían las puertas de los dormitorios, parecía pertenecer más a una iglesia que a una casa particular. 
(Charlotte Brontë, Jane Eyre)

 

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Andy Lloyd

 

 

Quiero volver a la que un día
llamamos todos nuestra casa.
Subir las viejas escaleras,
abrir las puertas, las ventanas.
Quiero quedarme un rato, un rato
oyendo aquella misma lluvia
que nunca supe a ciencia cierta
si era de agua o si era música.
(Meira Delmar)

 

 

 

 

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L.S. Lowry

La tarde bajaba por esa calle junto al puerto con paso lento, balanceándose, llena de olor, las viejas casas palidecen
en tardes como ésta, nunca es mayor su harapienta melancolía ni andan más tristes de paredes, en las profundas escaleras
brillan fosforescencias como de mar,
(Juan Gelmar)

Día del Asteroide

El Día Internacional del Asteroide es un evento anual que se celebra el 30 de junio, aniversario del llamado Evento de Kunguska, ocurrido el 30 de junio de 1908 cuando un posible asteroide golpeó la tierra en Siberia Central.

asteroid2–En efecto –repuso el conde Timascheff–, si Galia es un asteroide, debe estar sometido como todos los demás cuerpos movibles a las leyes de la mecánica y el Sol rige su marcha como rige la de los planetas. 
(Julio Verne, Héctor Servadac)

 

 

Corey Ford

Este hecho tranquilizó a los habitantes de la ciudad, que tanto temían la caída del malaventurado asteroide. Si caía, no sería encima de ellos, por fortuna para todos.
Pero, ¿por qué ha de caer? (preguntaba el Whaston Morning). 
(Julio Verne, La caza del meteoro)

twc_de_komet¿No es él el aclamado autor de Las Dinámicas de un Asteroide, un libro que asciende a tan raras cuestiones de matemática pura, que se dice que no hay individuo en la prensa científica capaz de criticarlo? 
(Arthur Conan Doyle, El valle del terror)

Larisa ShilovaEsto no podía asombrarme mucho. Sabía muy bien que aparte de los grandes planetas como la Tierra, Júpiter, Marte, Venus, a los cuales se les ha dado nombre, existen otros centenares de ellos tan pequeños a veces, que es difícil distinguirlos aun con la ayuda del telescopio. Cuando un astrónomo descubre uno de estos planetas, le da por nombre un número. Le llama, por ejemplo, “el asteroide 3251”.
(Antoine de Saint Exupery, El principito)

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—Sí, algún día chocarán con nosotros, y probablemente no se tratará de un asteroide, porque las órbitas están demasiado próximas. Han debido existir asteroides cuyas órbitas cruzaran la de la Tierra, pero han tenido cuatro mil millones de años para alcanzarnos, y la mayoría finalmente lo han hecho. Chocaron hace tanto tiempo que incluso los cráteres han desaparecido, excepto los más grandes y recientes. ¡Pero fíjense en la Luna! Los cometas son diferentes.
(Larry Niven, El martillo de Lucifer)

LCarmo

 

En consecuencia, el mundo se olvidó pronto de Rama. No así los astrónomos. La excitación de éstos aumentó con el correr de los meses, mientras el nuevo asteroide los obsequiaba con más y más enigmas.
Para empezar, estaba el problema de la curva de luz de Rama. No la tenía.
(Arthur C. Clarke, Cita con Rama)

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 Sus pies se hundieron en la tierra; encontró difícil levantar los tobillos para liberarlos en cada nuevo paso. No podía decir dónde estaba su charca de vida primordial. Permitió que la lluvia entrara en su boca. Era barrosa, turbia, salada. Fango del fondo del mar. El planeta había sufrido un impacto: Un cometa, quizás un asteroide. (Stephen Baxter, El abismo del espaciotiempo)

Antinea

En 1919 el escritor francés de novelas de aventuras, Pierre Benoit, publicó “L’Atlantide”. En ella, Benoit presenta una heroína femenina que no tenía precedentes. Esta es el prototipo de la “mujer fatal”, personaje problemático, capaz de subyugar a los hombres llevándolos a la perdición e incluso el asesinato.
Antinea, reina de la Atlántida, dominante, orgullosa, imperiosa, es el personaje que domina esta novela, que actualmente no se lee pero que aún produce películas basadas en ella.

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L’Atlantide (1921) Stacia Napierkowska

—Se encuentran bajo el dominio de una mujer. Esa mujer, reina, sultana y soberana absoluta del Hoggar, se llama Antinea. No se asombre usted, señor Morhange, que acabará por comprenderlo. *

 

brigitte helm

 

L’Atlantide (1932) Brigitte Helm

—Muchos son, caballero —dijo— los oficiales franceses o extranjeros traídos aquí por capricho de nuestra soberana Antinea. *

 

maria montez

 

 

Siren of Atlantis (1949) Maria Montez

Cleopatra Selene, hija de la famosa Cleopatra y de Marco Antonio tuvo una hija que casó con un rey atlante. De manera que Antinea, hija de Neptuno, cuenta en el número de sus abuelos a la inmortal reina de Egipto.*

 

fay spain

 

Ercole alla conquista di Atlantide (1961)
Fay Spain

—Señor mío —dijo Le Mesge con voz muy dulce—, habla usted como un niño. Usted no sabe nada. No ha visto a Antinea.*

 

 

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Antinea – L’Amante della Citta Sepolta (1961) Haya Harareet

Pero me quedé como alelado, fija la mirada en un solo punto. Ante mí estaba Antinea.*

 

 

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L’Atlantide (1972) Ludmilla Tchérina

¡Antinea! Cada vez que volví a verla me pareció más hermosa. ¡Más hermosa! Mezquina palabra y mezquino idioma. Pero la culpa de ello, ¿es el idioma o de los que tanto prodigan la palabra?*

 

 

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L’Atlantide (1991) Victoria Mahoney

¡Ah! Ya que aquella fue la última vez que la vi, déjame que te hable de Antinea y te digo cómo la contemplé en aquel instante supremo.*

 

 

 

 

* Pierre Benoit, La Atlántida

 

 

Henry Rider Haggard

Henry Rider Haggard (22 de junio de 1856 – 14 de mayo de 1925) fue un escritor inglés, autor de novelas de aventuras.
En su juventud trabajó en las colonias de Natal y Traansval, lo que le proporcionó material para sus futuras novelas.
Sus comienzos como escritor fueron tibios, pero cuando publicó “Las minas del rey Salomón” consiguió la fama.
Esta novela es considerada la primera del subgénero llamado “de mundos perdidos”.

Entre sus novelas más conocidas están: Ella, Allan Quatermain, Cleopatra, La hija de Montezuma, El pueblo de la niebla, Ayesha y El anillo de la reina de Saba.
Actualmente se lee muy poco a Rider Haggard, pero dos de sus novelas son conocidas porque han sido adaptadas al cine, Las minas del rey Salomón, por lo menos seis veces y Ella, unas diez veces.

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-¿Qué oyó usted en Bamangwato con relación a la expedición de mi hermano? – preguntóme sir Enrique, mientras yo hacía una pausa para cargar mi pipa, antes de contestar al capitán Good.
-Oí, y jamás he hecho mención de ello hasta hoy, que su hermano se dirigía a las minas de Salomón.
-¡Las minas de Salomón !- exclamaron a un tiempo mismo mis dos oyentes.-¿Dónde están esas minas?
-Lo ignoro; sí sé en donde se dice que están. Una vez vi los picos de las montañas que las rodean; pero un desierto de ciento treinta millas me separaba de ellas, y no sé que blanco alguno lo haya cruzado, excepto uno. Quizá lo mejor que puedo hacer, es contarle la leyenda de esas minas, tal como la conozco, dándome ustedes palabra de no revelar cosa alguna de lo que diga sin obtener mi consentimiento.
(Ridder Haggard, Las minas del rey Salomón)

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—¡Mi pueblo!… No me hables más de mi pueblo me dijo vivamente —. ¡Esos esclavos no son mi pueblo!, no son más que perros que me obedecen hasta que llegue el día de mi redención, y en cuanto a sus costumbres; nada me importan… Tampoco me llames reina; hastiada estoy de títulos y de lisonjas; llámame Ayesha; este nombre me resuena dulcemente en el oído; es un eco del pasado…
(Henry Rider Haggard, Ella)

 

el-pueblo-de-la-niebla-henry-rider-haggard-ePGSeñor, escúcheme bien; sé que mi aspecto es pobre y miserable, pero si usted realizado que le pido, prometo darle una gran recompensa. Sí, le revelaré el secreto que he guardado celosamente toda la vida; le enseñaré donde están los tesoros ocultos de mi pueblo «Los Hijos de la Niebla».
Oyendo las últimas palabras, Leonardo, que había escuchado con atención el relato de Soa sin interrumpirla, levantó la cabeza mirándola fijamente y preguntándose si el dolor la hizo perder la razón.
-¿Estás en tu sano juicio, buena mujer? -le preguntó-. ¿No ves que estoy solo con un criado? Mis tres compañeros, de los que oíste hablar en el kraal, han muerto de fiebre; yo también me siento enfermo, y me pides que vaya a rescatar a tu ama del poder de los negreros, cuando ni siquiera sabes donde se encuentran. Ante todo, ¿quién me prueba que tu historia es verdadera?
(Henry Rider Haggard, El pueblo de la niebla)

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Fête de la Musique

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Músicos del Antiguo Egipto

La Fiesta de la Música (originalmente Fête de la Musique, en francés) es una celebración internacional que se realiza el 21 de junio. Su objetivo es promocionar la música de dos maneras: la primera, que los músicos aficionados salgan voluntariamente a tocar a la calle y la segunda, la organización de conciertos gratuitos en los que el público tenga la oportunidad de presenciar a sus artistas preferidos sin importar el estilo ni origen.
(Wikipedia)

maxresdefaultDan ritmo a la faena
los trozos musicales;
combate la tristeza
la suave melodía;
cuando preocupaciones
asedian, habituales,
cantares apaciguan
la mente, todavía.
(Marilina Rébora)

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Lyudmila Tomoiva, Músicos callejeros

La música es el acento
que el mundo arrobado lanza,
cuando a dar forma no alcanza
a su mejor pensamiento:
de la flor del sentimiento
es el aroma lozano;
es del bien más soberano
presentimiento suave,
y es todo lo que no cabe
dentro del lenguaje humano.
(Adelardo López de Ayala)

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Leonid Afremov, Músicos callejeros

 

 

 

 

A veces, desde el fondo del estío,
llega la misma música entreoída
en el tiempo gozoso, la encendida
música que cayera en el vacío.
(Meira Delmar)

 

 

 

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Mostafá Keyhani, Músicos en una calle de París

 

La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la alameda de santamaría reúne a los sobrevivientes de la semana.
(Jaime Sabines)

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Inessa y Michael Garmash, Violinista

 

 

 

 

 

Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
(Antonio Machado)